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Consejo de Visiones: El Llamado del Venado abre una Nueva Era

Consejo de Visiones: El Llamado del Venado abre una Nueva Era

Somos un circulo
Dentro de un circulo
Sin principio y sin final…

Tracy L. Barnett
Por El Proyecto Esperanza

TEMICTLA, Estado de México. Comenzó con un arcoiris y terminó con un espiral que representaba la vida misma. El onceavo Consejo de Visiones, “Llamado del Venado”, tejido de poesía y pasión, trenzado con sudor y fuego, y coloreado con risas y lágrimas.

Soñadores y hacedores de todas las generaciones y de todas las ocupaciones se reunieron bajo el abrigo de una gigantesca carpa azul y blanca en el sagrado Valle de Temictla, desde el 7 al 13 de octubre para el evento que se repite ocasionalmente, y que es al mismo tiempo un experimento de cohabitación humana, un maratón dedicada a la transformación social y personal, y una celebración a la vida.

Como sucede a menudo en las latitudes del sur, llegué un poquito tarde pero en el momento perfecto. Me registré en la recepción y entré al área de reunión con un poco de temor, sin saber exactamente que esperar. Una comunidad “ecotopiana” se alzaba una vez más enfrente de mí, cobijada bajo los acantilados blancos que nos rodeaban y que nos servirían de guardianes durante la siguiente semana . Encontré mi carpa y me instalé, gateando hacia fuera para cerrar la potezuela en medio del aguacero, justo a tiempo para ver el arcoiris sobre el campamento y los rígidos acantilados blancos; una aclamación se elevó a lo largo del valle—yo sonreí. Es de buen agüero—finalmente estaba en casa.

El año pasado tuve la suerte de asistir a la reunión “El llamado del águila”, una experiencia única y transformadora: me sentí inspirada y abrazada por una familia finalmente recobrada que buscaba un mundo igualitario, nuevo y sustentable. El tema de este año, “El Llamado del Venado”, fue dedicado al territorio amenazado Wirikuta, uno de los sitios más sagrados de México, casa del Espíritu del Venado que ha guiado al pueblo indígena Wixarika, entre otros, por miles de años.

En la semana auspiciosa del 11/11/11, iba a haber una ceremonia del “Nuevo Fuego” para anunciar la Nueva Era. Y además de los usuales talleres educacionales y de las actividades organizadas por ocho diferentes consejos que van desde ecología y salud a lo espiritual, entre otros, el grupo patrocinó dos iniciativas especiales: una de apoyo la Frente en Defensa de Wirikuta, con todos las ganancias del evento para apoyar a la protección del área contra industrias mineras y agroindustriales transnacionales; y otra para la comunidad vecina de Chalmita con tres días de talleres educacionales y de actividades en escuelas primarias y secundarias y en el zócalo del pueblo.

“Vamos, más allá de las palabras, a propuestas y acciones especificas—¿Cómo vamos a vivir en esta nueva sociedad que está siendo engendrada?”, dijo Verónica Sacta Campos, coordinadora del Consejo de Espiritualidad. “Es fácil decir que las cosas no funcionan o que todo es malo- pero, ¿hasta qué punto estamos haciendo algo para generar un cambio- desde nuestros propios hábitos hasta la organización de la sociedad misma?”

Mi primera noche la pasé con la Abuela Alas de Águila, una mujer en sus sesenta y algo, aún una de las mujeres más hermosas del Consejo. Ella era la guardiana del fuego en la Tipi de Mujeres, un lugar dedicado al cuidado de la Divinidad Femenina en cada una de nosotras, y su brillante sonrisa duró todo el maratón de la semana con gran energía y gracia.

En los siguientes días, me reuní con el círculo de ancianos tradicionales en el fuego ceremonial para aprender acerca de la historia mexica de esta región, donde Cuauhtémoc y sus guerreros pelearon con coraje y pasión contra los invasores españoles.


Eché un vistazo dentro del Tipi de las Mujeres para encontrarlo llena de cuerpos pacíficos y reclinados, Verónica estaba en el centro, guiando a cada una de ellos en un viaje de re-nacimiento personal.

Seguí el camino hacia la casa ecológica de Lourdes y Guy, todavía en construcción, dónde se llevaba a cabo una demostración de técnicas de construcción ecológica.



Me uní a la delegación de líderes del Consejo en un viaje a Chalmita para visitar y observar con los líderes de la comunidad cómo los jóvenes Krishna y Valentina se congregaban con los niños y jóvenes del pueblo, tímidos y resistentes, en un encuentro circular, una manifestación clamorosa y calurosa en un taller creativo de expresión física.

“Lo importante es abrir los ojos y la mente a otras oportunidades de cómo vivir y de cómo crear bienestar”, dijo Helen Samuels, co-fundadora del Consejo.

Laura Kuri, fundadora del movimiento bio-regional de México, ha trabajado con Beatrice Padilla, Beatrice Briggs y otros para construir una estrategia para proteger el ecosistema regional, un “Bosque de Agua”, el cual provee de agua a más de 30 millones de personas con sus tres cuencas frágiles.


“En tan solo pocos metros encontramos una gran variedad de ecosistemas que muestran la gran riqueza de especies de plantas, animales y culturas,” dijo ella. “De hecho estamos en una de las regiones más ricas del planeta”.

El Frente en Defensa de Wirikuta hizo un llamado apasionado al Consejo para apoyar los esfuerzos para salvar este hábitat desértico en peligro, un espacio de encuentros místicos con la Divinidad precolombina, y actividades del Consejo fueron dedicadas a la preservación de Wirikuta, con una variedad de actividades a seguir, incluyendo el establecimiento de un proyecto de permacultura puesto en marcha en la región.

Aprendimos más sobre “Tiempo natural”, un movimiento dirigido por el fallecido José Arguelles, un amigo muy querido de muchos miembros del Consejo, en el contexto de la Nueva Era naciente. Sus seguidores y muchos otros, creen que esta transición ya ha comenzado con la venia del año 2012 y el fin de un ciclo en el calendario Maya.

“Estos días se ha hablado mucho sobre la transición a la Nueva Era, la llegada del 2012, comprendiendo que la Tierra tiene ciclos y que estamos pasando por y manifestando las profecías de varios pueblos alrededor del mundo”, dijo Verónica. “Estamos en el punto en el cual estamos pasando por la noche, y dejando la oscuridad para pasar al nuevo amanecer de la humanidad. Es un momento para aprovechar la oportunidad de conectarnos con la Tierra otra vez.”

Temas de respeto hacia la culturas indígenas, la Tierra y una cultura de paz resonaron a lo largo del valle con un mega-concierto con artistas mexicanos y latinos de renombre como Rubén Albarrán de Café Tacuba junto con el grupo andino Hoppo; los suaves tonos de reggae de Lengua Alerta; el hiphop de reto al sistema de Pachamama Crew, y del grupo Wixarika Venado Azul; por nombrar a algunos de la gran alineación presente.

Para completar el día y la noche de cultura se estrenó la esperada película Hecho en México, un brillante y conmovedor documental del productor de cine británico, Duncan Bridgeman, que incluyó entrevistas y apariciones especiales de miembros del Consejo, así como cortas escenas del Consejo en sí.

Al comienzo del amanecer del 11/11/11, me uní a un grupo silencioso alrededor del fuego en una ceremonia del Fuego nuevo. Los acantilados hicieron eco de los tonos evocadores de los tazones de cristal, elevándose junto con el humo del fuego viejo y el olor pujante del copal. Armando me invitó a tocar uno de las tazones y mi espíritu se elevó en un susurro armonioso al unirme a los que estaban en el centro. Una pareja joven se unió con nosotros en el centro para encender el fuego nuevo, que simbolizaba el comienzo de la Nueva Era.



“Las acciones en este lugar no son eventos aislados.” dijo Alberto Ruz, uno de los fundadores del Consejo de la ceremonia del 11/11/11. “Forma parte de un archipiélago de cientos de puntos de luz que en este mismo día a esta misma hora están llevándose a cabo en otras partes del mundo.”


El Consejo estuvo lleno de altibajos personales para cada uno de nosotros—como la noche en la que Blue Thunder, un chaman Shoshone del Norte, invocó a la lluvia en una ceremonia poderosa al pie de un manantial sagrado cercano, dejando el campamento de 250 personas inundado luego de una tormenta salvaje.

Pero todo llegó a un buen final con la ceremonia de cierre que comenzó con una espiral humana fluyendo a lo largo del valle, terminando con un círculo con nuestros músicos tocando en el centro, cerrando con una danza de paz universal.

“Realmente esto que hacemos aquí es un experimento,” dijo Laura Kuri, “ el poder venir aquí y aprender de eco-técnicas, de comida orgánica, de baños secos, de rituales, del calentado del agua con compostas—es como un experimento que te cambia. La gente que viene al Consejo vuelve a sus casas y algo pasa: hay un cambio. Da mucha esperanza. “

Imágenes de un momento en el tiempo que sobrevivirán por años venideros…..


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La Ciudad de México al pueblo Huichol: “¡No están solos!”

La Ciudad de México al pueblo Huichol: “¡No están solos!”

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Mariana Pineda-Dawe

CIUDAD DE MÉXICO. Dirigidos por un grupo de más de 250 miembros de la comunidad Wixarika, entre los cuales había ancianos, mujeres, hombres y niños vestidos con sus ropas coloridas tradicionales, un río colorido de protestantes marcharon por cuatro horas sobre la gran Avenida Reforma de la Ciudad de México, hasta llegar a la residencia del Presidente Felipe Calderón.

“¡No están solos! ¡No están solos!”—Cantaban los protestantes, algunos de los cuales formaron una cadena humana rodeando a los representantes indígenas mientras estos últimos se preparaban a entregar su petición a la máxima autoridad: Salvar Wirikuta, el corazón sagrado de México.

La marcha fue el punto culminante de dos días de eventos destinados a llamar la atención a los proyectos mineros y agroindustrales que amenazan la supervivencia cultural de una de las culturas prehispánicas vivientes mejor preservadas en el mundo: el pueblo Wixarika, mejor conocido por su nombre en español, los huicholes. Dos proyectos de minería masivos han sido propuestos para llevarse a cabo en su sitio más sagrado, y una plaga de productores industriales de tomate ha arrasado con miles de hectáreas de hábitat desértico y frágil “protegido” por el Estado, y reconocido por la UNESCO como Reserva Ecológica y Cultural Wirikuta.

Autoridades tradicionales de cada una de las ocho comunidades representadas en la marcha fueron admitidas en el complejo presidencial, el cual estaba altamente protegido por policías federales, para que los miembros de las comunidades presentaran su carta a las autoridades. En la carta se le pedía al Presidente Calderón abolir las veintidós concesiones otorgadas a la compañía transnacional canadiense, First Majestic Silver Corp., pero hasta ahora no ha habido respuesta. La esperanza era que, ante tantos testigos presentes al momento de presentar sus demandas, esta vez habría una respuesta diferente. Los representantes presidenciales prometieron dar una respuesta a las demandas de las comunidades en el lapso de una semana.

“¡Felipe, entiende! ¡Wirikuta no se vende!”—Cantaba la multitud mientras se aproximaba a la contraparte de la Casa Blanca en México. Columnas de humo de copal quemado se elevaban en el aire junto con cantos de “¡Wirikuta no se vende! ¡Se ama y se defiende!”



Algunos participantes caminaron hacia el frente de la multitud para detener sus Ojos de Dios Huichol en las puertas del complejo presidencial al mismo tiempo que danzantes con penachos aztecas bailaban al ritmo de cantos, tambores y ayoyotes, y miembros de las tribus triqui, chichimeca y Camino Rojo, entre otros grupos indígenas, y docenas de grupos ambientalistas y de derechos humanos se unieron a la multitud con pancartas. Los protestantes dejaron claro que el sitio sagrado no sólo pertenece a los Wixaritari, sino a otros grupos indígenas, a grupos no-indígenas, y a comunidades mexicanas e internacionales que creen que la Sierra de Catorce y el desierto a sus pies es uno de los centros espirituales más importantes en el mundo.

Los eventos comenzaron el miércoles con una conferencia de prensa en la cual intelectuales, artistas y otros líderes de la sociedad civil expresaron su apoyo para la movilización y la representación de Wixarika. El actor Daniel Giménez Cacho agradeció a los delegados—“Ellos nos están enseñando a defender nuestra casa y lo que es nuestro.” Giménez Cacho fue uno entre docenas de actores mexicanos y personalidades de cine que firmaron una carta en apoyo a la movilización en días previos al evento, incluyendo también a Gael García Bernal. Estrellas musicales reconocidas como Manu Chao y Los Aterciopelados prometieron brindar su apoyo; y la semana pasada, Rubén Albarrán de Café Tacuba, Roco y Moyenei, del Sonidero Meztizo, entre otros, sostuvieron una conferencia de prensa a favor de Wirikuta. Roco y Moyenei acompañaron la procesión entera en un autobús de dos pisos integrado con sistema de sonido, e iban alternando entre música y palabras de aliento a los protestantes. En cierto momento, dos violinistas tradicionales Wixarika tocaron también para la multitud. El evento entero culminó en un concierto energético en el Museo [Nacional] de Antropología (MNA) dirigido por Roco y Moyenei.

