Yendo hacia el sur

Yendo hacia el sur

Por Tracy L. Barnett

SAN LUIS, MISURI. – Hoy es el día.

Hice mi lista y la revisé un millón de veces. Escogí y volví a escoger mi equipo. Me despedí y recibí muchas bendiciones y buenos deseos para tener un viaje seguro. Dejé las llaves de mi carro, mi teléfono inteligente y mi navegador satelital para manejar en las calles de Estados Unidos. Ahora viajaré a pie y en transporte público, todo lo que necesito está en mis mochilas. Y si no lo tengo, lo encontraré en el camino o viviré sin él.

He estado sometida a muchos cierres de edición en las últimas semanas sin tener apenas un respiro para tomar una taza de té con mis personas queridas. Ahora que la última de ellas se quedó atrás, he documentado mi equipaje y pasé después a través del control de seguridad del aeropuerto. Tengo una hora para salir.

Hoy, lo único que está en mi itinerario es la ciudad de México.

En la megalópolis mexicana, la gente anda de prisa para llegar a sus citas y lo seguirá haciendo mañana. Pero esta tarde, me tocará un clima 40 grados más cálido y adaptarme a otras formas de pensar. Me relajaré y tomaré el tiempo para pensar, para leer un libro, para conversar con la gente que vaya conociendo en el camino. Tomaré el tiempo para respirar y para mirar alrededor.

“¿Estás emocionada?”, me preguntó mi hija en un mensaje de texto anoche mientras yo checaba la lista por una millonésima ocasión.

“No todavía”, le respondí- “Sólo tengo un poco de pánico: ¿habré olvidado algo?, ¿perderé mi vuelo?, ¿llevo todo lo que necesito?

Ahora, sin embargo, mientras el café hace su efecto y el tiempo de abordar se aproxima, tengo un momento para reflexionar en el año que se avecina. Sí, estoy emocionada, también aprehensiva — y curiosa, y un poco soñolienta. Pero lo que más estoy es agradecida.

No mucha gente tiene la oportunidad de tomar un año para cumplir su sueño. Espero que yo pueda hacer algo grande con este viaje — hacer lo que todos los soñadores esperan: marcar la diferencia, para mí, para otros, y para el planeta. Pero en caso de que no pueda hacerlo, esta será la aventura de mi vida y con eso estaré satisfecha.

Para aquellos de ustedes que han ofrecido su ayuda, sus plegarias, sus ideas y sugerencias, muchas gracias. Gracias a todos por leer y por checar este sitio pronto — ¡Estaré buscando historias para compartir!