Por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto
He estado revisando la cobertura de la Cumbre de Cambio Climático que tuvo lugar la semana pasada en las afueras de Cochabamba, Bolivia, y no pude evitar sentirme animada al mismo tiempo que deprimida.
Es alentador que unas 20.000 personas de todos los sectores de la sociedad se presentaran de por lo menos 100 países para elaborar estrategias y enfoques para mitigar lo que ellos ven como una posible crisis de proporciones sin precedentes.
Es deprimente que la mayoría de los medios de EE.UU y Latinoamérica lo hayan ignorado. Si no hubiera sido por el cómico alivio de una observación mal traducida y mal entendida hecha por el presidente boliviano Evo Morales sobre las hormonas que inundan la producción industrial de pollo, pudo no haber habido ningún tipo de cobertura en la mayoría de los medios de EE.UU y Latinoamérica. Lo cual es una vergüenza, porque los EE.UU., por encima de todos los países debe ser una parte de este diálogo global muy grave. (“El pollo causa la calvicie y la homosexualidad”)
Cochabamba, que hace una década luchó y ganó una batalla contra la Corporación Bechtel en la privatización del suministro de agua, se ha convertido en un símbolo de la globalización en todo el mundo del movimiento anti-corporativo, y más recientemente, un símbolo del movimiento para evitar una crisis mundial de cambio climático.
El cambio climático es más que una teoría y definitivamente no hay engaño para los bolivianos, que han visto cómo sus antiguos glaciares milenarios, se redujeron a la mitad de su tamaño en los últimos 50 años. Los glaciares no son sólo paisaje, surten además el suministro de agua para dos de las ciudades más grandes del país, casi un cuarto de la población.
El presidente boliviano, Evo Morales señaló la ironía que agudiza el sentimiento de injusticia en este hecho: Bolivia, como la mayoría de los países más pobres del mundo, tiene poco que ver con el aumento de los niveles de carbono en la atmósfera que, según los científicos, son los culpables de las temperaturas en aumento.
Así mismo los agricultores de África, México y otros lugares están viendo cómo los rendimientos de los cultivos disminuyen, al igual que los habitantes de Bangladesh, las Maldivas y otras naciones costeras o insulares que están viendo sus costas carcomidas por el aumento de las inundaciones y las mareas, son los que van a perder más por el cambio climático y los que se han beneficiado menos de la industrialización que se cree que es la causa. Los expertos predicen que, de hecho, hasta el 75% de los efectos del cambio climático se dejarán sentir en los países en desarrollo.
Tal vez por eso los países industrializados están prestando tan poca atención, y por qué tantas personas en todo el mundo, sobre todo en los EE.UU., pueden seguir creyendo que es un engaño, a pesar de todas las pruebas científicas de lo contrario.
Es por eso que Morales decidió ser el anfitrión de esta conferencia alternativa al cierre de las negociaciones sobre el clima de Copenhague en diciembre. La idea era dar a los que estaban marginados o excluidos del debate en Copenhague la oportunidad para formular estrategias y desarrollar un plan de preparación para la próxima ronda de conversaciones, que se celebrará en Cancún, México, en noviembre próximo.
El año pasado, Bolivia aprobó un proyecto de ley de derechos para la Madre Tierra, “Madre Tierra”, en su propio país, y ahora con Cochabamba, Morales encabeza la llamada a establecer algo similar para el mundo. Él también está instando a un Tribunal de Justicia Climática que reconozca el desequilibrio que se está llevando a cabo y que requiere que los países industrializados no ofrezcan caridad, no den una ayuda financiera a los países en desarrollo se vean afectados por el cambio climático, sino que ayuden en los esfuerzos de mitigación de las consecuencias de sus acciones.
Se trata de graves asuntos, y Morales está lejos de estar solo en llamar a estos cambios. Así que es desalentador ver que el New York Times y el Washington Post, así como otros medios en Latinoamérica, dedican unos cuantos párrafos de esta semana para el evento – dos de ellos de la Associated Press. Una historia corta burlándose de cómo Morales sugiere que el consumo de pollo industrial contaminado con hormonas puede afectar los órganos reproductivos masculinos, un hecho que está respaldado por la investigación científica sobre el tema.
La observación, por desgracia, fue mal traducida en el sentido de que las hormonas hacen a los hombres gay – un comentario que ha sido recogido con regocijo y arrojado sobre toda la blogosfera desde entonces. La cumbre del clima se menciona en el artículo de la AP sólo como una conferencia sobre “medio ambiente”. El otro, un escrito de tres párrafos, menciona en forma similar, en tono burlón, que Morales estaba estableciendo un “Ministerio de la Madre Tierra” y pidiendo un tribunal de justicia climática.
CNN, por desgracia, no consideró que el asunto mereciera un poco de su tiempo.
La revista Time, por su parte, presentó un artículo equilibrado y reflexivo: “Morales de Bolivia: ¿Comer Pollo te hace Gay?”
Les perdono el título tonto y engañoso – tal vez atraiga a más lectores, lo que es para bien.
La cobertura más completa viene de Amy Goodman en Democracy Now en Español, cuyo equipo informó a lo largo de la duración de toda la conferencia. Las historias, videos y podcasts se pueden ver, oír y descargar en www.democracynow.org/es. Otra muy buena fuente para noticias de Latinoamerica y el medioambiente es Tierramerica, del IPS.
Favor de compartir sus pensamientos y ideas sobre el tema de cambio climatico, Evo Morales, la cobertura del medioambiente, o lo que quiere en el espacio abajo para los comentarios.


