Los representantes fueron recibidos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en el Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) con los brazos abiertos, con comida y con un par de conciertos patrocinados por Sonidero Meztizo.

Después de la conferencia de prensa, la multitud colorida subió a varios autobuses para realizar una peregrinación a la Basílica de Guadalupe y al Cerro del Tepeyac, donde se cree que el indito Juan Diego se encontró con la Virgen de Guadalupe—y que es para los Wixarika el templo ancestral para la adoración de Tonantzin, la poderosa diosa prehispánica de la tierra.

Otros de los representantes se encontraron con oficiales de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la agencia federal encargada de asuntos ambientales, para señalar sus preocupaciones. Adicionalmente, otro grupo de representantes ofreció entrevistas a noticieros nacionales.

Pero el punto espiritual culminante de este evento que duró dos días, llegó el jueves por la mañana cuando los Wixarika entraron al parque donde se encuentra la pirámide de Cuicuilco, el primer centro cívico-religioso importante de las tierras mexicanas y sitio sagrado de los Wixarika, y caminaron hasta las faldas de la pirámide donde había un altar simple donde el pueblo Huichol deja sus ofrendas. Fue ahí que los violinistas tradicionales tocaron música y uno por uno, los marakames bendijeron a cada uno de los participantes con sus muwieres emplumados. Parecía que el tiempo no pasaba cuando uno por uno hacían fila, esperando su turno frente a la pequeña casa construida para recibir sus ofrendas.

“Hoy prendimos las velas de la vida y dejamos nuestras ofrendas para la vida en la Tierra,” explicó el líder Wixarika, Santos de la Cruz, en una recepción en la ENAH, el mismo lugar que recibió a los Zapatistas en uno de sus muchas estadías más de diez años atrás. “Rezamos no solamente por la protección de nuestro corazón, de nuestras venas, de nuestra vida, que es Wirikuta, rezamos también por otros sitios sagrados en el mundo que son amenazados, amenazando así la vida misma sobre la Tierra.”

Para más información acerca de la campaña para salvar Wirikuta, ver:
www.frenteendefensadewirikuta.org.


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Nicaragua Orgánica: En Camino con Común Tierra

Nicaragua Orgánica: En Camino con Común Tierra

Por Ryan Luckey y Leticia Rigatti
Común Tierra

Estamos muy bien aquí en Costa Rica, aventurándonos por las tierras “Ticas” (como dicen los locales). Estamos en el país hace dos semanas y media y hemos hecho diversas actividades como: intercambios de semillas, eventos y visitas a diversos proyectos. Pero eso contaremos en el próximo post…

Este post es para contarles un poco del mes que tuvimos en Nicaragua, país vecino, donde conocimos a gente muy linda y proyectos interesantes.

Nicaragua es un país muy hermoso, con una extensa costa sobre el Pacífico y el Caribe, lagos y montañas. Un país que ha enfrentado en su historia a una dictadura fuerte y tuvo una guerra civil brutal luchando por su democracia a través del movimiento sandinista. Desde entonces el país viene a lo largo de los años tratando de recuperarse social y económicamente, pues ostenta el triste índice del segundo país más pobre del continente, quedando sólo detrás de Haití.

Aun que con una situación económica y social grave, hemos encontrado en los Nicas una población amable, con clara opinión política y fuerte senso de si mismo. Actualmente están en periodo electoral, así que vimos muchos jóvenes por las calles haciendo marchas y manifestaciones. Mucha energía pasando en el país …

Aqui era um evento en la comunidad de Nandaime.

En nuestra visita, conocimos tres proyectos de sostenibilidad. Dos en Ometepe, una isla formada por dos volcanes impresionantes en medio a uno de un lagos tropicales más grandes del mundo.

Ometepe
Vista Panoramica de la Isla

En el lago visitamos el Proyecto Itah Inan, un centro de desarrollo espiritual con diversas prácticas de permacultura y programas de voluntariado. Aunque visitando por algunos días participamos activamente en las actividades de la comunidad y hicimos grandes amigos en este hermoso proyecto.

Linda vista pelo entardecer em Inan Itah

Otro proyecto interesante es el Hostal Ecológico Zopilote, que utiliza diversas prácticas de permacultura en su diseño, tienda de productos orgánicos, y la acogida amistosa, la sensibilización a través del ejemplo para muchos viajeros.

En el Zopilote visitamos sus abejas donde pasamos por una historia emocionante. Ellos tienen en la finca un cruce de abejas Italianas (muy tranquilas) y Africanas (agresivos que pueden sobrevivir en los trópicos). Es decir, las abejas son guerreras, pero no brutales. Estábamos conversando con Danielle (del Zopilote) al lado de las cajas, sacando fotos y hablando y de repente nos dimos cuenta de que las abejas empezaron a volar detrás de nosotros! Eran muchas!!! Era loco tener ese zumbido en los oídos, sin poder mirar y siguiendo corriendo! Tuvimos que correr mucho y después de mucha sorpresa encontramos algunas picaduras. Ryan tuvo una en la boca yo ninguna y Danielle algunas. Pero, finalmente, nos enteramos de que no podemos abusar de su paciencia y debemos mejor respetar el espacio de las abejas que para hacer nuestra rica miel, tienen que luchar para sobrevivir en su espacio.


Aqui las abejas aún calmas…


Aqui cuando se empezaron a perturbar!

En la Isla tambien participamos de un evento comunal en el pueblo de Santa Cruz, tocando música a los niños y charlando sobre Común Tierra.

Los organizadores ofrecian semillas orgánicas patra los locales.

En la costa del Pacífico visitamos el proyecto la Finca Las Nubes, un lugar donde los residentes están tratando de vivir con prácticas de vida más sostenibles, dejando un legado para las generaciones futuras.

Para mas fotos mira nuestro Album del Facebook.
Bueno nos despedimos pues tenemos que ir a separar las semillas pues mañana haremos una distribución en la Feria Orgánica de San José, capital de Costa Rica.

Un abrazote y hasta pronto!
Leti y Ryan

Cambio Climático Amenaza los Bosques de Manglares de El Salvador

Cambio Climático Amenaza los Bosques de Manglares de El Salvador

Este articulo fue publicado originalmente en Ingles por Al-Jazeera, y puede ser leido AQUÍ.

Por Ryan Luckey
Comuntierra

Con terremotos desastrosos, erupciones volcánicas y tormentas extremas, El Salvador es considerado uno de los países más vulnerables del mundo a los desastres naturales. Con los efectos del cambio climático complicando las crisis sociales y económicas, el gobierno de El Salvador ha reconocido que las preocupaciones de seguridad nacional deben incluir la discusión de los factores ambientales. En Febrero de 2011, el Ministro del Medio Ambiente Herman Chávez ha anunciado el cambio climático como “nuestra prioridad número uno.”

Sin embargo, como bien saben los salvadoreños, cuando se trata de desastres naturales, algunas situaciones son simplemente fuera de su control. La desaparición de los manglares del país es una de esas situaciones.

El bosque manglar del Pacifico de El Salvador, el más grande de su tipo en Centroamérica, cubre más de 20.000 hectáreas en los alrededores de la Bahía de Jiquilisco. Los manglares son considerados tradicionalmente como una protección natural contra inundaciones extremas y subidas de mareas, que actúan como una zona de amortiguación muy valiosa durante los eventos climáticos extremos.

Sin embargo, hace varios años las comunidades locales comenzaron a notar un extraño fenómeno: los manglares de la orilla del mar estaban muriendo.

Un ecosistema amenazado

El manglar es un ecosistema único en las regiones costeras tropicales y subtropicales de América, Oriente Medio, Asia y Oceanía. Se encuentra donde el agua salada del mar mezcla con agua dulce, y por eso el manglar crea unas condiciones ecológicas específicas que soportan una amplia variedad de flora y fauna.

Los árboles manglares tienen una serie de zancos de apoyo que se extienden desde el tronco para aumentar la estabilidad y la resiliencia. Los árboles de mangle han evolucionado siendo capaces de soportar el cambio en el nivel de las aguas causado por los ciclos de las mareas que ocurren normalmente, y también inundaciones, ayudando a proteger las zonas costeras de los daños causados por las tormentas extremas y los tsunamis. Sin embargo, En los últimos años un aumento en el nivel del mar ha traído las olas del mar hacia el interior del bosque, donde nunca antes habían llegado, causando estragos en los árboles y todo el ecosistema.

Según el Dr. Ricardo Navarro, director del Centro de Tecnologías Apropiadas de El Salvador (CESTA), más de 30 metros de bosque de manglar ha sido completamente destruido por este fenómeno en los últimos seis años. “Con el aumento del nivel del mar, las olas están entrando más y más en los manglares. Lo que sucede es las olas sacan los nutrientes del suelo, dejando los árboles en la pura arena. Así que los árboles mueren, y luego todos los animales abandonan la zona.”

Ahora a lo largo de las playas de la costa central de El Salvador existe una zona muerta que se extiende entre 10 y 50 metros de ancho. La causa? “El cambio climático”, dice el Dr. Navarro.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático informó que el nivel del mar subió 21 centímetros en el siglo pasado. Este aumento es causada por una combinación de derretimiento de los glaciares, derretimiento de los casquetes polares y expansión física de los océanos con un aumento de la temperatura del agua, los tres considerados consecuencias del calentamiento global causado por el hombre.

Cuando se le preguntó hasta donde había llegado la marea en tiempos pasados, el pescador local Adán Nahun Díaz Ramírez señaló hacia el mar, más allá de las olas. “El bosque se extendía más allá de todo esto, se puede ver,” dijo, señalando a los tocones de árbol que flotan por las olas. “En realidad, más allá de los manglares, había aún una otra camada de árboles en la playa.”

Sin la estructura del suelo, la tierra recién expuesta no tiene la protección de los océanos, que con el tiempo están invadiendo el interior. La población local estima que al menos 50 metros de tierra se ha perdido en el mar en los últimos diez años.

Efectos en las comunidades locales

La Tirana es un pequeño pueblo de 23 familias en el borde del manglar. La aldea fue poblada durante la mayor parte del siglo 20, pero abandonada durante la guerra civil de El Salvador, cuando la mayoría de las zonas rurales del país fueron abandonadas. El pueblo volvió a ser habitado hace 10 años, cuando los nuevos residentes se trasladaron allá.

CESTA viene trabajando en La Tirana desde 2005 para desarrollar un programa que se llama “Formas de Vida Sostenibles”. El programa ha proporcionado a la comunidad un programa de educación ambiental, asistencia técnica para la agricultura orgánica, instalación de pozos de agua, y varios paneles solares para llevar electricidad a la aldea por la primera vez. El programa también facilitó la creación de una visión para la sostenibilidad ecológica y económica de la aldea.

“Ahora tenemos un plan para el aprovechamiento sostenible del punche [especie de cangrejo de manglar local], lo que limita la cosecha de cinco a siete docenas por día”, me dijo Ramírez. “Pero hay días en que ni siquiera podemos encontrar una docena”.

Al igual que muchas otras comunidades rurales, la recolección punche es la única fuente de ingresos. “La tierra aquí no es fácil de cultivar, porque es sólo arena, por lo cual dependemos de los manglares”, dijo Ramírez. “En los últimos años, ha sido cada vez más difícil de cazar el punche, y no tenemos otra manera de apoyar a nuestra comunidad.”

Efectos en la fauna silvestre

En tiempos pasados, a pocos kilómetros de La Tirana en la desembocadura del río Lempa, rodeada de manglares, había una isla de arena.

La isla existía en las cuartos estaciones, y se observaba que era un hogar temporal a una colonia de aves americanas Skimmer, único hábitat de esta especie observado en América Central. Ahora, con la marea alta la isla se inunda completamente, y sólo aparece durante la marea baja. Sin un lugar seguro para descansar, no se ha visto el Skimmer en el área en los últimos años.

“Este es claramente un efecto del cambio climático global,” afirma el doctor Navarro. “Y lo peor de todo es que no hay nada que podamos hacer para proteger a los manglares y las especies de fauna del lugar. Nosotros, como comunidad mundial tenemos que tomar medidas para detener el calentamiento global. Los acuerdos internacionales que hoy se debaten todavía permitirían un aumento de hasta cinco grados centígrados hasta el final de este siglo. Este grado de cambio tendría efectos desastrosos en todo el mundo. Lo que estamos viendo aquí es sólo el comienzo.”

Refugiados del Cambio Climático

A lo largo de los años 70 y 80, grupos de refugiados salvadoreños huyeron de la guerra civil violenta del país. En las últimas décadas, la inmigración ha continuado, ya que los ciudadanos buscan escapar de la pobreza extrema y una serie de desastres naturales, que incluyen terremotos de magnitud 7,7 y 6,7 en 2001, y tormenta tropical Agatha en 2010. Tormentas extremas son cada vez más comunes y más intensas, dando lugar a graves inundaciones en todo el país y particularmente en el área de la costa central.

