Cambio Climatico Archive

Instituto de Permacultura sana las heridas de la guerra

Instituto de Permacultura sana las heridas de la guerra

Por Tracy L. Barnett

SUCHITOTO, El Salvador – Una suave brisa agita el techo de paja del refugio en la cima de la colina, aquí en el Instituto Permacultura. Una mariposa morfo pasa revoloteando, su color azul eléctrico acentúa agudamente contra el azul apagado del volcán de Guazapa al fondo. Un fondo pacífico incongruente con la violencia, masacres, tierra quemada y evacuaciones forzadas que arrasaron con esta región hace menos de 2 décadas.
Esa montaña, que era el único escondite de las fuerzas guerrilleras en kilómetros a la redonda, era bombardeada diariamente y quemada repetidamente, y el propio pueblo de Suchitoto se convirtió en un campo de batalla.

Llovían cientos de toneladas de artillería, fósforos blancos y napalm, en los bosques de estas tierras los cuales alguna vez fueron exuberantes, incluso secando los manantiales, las personas obtenían agua.

Pero la Madre Tierra tiene una manera de salvarse a sí mismo, y a sus habitantes; y estas tierras y la gente que la trabaja, son una prueba viviente de esta realidad.

El Instituto de Permacultura – El Salvador, o por sus siglas IPES, ha transformado esta pedregosa montaña en la región de Suchitoto, una hora de la ciudad capital de San Salvador. En parte por las fuertes organizaciones comunitarias, que se formaron antes de la guerra, Suchitoto se ha demostrado ser tierra fértil para una nueva propuesta del desarrollo de la comunidad iniciado por los campesinos, excombatientes y una permaculturista terca de origen británica.

Karen Inwood era una especialista en el desarrollo comunitario, en busca de una propuesta diferente cuando conoció a Juan Rojas, un ex disidente salvadoreño, forzado a dejar su país durante la guerra. Rojas, por un giro del destino, terminó en Australia, donde conoció a Bill Mollison, fundador de un sistema innovador de diseño ecológico conocido como permacultura.

Rojas se emocionó con la idea del sistema como una propuesta para reconstruir su país después de la guerra, y regresó en 1993 luego que los Acuerdos de Paz fueran firmados, para ver qué podía hacer. Al darse cuenta que los principios permaculturales tienen mucho en común con las prácticas ancestrales de agricultura, inició en el fuertemente impactado departamento de Morazán, el cual es también el lugar donde aun vive la concentración más grande de indígenas. El empezó a trabajar con los campesinos locales para aprender sus prácticas tradicionales. Utilizando el método de campesino a campesino, empezó a difundir estas ideas de los principios de la permacultura, y luego empezó a trabajar con líderes en el departamento de La Libertad y su natal Sonsonate.

El primer diseño permacultural mesoamericano se llevó a cabo en Perquín, Morazán en 1998 con la participación de campesinos de México, Guatemala y El Salvador. Estos primeros permaculturistas mesoamericanos continuaron para formar la base de lo que luego se convirtió en IPES en El Salvador y IMAP en Guatemala, entre otros.

En el 2000, viajó a Inglaterra para asistir a un curso de entrenamiento de ecoaldeas en la Fundación Findhorn, y Karen, a quien conoció allá, se intrigó con su proyecto.

Se dirigió a El Salvador para ayudarlo a construir el Instituto de Permacultura, y llegó a un país desesperadamente necesitado de lecciones de autosuficiencia y sustentabilidad, de la cuales Juan y otros se encargaban de esparcir.

“Siempre he visto a las ecoaldeas como un estilo de vida alternativo para aquellos con los recursos para comprar tierra e ir al campo y hacer lo suyo,” dice ella. “Mi interés era usar la permacultura para impulsar un cambio social, más que para una elección de estilo de vida, y vine a El Salvador precisamente para eso.”

La permacultura, como Inwood lo explica, puede ser aplicada en todo, desde agricultura, a arquitectura a diseño comunitario. Su mayor aplicación aquí, por el momento, es enseñar prácticas sustanciales de agricultura y de vida, para los agricultores de subsistencia que luchan al filo de la supervivencia en todo el campo salvadoreño. En la práctica, puede significar la diferencia entre la desnutrición y la miseria, y una vida de buena salud, dignidad y autonomía. Además, en una era de cambio climático, cuando esta pequeña y densamente poblada nación centroamericana ha sido nombrada entre las más vulnerables del mundo, todos hablan de la seguridad alimentaria, y la permacultura parece estar tomando una más grande y nueva vida.

Luego de una década de trabajar en la oscuridad de este campo, con un mínimo de apoyo financiero, sobre todo de donantes individuales y fundaciones en Inglaterra, Inwood ha empezado a ver los frutos del esfuerzo del grupo. Más de 1,000 familias han adoptado las prácticas de la permacultura en sus tierras, y están sembrando productos orgánicos para su propio consumo y para venderlos. Un grupo de promotores, o agricultores que se convirtieron en maestros de permacultura, utilizan el método de campesino a campesino, trabajando a través de las conexiones ecológicas regionales, esparciendo los principios de la permacultura en los pueblos.

Esta tosca, típicamente montañosa y no particularmente fértil parcela se ha convertido en un centro de educación y sitio de demostración para la difusión de una nueva propuesta para la vida rural aquí en El Salvador, una propuesta que promete sacar a sus practicantes de la pobreza y hacia la auto-suficiencia, en armonía entre ellos y con la naturaleza.

Es un lugar rústico y simple, mayormente construido con materiales naturales encontrados en el lugar, y con una gran diversidad de cultivos, trabajados por un sencillo y apasionado equipo de campesinos.

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Otros proyectos en el remoto departamento de Morazán, una de las regiones más pobres del país y uno de las más afectados por la guerra, han iniciado y están floreciendo; los gobiernos municipales brindan su apoyo, y varios cientos de familias practican ahora la permacultura, con un equipo de promotores en el lugar que se empiezan a esparcir aun mas en el campo.

Ahora, luego de años de conocer y trabajar con otras organizaciones de desarrollo comunitario en la región, y siendo repetidamente ignorados, los líderes regionales empiezan a buscar el asesoramiento y aportaciones de IPES.

Más recientemente, los representantes del gobierno izquierdista de Mauricio Funes han expresado su interés en aplicar los principios de la permacultura, a un programa de seguridad para la comida nacional y que apunta al fortalecimiento del rol de las familias campesinas.

Inwood no está segura de qué ha causado el repentino interés, pero especula que se trata de las recientes crisis causadas por el cambio climático: los cultivos se arruinan debido a las intensas inundaciones, seguidas por sequías. Una gran parte de los cultivos de frijol centroamericano se han arruinado, y el precio de lo que queda se ha ido al cielo; el precio de la canasta básica ha aumentado un 300 por ciento en septiembre y octubre.

Irónicamente, justo cuando IPES ha iniciado a romper el hielo con las agencias del gobierno, y justo cuando los servicios del grupo están siendo ampliamente buscados, sus fuentes de financiación han caído precipitadamente. La caída en el precio de la Libra Esterlina ha tenido un alto costo, al igual que la crisis financiera ha dejado a los fundadores con menos para compartir.

Al mismo tiempo, el gobierno de Funes ha heredado el sistema tradicional de patrocinio de asistencia agricultural, en el cual $33 millones en “paquetes” agrícolas, que contienen semillas hibridas y agroquímicos, son distribuidos en todo el país.

En su primer año de administración, antes que el joven gobierno tuviera la oportunidad de organizar una alternativa, los paquetes agrícolas se entregaban de manera tradicional, lo cual generaba protestas entre aquellos que no los recibían. El gobierno se dio cuenta que el sistema antiguo no estaba funcionando, y ahora está en busca de nuevas alternativas, dijo Karen. La Permacultura es una de esas alternativas.

“Estamos emocionados, pero al mismo tiempo es un desafío,” confesó ella, abriendo más sus expresivos ojos azules. Esos ojos azules, junto con su generosidad, su dulzura y su español con acento británico, han usado su magia con más de algún burócrata de corazón duro, me imagino, viéndola presentar sus ideas a un par de autoridades de la Fundación de Desarrollo de las Naciones Unidas. La pareja se fue impresionada con lo que vio, y programaron otra reunión con IPES para la próxima semana.

Al contrario del toque británico femenino de Karen, se encuentran las propuestas apasionadas y muy salvadoreñas de Agustín “Maclobio” Duran y Alejandro Martínez, dos ex guerrilleros salvadoreños quienes tomaron el curso de diseño y terminaron convirtiéndose a la causa de la permacultura. Ambos ven la permacultura como un medio para alcanzar las mismas metas que buscaban en la revolución: una vida digna para sus familias.

