Por Tracy L. Barnett
Traducido por Mariana Pineda-Dawe
CIUDAD DE MÉXICO. Dirigidos por un grupo de más de 250 miembros de la comunidad Wixarika, entre los cuales había ancianos, mujeres, hombres y niños vestidos con sus ropas coloridas tradicionales, un río colorido de protestantes marcharon por cuatro horas sobre la gran Avenida Reforma de la Ciudad de México, hasta llegar a la residencia del Presidente Felipe Calderón.
“¡No están solos! ¡No están solos!”—Cantaban los protestantes, algunos de los cuales formaron una cadena humana rodeando a los representantes indígenas mientras estos últimos se preparaban a entregar su petición a la máxima autoridad: Salvar Wirikuta, el corazón sagrado de México.
La marcha fue el punto culminante de dos días de eventos destinados a llamar la atención a los proyectos mineros y agroindustrales que amenazan la supervivencia cultural de una de las culturas prehispánicas vivientes mejor preservadas en el mundo: el pueblo Wixarika, mejor conocido por su nombre en español, los huicholes. Dos proyectos de minería masivos han sido propuestos para llevarse a cabo en su sitio más sagrado, y una plaga de productores industriales de tomate ha arrasado con miles de hectáreas de hábitat desértico y frágil “protegido” por el Estado, y reconocido por la UNESCO como Reserva Ecológica y Cultural Wirikuta.
Autoridades tradicionales de cada una de las ocho comunidades representadas en la marcha fueron admitidas en el complejo presidencial, el cual estaba altamente protegido por policías federales, para que los miembros de las comunidades presentaran su carta a las autoridades. En la carta se le pedía al Presidente Calderón abolir las veintidós concesiones otorgadas a la compañía transnacional canadiense, First Majestic Silver Corp., pero hasta ahora no ha habido respuesta. La esperanza era que, ante tantos testigos presentes al momento de presentar sus demandas, esta vez habría una respuesta diferente. Los representantes presidenciales prometieron dar una respuesta a las demandas de las comunidades en el lapso de una semana.
“¡Felipe, entiende! ¡Wirikuta no se vende!”—Cantaba la multitud mientras se aproximaba a la contraparte de la Casa Blanca en México. Columnas de humo de copal quemado se elevaban en el aire junto con cantos de “¡Wirikuta no se vende! ¡Se ama y se defiende!”
Algunos participantes caminaron hacia el frente de la multitud para detener sus Ojos de Dios Huichol en las puertas del complejo presidencial al mismo tiempo que danzantes con penachos aztecas bailaban al ritmo de cantos, tambores y ayoyotes, y miembros de las tribus triqui, chichimeca y Camino Rojo, entre otros grupos indígenas, y docenas de grupos ambientalistas y de derechos humanos se unieron a la multitud con pancartas. Los protestantes dejaron claro que el sitio sagrado no sólo pertenece a los Wixaritari, sino a otros grupos indígenas, a grupos no-indígenas, y a comunidades mexicanas e internacionales que creen que la Sierra de Catorce y el desierto a sus pies es uno de los centros espirituales más importantes en el mundo.
Los eventos comenzaron el miércoles con una conferencia de prensa en la cual intelectuales, artistas y otros líderes de la sociedad civil expresaron su apoyo para la movilización y la representación de Wixarika. El actor Daniel Giménez Cacho agradeció a los delegados—“Ellos nos están enseñando a defender nuestra casa y lo que es nuestro.” Giménez Cacho fue uno entre docenas de actores mexicanos y personalidades de cine que firmaron una carta en apoyo a la movilización en días previos al evento, incluyendo también a Gael García Bernal. Estrellas musicales reconocidas como Manu Chao y Los Aterciopelados prometieron brindar su apoyo; y la semana pasada, Rubén Albarrán de Café Tacuba, Roco y Moyenei, del Sonidero Meztizo, entre otros, sostuvieron una conferencia de prensa a favor de Wirikuta. Roco y Moyenei acompañaron la procesión entera en un autobús de dos pisos integrado con sistema de sonido, e iban alternando entre música y palabras de aliento a los protestantes. En cierto momento, dos violinistas tradicionales Wixarika tocaron también para la multitud. El evento entero culminó en un concierto energético en el Museo [Nacional] de Antropología (MNA) dirigido por Roco y Moyenei.
Los representantes fueron recibidos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en el Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) con los brazos abiertos, con comida y con un par de conciertos patrocinados por Sonidero Meztizo.
Después de la conferencia de prensa, la multitud colorida subió a varios autobuses para realizar una peregrinación a la Basílica de Guadalupe y al Cerro del Tepeyac, donde se cree que el indito Juan Diego se encontró con la Virgen de Guadalupe—y que es para los Wixarika el templo ancestral para la adoración de Tonantzin, la poderosa diosa prehispánica de la tierra.
Otros de los representantes se encontraron con oficiales de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la agencia federal encargada de asuntos ambientales, para señalar sus preocupaciones. Adicionalmente, otro grupo de representantes ofreció entrevistas a noticieros nacionales.
Pero el punto espiritual culminante de este evento que duró dos días, llegó el jueves por la mañana cuando los Wixarika entraron al parque donde se encuentra la pirámide de Cuicuilco, el primer centro cívico-religioso importante de las tierras mexicanas y sitio sagrado de los Wixarika, y caminaron hasta las faldas de la pirámide donde había un altar simple donde el pueblo Huichol deja sus ofrendas. Fue ahí que los violinistas tradicionales tocaron música y uno por uno, los marakames bendijeron a cada uno de los participantes con sus muwieres emplumados. Parecía que el tiempo no pasaba cuando uno por uno hacían fila, esperando su turno frente a la pequeña casa construida para recibir sus ofrendas.
“Hoy prendimos las velas de la vida y dejamos nuestras ofrendas para la vida en la Tierra,” explicó el líder Wixarika, Santos de la Cruz, en una recepción en la ENAH, el mismo lugar que recibió a los Zapatistas en uno de sus muchas estadías más de diez años atrás. “Rezamos no solamente por la protección de nuestro corazón, de nuestras venas, de nuestra vida, que es Wirikuta, rezamos también por otros sitios sagrados en el mundo que son amenazados, amenazando así la vida misma sobre la Tierra.”
Para más información acerca de la campaña para salvar Wirikuta, ver:
www.frenteendefensadewirikuta.org.
Created with Admarket’s flickrSLiDR.
