“Si las cosas siguen así, las próximas poblaciones de inmigrantes de El Salvador serán refugiados climáticos”, dice el Dr. Navarro.

Las organizaciones internacionales como IPCC a UNESCO están estimando que habrá entre 10 y 50 millones de refugiados que huyeran de sus hogares en la primera mitad del siglo 21 debido a causas relativas al cambio climático.

Miembros de la comunidad de La Tirana están de acuerdo de que las cosas están peorando cada año, y que el océano viene hacia el interior con mayor rapidez. Si sigue así, probablemente se van a unir a los millones de refugiados que huyen de los efectos del cambio climático, y las condiciones ambientales y sociales de El Salvador serán aún mas difíciles.

Revista Esquire: Huicholes en Pie de Guerra

Revista Esquire: Huicholes en Pie de Guerra

Esquire Latinoamerica, Agosto 2011
Texto y Fotos por Tracy L. Barnett

Para los huicholes, la zona de Wirikuta, en San Luis Potosí, es sagrada; para una empresa canadiense es la sede de su próximo gran proyecto minero. Mientras, los habitantes del pueblo de Real de Catorce se dividen entre quienes necesitan un empleo y los que ven en la mina una amenaza. El debate es cada vez más fuerte y ya llegó hasta Canadá y las Naciones Unidas.

Desierto

Era un atardecer de rojos intensos en el desierto, como miles más, presenciado por un grupo de peregrinos que vigilaban el lugar sagrado de sus antepasados. Resplandecientes en sus atuendos tradicionales -bordados con los símbolos sagrados del venado, el águila y el peyote?, los peregrinos reconstruyeron las canciones, los rezos y los rituales que han sobrevivido entre el pueblo wixaritari o huichol durante más de mil años.

Pero con la llegada del amanecer, el mara’akame o chamán reveló una visión sombría que le había sido transmitida, dijo, por la montaña: las entrañas de la Madre Tierra estaban siendo desgarradas y su vientre era rasgado y pisoteado.

La visión, relatada por el compositor y antropólogo Javier Ignacio Martínez Sánchez, ocurrió hace una década en Cerro Quemado, el lugar donde, de acuerdo con las creencias de los wixaritari, el sol salió por primera vez.

Cerro Quemado está en la orilla oriental de Wirikuta, una región donde, según los huicholes, residen los espíritus de sus ancestros y que ha sido reconocida como Área Natural Protegida por el Gobierno de San Luis Potosí e incluida por la Unesco en la Red Mundial de Lugares Sagrados Naturales. Cada primavera, los huicholes viajan casi 400 kilómetros hasta aquí para recolectar su planta sagrada, el hikuri o peyote, para encender las “velas de la vida” y para orarle a sus deidades por mantener el bienestar de toda la vida en la Tierra.

El Fondo Mundial para la Naturaleza enlista las 140 mil 293 hectáreas del Sitio Sagrado Natural Wirikuta, parte del Desierto de Chihuahua, como uno de los ecosistemas de desierto con mayor biodiversidad en el planeta. Además, está registrada como una Área de Importancia para la Conservación de las Aves y es un punto de reunión para muchas especies endémicas y en peligro de extinción, como el águila real que aparece en la bandera mexicana.

En ese entonces, la visión del chamán provocó un escalofrío de temor entre la comunidad pero, según Martínez, quien habita en esa región y estuvo presente en la ceremonia, nadie sabía lo que significaba. Ahora está claro.

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Ramón Dávila, de First Majestic (de pie), durante una reunión del Consejo de Administracion de la Reserva Ecológica Wirikuta.

AMENAZA EXISTENCIAL

En el verano de 2010 empezó a correr la voz sobre la apertura de una mina en Wirikuta, una zona con una tradición minera que se remonta a unos 400 años y que incluye al famoso pueblo de Real de Catorce. Para agosto, estaba confirmado: el gobierno mexicano había otorgado 22 concesiones sobre 6 mil 326 hectáreas del territorio sagrado, abriéndole paso a una mina de plata de la multinacional canadiense First Majestic Silver Corp. Cerca de 70 por ciento de las tierras concesionadas se encuentra dentro del Área Natural Protegida.

Según la Ley Minera mexicana, el Estado tiene la facultad de concesionar las minas para su explotación a voluntad. El descubrimiento de varias venas ricas en plata, combinado con el aumento del precio de este metal, ha provocado que esta región minera, abandonada durante tanto tiempo, vuelva a ser atractiva para los inversionistas.

El proyecto ha desatado una tormenta. Los residentes están divididos entre la desesperada necesidad de empleos y el miedo a perder su suministro de agua; a los ambientalistas les preocupa el frágil hábitat del desierto; otros temen la pérdida del patrimonio cultural de Real de Catorce y el turismo que ha resultado de eso. Además, ha surgido una protesta mundial de parte de la gente que ha pasado tiempo en el desierto y con los huicholes. Lo que está en riesgo, dicen, es la integridad de esta excepcional cultura.

Los huicholes fueron quizá los más indignados con los planes de First Majestic Silver Corp., sobre todo porque, irónicamente, sólo dos años antes, el presidente Felipe Calderón, vestido con el atuendo ceremonial wixaritari, anunció el Pacto Hauxa Manaka para la Preservación y Desarrollo de la Cultura Wixarika en una ceremonia a la que asistieron cinco gobernadores. El pacto, nombrado así por otro sitio sagrado para los huicholes, garantizaba la protección de su cultura y sus lugares sagrados.

El 9 de mayo de 2011, un grupo de representantes del Consejo Regional Wixarika en Defensa de Wirikuta llegó hasta el Palacio Nacional, en el Zócalo de la Ciudad de México, para entregar una carta dirigida a Calderón en la que exigían que honrara su palabra.

Para Paul Liffman, antropólogo del Colegio de Michoacán y autor del libro Huichol Territory and the Mexican Nation, la mina es una “amenaza existencial” para los huicholes.

“Ellos están atemorizados por este proyecto”, afirma Liffman. “Todo el flujo ecológico que forma la base de su sistema sacrificial se vería dañado. El circuito de aguas, lluvias y aguas subterráneas quedaría afectado, lo mismo que su razón para existir.”

Wirikuta es clave, dice Liffman, para la visión que los wixarika tienen de sí mismos como intermediarios con estas fuerzas de la naturaleza: “Todo su sistema ritual está basado en la idea de la reciprocidad sacrificial con los ancestros que controlan el clima, así como la riqueza, la salud y el bienestar humano. Destruir sus principales sitios sagrados es derribar los cimientos de su cultura”.

La situación en Wirikuta es, por desgracia, muy común, dice Jennifer Moore, coordinadora para Latinoamérica en la organización Mining Watch Canada, que viaja por el continente investigando las quejas contra las compañías mineras de su país.

“Estas concesiones mineras a menudo se otorgan sin el conocimiento ni el consentimiento de los pueblos locales”, agrega Moore. “Hemos visto cómo se contaminan las cabeceras de los ríos de las comunidades campesinas e indígenas, hemos visto secarse fuentes importantes de agua, hemos atestiguado violencia y conflicto cuando la gente ha exigido el derecho a ser consultada acerca de los proyectos que se desarrollan en sus tierras o fuentes de agua.”

HALO ELÉCTRICO

Veinticuatro kilómetros de carretera de terracería zigzaguean en medio del desierto, pasando por florecientes magueyes, mezquites y cactus hasta llegar al encantador pueblo colonial de Real de Catorce. No hace mucho tiempo, los habitantes más numerosos de este lugar parecían ser los fantasmas. El polvo se arremolinaba en las calles vacías y cubría los edificios abandonados, que alguna vez hicieran gala de la riqueza de las minas de plata de la región. Algunos dicen que Real, fundado en 1779, quedó abandonado a principios de 1900 a causa de los forajidos que se escondieron ahí durante la Revolución Mexicana; otros, que se debió a la tremenda caída de los precios de la plata. Otros más piensan que fue por la deforestación, desertización y contaminación causada por la actividad minera a lo largo del siglo XIX.

Pese a todo eso, algo mantuvo vivo el territorio. En parte fue el constante regreso de los wixaritari, quienes han viajado hasta aquí desde sus comunidades en la Sierra Occidental desde hace al menos mil 500 años, para dejar sus ofrendas, llevar a cabo sus ceremonias y recibir la sabiduría que les transmiten sus deidades.

No sólo los huicholes consideran que Real de Catorce tiene una relevancia religiosa especial. Durante más de un siglo, los católicos han viajado hasta la iglesia de la Purísima Concepción para rendir tributo a una imagen de San Francisco de Asís, que se cree tiene poderes milagrosos.

Hace unos 40 años, comenzó un nuevo tipo de peregrinaje, formado por gente de tierras lejanas que había escuchado acerca de las cualidades energéticas de la zona.

Humberto Fernández fue unos de esos peregrinos. Originario de una localidad minera de San Luis Potosí e hijo de un minero, emigró a San Francisco en pleno movimiento psicodélico. En una biblioteca encontró un libro sobre las tradiciones de los huicholes y su uso del peyote, y se sorprendió al encontrar que dentro de su propio país existía una cultura antigua cuyas tradiciones estaban basadas en la misma conexión con lo divino que él acababa de descubrir en California. Eso cambió su vida.

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Manifestantes a favor de la mina protestan frente a una reunión del Consejo de Administración de la Reserva Ecológica, en Real de Catorce.

Fernández hizo su propio peregrinaje a Cerro Quemado y se sintió atraído hacia el pueblo colonial abandonado. Invitó a amigos a que se le unieran y, poco a poco, ellos y otros restauraron Real de Catorce. Juntos crearon un destino turístico conocido por su energía mágica y retratado en películas como The Mexican, Hidalgo y Bandidas, entre otras.

Los filmes provocaron un auge turístico y Real de Catorce se convirtió en un destino internacional. El sitio ha conservado algo de su atmósfera misteriosa y fantasmagórica, con edificios destartalados mezclados con joyas arquitectónicas del siglo xix restauradas. Es un paisaje salido del Viejo Oeste, con vaqueros parados en las esquinas ofreciendo recorridos a caballo hasta el pintoresco Pueblo Fantasma o al mismo Cerro Quemado.

Nadie sabe exactamente de dónde viene el halo energético que muchos aseguran percibir en esta área. Fernández, que una vez recibió a un grupo de la Sociedad Geológica Panamericana de la Universidad de Texas (que publicó sus hallazgos en el libro Geology of the Sierra Catorce Uplift), dice que esta zona es reconocida científicamente como un “punto magnético” y agrega que “la teoría de los geólogos es que este magnetismo se da por la amalgama de tantos minerales en un radio tan pequeño”.

Para los wixaritari, es esa energía la que condujo a sus ancestros al sitio y es lo que le da al territorio su esencia. Cualquiera que sea su origen lo cierto es que un particular tipo de turista busca disfrutar el aire fresco y los cielos brillantes de este poblado, hacer un viaje en el tiempo y, ocasionalmente, una “excursión” al mundo del peyote.

Pero el turismo ha probado ser una fuente de recursos tan frágil como la minería, y se vio afectado primero con la crisis financiera que comenzó en 2008 y después con la epidemia de la influenza AH1N1, seguida por el huracán Alex. El tiro de gracia fue el aumento del crimen organizado y las advertencias para que los turistas estadounidenses evitaran ir al estado de San Luis Potosí, lo que dejó a los hoteleros de Real de Catorce como Fernández, propietario del hotel El Real, con una caída en las tasas de ocupación de 80 por ciento o más.

¿TÓXICO O NO TÓXICO?

A este panorama se suma la aparición de First Majestic Silver Corp. y su subsidiaria mexicana, Minera Real Bonanza, que fue la empresa que originalmente obtuvo las concesiones. First Majestic, una compañía en rápido crecimiento, se está posicionando como uno de los principales productores de plata en el mundo, ya que 97 por ciento de su producción es de este metal.

Fundada en Canadá en 2002, First Majestic tiene más de mil 800 empleados en tres minas de plata mexicanas. Una mina más está en construcción con planes de abrir en 2012. La mina de Real de Catorce, conocida como Proyecto La Luz y con sede a 3.5 kilómetros del pueblo, está programada para iniciar operaciones en 2014.

Una presentación del proyecto en una reunión en Real de Catorce en marzo pasado abordó la mayoría de las preocupaciones de los oponentes: temor por la contaminación y la escasez de agua, la profanación del sitio sagrado de los huicholes, y la disminución del turismo local. “Queremos reactivar la actividad minera de una manera responsable y social”, dijo esa vez Juan Carlos González, gerente de Minera Real Bonanza. “Y, quiero ser muy enfático en esto, con proyectos de desarrollo sostenible”. La mina será subterránea, añadió González, sin contaminación visual. El método de procesamiento, conocido como flotación, no empleará cianuro y los químicos usados serán “biodegradables y no perjudiciales para los humanos”.