Después de la guerra, un ejército de organizaciones no gubernamentales llegaron a El Salvador, cada una con una propuesta diferente para resolver los problemas profundamente arraigados del país. Al igual que otros de IPES, Agustín es fundamental en su propuesta. Ninguna de las que ha visto últimamente eran viables, dijo, e incluso algunas eran falsas; juntas, se fueron de las comunidades dejándolas dependientes mentalmente, y de alguna forma peor de lo que estaban antes. La permacultura, por otro lado, ofrece un modelo diferente, uno que capacita a las personas para tomar el control de sus propias vidas.

“Yo lo veo como una diferente forma de revolución, una que alcanza justo por lo que estábamos peleando – una vida digna para nuestra gente, comida saludable y una educación,” dijo.

“De todo lo que he visto desde la guerra, y de hecho en toda mi vida, la permacultura es lo que más me convence; es una propuesta más integral. Por supuesto, requiere de mucho sacrificio, pero si pudimos resistir todos los riesgos y dificultades de la guerra, también podemos hacer esto.”

Para Alejandro, el cambio a esta forma de agricultura es urgentemente necesario, no solo individual, sino a nivel comunitario.

“Si continuamos con las mismas prácticas de agricultura que hemos heredado, vamos a sufrir una gran escasez,” dijo. “Si podemos difundir las ideas de la permacultura, podemos vivir bien todos, y tener un mejor sistema para heredarles a las futuras generaciones.”

Agustín asintió. “Ese es el reto que enfrentamos,” dijo. “Si podemos transmitir estas ideas exitosamente, en 20 años las cosas aquí serán muy diferentes, y tal vez podemos desviar un poco nuestro actual rumbo hacia la destrucción. Ya tenemos encima de nosotros los efectos del cambio climático – pero desde la trinchera de IPES, podemos minimizar el impacto y las consecuencias que ya estamos sufriendo.

“Nosotros como campesinos, gente que no tiene poder económico, queremos mostrar al mundo que se puede confiar en soluciones y alternativas tan simples de la naturaleza que nos rodea, que podemos tener múltiples soluciones para grandes problemas, y podemos resolverlos. Es solo cuestión de educación y conciencia.”

Para más información sobre el Instituto de Permacultura – El Salvador, para pagar por una visita o para enlistarse como voluntario, visite su sitio web y/o página de Facebook.


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De sierra al mar: Los Huicholes dejan huella en el COP16

De sierra al mar: Los Huicholes dejan huella en el COP16

Por Tracy L. Barnett

CANCUN – “Llegando al mar es muy importante, no puedes llegar como si fuera cualquier cosa,” nos dijo Antonio mientras que atravesamos la noche en camino a Isla Blanca. “Consideramos sagrado al mar también – tuvimos que pedirle permiso para estar allí.”

Fue así como nos encontramos parados frente a la orilla de las olas, haciendo una oración de gratitud y tirando galletas de chocolate y monedas de pesos hacia al Caribe junto con nuestras oraciones.

Antonio hizo una petición elocuente a los grandes espíritus del mar y a las cinco direcciones sagradas para pueblo Wixarika, pidiendo especialmente para que en los trabajos de la cumbre climática COP 16 todo saliera bien en favor de la humanidad, bien para todos que asistieran, bien para todos los hermanos indígenas del mundo. La vela fue presentada como ofrenda al mar y una última chispa fue llevada por la brisa hasta a la orilla. Tierra, viento, fuego, agua: mejor inicio a nuestra primera visita a Cancún no hubiera sido posible.

Antonio Candelario había sido elegido como representante de la comunidad Wixarika de Santa Catarina para los eventos del COP 16, junto con Rodolfo Cosío, un jicarero o portador de la tradición milenaria del peregrinaje sagrado de su gente. Jesús Lara, un líder importante en la comunidad vecina de San Sebastián, había sido elegido también. La delegación Wixarika fue completada con Tunuari Chávez, asesor técnico de la Asociación Jaliscense en Apoyo a Grupos Indígenas (AJAGI), y por mí, Tracy Barnnett, que recientemente me integré como voluntaria en el Frente en Defensa por Wirikuta. Estábamos ahí para levantar la voz sobre los peligros de la minería a cielo abierto que está a punto de empezar la explotación de la plata en el desierto Wirikuta, Real de Catorce, el sitio mas sagrado de los Wixaritari.

Llegamos a Cancún a las 5:20 y ahí esperándonos en el aeropuerto estaban Jack y Belem, una pareja encantadora quienes nos abrieron su casa y sus corazones durante nuestra estancia de una semana. Después de la cena montamos su amplia camioneta, que sirvió como nuestro transporte durante el evento, rumbo a Isla Blanca, una reserva natural lejos de los hoteles gigantes, el caos turístico y del desastre ecológico que es Cancún.

Muy temprano por la mañana, el sábado 4 de diciembre, tuvimos nuestra primera entrevista en el campamento de la Vía Campesina, uno de numerosos sitios dedicados a eventos relacionados con la COP16, con la periodista chilena Paulina Acevedo, la cual rápidamente se convirtió en una rueda de prensa con una docena de periodistas y una amplia audiencia, desde Notimex hasta radios comunitarios y medios alternativos. Muchos se sentían atraídos por la hermosa lona que llevábamos, diseñada por Yaser Ventura de AJAGI con el arte tradicional de los Wixaritari, que decía “NO a la minería de Wirikuta.”

En ese momento se incorporó para apoyar al grupo Mónica Vulling en representación de Masacalli, organización que tuvo la encomienda de agendar entrevistas con los medios nacionales e internacionales y recaudar fondos para la misión.

Inmediatamente después de la entrevista asistimos a la ceremonia de apertura del evento, una gran ceremonia maya con velas y copal y una hermosa y enorme mandala con elementos de la naturaleza colocada en el frente del escenario.

El trío de compañeros Huicholes llamaron mucha la atención con sus hermosos trajes tradicionales y los periodistas los interceptaban a cada paso para pedir entrevistas. La más importante durante esta mañana fue la de Elizabeth Press de Democracy Now, que incluyó dos comentarios de Jesús y Antonio en su reportaje sobre la Vía Campesina.

“Como pueblos indígenas de la sierra, somos protectores del medioambiente,” dijo Antonio. “Estamos rogando al mundo en nombre de la vida por toda la humanidad. Pero esta gente que saben tanto y tienen toda la ultima tecnología no entienden que han roto el vientre de la Madre Tierra con toda su explotación del petróleo, la minería, los cementeros, las carreteras y la deforestación.” La nota y video se puede encontrar en la siguiente liga: Democracy Now

Acto seguido tuvimos una reunión en el Hotel Radisson con los delegados oficiales del Congreso de Pueblos Indígenas para la COP16, donde los miembros de la delegación Wixarika compartieron sus ideas en la la preparación de una declaración oficial de los pueblos indígenas para ser entregada en el cumbre climática.

El día termino, al fin, con dos entrevistas más: la primera con Emily Hunter de MTV-Canada, y luego con Maricarmen Wister de TV Cable.

El domingo empezó con otro par de entrevistas, esta vez en la muy diferente zona hotelera de Cancún, con sus torres modernas y centros comerciales. “Ya no estamos en México,” comentó Rodolfo. “Parece que hemos entrado a Miami.”

La primera entrevista fue con Isaías Pérez de El Universal, seguido por Adolfo Córdova Ortiz de Reforma. La primera nota de Reforma ya salió y se presentará en una siguiente publicación en este espacio (Masacalli). Ya que Reforma no tiene sitio abierto, van dar seguimiento al asunto en su sección de cultura y quizás en un suplemento de medioambiente.

Luego aprovechamos la presencia de Jack, quién trabaja como guía turístico, para conocer un cenote, una formación maravillosa que es característica de la región. Terminamos en la Villa Climática, otra sede de actividades armada para la COP16, donde logramos concretar un espacio para hacer una presentación la siguiente noche.

Entretanto, nos enteramos que un concierto del “El Tri”, se iba a llevar a cabo ahí mismo en un par de horas, y algunos lo aprovecharon para asistir. Fue un evento grande con miles de personas gritando su apoyo por la Madre Tierra y exigiendo un sistema más sustentable y equitativo.

