Cuba Archive

La Habana a Tracy: “No tan rápido”

La Habana a Tracy: “No tan rápido”

por Tracy L. Barnett

Cuba, al parecer, no estaba lista para mí.

Definitivamente, yo no estaba lista para Cuba.

Parece ser que conseguir una visa de periodista en Cuba es algo mucho más complicado de lo me habían hecho creer. Mi falta de atención a este detalle en particular produjo una brusca recepción de burócratas incrédulos, una larga noche fría en al Aeropuerto Internacional José Martí y mi vuelo de regreso a Miami.

Ésta fue una lección costosa, penosa y extremadamente dolorosa, pero aquí está lo que aprendí. Estoy compartiendo esta historia con la esperanza de que ustedes aprenderán de ella.

(1) Nunca le creas a tu agente de viajes cuando te diga que ella puede conseguirte la visa. Incluso cuando la agente trabaje para una de las escasas compañías con licencia para llevar a ciudadanos estadounidenses a Cuba, cuando ella sabe que tú eres un periodista, y tú has recibido una licencia específica del gobierno de Estados Unidos y la has faxeado como ella te lo ha pedido, y cuando, además, ella te ha dicho que tú puedes recoger tu visa en el mostrador junto con tu pase de abordar. No supongas que ella es experta en estos temas porque no lo es.

En este caso, ella era una brasileña recientemente contratada por la compañía — una mujer agradable que se sintió muy mal de saber lo que habia pasado, pero para nada una experta en las visas cubanas para periodista, tremendamente difíciles de conseguir.

(2) No asumas que los documentos en español aparentemente oficiales son lo que tú supones. Si hubiera revisado los documentos que me dieron en lugar de correr a la sala de abordaje, hubiera notado que no había ninguna visa, sólo una constancia de resultado negativo de la gripe porcina, una forma de embarque y un formulario aduanal. En este punto hubiera tenido algunas opciones, pero no lo supe hasta que ya estaba en La Habana y ahí mis opciones eran extremadamente limitadas.

(3) No se deje llevar tampoco por el manual, que dedica muchas páginas para explicar cómo conseguir permiso del gobierno estadounidense para viajar a Cuba, pero sólo un par de párrafos sobre la visa cubana para periodistas. Uno de éstos últimos asegura que si llegas con una visa de turista, pueder pedir un cambio de estatus y obtener una visa de periodista en cerca de una semana. Esta guía no está escrita para periodistas y mientras podría o no ser precisa, no es ninguna indicación de la facilidad o dificultad en obtener por adelantado una visa de periodista para entrar a Cuba.

(4) No viajes a otro país con sólo dos horas de haber dormido, sobre todo a uno que ha estado en sujeto a controversias o conflictos con el tuyo por décadas.

(5) Bloguear, escribir twitters, actualizar Facebook y enviar mensjaes de texto a tu familia y tus amigos son asuntos opcionales. La atención debida a los aspectos logísticos no lo es.

Bruno Henríquez, un experto en energía solar y autor de libros de ciencia-ficción con el que tenía una cita en Cuba, me consoló con un mensaje electrónico cuando recibió mis malas noticias.

“Aquí en Cuba tenemos un dicho: ‘Lo que sucede, conviene’”.

Fue algo dificil de asimilar en ese momento, pero me reconforta pensar que en el largo plazo, las palabras sabias de Bruno se convertirán en un manifiesto.

De regreso a Houston, Estoy investigando mis opciones. Los mantendré enterados.

Mientras, es tiempo de convertir este fiasco en la mejor experiencia posible.

En busca del Sur

En busca del Sur

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Javier Solano

Hoy voy a seguir los pasos de Ernest Hemingway, el Che Guevara y Celia Cruz al ritmo irresistible del son cubano. Lejos de Bayou City, voy a saborear la brisa del atardecer en el Malecón, el famoso bulevar que se extiende a lo largo de la Bahía de La Habana. Como muchos turistas han hecho antes que yo, me sentaré en el bar favorito de Hemingway y tomaré un mojito en su memoria.

Y mientras tanto, abrazaré la maravillosa cultura de esta tierra legendaria, si bien mi viaje va más allá de la cultura, en busca de algo más esencial, universal y urgente.

El dos veces ganador del premio Pulitzer, Paul Salopek, recientemente describió mi forma de pensar mejor de lo que yo podría hacerlo. Salopek ganó el mes pasado el Premio Elijah Parish Lovejoy del Colby College, y como en una moderna versión de Horace Greeley, pronunció unas palabras a modo de sabio consejo a los jóvenes periodistas en su discurso de aceptación.

“Yo le aconsejaría a cualquier reportero joven y ambicioso hoy en día que no se vaya a Washington o a Londres a comenzar su carrera, sino que se escape hacia el sur, porque es allí donde el discurso global está cobrando forma rápidamente”, dijo el autor.

Salopek, para aquellos que no lo saben, es un corresponsal extranjero, dos veces ganador del Premio Pulitzer, que fue capturado y mantenido cautivo en Sudán durante un mes, mientras trabajaba en un artículo de portada para National Geographic sobre la Región africana del Sahel. Uno sólo puede esperar que sus palabras inspiren una fracción del cambio en el espíritu de cambio nacional, reflejado en la famosa frase de Greeley (de en torno al año 1800), “Ve al Oeste, joven”.