El cianuro ha sido un punto central del debate; se trata de uno de los compuestos más tóxicos disponibles en el ámbito de la minería, que puede resultar fatal en concentraciones tan bajas como 40 partes por millón. También es altamente eficiente para separar los metales de su base mineral, lo que explica su uso común en la industria minera. El cianuro se descompone cuando queda expuesto al oxígeno y la luz solar, pero mantiene su toxicidad cuando queda atrapado con los desechos en un embalse, o si se filtra en aguas subterráneas, explica Dave Chambers, un especialista en minería del Center for Science and Public Participation en Bozeman, Montana.

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Real de Catorce ha ganado fama en el mundo por su grado de conservación.

El método de flotación es menos peligroso, dice Chambers, pero también tiene sus riesgos. Un químico común utilizado en el proceso -en el que se muele el mineral de plata y se mezcla con reactivos espumantes para separar los minerales más valiosos de los menos preciados- es el xantato que también es nocivo, aunque no tanto como el cianuro.

El mayor problema, explica Chambers, son los metales pesados que se liberan y dispersan en la atmósfera después de que se extraen los metales preciosos (es frecuente encontrar tóxicos como el plomo y el arsénico en conjunción con la plata).

De por sí, ya hay niveles tóxicos de estos minerales en el medio ambiente, como consecuencia de las décadas de explotación minera en el área. Un estudio de agosto de 2010, realizado por la Universidad de Guadalajara, reveló niveles potencialmente peligrosos de diez metales en el agua, el suelo, tejido animal e incluso en el cabello de los residentes.

“Lo más preocupante es la presencia de metales pesados como el plomo, el antimonio y el arsénico en prácticamente toda la cadena alimenticia”, dice Tunuary Chávez, un analista ambiental de la Asociación Jalisciense de Apoyo a Grupos Indígenas, A.C. (AJAGI). “Esos metales no deberían estar presentes en la sangre de un águila o en la savia de un peyote”.

“La presencia de metales pesados no es sorprendente”, dice Chambers. “Es el tipo de problemas de los que hay que cuidarse, tanto con las nuevas minas como con las viejas”.

Ramón Dávila, jefe de operaciones de First Majestic y gerente de las operaciones de la compañía en México, busca tranquilizar a quienes se preocupan por los químicos. “Los estamos definiendo con pruebas metalúrgicas, tratando de encontrar los más adecuados para el proceso y la conservación del medio ambiente”, escribió en un correo electrónico a esta reportera. “La tecnología ha avanzado mucho en este campo, ofreciendo alternativas seguras y ambientalmente responsables”.

BUENOS TIPOS

Glenn Miller es un experto en minería que ha ayudado a redactar las leyes mineras en su estado natal de Nevada, que produce alrededor de 80 por ciento del oro en Estados Unidos. Ha investigado proyectos mineros en todo el mundo, y ha estado siguiendo el caso de Real de Catorce desde el otoño pasado. Le preocupa la falta de información específica disponible al público, pero a partir de su experiencia advierte a los funcionarios mexicanos que deben proceder con precaución.

En cuanto a los “químicos biodegradables no tóxicos” que First Majestic piensa usar, dice Miller, “el cianuro es biodegradable; pero decir que es biodegradable no significa gran cosa. La cuestión a considerar es qué tan rápido se biodegrada. Hablar de químicos no tóxicos es básicamente decir ‘confíen en nosotros, somos buenos tipos’”.

“El método de flotación sólo extrae una parte del mineral”, aclara, “y para obtener el resto se necesita cianuro, que a su vez requiere de un monitoreo constante y un tratamiento costoso durante décadas después de que la mina haya cerrado para evitar contaminar los suministros de agua local. Una vez que la mina comience a operar habrá mucha gente que dependa de ella: surge una economía adictiva. Es muy difícil revertir ese proceso. Y ya que se establezca, en un momento dado podrían declarar que hay que cerrar la mina a menos de que usen cianuro”.

Miller exhorta a los funcionarios gubernamentales a que pidan una fianza a la compañía canadiense en caso de aprobar la mina, de acuerdo con el estándar internacional actual. Mediante este proceso un experto del gobierno calcula el costo de restaurar el área después de que la mina cierre, y la empresa deposita esa cantidad como seguro.

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“Todas las minas nuevas son buenas”, dice Miller. “Hay gente lista dirigiéndolas y tienen dinero a raudales. Pero las cosas se empiezan a descuidar hacia el final, cuando la compañía ya no está interesada en la propiedad. Comienzan a llevarse a la gente que trabaja mejor para abrir otra mina, y es entonces cuando empiezan los problemas. Y la mayoría no son resueltos”.

José Antonio Nieto, director general de Fomento Minero de la Secretaría de Desarrollo Económico de San Luis Potosí, dice que una fianza no será necesaria en La Luz, porque es subterránea. “El único impacto externo sería el derrame económico en la población local”, declaró el funcionario. Dávila, de First Majestic, informó que la compañía promete una inversión inicial de cien millones de dólares, sin incluir el centro cultural y las plantas de tratamiento de aguas residuales.

Miller sostiene que una fianza es necesaria, sin importar que la mina sea subterránea. Jim Kuipers, que fue ingeniero minero por mucho tiempo y más tarde se volvió consultor medioambiental, también ha revisado docenas de proyectos y está de acuerdo en que el hecho de que una mina sea subterránea no garantiza nada. “Ellos afirman que debido a que la mina será subterránea, no habrá impacto en la superficie”, dice. “Eso simplemente no es cierto; ningún ingeniero minero competente en el planeta debería hacer tal afirmación. En las minas subterráneas suelen darse hundimientos, y es del dominio común que contaminan y secan los suministros de agua locales”.

Úrsula Garzón, abogada del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (cemda), señala que en México no existe el sistema de fianzas, aunque ella ha visto proyectos donde se requiere un “fondo verde”. Desafortunadamente, explicó, nunca hay suficiente dinero para llevar a cabo un rescate completo, y nunca se hace cumplir. Además, los cálculos que determinan la cantidad de la fianza no toman en cuenta los costos extremadamente altos de un posible accidente.

BOTELLA VACÍA

Los funcionarios de la compañía hicieron todo lo posible por abordar las preocupaciones de los wixaritari durante la reunión de marzo pasado. Se distribuyeron mapas con los sitios sagrados marcados y se anunció que las concesiones de las 761 hectáreas que comprenden el Cerro Grande y los manantiales sagrados serían transferidos a los wixaritari para su preservación.

Los líderes wixarika rechazaron la idea. Creen que la actividad minera en cualquier parte de la región sagrada de Wirikuta destruirá las propiedades intangibles que la hacen el poderoso centro energético que es.

“Al extraer la plata”, dijo Jesús Lara, un líder wixarika en el Frente en Defensa de Wirikuta, “es como tener una botella vacía. La botella puede estar ahí pero no tendrá contenido”.

“Me parece que es engañoso”, dijo Rodolfo Cosío, un jicarero o guardián del centro ceremonial de Las Latas encargado de conducir la peregrinación anual a Wirikuta. “¿Cómo van a regalarnos algo que siempre nos ha pertenecido?”.

“Estas concesiones mineras a menudo se otorgan sin el conocimiento, ya no digamos el consentimiento, de los pueblos locales”, dice Jennifer Moore, coordinadora para Latinoamérica en la organización sin fines de lucro Mining Watch Canada.

La compañía ofreció crear hasta 750 empleos durante la fase de construcción, y otros 500 cuando la mina esté en operación. Aseguraron que la contratación local será una prioridad, y prometieron una serie de proyectos de desarrollo: becas, un museo de minería, un taller artesanal y un proyecto de reforestación.

Nieto, el funcionario potosino, declara que la compañía cumplirá: “Hoy en día la minería es diferente, más organizada y profesional, la tecnología permite trabajar en armonía con el medio ambiente”.

Los críticos dudan de esas afirmaciones, y señalan que la historia de la industria de la minería está llena de esas promesas que rara vez se cumplen.

Para comprobarlo, no hace falta ir muy lejos: “Un ejemplo es la Minera San Xavier situada en el Cerro de San Pedro, propiedad de New Gold, otra compañía minera canadiense”, dice Manuel Barrera Guillén, secretario de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (segam) en San Luis Potosí.

“[New Gold] en un inicio hizo muchas promesas? y la experiencia que tenemos es que prácticamente no cumplió”, añadió Barrera. La compañía prometió 300 empleos directos y mil 500 indirectos. Al final, contrataron a menos de 100 habitantes de la localidad.

Esa mina de oro y plata destruyó el cerro que está representado en la bandera del estado de San Luis Potosí. Después de una batalla en los juzgados que duró una década, se ordenó que cerrara el pasado octubre por haber obtenido de manera ilegal el permiso de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (semarnat), según la revista Proceso. Pero la victoria de los opositores duró muy poco. Gracias a una orden judicial temporal, la mina reabrió el 14 de diciembre y la batalla continúa.

EL PROBLEMA DEL AGUA

La mayor preocupación desde el punto de vista de los habitantes de Real de Catorce es el agua. Wirikuta es semidesértico, y las actividades mineras consumen una inmensa cantidad de ese líquido. En el caso de la mina La Luz, Ricardo Flores, ingeniero de la compañía, dijo en marzo que se necesitarían unos 3 millones de litros de agua diarios para procesar las cinco mil onzas de plata que planean extraer de mil toneladas de roca.

Sin embargo, representantes de la empresa enviaron un correo electrónico a Esquire en el que asegura que “con las actuales tecnologías, se utilizan 0.2 metros cúbicos por tonelada, esto es la décima parte de lo que se afirmó previamente. ¿Cómo se logra eso? Por el avance en la tecnología en los procesos”.

Los expertos consultados para este reportaje afirman que sólo 5 por ciento de las minas en el mundo emplean las tecnologías que First Majestic asegura que implementará en Real de Catorce para una utilización más eficiente del agua. Kuipers dice que “este tipo de inversión puede ser rentable en el caso de minas que extraen más de 10 mil toneladas de roca al día, y no sólo mil, como en el caso de La Luz”.

Circulo ceremonial

El círculo ceremonial en Cerro Quemado, el Tatewari-ta, lugar del Abuelo Fuego.

Los ejecutivos de la mina proponen construir una planta de tratamiento de aguas en Real de Catorce -que actualmente no tiene- y otra en Cedral, a unos 30 kilómetros de distancia. El agua tratada de estas dos plantas, asegura González, proveerá el agua necesaria para las operaciones mineras.

El pueblo de Real actualmente toma su agua del túnel de la mina de San Agustín, de cien años de antigüedad, misma que aún alberga una veta de plata identificada como uno de los principales objetivos para la explotación. Algunos residentes temen que la reactivación de la mina de San Agustín contamine o desvíe su fuente de agua.

Dávila asegura que éste no será problema. “El agua es un tema fundamental [?] por ello estamos realizando un estudio geohidrológico con una entidad independiente que permitirá definir exactamente de dónde y cómo llega el agua de la zona”, escribió. “Lo que sí tenemos ya son estudios sobre la calidad actual del agua en algunas de estas zonas y hemos encontrado que [...] están contaminadas por las aguas residuales con bacterias coliformes. Es decir, hoy el agua en varias de estas zonas tiene que ser tratada, por lo que estamos proponiendo la instalación de estas plantas”.

VER PARA CREER

El sacerdote Ernesto Torres se tomó un descanso de sus obligaciones pastorales para hablar con esta reportera, en la sombreada explanada de la plaza central de Real de Catorce, con las columnas neoclásicas de su iglesia como fondo, y uno que otro feligrés deteniéndose a saludar o pedir una bendición. Torres está en medio del conflicto, pues los fieles de su parroquia están divididos en cuanto al tema de la mina La Luz.

Por un lado, dice, el nuevo proyecto es una continuación de la historia de la región. Pero esa historia incluye un legado de degradación ambiental que se refleja en el nombre original de la ciudad: Real de Minas de la Limpia Concepción de Guadalupe de los Álamos de Catorce.

“Este lugar estaba lleno de álamos, había mucha vegetación”, dice Torres. “Pero ahora, a 15 kilómetros a la redonda tenemos una serie de asentamientos mineros que han erosionado los cerros y ya no hay álamos”. Su preocupación, como la de otros, es la posibilidad de que, de abrirse la mina, “se agoten los pocos manantiales con que contamos”.

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Jesús Lara Chivarra, Juventino Carrillo de la Cruz y Cilau Candelario Valadez en el puerto de Vancouver.

El padre Torres creció en Salitrera, un pueblo minero de fluorita en San Luis Potosí, sede de una mina subterránea que usa el método de flotación. “Cada tonelada de tierra que se procesa requiere de tres o cuatro toneladas de agua”, dice. “En ese lugar se quedaron sin agua y ahora tienen que traerla desde muy lejos”.

Sin embargo, enfatiza, con un toque de ironía, que no se opone a la mina: “Me opongo a que el tratamiento del mineral lo hagan aquí. Tiene que ser en otro lugar, donde no se contaminen las tierras y donde haya más agua. Si se van a llevar el mineral hasta Canadá y allá lo quieren procesar, porque allá hay suficiente agua, qué bueno. Pero aquí, no”.