El lunes nos dirigimos al Espacio Mexicano para el Dialogo Climático, en el que se celebraron una serie de eventos sobre Bosques, Soberanía Alimentaria y Pueblos Indígenas. Ahí nos reunimos con uno de los organizadores, Carlos Beas de MAIZ, quien invitó a la delegación a participar en el panel. Rodolfo en representación de la comitiva presentó a la audiencia el problema de la minería en Wirikuta, junto con líderes como Roly Escobar Ochoa de Guatemala, Sandy Gauntlett de Nueva Zelanda, y Ben Powless de las Primeras Naciones de Canadá.

Después organizamos una reunión con Francisco “Chico” Mateo de la Asamblea de Comunidades Departamentales de Huehuetenango, quien compartió la historia de las comunidades mayas y su resistencia a los cientos de concesiones mineras otorgadas por el gobierno guatemalteco, y la experiencia del departamento vecino de San Marcos, sitio en que se instaló la destructiva y muy controvertida Mina Marlin, de la corporación canadiense Goldcorp.

Así mismo, la delegación fue entrevistada por Robert Free Galván y Brenda Norrell para un artículo que aparece en Censored News (Noticias Censuradas). El día termino con una presentación multimedia por la delegación en inglés y español, con música tradicional Wixarika y audiovisuales, en el sitio de la Villa Climática.

El martes 7 de diciembre fue un día de movilización en Cancún. Vía Campesina organizó una marcha y el Espacio Mexicano y Esmex organizaron otra. Nos integramos en la de la Vía Campesina simplemente porque fue esa marcha que encontramos primero, y marchamos desde el centro de Cancún hacia el Moon Palace, sede del cumbre oficial. Nos paró un reten de mas de 100 policías antimotines y no pudimos seguir, pero pudimos escuchar los reportes de delegados representantes de los movimientos sociales, incluso de los gobiernos de Bolivia y Paraguay, que están impulsando una agenda alternativa y mas equitativa pero con muy poco éxito. Durante la marcha los compañeros cumplieron con muchas entrevistas, entre ellas las de Radio Pacifico de EEUU, Telesur de Venezuela y Yomiuri Shimbun de Japón.

El martes por la noche se realizó una entrevista con Ana Paula Ondorica para el programa “La Otra Agenda” de TELEVISA, aunque aún no ha sido presentada al aire.

El Miércoles, el día final, terminó con una mañana de conferencias sobre la problemática de las minerías transnacionales por toda América Latina, en la cual Tunuari representó la delegación junto con representantes de Bolivia, Guatemala, El Salvador y otros países.Tunuari también hizo una entrevista muy detallada con Eugenio Bermejillo con la red de radios comunitarios de América Latina, y luego los compañeros terminaron la noche con Matilde Pérez de La Jornada.

Antes de la entrevista, los compañeros aprovecharon por un breve regreso a la playa, lo cual disfrutaron al máximo.



Temprano la proxima mañana, todos tristamente nos despedimos con abrazos y fotos – un viaje inolvidable para todos, y con la misión cumplida.


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Una de las presentaciones de Rodolfo – otras entrevistas y videos se sube pronto:

Aguila y condor se encuentran en visionario consejo

Aguila y condor se encuentran en visionario consejo

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Stella Maris

CHALMITA, México, México – Mucho antes de que el sol aparezca sobre los blancos acantilados alrededor nuestro, este pueblo provisorio viene a la vida. Los guardianes del fuego ceremonial están avivando las llamas para el temazcal, el equipo de cocina corta y pela y revuelve los alimentos, el humo se eleva desde la tienda de las mujeres. De pronto el resonante llamado de la caracola suena a lo largo del valle, llamándonos para saludar al sol, y el grito de un águila atraviesa el aire como una bendición.

Nos hemos reunido en este valle encantado para el Llamado del Águila, la décima reunión intercontinental de un grupo de personas visionarias y emprendedoras que en silencio están cambiando el mundo desde adentro hacia afuera: el Consejo de Visiones – Guardianes de la Tierra.

Unos 500 visitantes de lugares tan lejanos como Australia y tan cerca como los vecinos de Chalmita – cineastas y agricultores, psicólogos y chamanes, artistas y maestros, punks de peinados puntiagudos y poetas líricos – están aprendiendo a vivir juntos bajo el cielo azul y las estrellas brillantes de una itinerante eco-aldea concebida hace más que hace una década bajo la bandera de la Caravana Arcoiris por la Paz y el Movimiento Mexicano Biorregional, entre otros. Para finales de la semana, este evento habrá tocado las vidas de más de 1,000.

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Este décimo encuentro es un evento muy especial por muchas razones, el principal de ellos es que sus organizadores lo ven como el cumplimiento de una profecía inca. Cuando el Águila y el Cóndor vuelan juntos, según la profecía, esto marcará el inicio de una Nueva Era – el águila que representa el Norte y el Cóndor que representa el Sur. Aquí en este valle sagrado, yace a la sombra de una antigua pirámide en medio del fértil Bosque de Agua, un grupo de alta energía de visionarios, artistas, soñadores y hacedores del Norte y del Sur que han completado el círculo.

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Hace catorce años, un grupo ya legendario de ellos, entre ellos Alberto Ruz Buenfil, también conocido como el Subcoyote – primo de Fidel Castro e hijo del arqueólogo que descubrió los fantásticos tesoros escondidos de Palenque – partieron de esta región en un viaje épico con el fin de crear las bases para un movimiento intercontinental del medio ambiente, espiritual y social. Después del primer congreso internacional del Consejo de Visiones en Tepotzlan, se dirigieron en un autobús pintado como una mazorca de maíz a través del territorio zapatista de Chiapas, a través de las montañas volcánicas de América Central, la selvas colombianas, las sabanas venezolanas, la cordillera de los Andes, los desiertos del Perú y Chile y las tierras bajas tropicales de la Amazona hasta llegar a la punta del continente en la Patagonia. Utilizando el teatro y las artes para plantar las semillas de la esperanza, la paz y la sustentabilidad en zonas de conflicto, asentamientos indígenas y barrios pobres, conectaron y alimentaron movimientos sociales en todo el continente.

Su segundo evento internacional, el Llamado del Cóndor en 2003, reunió a unos 1,300 activistas y artistas al Valle Sagrado de Machu Picchu en el Perú para iniciar la labor de consolidación de una visión para una transición a una nueva era.

El tercero, el Llamado del Beijaflor en 2005, reunió a más de 1500 en la Chapada dos Veadeiros, Brasil, para unificar los movimientos latinoamericanos con los brasileños.

Ahora, después de 13 años, esa caravana por fin ha llegado de regreso a sus raíces, y las semillas que plantaron aquí en México y en todo el continente han venido floreciendo en un evento increíble que está despertando incluso al más cínico y reservado de nosotros. Las lágrimas fluyen libremente en los círculos de la danza, en la oscuridad del temazcal, en los abrazos de viejos amigos que se acaban de conocer.

Pero esto está lejos de ser un grupo de encuentro para sentirse bien. De hecho, está lejos de todo lo que he experimentado. Estas personas están enfrentando el futuro con los ojos bien abiertos, dolorosamente consciente de la crisis de recursos y el clima que se ciernen en el horizonte. Tampoco es una sesión de apretones de manos. Aquí nadie está esperando que el gobierno resuelva esta crisis pendiente, aunque los líderes del gobierno están aquí para participar en los foros, talleres y demostraciones en las áreas que abarca la ecología, la salud, la espiritualidad, las tecnologías apropiadas, y la educación entre muchas otras. Escolares locales, también, han sido invitados para participar en los paneles para aprender de la autosuficiencia y los jóvenes locales participan en la organización de foros de acción política y social preparándose para tiempos turbulentos en un mundo post-petróleo. La Universidad Gaia está aquí también, ofreciendo una nueva visión para la educación y otorgando diplomados a unos estudiantes que completan aquí un currículo de diseño ecológico.

Un equipo está construyendo un horno de barro y ladrillos, mientras que otro fabrica un reloj solar, otro grupo está aprendiendo sobre técnicas de curación a base de hierbas nativas, mientras que otro está levantando el tipi ceremonial que será la sede de un poderoso circulo de mujeres sanadoras, y otro está discutiendo estrategias para la protección de este valle, un centro estratégico, pero altamente vulnerable para la conservación del agua. Otra iniciativa está juntando fuerza para apoyar el pueblo Huichol o Wixarika en su lucha para proteger su sitio más sagrado, el Cerro Quemado en Real de Catorce, o Wirikuta, de una mina a cielo abierto propuesta por una transnacional canadiense.

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Rituales sagrados de las tradiciones más importantes del mundo se mezclan con la danza y las creaciones del arte y la canción para aumentar la energía durante toda la semana a un nivel que nunca pensé posible. Las actividades van desde el amanecer hasta las 3 am, pero el sueño parece superfluo.