Hace tiempo que ya no soy una joven reportera, pero escaparme hacia el sur es exactamente para lo que me estoy preparando. En el transcurso del próximo año, estaré de viaje por América Latina, informando sobre el trabajo importante e innovador de aquellos que se dedican a cambiar el mundo desde las comunidades locales de base. Aquí es donde la pasión, el color y la sazón de los latinos encuentra su nexo con el asunto más acuciante de nuestros días: rehacer la sociedad de tal forma que evitemos una más que probable catástrofe ecológica.

Los ciudadanos del Sur global a menudo han sido retratados como víctimas, villanos y rufianes en la narrativa mundial. Vemos las imágenes de los afligidos y consternados, golpeados de nuevo por otra catástrofe. Oímos hablar de los señores de la droga y los narcotraficantes, los brotes de gripe porcina y las hordas de inmigrantes indocumentados asediando nuestras fronteras.

Sin embargo, lo que yo he visto en mis viajes por el Sur sugiere un agudo contraste. Sí, hay sufrimiento, pero también, como Salopek señala, hay una profunda alegría. Él describe África, con toda su arraigada pobreza, como uno de los lugares más felices en los que ha estado. Paradójico, sí, pero la paradoja es el gran crisol del alma, y ahí es donde reside la historia que les voy a contar.

Mi Sur está poblado de héroes y heroínas, hombres y mujeres que se enfrentan a sus miedos y a los retos formidables que se les interponen por el camino para llegar a producir un cambio significativo. También está poblado de gente corriente que se enfrenta los mismos desafíos que nosotros, pero desde un ángulo diferente.

Mi Sur está trabajando en silencio para crear un modelo para el futuro que es, en definitiva, más sostenible que el que aquí en el mundo superdesarrollado hemos creado, y del que apenas nos damos cuenta.

En el año entrante, mientras la humanidad lucha con lo que puede ser el mayor desafío de nuestro tiempo — volver a crear una sociedad y un modo de vida sostenible que sea compatible con la supervivencia planetaria a largo plazo – voy a dar voz a algunos de aquellos olvidados que se dedican a cambiar el mundo a través de las páginas de “El Proyecto Esperanza”; un portal bilingüe (y en última instancia, multilingüe) de noticias verdes para las Américas.

La esperanza es una mercancía aparentemente escasa en estos días. Con la conferencia de Copenhague en ciernes, el liderazgo del clima es difícil de encontrar – a menos que uno mire al sur, donde Brasil, el cuarto mayor productor de carbón mundial se comprometió a reducir las emisiones en un tercio; Cuba, que ha convertido la crisis en una oportunidad con algunas de las infraestructuras más sostenibles del hemisferio; y mega-urbes como Ciudad de México y Bogotá, que con las iniciativas verdes que han incentivado han ido mucho más allá de lo que la mayoría de ciudades de los EE.UU.

Ya he comenzado informando sobre este proyecto con un viaje a México en Octubre, donde jóvenes profesionales en Guadalajara, están dando luchando para crear una ciudad más sostenible, y en México D.F. donde un extenso complejo para 30,000 personas se está reconvirtiendo en una ecoaldea.

En Cuba, voy a asistir a las respuestas creativas a la crisis que siguieron a la caída de la Unión Soviética y la pérdida de su principal fuente de petróleo. El país se vio obligado a reconsiderar rápidamente su producción agrícola, la energía, el transporte y los sistemas de salud con una fracción de su suministro de petróleo anteriores, y en un proceso nacido de la necesidad, se crearon algunas de las ciudades más sostenibles del mundo.

Y en enero, después de empacar mis pertenencias en un almacén y decir adiós a mi familia, voy a emprender de nuevo la ruta en mi viaje hacia el sur durante un año buscando y formando colaboradores para este proyecto de nuevos medios de comunicación.

En esta red de noticias e información, los latinoamericanos son los protagonistas de su propia narrativa, una que a nosotros aquí en el Norte nos haría bien seguir, pues tenemos mucho que aprender de ellos. Usaremos todas las herramientas de la era digital para contar sus historias: vídeo, fotografía, los nuevos medios de interacción social y, por supuesto, aunque anticuada, la palabra escrita.

Jorge Luis Sierra, un premiado periodista de investigación de la Ciudad de México y un pionero en los medios de comunicación en línea , se ha unido al Proyecto Esperanza como editor en español, dando al proyecto mayor profundidad y una interesante ventaja en todos los sentidos. Patricia Martínez, periodista medioambiental de Guadalajara, Alejandro Manrique, un periodista de investigación de Colombia, y Tami Brunk, una escritora sobre asuntos relacionados con el medio ambiente con sede en Nuevo México, también estarán entre nuestros colaboradores.

Estamos buscando colaboradores den todos los ámbitos, y usted puede ser uno de ellos. Puede seguirnos en Facebook o Twitter, suscríbase a nuestro “feed” RSS o recibir las actualizaciones en su correo electrónico. Puede publicar historias relevantes en el “feed” de noticias, contribuir a la discusión en los comentarios o incluso escribir sus propias historias, si te sientes tan inspirado.

Espero que se una a la conversación hemisférica que está a punto de comenzar en www.TheEsperanzaProject.org. Visite el sitio, comparta sus pensamientos, envíelo a sus amigos. Así es como se gesta un nuevo proyecto de comunicación online, y usted puede ser parte del mismo.

Tracy L. Barnett, http://www.tracybarnettonline.com, es un periodista independiente con sede en Houston. Ella es una “blogger” en el Huffington Post y fundadora del Proyecto Esperanza.

El inspirador discurso de Paul Salopek, pronunciado el mes pasado tras recibir el Premio Elijah Lovejoy, está disponible a través de podcast aquí.

Photo by ZedZap (Nick) on Flickr.