Para Petra Puente, ex presidenta municipal de Real de Catorce, la máxima preocupación también es el agua. Luego de trabajar en el gobierno local, sabe cuánta agua se produciría con una planta en el pequeño Real, de apenas mil 500 residentes. “Suficiente para regar los jardines de la empresa, quizá”, dice. En lo que respecta al plan de la compañía de trasladar agua desde Cedral, tiene sus reservas. Negociar con el gobierno de la ciudad y todos los propietarios que hay de por medio para construir el acueducto sería una tarea compleja. “Tengo que verlo para creerlo”, concluye.

Flores, de Minera Real Bonanza, aseguró que la tubería no sería un problema. “Se construyó una similar en otra de las minas de la compañía sin mayores dificultades”, afirma.

LA DEFENSA

Los wixaritari son mencionados frecuentemente como el grupo indígena que ha conservado con mayor éxito su estilo de vida ancestral. Actualmente viven un estimado de 50 mil huicholes en México, con alrededor de la mitad concentrados en las tierras altas de Jalisco, Nayarit y Durango. El grupo ha logrado mantener su integridad en parte debido al aislamiento de sus comunidades y al contacto limitado con comunidades teiwari, o no indígenas. Esa misma circunstancia ha hecho extremadamente difícil montar una campaña para enfrentar las amenazas a su sitio sagrado.

Fue durante una reunión en septiembre de 2010 en Mezquitic, una cabecera municipal jaliscience localizada en territorio huichol, que nació el movimiento para proteger Wirikuta, autorizado por los líderes wixarika. “Organizar esto ha representado un reto monumental”, dice Carlos Chávez, un líder de derechos indígenas y fundador de ajagi, la organización que coordina el Frente en Defensa de Wirikuta.

La coalición trabaja en varios frentes de manera simultánea: en el frente legal, los abogados sostienen, entre otros argumentos, que la mina es una violación a la ley internacional, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que garantiza a los pueblos indígenas el derecho a ser consultados en lo referente a desarrollos en sus territorios tradicionales. México ratificó este tratado en 1990 y, aunque pocos wixarika viven en Wirikuta, alegan que el uso tradicional y religioso de estas tierras durante siglos les otorga el derecho a ser consultados.

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Asimismo, los wixarika dicen que están a punto de interponer un amparo buscando la suspensión de las concesiones y que se haga efectivo el derecho al consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas afectados.

First Majestic se defiende diciendo que el Plan de Manejo para el área protegida establece que en las “zonas de amortiguamiento de aprovechamiento especial” se podrán realizar actividades mineras, “siempre y cuando no ocasionen alteraciones significativas a los ecosistemas”. En este sentido, se prohibe “interrumpir, rellenar, desecar o desviar los flujos hidráulicos”, entre otras cosas. Para First Majestic, La Luz se encuentra en esas zonas donde la minería es permitida.

Según ajagi, hay dos precisiones: primero, dicen que no es posible realizar actividades mineras de esta escala sin afectar los flujos hidráulicos; y segundo, que la veta de San Agustín, la más grande, está en una zona que no permite la minería, sino que está clasificada para uso tradicional, definido como actividades agropecuarias tradicionales.

En el frente político, el senador Francisco Javier Castellón Fonseca, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), planteó en el Senado mexicano una iniciativa que exige una investigación para revisar exhaustivamente estas concesiones mineras, la cual fue aprobada en una semana, luego de que el Senado se viera inundado por casi 3 mil correos electrónicos enviados desde todo el mundo como parte de una campaña lanzada por el Frente en Defensa de Wirikuta. Hasta ahora, este grupo, manejado casi en su totalidad por voluntarios, no ha tenido mucho éxito en reunir dinero; el apoyo financiero ha sido difícil de obtener.

LA DIVISIÓN

La serena fachada de Real de Catorce comenzó a agrietarse casi desde el momento en que First Majestic instaló su sede en la hacienda abandonada de Santa Ana en noviembre pasado. Dávila hizo una presentación en el ayuntamiento de Real de Catorce en diciembre, en la que reveló los planes de la compañía de renovar la vieja hacienda y crear un museo de minería, para lo que ofrecerían empleos a los locales. Algunos de ellos asistieron a esa reunión con pancartas en apoyo a la mina: “Real de Catorce es 100 por ciento minera” y “Hermanos huicholes: el pueblo tiene hambre. ¡Queremos trabajar!”.

Periódicos del lugar reportaron que la compañía había pagado 100 pesos a cada manifestante. Los funcionarios de la compañía negaron ese reporte. Es de tomarse en cuenta la extrema pobreza en la región: estas tierras altas tienen una de las tasas más elevadas de emigración en el país, con miles de habitantes que abandonan la zona cada año para ir en busca de trabajo.

En el foro de marzo de este año, en una sala a la que asistieron de pie unas 200 personas, se reveló una alarmante división. La presentación hecha por los representantes de la compañía minera fue recibida con aplausos entusiastas, mientras que los opositores de la mina fueron acallados con abucheos y gritos de “Váyanse de aquí!” y “¡danos trabajo!”.

Puente, la ex presidenta municipal de Real de Catorce, creció en el cercano pueblo minero de La Luz y vio los impactos de la mina ahí. “La llegada de la compañía minera ha reavivado viejos resentimientos”, se lamenta.

“Casi todos en Real de Catorce viven de los visitantes”, explica. La división parte del hecho de que hay dos tipos de visitantes, más allá de los turistas ocasionales: los que trabajan en los puestos vendiendo tacos a los peregrinos católicos y huicholes, y los que se ganan mejor la vida con hoteles elegantes y restaurantes de alta cocina.

“El pueblo tiene como un rencor, porque siempre están con la idea de que ‘¿por qué el foráneo viene y me dice cómo hacer las cosas’?”, afirma Puente.

A Mercedes Aquino, fotógrafa local y residente de Real desde hace 15 años, la entristecen las tensiones que han surgido entre sus vecinos. “Definitivamente ha provocado una división entre la gente”, dice. “La mina se ha convertido en un tema tabú”.

Algunos de esos vecinos le han dicho que se oponen a la mina La Luz, pero no están dispuestos a decir lo que piensan al respecto. “No están de acuerdo con el proyecto, pero no se atreven a manifestarse públicamente”, dice. “Han visto esta agresividad, y prefieren quedarse callados”.

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Minería, turismo y peregrinaciones de los huicholes convergen en Real de Catorce.

Por su parte, Guillermina Bustos está cansada de que venga gente de fuera a Real y les diga cómo deberían resolver sus asuntos. “Desde que la última mina cerró, hace dos décadas”, afirma, “la comunidad ha sido capaz de arreglárselas con el comercio, pero las familias han crecido y ahora simplemente no hay suficiente”.

“Qué bueno que hay tantos que han puesto sus ojos sobre Real de Catorce”, agrega Bustos. “¿Pero por qué se preocupan tanto por una mina? Y la gente del pueblo, ¿de qué vamos a vivir? Ésta es una oportunidad. Hay jóvenes que se van, no porque tengan ganas de emigrar, sino porque aquí no hay trabajo. Y hay algunos que regresan muertos”.

Pero esta historia aún está lejos de llegar a su fin.

En mayo pasado, los wixaritari llevaron su campaña al siguiente nivel. Una delegación se dirigió a Nueva York para testificar en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, donde el abogado wixarika Santos de la Cruz se dirigió a los participantes y consiguió una audiencia privada con el relator especial James Anaya, quizá la autoridad más importante en el mundo en temas de derechos indígenas. Según De la Cruz, Anaya expresó apoyo para la causa e indicó interés en una posible visita a la zona.

Al mismo tiempo, otra delegación estaba haciendo ruido en Vancouver, Canadá, participando en el evento Mining Justice Week [Semana de Justicia Minera] y desafiando a First Majestic en su propio terreno.

El punto culminante se dio cuando los huicholes, vestidos con sus coloridos trajes tradicionales, llegaron a la sede de la compañía minera, en un acristalado edificio del centro de Vancouver, para una reunión programada con Dávila y fueron detenidos por el personal de seguridad, quienes se rehusaron a dejarlos entrar durante cerca de 20 minutos e incluso enviaron elementos de refuerzo. Rodeado por guardias y policías de Vancouver, finalmente se le permitió la entrada al grupo de cuatro personas para encontrarse con Dávila y presentarle su posición: un claro “no” a la mina en Wirikuta.

La gente de First Majestic les entregó una copia de una presentación del proyecto de la mina en un usb de plata pura.

FUEGO, MAÍZ Y VENADO…

La cosmogonía huichola se basa en la relación con sus ancestros, que rigen los ciclos naturales meteorológicos, el bienestar de la vida y el equilibrio de la energía en todo el mundo. Mediante sus ceremonias, los wixarika cumplen con sus obligaciones con sus antepasados y de esa forma ayudan a mantener el equilibrio global.

Entre las deidades más importantes de los huicholes están Tatewari (Nuestro Abuelo Fuego); Tatéi Niwetsika (Nuestra Madre Maíz), y Kauyumari, (Nuestro Hermano Mayor), el Venado Azul. Un objetivo clave para cada wixarika es la peregrinación a Wirikuta, por lo menos una vez en su vida. Ahí recolectan su planta sagrada, el hikuri o peyote, y la utilizan en sus rituales para llegar a un nierika o portal hacia una dimensión espiritual. Los conocimientos que adquieren los usan para renovar sus vidas.

Los cinco sitios sagrados más importantes para ellos son:

En el centro, Teakata, en la comunidad wixarika de Santa Catarina, Jalisco.

En el norte, Hauxamanaka, en Cerro Gordo, Durango.

En el oeste, Haramara, en San Blas, Nayarit.

En el sur, Xapawiyemeta, en la Isla de los Alacranes del lago de Chapala.

En el oriente, Wirikuta.

Lea todo el reportaje aquí: PDF Huicholes

El Efecto Butterfly: El legado de Julia “Butterfly” Hill

El Efecto Butterfly: El legado de Julia “Butterfly” Hill

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Foto: Andy Freeberg

Julia Butterfly Hill, la legendaria activista estadunidense que se subió durante dos años a un gigantesco árbol de más de mil años de vida para evitar que las compañías madereras lo talaran, sigue promoviendo el compromiso con el medio ambiente como resultado del cambio personal.

Por Tracy L. Barnett
Magis, Octubre 2011

Los vientos arrancaban las ramas de la secuoya de más de mil años y las aventaban contra el piso, 60 metros abajo. La plataforma superior, donde yo vivía, estaba como a 55 metros de altura… Al azotar, las ramas rasgaron la lona que me servía de refugio. El aguanieve y el granizo se metían por las rendijas de lo que habían sido mi techo y mis paredes. Cada nueva ráfaga agitaba la plataforma en el aire y amenazaba con lanzarme al vacío.
–Julia Butterfly Hill, El legado de Luna

Es difícil decir cuál fue el momento más dramático de los 738 días que Julia Butterfly Hill pasó arriba de aquella secuoya bautizada como Luna (en español en el original). Quizá fue el día de aquella tormenta amarga o de muchas de las que le siguieron. Quizá fue el día en que un helicóptero que zumbaba alrededor de su árbol levantó corrientes de aire de casi 500 kilómetros por hora que casi la mataron. O quizá fue el día en que Climber Dan, uno de los leñadores contratados por las compañías madereras para intimidar a los ecologistas que protestaban contra la tala, cortó la soga que sostenía a uno de sus compañeros.

Independientemente de cuál haya sido, no hay duda de que esta muchacha que subió a aquel árbol para impedir la depredación de los bosques de secuoyas llamó la atención de miles de personas en todo el mundo y llevó su lucha a un nuevo nivel. Personas de Indiana a Italia, de Cuernavaca a São Paulo dicen que su ejemplo las ha inspirado y que se han visto fortalecidas por las decenas de proyectos de transformación social que Hill ha nutrido desde que descendió de aquel árbol, hace doce años.

Julia Hill, hija de un predicador de Arkansas, se preparaba a los 23 años para perseguir su sueño: viajar alrededor del mundo, comenzando por California. Sin embargo, cuando se enteró de que había planes para talar los bosques de secuoyas que se habían apoderado de su corazón, decidió suspender su viaje.

“Si hubiera sabido lo que implicaría protestar arriba de Luna cuando me involucré por primera vez, hubiera huido en la dirección opuesta”, relata Hill en su libro El legado de Luna (The legacy of Luna), un clásico de la literatura sobre medio ambiente.

El bosque de secuoyas

Entrar a un bosque de secuoyas es como pisar una catedral viviente. El silencio te envuelve mientras dejas el mundo terrenal; los troncos del bosque antiguo se alzan luminosos, envueltos en la niebla eterna de la costa, y atemorizan al más cansado de los visitantes, especialmente cuando uno cae en la cuenta de que Cristo caminó en la Tierra cuando algunos de esos árboles apenas se enraizaban.