La culminación del evento se produce después de una noche de vigilia para saludar el amanecer, un grupo de danzantes aztecas espectacularmente pintados y emplumados nos esperan en torno a un fuego ardiente, y estalla un mandala de baile, ritmo y canto.

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Mientras me siento a escribir, tratando de poner este fenómeno en palabras, recuerdo las de Alberto Coyote mientras estábamos juntos en el último día.

“Todo es tan perfecto”, le dije. “Lo único que lamento es que es simplemente imposible de ponerlo en palabras.”

Él se rió a sabiendas – El autor de varios libros sobre la caravana y sus Guerreros del Arco Iris, involucrado ahora en un proyecto para llevar las lecciones de la caravana a la ciudad de México, también ha luchado con este problema diariamente.

“Nadie te cree cuando intentas explicarlo”, dijo. “Ellos te dirán, ‘No haces más que escribir lo que quisieras que hubiese sucedido.” Simplemente no hay manera de explicarlo -. Solo tienes que vivirlo.”

Nunca un ser humano vivió sus palabras más auténtica, poderosa y bellamente que el hombre en el corazón del cual, esta visión se hizo realidad. No puedo hacer nada mejor que terminar con algunas de esa reflexión que Alberto compartió con nosotros, conmemorando el bicentenario y centenario de México.

“Estas tierras fueron hace doscientos años el escenario de batallas sangrientas; mucha sangre se derramó entre nuestros abuelos y abuelas para dar un paso más en el proceso de evolución, de crecimiento, a nuestra propia libertad como personas, como pueblo, como nación… Hace cien años en estas tierras derramo mucha sangre, también de nuestra gente, con el mismo propósito, para poder caminar con un poco más libertad, más fuerza.

“Hoy estamos aquí reunidos por el mismo propósito, porque juntos estamos creando nuestra propia libertad, no solamente para México, sino para el planeta entero.

“Hace 200 años empezó el proceso de nuestra independencia. Hoy, lo que nos hemos aprendido, es que somos interdependientes. Todos de todos…La independencia no existe. Estamos generando hoy una nación planetaria, interdependiente.

Esta fecha la llevamos ya en el corazón de cada uno de nosotros, ya que este día damos todos un paso más en este camino a la libertad, este camino de la dignidad y la justicia. Todos somos responsables por todos y todo lo que sucede. Nuestro compromiso, siendo los primeros que iniciamos esta lucha y este camino es que ya no lucharemos, con armas de guerra sino con armas de danza, de música, de arte, de ceremonia, de ritual.

“Si hace cien años aquí dio inicio el proceso de una revolución, hoy también venimos para dar un nuevo paso, venimos a celebrar una re-evolución de la consciencia.

“Estamos parados aquí hoy en día, gente de todo el planeta, y cada uno de nosotros trae consigo a todos sus ancestros, todas sus tradiciones, a todos los luchadores del pasado. Cada uno de ustedes, es fruto de todo esas sangres, de esas luchas que en el pasado se dieron, para que hoy pudiéramos estar aquí presentes, celebrando, juntos en el mismo círculo, con un mismo corazón y una misma visión. Justamente en este día de hoy.

“Nuestros abuelos nos hablaban de profecías. Hoy nos están viendo, y ven que nosotros somos aquellos que ellos esperaban.”

Dando Gracias, Haciendo Paz

Dando Gracias, Haciendo Paz

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Claudia Duarte

CIUDAD DE MEXICO, México – Día de Acción de Gracias – Desperté esta mañana lejos de mi hogar y mi familia pero impregnada de un profundo sentido de gratitud.

Agradecida por el sol que empezaba a iluminar el cielo por afuera de mi ventana, agradecida por los queridos amigos que me acogieron en esta ciudad de ciudades. Agradecida por la salud y el apoyo de mi familia, que continua amándome incondicionalmente a pesar de mi espíritu errante.

Mas que nada en este día estoy agradecida por el camino que he recorrido en este año, un camino que me ha guiado, inspirándome una y otra vez mientras viajaba de México a Argentina, buscando aprender de aquellos que están cambiando nuestro mundo a su propia manera.

Comencé este año sintiendo dudas acerca del futuro de la humanidad, de hecho, el futuro de toda la vida en este planeta, el pico del petróleo, el cambio climático, la inseguridad alimenticia, las crisis financieras, las crisis por falta de agua – oscuros informes han sido revelados por científicos renombrados alrededor del mundo, diciendo que hemos sobrepasado el punto de no retorno. No hemos administrado correctamente nuestra herencia, y tiempos turbulentos se acercan – de esto podemos estar seguros.

También albergue miedos y dudas acerca de mi propio futuro como periodista profesional, que ha dedicado la mayor parte de su vida profesional a una industria que esta desechando periodistas como un árbol de arce abatido por vientos de otoño.

Así es que me dirigí al sur, en busca de inspiración en este problemático mundo, entre las personas que siempre me han dado esperanza – Los latinoamericanos, esa inmensa colección de culturas diversas que por siglos han cultivado la llama de la alegría durante las crisis, una civilización nacida de la crisis. Comencé The Esperanza Project para documentar las historias de algunas de estas personas, y comencé a trabajar en un libro, “Looking for Esperanza.”

Encontré inspiración en incontables mesas de cocina, jardines y las calles desde Ciudad de México hasta Iguazú, desde las tierras altas de los Mayas en Guatemala hasta la selva tropical de El Salvador, desde el movimiento campesino en Paraguay hasta los artistas y permaculturistas en Colombia. En todo lugar he encontrado personas que se han adherido a la próxima transición con esperanza y alegría.

Comencé mi viaje en enero, y completé el círculo en la semana pasada, con una poderosa red de soñadores y hacedores del Consejo de Visiones – Guardianes de la tierra. Compartiré mas sobre esta increíble red en mi próxima pieza. Entre las personas de este circulo se encuentran representantes de los Huichol, un grupo indígena que está luchando para salvar su tierra sagrada de incontables invasiones, pequeñas y grandes, de una corporación minera multinacional, también estaré escribiendo sobre esto próximamente.

En algún lugar entre las miles de polvorientas millas que he recorrido, observando el paisaje desdoblarse a través de ventanas de autobuses, camiones y aviones, desde la parte de atrás de camionetas, carretas de bueyes y motocicletas, una visión mas amplia empezó a emerger, también. Cada partida empezó a hacerse mas difícil; solloce al ver las exuberantes montañas de Colombia desvanecerse en la distancia, sintiendo los lazos que cree estrechándose en mi corazón. De que trata esta fuerza que sigue empujándome hacia adelante? En que momento y en que lugar echaré yo mis raíces? Cual será la tierra que cultivaré? En donde estará la familia con la que compartiré el futuro?

Y la respuesta era siempre la misma. Eres una hija del cosmos. Tu hogar es el planeta. Las semillas que plantarás, las plantarás en las conciencias de los humanos, y darán sus frutos para todos nosotros. Tu familia esta en todos lados… solo mira alrededor tuyo.

Sí, sí, contesté impaciente. Pero quiero que esas semillas hagan una diferencia. Como aquellas semillas sembradas por las personas cuyas historias cuento, quiero que mi propio trabajo cuente. Quiero ser una comadrona de esperanza en estos tiempos de transición, una luz en el camino al transcendental mundo nuevo que todos soñamos.

En aquellas verdes montañas de Colombia, en medio de un antiguo ritual conducido por chamanes de la Amazona, rendí mi conciencia a la Pachamama, a la manifestación terrenal de Dios mismo. Permíteme ser un instrumento de tu voluntad, supliqué. Muéstrame el camino. Tu voluntad, no la mía, oh Señor.

Ahí en la oscuridad, rodeada por los cánticos y tambores de los chamanes, vi mi camino. Era de color verde y surcado de arboles. Una brisa fresca soplaba. No se veía un automóvil, ni un edificio, ni un ser humano.

Soledad. Silencio. Reflexión, sumergida en la inherente sabiduría de la Madre.

Tres cosas que me han eludido en el constante movimiento de mi travesía. Tres cosas que estaré buscando de ahora en mas.

Durante la ceremonia de tres días visité con los líderes de las tribus Cofán, aprendiendo de sus luchas en el Amazonas para reclamar y proteger sus tierras de invasiones de ganaderos, compañías petroleras, y empresarios de todos tipos. Luchas que se han hecho eco de las de los Huicholes de la Sierra Mexicana Occidental, quienes han dejado su mágica marca en mi al comienzo de mi viaje. Luchas que rememoran a las luchas de los Mayas de Guatemala, arriesgando a veces sus propias vidas en confrontaciones con las compañías mineras.

