Por Tracy L. Barnett
Traducido por Paulina Segovia
PANAJACHEL, Guatemala- Por tres días he estado viajando por los pueblos alrededor del Lago Atitlan, viendo la lenta transformación de desastre a una ganancia inesperada.
El sábado, estuvimos en la cocina de Marvilla en la Posada Dos Volcanes en San Lucas Toliman, uno de los pueblos que rodean el lago que es mayoritariamente Maya, observando incrédulos mientras la montaña se deslava ante nuestros ojos. Aquello que alguna vez fue una pendiente uniformemente verde ahora se ha convertido en un enorme campo que fue arrasado por una gubia.
Conozco el sonido de un deslave, es como un avión volando muy bajo, o como un rayo solo que es más largo y fuerte, espero no volver a escucharlo.
“Ay, la gente”, Marvilla se lamentaba.
La mayoría de las vidas se salvaron gracias a la evacuación ordenada la noche anterior. A pesar de ello, alrededor de 400 familiar perdieron sus hogares, se han confirmado un total de siete muertos y un total de siete desaparecidos, solamente en este pueblo.
He permanecido solamente un par de días desde que el volcán Pacaya hizo erupción, la lluvia de cenizas ha matado a tres personas y dejado a cientos sin hogares en la ciudad de Guatemala. En este momento, la tormenta tropical Agatha ha continuado con la venganza que el huracán Stan dejó hace cinco años atrás. Los puentes se colapsaron, los caminos se llenaron de escombros y los hogares quedaron enterrados, mientras algunos de ellos las familias continuaban dentro.
El domingo tomé el ferry para visitar varios pueblos alrededor del lago para hacer un recuento de los daños. Santiago Atitlan, un pueblo encantador conocido por su vestimenta tradicional con bordados de aves, era un completo desastre, la gente tomaba su camino por las calles llenas de lodo que alcanzaba a llegar sus tobillos-pero estaban vivos. No tardaron mucho tiempo que darse cuenta de que Agatha les arrebató todo, también les dio algo a cambio. A lo largo de las calles y los muelles, la gente recolectaba leña para cocinar.
En un principio yo no lo noté- la mujer sentada al lado de mí en el ferry sí se percató. Exclamando “Leña!”- mientras nos acercábamos a un enorme masa de madera flotante.
Leña- en varias maneras, la causante del desastre en primer lugar, o al menos la necesidad de leña es la causa.
La mayoría de la gente en estos pueblos, utiliza estufas de esa manera para cocinar, y con el tiempo, se vuelto más difícil conseguirla debido al incremento de la población y el aumento de la demanda. En la actualidad, la gente va buscando leña en la parte de las colinas pues es aquí donde se encuentra la madera seca y si no puede encontrar suficientes ramas y árboles secos, entonces tala los que requiere. La deforestación causada por esta práctica deja desprotegida a la tierra, que causa deslaves cuando hay lluvias.
En este caso se sobreviene la repetición de un patrón que algunos reconocen como la causa de la caída del Imperio Maya, uno de los más avanzados en la Historia: la deforestación, que conduce a deslaves, que dejan los ríos obstruidos y sequías que resulta en una vida cada vez más marginada para la población.
Después, pasé por un lugar que parecía un pantano lleno de lodo y estaba lleno de gente, -cientos de ellos que hurgaban en los escombros en busca de algo- yo asumí que era leña, pero después me enteré que una niña pequeña había sido arrastrada por las aguas causantes de la inundación y esas personas estaban en su búsqueda. Irónicamente, un par de kayaks abordados por turistas pasaron por la escena, acentuando las diferencias entre nuestros mundos.
En este momento estoy en Panajachel, abrevando la puesta de sol sobre el lago con Catarina, quien con su esposo Pedro, son los dueños de un hotel hermosamente conservado llamado Hotel Seño Real. Algunos de sus amigos y familiares han estado recolectando leña también. Ella me habla de las emociones encontradas que siente al ver a la gente escarbando los escombros por un poco de leña. Todo el día han estado llenando carretillas e inclusive, cargando pick-ups quienes tienen una.
“Miro sus rostros llenos de felicidad”, dijo ella. “Pero yo no puedo ayudar sin pensar que son lo restos de las casas de los damnificados lo que se están llevando. ¿Cómo puede alguien sentir felicidad ante ello? No lo sé- creo que soy algo sentimental.”
Lo que hoy utilizan como forraje representa horas de trabajo y esfuerzo que invertirán en el futuro para reconstruirlo todo. ¿Quién puede culparlos?
Es fácil para quienes cocinamos con gas o una estufa eléctrica tener sentimientos encontrados, mientras, la mayoría de quienes no pueden darse ese lujo, también necesitan comer.
Algunos imagines del desastre en los días después.






















Gracias Tracy me gusta mucho leer tus relatos. Y sabes, creeo que realmente causa sentimientos encontrados, pero tratando de ser positiva, que bien que estas personas puedan sacar provecho de las catastrofes que causa la naturaleza y no a costa de los demas, porque los que perdieron sus hogares por la fuerza de la naturaleza seguramente encontraran en la misma lo necesario para reconstruirlos.
Tracy, I also like reading about your trips around the lake. What happened was terrible, but I truly believe that even under these circumstances, blessings can be found. I hope they found the little girl. What’s important is that we understand that there are hidden blessings in all adverse circumstances in our lives. May the people who lost all their worldy belongings get better things than they had before and may their living conditions improve. Keep up the good work.
Me conmueve mucho su relato, efectivamente es un desastre muy grande lo que ocurrió en San Lucas Toliman, Santiago Atitlan y todos los pueblos afectados con Agatha, pero es la naturaleza del guatemalteco, encontrar oportunidades en estas situaciones tan difíciles, ese “leñal” representa el calor en el precario hogar de la gente. Muy conmovedor, de verdad muy conmovedor, pero tambien muy inspiarador, la gente de Solola es gente muy positiva. Que Dios bendiga a Guatemala y a todos los hermans de aquella region. Gracias Tracy por trasladarnos su sentir, lo comparto