Un olor fresco y húmedo permea en el aire, y la brecha te lleva hacia delante, donde helechos del tamaño de una casa danzan con la brisa. Las secuoyas costeras, Sequoia sempervirens, son la especie de árboles más altos del mundo. Su majestuosa estatura —algunos árboles alcanzan más de 120 metros— contrasta con la suavidad de sus pequeñas hojas en forma de aguja, que proveen la base para un rico ecosistema que comienza en el suelo esponjoso debajo de tus pies y que termina en follaje 30 pisos arriba de tu cabeza.

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Fuente: Experienceproject.com

Los ancestros de estos árboles, una de las especies más antiguas que han sobrevivido, alguna vez cubrieron la tierra; ahora las secuoyas costeras apenas ocupan una estrecha franja a lo largo de la costa de California y Oregon. Las únicas especies de secuoyas que sobreviven, las secuoyas gigantes, Sequoiadendron gigantias, viven en una franja aún más estrecha en la Sierra Nevada de California y en una pequeña mancha de Meta sequoia en la China rural.

“Yo crecí en Bélgica, donde si hay un árbol de 200 años, se le rodea con una valla y se le reverencia”, recuerda Michael van Broekhoven, uno de los activistas que formaron parte del equipo de tierra de Julia. “Cuando escuché que un árbol de mil años sería talado —por no hablar de un bosque completo—, cuando se sabe que sólo queda tres por ciento de ellos, no podía creer lo que estaba pasando”.

En aquellos días su nombre era Rising Ground y formaba parte de un grupo de ecologistas organizados bajo la bandera anarquista de “¡La Tierra Primero!” (Earth First!, en inglés), cuyo lema era “Sin concesiones en defensa de la Madre Tierra” y que participaba en actos de desobediencia civil en todo el país. Gente con “nombres del bosque”, como Almendra, Shakespeare, Gerónimo, Shunka… y Butterfly.

Van Broekhoven comenzó a militar en el movimiento a mediados de los noventa, cuando se hizo arrestar junto con otros mil activistas en una protesta masiva en 1996. En el 98 se mudó a Arcata, California —cerca de Luna—, en un momento de tal efervescencia política que “podías convocar a una reunión y llegaban mil personas”. Lo estimulaba el grado de organización y de pasión por la causa, y la oportunidad de poner en práctica la verdadera democracia —por lo menos en el ámbito de gobierno local—. Lo que sucedía en los bosques, sin embargo, era otra cosa.

Pacific Lumber Co., una compañía familiar que durante un siglo había explotado la madera de estos bosques de manera sustentable, fue comprada por un comerciante de bonos basura llamado Charles Hurwitz, quien asumió una deuda de 800 millones de dólares, ayudado por Ivan Boesky y Michael Milken, que después serían condenados por hacer transacciones bursátiles con información privilegiada, práctica conocida como insider trading. Hurwitz ordenó que se talara el bosque para liquidar las deudas de la compañía. De pronto, empezaron a derribar árboles gigantes y los ecologistas de todo el país organizaron protestas masivas.

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Fuente: Circleoflife.org

“Desarrollamos una camaradería muy fuerte”, recuerda Van Broekhoven. “Había mucha gente de alrededor de 25 años con la que era muy divertido trabajar. Iríamos juntos a la cárcel, nos treparíamos a los árboles para sentarnos en pequeñas plataformas; éramos como una tribu”.

La organización llegó a un momento sangriento en 1990, durante “el Verano de las Secuoyas”, como se conoció a una serie de manifestaciones que buscaban llamar la atención sobre la depredación que estaban haciendo Pacific Lumber y otras compañías madereras del noroeste de California. Dos de los organizadores, Judi Bari y Darryl Cherney, que estaban en una gira de difusión y reclutamiento de activistas, resultaron heridos cuando estalló una bomba en el coche en el que viajaban. Ambos habían denunciado ante la policía que habían recibido amenazas de muerte por parte de simpatizantes de las compañías madereras, pero en lugar de investigar a los sospechosos, el fbi acusó a los activistas de haber fabricado y transportado la bomba.

La explosión fracturó en pedazos la cadera de Judi, le pulverizó el coxis y le dañó tejidos y nervios. Estas lesiones le provocaron parálisis parciales y constantes dolores hasta que murió en 1997, víctima de cáncer de seno. Las heridas de Darryl fueron menos graves: cortadas en la cara y estallido de tímpanos.

Sin embargo, en 1997, cuando Julia caminaba entre las secuoyas que la cautivarían, jamás había escuchado sobre esto. Nunca había sido activista; era estudiante de preparatoria en Arkansas y había trabajado con tanto empeño como mesera en un restaurante, que llegó a convertirse en gerente.

En 1996, Julia casi muere en un accidente automovilístico: un borracho chocó contra la parte trasera del coche en el que ella viajaba y el volante se le incrustó en el cráneo. Le tomó un año de terapia física recuperar la capacidad de hablar y de caminar con normalidad. Todavía sufre dolores en la espalda y las articulaciones.

“El volante en mi cabeza, figurativa y literalmente, condujo mi vida en una nueva dirección”, declaró Hill al Washington Post.

De Luna a las estrellas

Ni se imaginaba que esa dirección sería hacia arriba —60 metros hacia arriba, para ser precisos—. Julia no era la primera que emprendía el angustioso ascenso a una plataforma del tamaño de una puerta. Otros activistas de Earth First! se habían organizado y comenzaron usar esta forma de protesta. Ella llegó cuando terminaba la temporada de activismo, cuando la gente estaba empacando para regresar a casa, y se ofreció como voluntaria para ocupar el árbol durante cinco días… que se convirtieron en dos años. Esos dos años consolidaron un movimiento que había luchado durante años y que estaba comenzando a perder fuerza. La Mariposa en las secuoyas atrajo la atención de millones.

No sólo era el peligro al que se exponía, respiran do el humo de los incendios circunvecinos o desafiando el cerco de doce días que le montaron los leñadores, o los peores inviernos en años, apenas separada de la naturaleza por un toldo de plástico. Fue la apasionada conexión que estableció con el árbol, al que llamó Luna, y su personalidad mediática, lo que provocó que megaestrellas como Joan Baez, Bonnie Raitt y Woody Harrelson se subieran al árbol con ella, y que el baterista de The Grateful Dead, Mickey Hart, organizara un concierto solidario al pie del árbol.

Pero fue su equipo en tierra el que la convirtió en estrella, al crearle una página web, conseguirle un teléfono celular, un teléfono inalámbrico y un panel solar para cargar sus baterías, al contactarla con los medios de comunicación de todo el país y conseguirle entrevistas con periodistas de todo el mundo. Fue su equipo en tierra el que se aseguró de que recibiera la comida orgánica que necesitaba para mantener su dieta vegana (que no incluye alimentos derivados de los animales o que hayan sido probados en ellos), y el que le subió a su plataforma un pastel vegano bellamente decorado en su cumpleaños, y el que retiró sus residuos —todos sus residuos—. Fue gente como Rising Ground, quien se hacía cargo del diluvio de cartas que llegaban —entre 300 y 600 a la semana— y que Julia intentaba responder personalmente.

“Para un grupo tan pequeño, aquello era absolutamente increíble. Fuimos arrastrados por la ola”, admite Van Broekhoven. “Yo estaba fuera de los reflectores —afortunadamente, quizá”.

Magazine cover

Sin embargo, no hay movimiento sin conflictos. Y éste no fue la excepción. Julia nunca había encajado en el estereotipo del activista de Earth First!: Ella era hija de papá, y su discurso religioso —con su insistencia en “el amor a los enemigos”— no siempre empataba con la combativa ética “sin concesiones” de Earth First!

Las tensiones crecieron cuando el estrellato de Julia comenzó a generar dinero, y ella, no el movimiento, decidía en qué se gastaba. Y aquello explotó cuando, después de meses de negociaciones, Hill aceptó un trato con Pacific Lumber Co., con el que salvaba a Luna y una zona de amortiguamiento con árboles de 70 metros a cambio de 50 mil dólares aportados por donantes privados.

“En ese momento, a mucha gente le molestaba la forma en que todo estaba saliendo”, dice Mikal Jakubal, otro ecologista. “Ella se había convertido en una estrella dentro de un movimiento que supuestamente operaba por consenso; se había convertido en el rostro de un movimiento sin someterse a ninguna clase de consenso o proceso democrático”.

Jakubal fue el primer tree-sitter en Estados Unidos —como se conoce a las personas que, como Julia, permanecen arriba de los árboles durante días, semanas o meses como una forma de resistencia civil pacífica—. Fue en el bosque nacional de Willamette, Oregon, en mayo de 1985. Como activista veterano, Jakubal ha sido testigo de la efervescencia de muchos movimientos políticos, algunos de ellos frustrante y predeciblemente disfuncionales. El movimiento para salvar los bosques no era la excepción.

“Algunos estaban resentidos porque sentían que no habían sido tomados en cuenta para decidir qué puntos de discusión se planteaban ni en qué se gastaban las donaciones que se recibían”, dice. “Había personas que siempre estaban enojadas y que la querían culpar, cuando en realidad la culpa no es de la persona que se convierte en estrella, sino del movimiento que lo permite. Lo que hacían era esquivar su responsabilidad… que es uno de los problemas de los movimientos de izquierda desde los años sesenta”.

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A algunos activistas les preocupaba que el pago de 50 mil dólares por un solo árbol y una pequeña área sentara un precedente que el movimiento ecologista no sería capaz de repetir. Mucho de este recelo, también, era mera envidia: había activistas que habían luchado más que Hill —algunos estuvieron un tiempo en la cárcel y sufrieron lesiones físicas—, pero no recibían atención mediática.

A Van Broekhaven le molestaba toda esa grilla, sobre todo cuando la mayoría de los quejosos no había participado en la estructura de protección para Julia. Sin embargo, entendía el sentimiento.

“Había una subcultura dentro del movimiento que sentía que no debíamos negociar con terroristas”, recuerda. “Esta gente estaba violando y explotando el bosque, matando especies a diestra y siniestra, envenenando la región con diesel y herbicidas. Ellos eran considerados por algunas personas como criminales que lindaban con el terrorismo. ¿Cómo negocias con alguien así? Es como negociar con un violador. No dices: ‘Por favor, no me violes’. Simplemente lo detienes y, si es necesario, por la fuerza”.

Julia ha respondido a estas críticas con su ecuanimidad característica. En un intercambio de correos electrónicos que sostuvo conmigo, aceptó responder tres preguntas, y su reflexión sobre esta ruptura con el movimiento fue una de ellas. “Todo el mundo tiene derecho a tener su propia opinión. No pretendo complacer a todos; ése no es el propósito de mi vida. Mi meta es vivir mi vida con integridad y prestar un servicio alegre y amoroso. Intento aprender y crecer con cada experiencia, y luego ponerlo en práctica”.

Defensa del bosque I

En realidad, Hill y los que estuvieron involucrados en el movimiento han seguido con su vida, dejando las contemplaciones sobre las lecciones aprendidas para los académicos. Quizás ella sería la más sorprendida de saber que no sólo su libro, sino el debate en torno a su figura, se convertirían en tema de estudio en algunos cursos universitarios sobre medio ambiente.

Chaone Mallory, profesora asociada de Filosofía de la Universidad Villanova, en Pensilvania, es una de las que enseñan sobre Julia. “Lo que espero que mis alumnos aprendan es la complejidad de estos movimientos y el cuestionamiento que generan, los valores que están desafiando, los valores que encarnan, el significado de qué o quién es Julia Butterfly Hill”, asegura Mallory. “Para algunos siempre ha sido una heroína; es una mujer valiente que se subió a un árbol y vivió allí durante dos años. Y yo estoy de acuerdo”.

Para otros, explica Mallory, ella es una figura problemática, en el sentido de que la cobertura mediática y su propia historia personal sobre–simplificaban el problema y daban una versión aséptica del movimiento.

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“Redujo el mensaje a una historia sobre una mujer valiente y un árbol, en lugar de representar a todos los activistas organizados sin jerarquías que se comprometen en la riesgosa y complicada tarea de subirse a los árboles para protestar y que se apoyan unos a otros, no sólo para atraer la atención, sino también para detener y frenar la destrucción de los bosques mientras otros recursos —legales, legislativos— siguen su curso. Esa historia ha sido eclipsada por el rostro mediático de Julia Butterfly Hill”, dice Mallory. “Pero, por otro lado, ella ha sido una figura mediática irresistible que ha hecho que una parte importante de la población examine a conciencia los problemas ambientales desde una perspectiva más amplia, y eso ha sido ciertamente positivo para el movimiento ecologista”.

Sin embargo, para muchos dentro del movimiento, la verdadera historia es mucho más radical, de largo alcance, y desafía los fundamentos de la dominación corporativa y algo más profundo: la sociedad patriarcal que mercantiliza la vida misma. Éste es el aspecto del debate que fascina a Mallory; el que gira en torno al lugar de Julia en el discurso del eco-feminismo, el movimiento social que establece que la opresión de las mujeres y la de la naturaleza están relacionadas.