He observado a través de los años las luchas que han continuado emergiendo e intensificándose: La represa Belo Monte en Brasil, los proyectos de minería de montaña en Perú, las masivas plantaciones agroindustriales en Paraguay. Así como los tratados de libre comercio firmados en la década pasada que han derribado las barreras a la explotación multinacional en los mas remotos lugares, los nativos que han resguardado sus tierras durante milenios han sido llamados a sacrificar sus vidas en ultimas instancias para proteger a su pueblo y a la madre tierra.

Todas estas luchas se han desarrollado ante mis ojos, los hermosos rostros de sus protagonistas han sido grabados a fuego en mi conciencia. Fue entonces, que supe que la próxima parte de mi viaje seria, de alguna manera, al lado suyo.

“La madre esta furiosa con nosotros,” compartió conmigo en la última noche juntos el Marakame Julio Parra, un chaman Huichol. “ No estamos practicando los rituales de protección en las ciudades sagradas como ella nos ha guiado por miles de años. Debemos volver y hacer las paces con ella.”

Paz con la Madre. Paz para los guardianes de la tierra. Paz para todos nosotros.

Escuchando a mi mismo en el Centro de Artes Ecológicas

Escuchando a mi mismo en el Centro de Artes Ecológicas

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Claudia Duarte

SAJONIA, RIO NEGRO, Colombia – Mi contacto principal en Medellín, a quien conocí por medio de amigos de la Caravana del Arco iris en México, es un líder misterioso en el movimiento ambiental, dueño de un café, ingeniero y permacultor, conocido para mí solo como Pato. Tristemente para mi, Pato estuvo en Perú durante la duración de mi estadía, pero me puso en contacto con un par de jóvenes compañeros que me guiaron debidamente.

El primero me llevo a la campiña, para un merecido respiro de la ciudad, al recién fundado Centro de Artes Ecológicas. Me solicitaron que colabore con un libro sobre proyectos de permacultura alrededor del mundo, estaba muy intrigada por conocer lo que estos creativos paisas habían ideado. No estoy segura de que esperaba – casas ecológicas, jardines fragantes y un equipo ocupado quizás – pero no fue lo que encontré.

En la parada de autobuses sobre el camino de grava, cerca de Sajonia, Río Negro, me esperaba David Rojas, un voluntario que en ausencia de Pato se estaba haciendo cargo de sus responsabilidades. Se echo al hombro mi pesada mochila y juntos bajamos por el camino.

“Algún día planeamos construir edificios, pero por ahora solo tenemos el carro-casa,” me iba contando.

El Centro de Artes Ecológicas se encuentra ubicado actualmente en una pequeña casa mobil, desglosada, donada por un ciudadano alemán que solía viajar constantemente a Latinoamericana. Parecía que estaríamos acampando. “Espero que no estés decepcionada,” me dijo David.

Rápidamente me recupere de mi desilusión inicial, y empece a escuchar y ver lo que encontraba a mi alrededor. David, un joven de suave hablar y despeinada cabellera, parecía llevar el peso del valor de cada palabra frente a la de la quietud. Pronto encontré un manantial de sabiduría en que esa quietud y en las conversaciones que compartimos en este refugio de montaña hermosa.

“La mayoría de la gente está tan ocupada que realmente no se toman el tiempo ni siquiera de escucharse a ellos mismos, mucho menos a la naturaleza que nos rodea,” me dijo. “Llegué a este lugar justamente para hacer eso.”

Me acompañó a recorrer el lugar, los puntos de vista sobre las prácticas innovadoras de la permacultura que el grupo está aplicando son variadas mientras los desarrollan en la propiedad para ir convirtiéndola en un centro de entrenamiento de diseño ecológico. La hectárea de tierra que el grupo ha elegido es enormemente diversa, se encuentran desde un río, humedales, bosques de pinos hasta pastizales, y se inclina hacia arriba hacia una espectacular vista de las colinas de alrededor.

Me dio una demostración de la técnica de los eco–ladrillos la cual está siendo utilizada en varios sitios en Latinoamérica, la misma consiste en llenar botellas de plásticos con basura y compactarlas para ser convertidas en ladrillos para construir depósitos de agua, tanques, bancos, caminos y hasta casas.

La oscuridad cayó, hicimos un fuego, y cocinamos una cena simple de pasta con cebolla, tomates y queso, servida con aguapanela – una deliciosa bebida típica de la región hecha de agua caliente y panela, un trozo sin refinar de azúcar condensada.

Me desperté con el sonido de la lluvia sobre el techo de metal y me sentí un enorme sentimiento de gratitud por el refugio del carro-casa. Pasé un rato escuchando la lluvia, los pájaros, la respiración tranquila de David en la cama sobre la cabina – y a mí misma.

Al día siguiente viajamos juntos a la ciudad de La Ceja, donde conocí a su amigo y colega Andrés Correa, otro joven energético y carismático líder. Ambos están trabajando en el diseño de un proyecto ecológico para un eco-resort en Corconá, Tierra de Agua, y me acompañaron en un recorrido por un nuevo proyecto agro forestal establecido por el YMCA, en el cual conducen talleres con los jóvenes locales. Aquí nos encontrábamos en frente al centro, sentados en un banco hecho por con eco-ladrillos por Andrés y su grupo de jóvenes mientras la noche iba cayendo.

Sobre el café, Andrés indagó sobre mis viajes. Estaba intrigado por el concepto de mi viaje, y quería saber que había visto. Pero mas que nada, quería saber si había encontrado lo que estaba buscando: Esperanza.

El y David son novatos en la causa de la permacultura, ven un movimiento de vuelta a la tierra que va creciendo y evolucionando en su país, a causa del cambio que se siente en el aire – cambios predicados por políticos que hacen muy poco pero manifestados en ultima instancia por la naturaleza misma, por la dependencia y la escasez de petróleo y otras sustancias de las cuales depende nuestra economía, y por las profecías del Calendario Maya, el cual termina su ciclo en el 2012.

“Básicamente, nos estamos preparando,” me dijo. “Me gustaría sentir esperanza, pero principalmente, creo que necesitamos sentirnos preparados”.

En muchas de mis conversaciones aquí en el Sur, pregunto a personas sobre la visión que tienen de la transición que llega, y en frente a la fogata, David me dejó con una imagen que quedará conmigo por siempre. La recordé aquella noche sobre el café, y terminamos nuestra conversación con una nota esperanzadora.

De vuelta a la fogata, David había respondido a mi pregunta con un gesto hacia las montañas que nos rodeaban.

“Veo un futuro aquí en esta montaña, estará llena de pequeñas fogatas como esta misma, y junto con cada fuego habrá una familia,” dijo él. “Estarán cocinando juntos, compartiendo aguapanela, hablando los unos con los otros justamente como nosotros lo estamos haciendo.

“Ahora mismo, en donde veas una luz es una familia – Una familia que es mas probable que este sentada en frente al televisor o a la computadora, pero probablemente no estén hablando los unos con los otros. Creo que eso va a cambiar.”
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Yo también pienso eso – y por todo el miedo que el cambio pueda generar, al final, puede ser que no sea algo tan malo.

Para mayor información sobre el Centro de Artes Ecológicas, busque a su blog, Aprender Ahsiendo, o su página de Facebook.


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Mayas eco-evangélicos luchan por una aldea verde

Mayas eco-evangélicos luchan por una aldea verde

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Carmina Ramírez

PAXTOCA, Totonicapán, Guatemala – Martin Pedro Toc es un eco-emprendedor con un misión. Estando entre las verdes y reforestada colinas de su comunidad nativo, este joven maya y mercadólogo de profesión explica por qué renunció a un trabajo bien pagado en la ciudad. Lo hizo porque prefirió quedarse trabajando en su propia comunidad diseñando proyectos para mantenerla siempre verde.

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“Hace un tiempo mi padre me dijo, “Martin, Dios tiene una vocación para ti” y siempre estuve buscándola” dijo él. “Un día Dios me tocó con un temor. Estaba escuchando un programa de radio sobre la manera de cómo está cambiando el clima, esto me asustó tanto que corrí a mi habitación y me oculté debajo de mis cobijas temblando. Luego reaccioné, cobre valor y me di cuenta que tenía que hacer algo en vez de ocultarme asustado en la casa, Es tiempo de encontrar soluciones.

Martin es un conocedor de muchas cosas que a primera vista no parece que estén relacionadas. El es un ambientalista y un cristiano evangélico trabajando para revivir la cosmovisión maya. Martin es el fundador de Projuve (Programa Juvenil de Desarrollo Sostenible), su pasión entusiasmo y por el tema ambiental es contagioso.

Este líder de la iglesia evangélica, atrae a otros nueve jóvenes quienes se unen a la cause incluyendo a Carmina su prometida, todos ellos dejaron sus trabajos y se unieron a él, para trabajar en sus nuevo Centro Forestal, un pequeño centro de producción de árboles para el proyecto de reforestación.

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Los jóvenes empiezan con una breve y profesional presentación, cada uno de ellos me dijo a que departamento de Projuve pertenece: Departamento de Medio Ambiente, Proyectos, Finanzas y Negocios. Las jóvenes mujeres visten con corte típico (falda de tejido típico) y blusas con encajes.

“Aquí es normal ver a los jóvenes vestirse con ropa floja, cabello largo pero nosotros no lo hacemos,” Martin, mas tarde me explicó por qué. “porque queremos contar con el respeto de la comunidad, por eso nos vestimos de esta manera – formalmente- tratando de ganar la confianza de nuestros gente”.

Desde el año de su fundación, ellos reciben el apoyo de una cooperativa local, les ha dado tierra y materiales para el Centro Forestal. Estos chicos realizaron un eco-concierto cristiano, Una Sola Voz por el Planeta para recaudar fondos para la causa.

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Ellos crearon y están ejecutando un proyecto de reciclaje en su comunidad; en un lugar donde la idea de reciclar está más lejos de llegar a la luna, ahora los aldeanos están separando sus desechos, plástico, vidrio, metal, papel, y desechos orgánicos para entregarlo clasificado a los voluntarios de Projuve, quienes lo recolectan cada dos semanas, luego ellos lo llevan un centro de recolección en Xela.

En un día ordinario, los integrantes de este grupo dinámico pueden ser encontrados cargando costales de tierra negra y broza desde las orillas de una montaña donde consiguen estos tipos de materia prima, lo traen al centro forestal donde comienzan a mezclarlos con otros elementos, y preparan los semilleros y las bolsas para el trasplante de los arbolitos.

Tienen ya listos 8,000 arbolitos de pino blanco, ciprés, aliso y de pinabete que se encuentra en peligro de extinción en Guatemala. La meta de estos jóvenes es producir 100,000 árboles y trasplantarlos en las áreas deforestadas a fin de este año.

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Pero esto es solo el comienzo. Sus meta a largo plazo es convertir la circundante de la montaña del valle en un centro eco-turístico, construirlo a orillas de un espectacular caída de agua localizada cerca de la montaña. Ellos están recolectando botellas de plástico y de vidrio que planean utilizar como base para la construcción de una casa ecológica, ellos ha conseguido la ayuda de un arquitecto ecologista que los ayudará para diseñarlo.

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La única debilidad entre ellos y la conversión de Paxtocá en una eco-aldea, parece ser el dinero- pero ellos tienen fe que vendrá.

Es hora de contar nuestras historias, -historia de cada uno de estos jóvenes-, Nicolás de 16 años y Carmina de 24 compartieron su temor de llegar a ver a un planeta devastado y su sueño de un futuro verde para sus hijos.
Carmina y Martin me llevaron a una caminata por la aldea, caminamos entre varios sembradillos de maíz, recorrimos los alrededores del bosque luego bajamos entre los arboles hacia la caída de agua, era el mismo paisaje, el mismo bellísimo escenario que ellos usaron como fondo en sus folletos y presentación en power point.

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Los jóvenes prestaron un carro de la cooperativa en el que nos movilizamos todo el día, me llevaron hacia otra montaña a ver otro proyecto ecológico en la misma región, El Sendero Ecológico Los Apriscos, un eco-centro educacional, un bosque virgen con árboles de pino, localizado en Totonicapán. La caminata entre los viejos y altos árboles de pino refrescaba nuestro espíritu mientras aprendíamos en cada estación, a lo largo del camino, sobre las aves que están en peligro de extinción y de los árboles que los albergan.

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Los Apriscos es una iniciativa de CDRO, Cooperativa de Desarrollo Rural de Occidente, una organización que desde ya varios años ha estado promoviendo el desarrollo sostenible en las tierras montañosas del occidente. Fuimos a un Centro de Capacitación, donde entrevisté a Ana Victoria Socop, una de los directores de la organización.

He aquí algunos comentarios de cada uno de estos chicos inquietos y proactivos que compartieron conmigo.
Martin:

“Jesus ama la naturaleza! ¿Recuerdas la historia de cómo Jesús liberó las palomas que las personas estaban vendiéndolas en el templo? Recuerda que dijo, las aves de los cielos no se preocupan como o donde conseguir sus alimento, sino Dios es quien se encarga de ellos, Dios nos dio dominio sobre la naturaleza así que tenemos que cuidarla.”

“Nuestra cultura está muy relacionada con la naturaleza, pero hemos perdido. Ahora ¿por qué no reclamar y revivir lo que es nuestro? El dicho maya dice, nadie se queda atrás todos vamos para adelante. Este también se aplica a la naturaleza.”

“Hemos creado el termino, Empre-ambiental (empresa más medio ambiente) porque queremos tener un desarrollo integral sin necesidad de dañar el medio ambiente. Me dije a mismo, ¿si en Xela se puede hacer por qué aquí no? Si aquí tenemos los recursos, la belleza natural. Tenemos las capacidades de hacerlo aquí también” dijo Martin.

“En las formaciones a los jóvenes y niños les digo, chicos es nuestro tiempo, es tiempo de demostrar de lo que estamos hechos y lo que podemos hacer”.

“Si otras organizaciones o personas particulares nos apoyan, a buena hora, ¡Genial! pero nosotros tenemos que aprender a generar nuestros propios recursos financieros. Muchas veces llegan grupos de extranjeros en la aldea y la gente dice: ¿Que nos traen? En cambio nosotros queremos decirles ¿Que podemos ofrecerles? En vez de preguntar que nos traen ellos. Estamos tratando de cambiar ese paradigma”.

Ana, 20 años – “Estamos viendo que la basura que recolectamos estaba afectándonos realmente. A veces nuestra gente corta árboles en las montañas y no vuelve a sembrar otras. Nosotros nos juntamos y dijimos tenemos que hacer el cambio; si nosotros no lo hacemos, nadie lo hará. Queremos dejar un lugar hermoso a los que vienen tras nosotros.

Jairo, 21 años: – estaba estudiando ciencias naturales y pensando en el futuro de nuestro ambiente, viendo lo que ha estado ocurriendo, me espante. Luego un día en la iglesia escuché una de las charla de Martin y me encanto la idea. Esa fue la luz que me inspiró a unirme a este equipo”.

Pablo, 18 años: – “ahora que hemos estado recolección de los desechos la gente está comenzando a creer y confiar en nosotros. Guatemala está cambiando, y quiero ser parte de ese cambio. Tenemos que esforzarnos realmente para ser los mejores”.

Nicolás, 16 años: “Es tiempo de levantar un generación de cambio. Quizás las generaciones pasadas creían que al cortar los árboles brotaban de nuevo, no había necesidad de resembrar, sin embargo, ahora nos damos cuenta que no es así ellos no crecen por si solos. Si no hay árboles no puede haber vida, porque no podríamos respirar.

Josías, 20 años: “A veces nosotros los jóvenes realmente no pensamos lo que estamos hacienda, tiramos la basura. Pero ahora nos damos cuenta que nuestro medio ambiente nos necesita, por eso empezamos estos proyectos, consientes que requieren mucho esfuerzo y trabajo. Yo soy el encargado del área financiera, se que necesitamos dinero para hacer estos proyectos realidad. No sé como lo conseguiremos, pero si de algo estoy seguro es que si lo vamos a tener.

José, 18 años: “Aquí en estas tierras montañosas, antes el sol nos calentaba, ahora nos quema. Tenemos que hacer algo por nuestro planeta. No podemos cambiar lo que ya se ha hecho pero lo que si podemos hacer es concientizar a nuestros amigos y vecinos, preguntándoles ¿qué es lo que queremos dejar a nuestros hijos? No debemos dejarles un planeta destruido. Queremos que ellos también puedan disfrutar lo que nosotros disfrutamos.”