“Si Julia Butterfly Hill tiene conciencia feminista, no se manifiesta en su discurso, hasta donde yo entiendo”, dice Mallory, quien contrasta el estilo de Hill con el de otra famosa defensora de los bosques estadunidenses, Judi Bari, una sindicalista cuyo discurso feminista despertó el odio de organizaciones antiambientalistas, como el club Sahara. “Pónganle una bomba a esa puta” (”Bomb that crotch!”, en inglés) decía el titular de su periódico, mientras Bari se recuperaba en un hospital de California después de haber sufrido un atentado con bomba.

women

Durante su protesta, Julia también tuvo su cuota de amenazas de muerte por parte de algunos talamontes. Pero su personalidad era mucho menos amenazante que la de Bari, sostiene Mallory, por lo que fue ella quien se convirtió en un icono popular.

“Es carismática. Es joven y atractiva en el sentido convencional, y es lo suficientemente radical para apelar a cierto ethos de rebeldía americana que desafía a la autoridad”.

La dimensión espiritual

Quería golpear como un animal herido o asustado… Y sabía que si no encontraba una forma de lidiar con mi odio y mi rabia, terminaría ahogada en el miedo, la tristeza y la frustración. Sabía que odiar y golpear me hacían parte de la misma violencia que yo intentaba detener… Así es que oraba.
–Julia Butterfly Hill, El legado de Luna

El acercamiento de Hill al ecologismo estuvo influido por su propio talante espiritual, con profundas raíces en su educación cristiana, pero con resonancia en el naciente culto a la Naturaleza que crecía dentro del movimiento.

A Bron Taylor, autor del libro Dark Green Religion: Nature, Spirituality and The Planetary Future, siempre le ha interesado la dimensión religiosa del movimiento ecologista, y piensa que el trabajo de Hill ha sido una de sus manifestaciones. Ella ha sido una inspiración para que otros exploren su conexión espiritual con la Tierra y la Naturaleza.

Taylor se refiere a la hipótesis de la biofilia, desarrollada por E.O. Wilson, que establece que los humanos nacen con un amor innato por la naturaleza: “Es parte de nuestra programación; en la profundidad de nuestros genes sabemos que florecemos en un ecosistema intacto, y es por eso que lo percibimos hermoso”.

Aquellos que tienen grandes experiencias con la naturaleza nos ayudan a evocar ese amor, dice. Ésa es la raíz profunda del ecologismo. Y Julia Hill era un reflejo de esto.

Hace tiempo, la hija de Taylor le escribió a Julia y ella respondió con un poema y algunos dibujos. “Mi hija es una ecologista apasionada”, dice Taylor. “Estas experiencias juegan un papel fundamental en la formación de las personas, al evocar su imaginación moral y orientarlas en cierta dirección. Sería interesante descubrir cuántos de los jóvenes que rondan los 20 años mencionan la protesta de Hill como una inspiración importante en su desarrollo como ecologistas”.

Cuando la gente le preguntaba qué podía hacer para promover el cambio, ella respondía: “¿Cuál es tu árbol?”, como una especie de metáfora para preguntar por el objetivo y la pasión de sus vidas, recuerda Chris Oller

Para otros, su enfoque espiritual es muy light, reconoce Taylor: “Algunos dirían que la espiritualidad de Julia es, o se ha convertido en, un asunto New Age —‘cambia el mundo con amor y deshazte de actitudes hostiles’—, en contraste con el énfasis político del ‘tenemos-que oponernos-políticamente-a-los-destructores, detener-la-destrucción-desde-la-raíz’”.

Sin embargo, insiste en que las dudas de aquellos que han escuchado o conocido a Hill se han evaporado. “Algunas personas que han sido críticas con ella por algunas de estas razones me han dicho, después de verla y escucharla hablar: ‘Bron, ella es la onda’. Con lo que en realidad están diciendo: ‘Ella de verdad se la cree, realmente lo siente’”.

Para Taylor, el hecho de que Hill siga usando su celebridad en favor de las causas que le importan habla bien de ella. “Ya han pasado más de diez años desde su gran fama, pero con una notoriedad mucho más modesta, sigue trabajando con pasión por el medio ambiente y la justicia social; sigue haciendo cosas buenas con lo que ha recibido[...] Tengo una buena impresión de todos los que están buscando mover los resortes del cambio social”.

¿Cuál es tu árbol?

Desde que terminó su acto de resistencia civil sobre aquella secuoya, Hill ha seguido desarrollando distintas iniciativas que buscan mover los resortes de cambio desde la intimidad de las personas. Cuando bajó, la llevaron a Nueva York para que la entrevistaran en el Today Show (popular programa matutino de televisión en Estados Unidos, al aire desde 1962) y en las revistas más prestigiosas, participó en conferencias y comenzó a interpelar a los que la escuchaban.

Durante años, cuando la gente le preguntaba qué podía hacer para promover el cambio, ella respondía: “¿Cuál es tu árbol?”, como una especie de metáfora para preguntar por el objetivo y la pasión de sus vidas, recuerda Chris Oller, uno de los líderes de la organización que Julia, junto con otros miembros de su grupo Circles of Life, fundó el 22 de abril de 2007 —el Día de la Tierra— en Denton, Texas. Su objetivo es ayudar a que las personas encuentren el compromiso y la pasión de su vida, junto con la fuerza para ponerlo en práctica. El nombre del grupo refleja el desafío: ¿Cuál es tu árbol? (What’s Your Tree?).

Milena and Julia
Fuente: Pret-a-Portie.blogspot.com

Las historias de las personas y organizaciones que han sido tocadas por Hill y por las iniciativas como ésta podrían llenar otro libro. Milena Fraccari, de la aldea italiana de Rivarolo Manovano (cerca de Milán), encabezó a un grupo de maestros que impidieron la instalación de una planta de biocombustible en su pueblo; en São Paulo, Brasil, Carina Lucido asegura que Julia la ayudó a descubrir el valor de la Tierra y el sentido de su vida; Shadia Fayne-Wood, de Oakland, California, encontró en Julia el apoyo moral y logístico que necesitaba para sostener Project Survival Media, una red de periodistas dedicados a documentar el cambio climático. Y en Cuernavaca, México, Ingrid Castrejón, una ingeniera que había trabajado en el campo petrolífero, está preparándose para cambiar el mundo con la guía y la inspiración de su mentora, Julia Butterfly Hill.

Castrejón, nacida en la ciudad de México, estudió ingeniería en el Tec de Monterrey y en la Universidad de Nuevo México, y era una apasionada de la aventura: escalaba en roca y hacía rafting en ríos. Así es que cuando tuvo que conseguir empleo, se quedó perpleja. Sabía que no quería un trabajo de oficina en la ciudad de México, donde tendría que vestirse de manera formal, maquillarse y usar tacones. Entonces vio un anuncio de reclutamiento de Schlumberger, una de las compañías de explotación de gas y petróleo más importantes del mundo.

“[El anuncio] presentaba un bello desierto, un glaciar, el océano, una brecha en medio del bosque, y decía: ‘El único camino a tu oficina ni siquiera es un camino’”, recuerda Ingrid. “Decidí tomarlo”.

Tuvo tres meses de entrenamiento en Egipto y se convirtió en una exitosa ingeniera petrolera con muy buenos ingresos, que viajaba por todo el mundo. Sin embargo, no se sentía feliz. De hecho, se sentía miserable. “Regresaba a casa, después de perforar un pozo y me echaba a llorar”, recuerda. Finalmente renunció al trabajo, empacó sus cosas y se mudó a Boulder, Colorado.

Entró a un ashram a practicar yoga y meditación. Consiguió un contrato para trabajar en una compañía de energía solar y fue a una conferencia de Bioneers, una organización que promueve la sustentabilidad y la justicia social. Ahí comenzó a entender las dimensiones de la crisis humanitaria y ecológica que enfrenta el planeta.

“Durante el primer año de mi despertar, sufrí mucho”, reconoce Castrejón. “Sentía que había estado dormida durante tanto tiempo que tenía que volver a aprenderlo todo. Y sentía mucho rencor y odio; no era una persona feliz… porque estaba consciente de lo que estaba pasando. Recuerdo que le platicaba a una amiga que yo quería ayudar a crear un mundo más amable, pero tenía tanto odio en mi corazón que no podía”.

En 2009 asistió a un simposio titulado Despertando al soñador, cambiando el sueño, donde vio un video en el que Julia Hill relataba la misma paradoja que ella estaba viviendo y hablaba de la necesidad de olvidar el rencor y actuar desde el amor, así es que empezó a interesarse en el trabajo de Hill. Conoció a Tatiana Tilley, una persona relacionada con los organizadores del simposio, se convirtió en una de las facilitadoras del proyecto Despertando al soñador, y terminó fundando un grupo What’s Your Tree?, en Cuernavaca. Ahora se ha convertido en la coordinadora de la organización Four Years.Go en México, cuyo trabajo también busca acelerar el desarrollo de un paradigma sustentable, y desarrolla estrategias para replicar el grupo en otros países. Debido a su perfil de trabajo, Castrejón fue elegida entre diez de los líderes que reciben apoyo de otra de las iniciativas de Julia, The Engage Network, una red que impulsa la solidaridad y el liderazgo para el cambio social y que está muy ligada al grupo What’s Your Tree?

Una de las cosas más importantes que ha aprendido de Julia, dice Castrejón, es que el dolor por el que ha pasado en su proceso de aprendizaje, es normal. “Su corazón se ha roto en pedazos muchas veces”, dice. “Cuando eso pasa, su capacidad de amar crece aún más. Y ella me ha enseñado cómo hacerlo”.

Milena Fraccari trabajaba en una agencia de publicidad y buscó a Julia Hill para que participara en una campaña que estaba desarrollando. Nunca se imaginó que ese encuentro cambiaría su vida. Fundó un grupo What’s Your Tree? en su pueblo, en el norte de Italia, y tuvo enorme trascendencia. “Los maestros se preocupaban por sus alumnos desde el punto de vista profesional, pero no se involucraban en temas medioambientales”. Después de que se fundara el grupo, esos diez profesores comunes y corrientes cambiaron radicalmente. Ahora son diez súper activistas de su pueblo”.

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El primer proyecto de los maestros fue evitar que una planta de biocombustibles se estableciera en su localidad. No sólo les preocupaban los graves efectos que pudiera causar sino la sustentabilidad de una tecnología que, en lugar de usar la tierra para cultivar para la alimentación, la usa para cultivos que se quemarán como combustibles, dice Fraccari. Los maestros también introdujeron temas medioambientales en el programa escolar, que enseñarán a los niños a ser verdaderos ecologistas en su familia.

La influencia de Hill en Italia comenzó con Fraccari pero fue infecciosa. “Una vez que la semilla está en tu mente, comienzas a pensar”, dice. “Cada uno de nosotros puede ser Julia Butterfly Hill; dentro de cada uno de nosotros hay un activista. No necesitas subirte dos años a un árbol. Podemos tomar decisiones en nuestra vida cotidiana. Eso es lo que significa la experiencia de Julia”. m

Traducción: José Miguel Tomasena

Permaciclistas viajan por América Latina

Permaciclistas viajan por América Latina

Ella era una abogada corporativa de Bruselas; él era un sociólogo de Nueva York. Ninguno de los 2 estaba feliz con la profesión que habían elegido, y luego de una gran búsqueda espiritual, decidieron hacer, lo que muchos sueñan, pero unos pocos realmente hacen: Renunciaron a sus empleos, estudiaron permacultura, compraron bicicletas y se dirigieron a atravesar África, pedaleando y haciendo el trabajo a su manera a través de 12 países, 12,000 kilómetros y 16 meses, de granja orgánica a granja orgánica, compartiendo lo que habían aprendido a lo largo del camino.

Ahora han aterrizado en México, y están lanzando la segunda fase de su viaje, pero con una diferencia. Esta vez llevaran una videocámara y equipo de sonido, y documentarán las historias de personas trabajando en las soluciones, que han aprendido a lo largo del camino, para los muchos problemas ambientales. Su meta es llegar a la Cumbre de la Tierra en Rio en junio 2012. Además esta vez viajan en bus, en lugar de en bicicleta, para que les quede tiempo de hacer reportajes, escribir y producir para su blog.

Su historia y su plan me inspiraron, ya que de alguna manera se asemejan a los míos – así que nos reunimos y compartimos historias. Aquí hay poco de las suyas.

#4 Guadalajara from Permacyclists on Vimeo.

La alegre y joven pareja se puso seria rápidamente cuando contemplaron el devastado paisaje que encontraron en África – No por la guerra y el hambre, los escenarios típicos de África, sino por la severa degradación ambiental. Erosión, deforestación, desertificación, especies invasoras apoderándose y matando lo que queda de los pocos ecosistemas. “Vimos todos esos problemas desde nuestras bicicletas durante 16 meses,” dijo Annabelle. “De hecho sí hemos visto asombrosos bosques tropicales, pero puedes estar seguro que en cuanto te vayas de ese pequeño parque nacional no veras ni un solo árbol.”