Carmina, 24 años: “Tuve la oportunidad de trabajar como voluntaria en una ONG, y de compartir con muchos extranjeros. Durante esa experiencia me di cuenta de la realidad en que estábamos viviendo – fuimos a varios lugares y en muchos de ellos ya no habían árboles, las montañas están casi totalmente deforestadas, visitamos muchos lugares en extrema pobreza. Esta experiencia me motivó a hacer algo, pero sola no podía hacerlo. Vi como los extranjeros venían a ayudar a esta gente, cuando ellos les extendían la mano para ayudar pedían más no quieren hacer algo ellos mismos para superar.

“¿Por qué gente de afuera viene ayudar a los nuestros cuando nosotros también podemos hacerlo? Pero luego una amiga me contó sobre ProJuve, al principio no me convenció, sino hasta la tercera vez y dije iré a ver lo que están haciendo. Al llegar Martin me planteo toda la visión de ProJuve. Y pensé, creo que puedo contribuir en algo aquí. Así que decidí quedarme y formar parte del equipo, para hacer realidad la visión de una Paxtocá Verde.”


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Bayron Medina: Viviendo el cambio climático

Bayron Medina: Viviendo el cambio climático

(Arriba: Río Cahabón, Alta Verapaz, foto de Lon&Queta, courtesía de Flickr Creative Commons.)

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto

CIUDAD DE GUATEMALA – Bayron Medina fue como la mayoría de los chicos de granja de Guatemala, amaba el aire libre, y pasó largas horas vagando por el bosque, poniendo trampas para la caza, la pesca, y escuchando a los pájaros, muchos de los cuales pudo identificar por su canto.

“Yo diría que escuchen, ése es el pájaro carpintero, ésa es una paloma – porque al vivir en el campo uno se acostumbra a escucharlos. Un cazador sabe qué clase de animal es cuando oye el sonido.”

Fue uno de ocho hijos, y toda la familia tuvo que lanzarse para hacerla. Ellos se consideraban pioneros, tratando de arrebatar una vida digna de la selva en las montañas de Alta Verapaz, cerca de Cobán.

“Estábamos en el proceso de siembra de maíz, y preparar la tierra para el ganado, y mi padre dijo: ‘Miren niños, sólo puedo apoyarlos en sus estudios hasta el sexto grado, porque hay muchos de ustedes. Pero, ¿lo que pueden hacer es dirigirse a las instituciones y con el gobierno que dan becas, y tendrán que estudiar mucho. “Así que eso es lo que hice, y por la gracia de Dios, tuve la oportunidad de tener éxito.”

Él acababa de regresar de un largo viaje de las provincias, pero me invitó a su casa en los suburbios en las montañas por encima de la ciudad de Guatemala, a compartir la cena y un poco de la hospitalidad local. “Aquí es donde los ricos viven”, dijo el conductor del taxi, pero fue similar a cualquier hogar confortable de clase media en los Estados Unidos. Yo había llegado a aprender sobre un programa financiado a través de las Naciones Unidas llenándome la boca con un nombre, “Programa Conjunto para el Fortalecimiento de la Gobernabilidad Ambiental enfrentando el Riesgo Climático en Guatemala”.

Pero antes de llegar a eso, él compartió conmigo un poco de su propia historia.

“Yo quiero mostrar el lugar donde nací”, dijo. “Éstos son los ríos … Cuando yo era joven, había tigres aquí” – “tigres”, es decir cualquier felino salvaje en América Latina vernáculo, pero con mayor frecuencia se refiere a los jaguares. Las aguas azules, las verdes montañas brumosas emparejado las imágenes en mi mente de la región montañosa alrededor de Cobán.

“Fuimos cazadores, y he matado venados. Hemos dinamitado los ríos, con granadas, los llamamos bombas, para matar a los peces, y lo hacíamos poniendo una batería en medio de una botella y cuando juntábamos los cables había un número increíble de peces que morían y flotan en la superficie.”

¿Por qué me dice esto? Empecé a preguntarme por qué estaba aquí.

“Y también incendiamos – quemamos el bosque tropical para que pudiéramos tener nuestro ganado. Aquí, aquí está mi madre … “La foto desvanecida mostró una mujer cocinando en una cocina tradicional del campo.
“Era un lugar realmente hermoso, pero para criar ganado tuvimos que cortar el bosque. Cortamos cedros, caobas, era un lugar realmente hermoso – mira estos ríos – los dinamitamos Mira, esta es la casa donde nací – pero cuando llegamos era una selva, con los tigres. Matamos a dos jaguares”.

Su cara estaba sonriendo, pero su voz estaba teñida de tristeza. Se sentía como si estuviera desahogando su alma.

“Ya no hacen eso, ¿verdad?” Le pregunté, un tanto desconcertada.

-Ah, pero entonces llegó el cambio “, afirmó. “Hoy en día, me siento con una gran deuda. Doy de comer a las ardillas y las aves migratorias, tal vez hay diez especies diferentes que vienen en las mañanas … Estamos prácticamente tratado de eliminar la naturaleza, contaminándolo y usándolo todo. Después de haber podido estar allí y disfrutar de la naturaleza, y el hecho de que ahora ya no existe … Recuerdo a mi padre tiraba la basura en el río.

“Ahora tenemos nuestros propios hijos, y les enseñamos a reciclar la basura y usamos las lombrices de tierra de composta con lombricultura – vemos cómo el mundo cambia. No podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera, tenemos que cambiar. ”

Y él verdaderamente hizo el cambio.

Fue un largo camino, sin embargo – que lo llevó a una academia militar, donde fue capaz de obtener una buena educación y, dice con gratitud, evitar el combate durante la larga guerra civil.

Él recuerda claramente el día en que se dio cuenta de que las cosas tenían que cambiar, y que él quería ser parte de ese cambio.

Ese día vio una larga fila de campesinos – tal vez 500 de ellos – se alinearon junto a la carretera en un pueblo cerca de donde él había crecido. Se detuvo para preguntar por qué la gente estaba haciendo cola allí. “No hay agua”, le dijeron.

“Les pregunté en kekchí – todo el mundo habla en Cobán kekchí”, explicó. “Mi abuelo fue un chiclero, que cosechaba chicle de los árboles de caucho, tengo tías que son totalmente indígenas, y todos hablamos kekchí.
“Así que me acerqué a un hombre mayor, alrededor de 75 años, y me dijo: ‘Estamos en un verano muy difícil.” Dijo que tiene que levantarse a las 4 de la mañana, y llega a este lugar alrededor de las 9 a hacer cola, y le toma hasta las 3 de la tarde para llenar su contenedor – pero el agua está completamente sucia.

“Pero me pregunté, ¿cómo es posible en Cobán, en una zona donde hay tanta lluvia, que no haya agua? Estábamos en una zona que recibe alrededor de 2.000 milímetros de lluvia en promedio.

“Entonces, ¿qué pasó? Bueno, es una región que no retiene el agua – a causa de la topografía kárstica, de todos los flujos de distancia. Ellos siempre acostumbraban extraer el agua de un manantial que nunca se secó – pero ahora estaba seco.

“Cuando vi esto, me dije, tengo que encontrar la oportunidad de estudiar la cuestión del agua. Así que Dios me dio la oportunidad de llevar a mi familia y el estudio en Costa Rica con una beca. Allí aprendí sobre el agua, las cuencas hidrográficas, cómo gestionar los recursos, y luego volví a intentar aplicar lo que había aprendido. Así que eso es lo que estoy haciendo, tratando de tener una visión de cómo podemos cuidar de nuestros ríos. Tenemos tantos ríos en Guatemala – tanta agua – pero simplemente dejarlo pasar y no aprovecharse de ella.”

Así es como Medina llegó a ser el Gerente de Servicios Ambientales para este proyecto conjunto de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Ministerio del Medio Ambiente de Guatemala. Este programa de tres años ha tenido un buen rendimiento, Medina fue con un equipo de especialistas a las montañas de su tierra natal y más allá, trabajando con los líderes de la comunidad para crear conciencia sobre el valor de sus recursos.

Para Medina, como para la ONU en general, no hay duda de que el clima está cambiando – y que sólo hemos comenzado a ver los efectos de la deforestación y el carbono que la revolución industrial ha inyectado a la atmósfera.

En los talleres que da sobre el tema, señala un ejemplo de su propia vida: la casa de su hermana, donde vivió mientras asistía a la escuela secundaria. En 1974, el huracán Fifí golpeó el Caribe, mató a unas 10.000 personas en la vecina Honduras, y otras 200 en las inundaciones en Guatemala. Su hermana vivía en las orillas de un río en Alta Verapaz, lejos del mar, pero llovió durante siete días y las inundaciones era tan intensas que su casa estaba inundada.

“Fue terrible, la casa estuvo bajo el agua durante 10 días y se arruinó todo. Tuvimos que reconstruir, y esta vez lo pusimos un metro por encima, para evitar más inundaciones.”

Todo iba bien hasta que llegó el huracán Mitch, en 1998, que mató a unas 20.000 personas y dejó 2,7 millones sin hogar. Una vez más, la casa de su hermana estaba inundada – pero esta vez, la lluvia cayó por sólo tres días, pero la intensidad era mucho más fuerte.

“Una vez más, mi hermana lloraba, una vez más, se reconstruyó la casa – esta vez de 2 ½, 3 metros más de altura.

“Luego vino otra inundación – que no era un huracán, sólo una tormenta tropical. Empezó a llover a las 9 de la noche. Para la medianoche había aumentado a estos niveles, y se inundaba la casa. La intensidad de la lluvia – 200 milímetros cayeron en una noche.”

Medina decidió hacer un estudio, y se fue a la estación meteorológica en Cobán he hizo una recogida de datos históricos que muestran la cantidad y la intensidad de los eventos de lluvia en el área a través del tiempo. Era como había sospechado, la lluvia fue aumentando en intensidad y frecuencia.

“Yo les muestro los gráficos – y les digo, el cambio climático está haciendo esto. Estamos viendo que las tormentas son más frecuentes, más repetitivas. Así las sequías por venir, serán más severas, y los niveles de los ríos serán más bajos. Y los eventos de lluvia son mayores.”

Así que ahora la pregunta era, ¿qué hacer al respecto?

El programa de Medina está trabajando en varios niveles: enseñar a la gente en la región sobre la importancia de mantener la cubierta forestal para permitir el filtrado del agua en el suelo, en lugar de dejar que la escorrentía arrastre el agua; para ayudarles a cuantificar el valor de mantener los árboles en su lugar o la reforestación de áreas que han sido deforestadas, en términos de protección de cuencas hidrográficas y asistirlos en el mapeo de las zonas de recarga de sus acuíferos, y para ayudar a construir conciencia ambiental, y el liderazgo transparente en las aldeas.

Él también ayuda a las comunidades en el diseño de proyectos que ayuden a mantener el agua en la cuenca, y ayudarles a llevar a cabo estudios de viabilidad y una lluvia de ideas para generar fondos. Al final del período del proyecto de tres años, tres de las ideas se financiarán.

La duración del proyecto ya alcanzó la mitad, y con apenas un año y medio por seguir, Medina ya siente la presión. Es un desafío enorme; muchas de las personas que están trabajando son analfabetos, con educación primaria o menos, y la mayoría son muy pobres. Algunos todavía piensan que el gobierno va a venir y realizar los proyectos para ellos, ha tenido que explicar varias veces que sólo se hace la cartografía y estudios de viabilidad y financiación de los tres mejores proyectos.

“Tres años es muy poco tiempo para construir los tipos de relaciones y el conocimiento que estamos tratando de construir – pero es lo que tenemos. Así que ese es nuestro desafío “, dijo.

Cochabamba a Tierra: ¿Está alguien escuchando?

Cochabamba a Tierra: ¿Está alguien escuchando?

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto

He estado revisando la cobertura de la Cumbre de Cambio Climático que tuvo lugar la semana pasada en las afueras de Cochabamba, Bolivia, y no pude evitar sentirme animada al mismo tiempo que deprimida.

Es alentador que unas 20.000 personas de todos los sectores de la sociedad se presentaran de por lo menos 100 países para elaborar estrategias y enfoques para mitigar lo que ellos ven como una posible crisis de proporciones sin precedentes.

Es deprimente que la mayoría de los medios de EE.UU y Latinoamérica lo hayan ignorado. Si no hubiera sido por el cómico alivio de una observación mal traducida y mal entendida hecha por el presidente boliviano Evo Morales sobre las hormonas que inundan la producción industrial de pollo, pudo no haber habido ningún tipo de cobertura en la mayoría de los medios de EE.UU y Latinoamérica. Lo cual es una vergüenza, porque los EE.UU., por encima de todos los países debe ser una parte de este diálogo global muy grave. (“El pollo causa la calvicie y la homosexualidad”)

Cochabamba, que hace una década luchó y ganó una batalla contra la Corporación Bechtel en la privatización del suministro de agua, se ha convertido en un símbolo de la globalización en todo el mundo del movimiento anti-corporativo, y más recientemente, un símbolo del movimiento para evitar una crisis mundial de cambio climático.

El cambio climático es más que una teoría y definitivamente no hay engaño para los bolivianos, que han visto cómo sus antiguos glaciares milenarios, se redujeron a la mitad de su tamaño en los últimos 50 años. Los glaciares no son sólo paisaje, surten además el suministro de agua para dos de las ciudades más grandes del país, casi un cuarto de la población.

El presidente boliviano, Evo Morales señaló la ironía que agudiza el sentimiento de injusticia en este hecho: Bolivia, como la mayoría de los países más pobres del mundo, tiene poco que ver con el aumento de los niveles de carbono en la atmósfera que, según los científicos, son los culpables de las temperaturas en aumento.

Así mismo los agricultores de África, México y otros lugares están viendo cómo los rendimientos de los cultivos disminuyen, al igual que los habitantes de Bangladesh, las Maldivas y otras naciones costeras o insulares que están viendo sus costas carcomidas por el aumento de las inundaciones y las mareas, son los que van a perder más por el cambio climático y los que se han beneficiado menos de la industrialización que se cree que es la causa. Los expertos predicen que, de hecho, hasta el 75% de los efectos del cambio climático se dejarán sentir en los países en desarrollo.

Tal vez por eso los países industrializados están prestando tan poca atención, y por qué tantas personas en todo el mundo, sobre todo en los EE.UU., pueden seguir creyendo que es un engaño, a pesar de todas las pruebas científicas de lo contrario.

Es por eso que Morales decidió ser el anfitrión de esta conferencia alternativa al cierre de las negociaciones sobre el clima de Copenhague en diciembre. La idea era dar a los que estaban marginados o excluidos del debate en Copenhague la oportunidad para formular estrategias y desarrollar un plan de preparación para la próxima ronda de conversaciones, que se celebrará en Cancún, México, en noviembre próximo.

El año pasado, Bolivia aprobó un proyecto de ley de derechos para la Madre Tierra, “Madre Tierra”, en su propio país, y ahora con Cochabamba, Morales encabeza la llamada a establecer algo similar para el mundo. Él también está instando a un Tribunal de Justicia Climática que reconozca el desequilibrio que se está llevando a cabo y que requiere que los países industrializados no ofrezcan caridad, no den una ayuda financiera a los países en desarrollo se vean afectados por el cambio climático, sino que ayuden en los esfuerzos de mitigación de las consecuencias de sus acciones.

Se trata de graves asuntos, y Morales está lejos de estar solo en llamar a estos cambios. Así que es desalentador ver que el New York Times y el Washington Post, así como otros medios en Latinoamérica, dedican unos cuantos párrafos de esta semana para el evento – dos de ellos de la Associated Press. Una historia corta burlándose de cómo Morales sugiere que el consumo de pollo industrial contaminado con hormonas puede afectar los órganos reproductivos masculinos, un hecho que está respaldado por la investigación científica sobre el tema.

La observación, por desgracia, fue mal traducida en el sentido de que las hormonas hacen a los hombres gay – un comentario que ha sido recogido con regocijo y arrojado sobre toda la blogosfera desde entonces. La cumbre del clima se menciona en el artículo de la AP sólo como una conferencia sobre “medio ambiente”. El otro, un escrito de tres párrafos, menciona en forma similar, en tono burlón, que Morales estaba estableciendo un “Ministerio de la Madre Tierra” y pidiendo un tribunal de justicia climática.

CNN, por desgracia, no consideró que el asunto mereciera un poco de su tiempo.

La revista Time, por su parte, presentó un artículo equilibrado y reflexivo: “Morales de Bolivia: ¿Comer Pollo te hace Gay?”

Les perdono el título tonto y engañoso – tal vez atraiga a más lectores, lo que es para bien.

La cobertura más completa viene de Amy Goodman en Democracy Now en Español, cuyo equipo informó a lo largo de la duración de toda la conferencia. Las historias, videos y podcasts se pueden ver, oír y descargar en www.democracynow.org/es. Otra muy buena fuente para noticias de Latinoamerica y el medioambiente es Tierramerica, del IPS.

Favor de compartir sus pensamientos y ideas sobre el tema de cambio climatico, Evo Morales, la cobertura del medioambiente, o lo que quiere en el espacio abajo para los comentarios.