El cambio climático era un gran tema de conversación en cualquier lugar que fueran: Nueva York, Bélgica, en toda África, y ahora en México. En Mozambique, anduvieron en bicicleta a lo largo de la costa por varias millas de antiguos campos de arroz arruinados por el agua salada que los inundo durante un tsunami. En el Monte Kilimanjaro, compararon fotos antiguas de montanas nevadas con el paisaje blanco en disminución.

“Como podemos negar que el cambio climático está ocurriendo? La gente habla de eso en todas partes,” Dijo Anna. “Hablan de cómo la temporada lluviosa no ha llegado, y lo raro que es, porque es muy húmedo pero no en el tiempo correcto, y de cómo las cosas han cambiado.”

“Pero la gente está actuando, y esas son las buenas noticias.”

Así fue como su proyecto evoluciono hasta enfocarse en esfuerzos sustentables en todo el Continente.

“Me siento mucho más feliz cuando trabajo con personas que están trabajando en soluciones, que con esas personas que dicen que todos vamos a morir,” Dijo Annabelle. “Seguir diciendo que todos vamos a morir no ayuda, eso no hace que la gente actué.”

Sus familias no estaban felices con su decisión de cruzar toda África en bicicleta. Ambas madres, independientemente una de la otra, les dijeron que cuando fueran secuestrados – no si los secuestraban, sino que cuando los secuestraran – ellas no se harían responsables de su rescate, dijo Dave. “Nos tomaron una foto de perfil para poder identificarnos cuando encontraran nuestro cadáver,” se rio Dave al recordar ese momento.

Luego está la reacción a la decisión de Annabelle de dejar su carrera como una abogada exitosa: “Fue como: Estudiaste por 6 años y tienes practica, y porque lo vas a tirar? Por andar en bicicleta?”

Estuvieron realmente en peligro algunas veces – Fueron levantados por un gorila en Uganda y un hipopótamo en Bostwana. “Créanme, cuando semejante cosa de 1.5 toneladas te persigue en el agua, donde es más fuerte, y tu estas en un pequeño bote de plástico… es un poco humillante,” reitera Anna.

Pero los peligros no era lo único que preocupaba a sus amigos y familias. “La imagen que se tiene de África en el Occidente no es justa, y es racista de muchas formas,” Dijo Dave. Por supuesto, agrego, mucho occidentales no han estado ahí, excepto por los pocos que van a safaris, y dadas las condiciones reportadas por muchas coberturas periodísticas, es un lugar muy aterrador. Pero los permaciclistas se dieron cuenta que África está llena de gente amable, cuidadosa y generosa.

En Nairobi, recordó Dave – La cual se ha ganado el apodo de “Nairobbery” – la pareja mantuvo un perfil bajo.

“Estábamos totalmente intimidados. No nos arriesgamos, no intentamos conocer a ningún poblano.” El ultimo día, nerviosos ante la posibilidad de tener que cruzarse la tenebrosa área pobre del pueblo, se sorprendieron cuando al pasar en bicicleta vieron que todas las personas les sonreían y saludaban.

El mismo día conocimos a un grandioso tipo que corrió por 3 kilómetros en campo abierto para decirnos que íbamos por el camino equivocado,” dijo Dave. “La gente nos buscaba y ni siquiera nos dábamos cuenta.”

Finalmente, luego de muchos meses y muchas millas, la familia llego.

“Se dieron cuenta que estábamos felices,” dijo Annabelle.

“Y que no morimos,” dijo Dave.

“Enfrentémoslo – con un poco de suerte,” Dijo Anna. “Pasan cosas malas – Yo era abogada criminal, así que lo sé. Te pueden robar, pero también te pueden robar en Bruselas o Nueva York. Así que dejemos de tener miedo. Tiremos la televisión por la ventana y salgamos y conozcamos gente. Ahí es donde está sucediendo.”

El segundo periodo de servicio de la pareja empezó con una clase de 3 semanas de construcción natural en Carolina del Norte. De ahí se fueron a Houston, donde se toparon con las personas de Transition Houston, una parte dinámica del movimiento Transition Towns – quienes los contactaron conmigo. Su primer video se trato de ese grupo y sus proyectos. Aquí esta.

#1 Transition Houston from Permacyclists on Vimeo.

Sigue los Permacyclistas en su blog y en Facebook y Twitter. Y no pierdan el trailer para la pelicula!

Alerta: Otra activista anti-minera desaparece en El Salvador

Alerta: Otra activista anti-minera desaparece en El Salvador

(Arriba: “No a la minería, sí a la vida,” una cartelera conmemorando los cuatro activistas anti-mineras que fueron asesinados el año pasado: Marcelo Rivera; Dora Alicia Recinos; Manuel, el bebé que llevó en su vientre; y Ramiro Rivera.)

Hace un año, estabamos marchando con un grupo de activistas anti-mineras en el estado de Cabañas, El Salvador, conmemorando una Misa para cuatro “mártires ambientales,” como les llamó su sacerdote y su comunidad. Nos impactó muchísmo la voluntad de estos activistas, listos para morir si fue necesario en la lucha para defender sus tierras, sus aguas y sus derechos ambientales.

Un año después, nadie ha sido condenado por los crímenes. Lamentemos mucho recibir hoy noticias que otro activista del mismo estado, un estudiante del mismo grupo que marchó el año pasado, se ha desaparecido.

Por favor, toma unos momentos para responder a la alerta de CISPES, aquí. Asegura que el gobierno salvadoreño sepa que el mundo está mirando.

COMUNICADO DEL COMITÉ AMBIENTAL DE CABAÑAS

A dos años de la desaparición forzada y asesinato del compañero Marcelo. Los intelectuales hacen otra vez de la suya, ya qué la fiscalía y la policía siguen manteniendo hipótesis equivocadas. Ahora es el joven Juan Francisco Duran Ayala de 30 años de edad. Que realizaba trabajo voluntariado con el Comité Ambiental de Cabañas en Defensa del Agua y la Cultura.

Tiene once días de estar desaparecido, la última actividad en la que estuvo, fue en la pega de afiches y pancartas en contra de la minería y la empresa Pacific rim en la ciudad de Ilobasco, pancartas que el señor alcalde Eliseo Castellano les dio la orden de quitarlas a los de la policía municipal, personas que ocupa para intimidar al pueblo acción realizada con gran agresión, no es extraño que a los alcaldes les cause problema que el pueblo rechace la minería.

Sabemos que puede haber negocios sucios de dinero y que como organización hemos venido denunciando a las autoridades (FISCALIA – PNC) que deben ser investigados los alcaldes José Ignacio Bautista, Edgar Bonilla, Eliseo Castellano y la empresa pacific Rim. No descartamos que posiblemente tenga que ver el alcalde Castellano en el desaparecimiento del joven.

El padre de nuestro compañero desaparecido es Benjamín Ayala Flores que es el coordinador de los veteranos de guerra del FMLN, residen en Ilobasco, el mantiene los sueños de ver su hijo graduado de Lic. En Idiomas llaqué estudia cuarto año en la Universidad Tecnológica.

Para conceder los sueños de Mincho pedimos a todas las Org. Sociales y Amigas/os llamen a la Fiscalía General (Romeo Barahona) y al Ministro de Seguridad (Manuel Melgar) exigiendo justicia por los asesinatos de los Ambientalistas en Cabañas y que pongan los grupos especializados para la búsqueda de Juan Francisco Duran.

Señores diputados hasta cuando van a aprobar la ley que prohíba la minería metálica, para que no sigan las amenazas, desaparecidos, asesinatos del pueblo que defienden la vida y sus derechos. A los actores intelectuales y colaboradores les decimos que de nuestras tierras ni un centímetro para sus proyectos y de rodillas jamás.

Por nuestra agua y nuestra tierra damos la vida.
¡¡FUERA PACIFIC RIM!!

Comité Ambiental de Cabañas (C.A.C) E-mail: endefensadelagua@gmail.com tel: 2301-9829 cel: 7896.9647

Unos imágenes de la marcha y misa el año pasado en Cabañas, El Salvador, por Marcelo Rivera y los otros mártires ambientales.

Images from last year’s march and Mass for Marcelo Rivera and other activists killed in Cabañas:


Created with Admarket’s flickrSLiDR.

Encarando el miedo, construyendo alianzas en Vancouver

Encarando el miedo, construyendo alianzas en Vancouver


Jesus Lara, left, and Cilau Valadez wait to enter the First Majestic Silver Corp. stockholders meeting.

VANCOUVER, Columbia Británica, Canadá – Vestido en sus trajes bordados y llevando un baston tradicional como muestra de alianza con los los tribus del norte, dos delegados Wixaritari se prepararon para entrar a la junta anual de las accionistas de First Majestic Silver Corp., la empresa que ha anunciado planes para abrir una mina en su territorio sagrado, Wirikuta.

Un equipo de policía municipal con caras de piedra les prohibieron paso aunque entregaron documentos explicando que había sido nombrado como proxies, dándoles autoridad para entrar a la junta, donde esperaron entregar un mensaje a los inversionistas.

Jesús Lara Chivarra y Cilau Candelario Valadéz viajaron miles de millas desde la remota sierra de Jalisco y Nayarit, México, junto con Rodolfo Cosio y Juventino Carrillo para mandar un mensaje a la empresa y al mundo: El Pueblo Wixarika no va a negociar por el corazón de su madre, la tierra.

La junta ocurrió al final de la Semana de Justicia Minera, una serie de eventos desarrollado para conscientizar el publico en cuanto a la creciente presencia de empresas mineras canadienses en Latinoamérica – ahora más de 1,400 – y los innumerables casos de contaminación, corrupción, violencia y enfermedad que les siguen. La delegación estaba optimista porque el día anterior, en la junta anual de Goldcorp, dejaron que un grupo de 10 oponentes entraron y hablaron siete, aunque llevaron solo tres proxies. Goldcorp es otra minera canadiense que sigue operando ilegalmente, contaminando y causando divisiones en territorio Maya de Guatemala.

En la junta de First Majestic, fue todo lo contrario. Los dos habían esperado entrar junto con Jennifer Moore de Mining Watch Canadá y Ana Paula Hernández del Fondo Global para Derechos Humanos, pero estaban dirigidos a esperar mientras que docenas de personas entraron y salieron del edificio.

Por media hora se pararon frente las grandes puertas de color oro y vidrios del Edificio Terminal mientras que una protesta ruidosa llegó para apoyarles. Más de cien personas, incluyendo líderes religiosas y tribales de Vancouver y todo Columbia Británica, marcharon desde la Estación Waterfront hasta el Edificio Terminal, tocando enormes tambores KawKawkas, y alzando sus plácaras y cantando, “Hey Hey Ho Ho, First Majestic Has Got To Go” (First Majestic tiene que salir).

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Por fin, permitieron que Lara entre pero sin los demás. Después de mucho tiempo insistiendo, por fin dejaron que Candelario entre como un testigo al traductor proporcionado por la empresa, pero no les dejaron hablar. Al fin de la junta, permitieron que Lara entregue una carta que el Consejo Regional Wixarika en Defensa de Wirikuta entregó al Presidente Mexicano Felipe Calderón hace dos semanas.

Los delegados salieron desanimados, pero todavía consideraron que la misión fue un éxito. La reunión de First Majestic llegó al fin de una semana con activistas anti-mineras de Guatemala, Honduras y El Salvador y con líderes tribales de Kawkawka, Clan de Oso y Salish de la Costa, una oportunidad de aprender, construir alianzas y hacer estrategias.

“Nos hemos enterado que no estamos solos. Esta semana pasada se han dedicado mucha actividad en todo el mundo en diferentes puntos en contra de la empresa minera,” dijo Lara. “Ademas, hemos encontrado aquí el apoyo de las tribus de Estados Unidos y Canadá y eso nos da confianza que somos muchos. Vamos a ver como reacciona la minera pero no nos vamos a callar, al contrario, vamos a aumentar mas de lo que ya hemos definido, no a la minería, no mas genocidio, no mas ecocidio en Wirikuta.”

Candelario, también, se sintió positivo sobre la reunión.

“Ellos nos trataron de intimidar, pero nuestra presencia aquí lo hicimos para demostrar que podemos venir a su tierra, hablar su idioma y no nos intimidan aunque nos pongan policías, nos pongan obstáculos, nos reservamos la opinión, porque ya sabemos lo que ellos están tramando, y no vamos a negociar.”

La empresa ha presentado una propuesta para donar el Cerro Quemado, la montaña en el corazón de Wirikuta, al Pueblo Wixarika como parte de su plan para minar el área, pero los delegados dicen que la propuesta demuestra una falta de respeto ya que no pueden recibir una donacion de algo ya que las pertenece por milenios.

“Tu que harías si te dejaran el cuerpo intacto, y te perforara el corazón, que pasaría?” preguntó Candelario. “Eso es prácticamente lo que quieran hacer con nuestra tierra, y eso no explican en su informe.”

“El proyecto lo maquíllan tan provechos pero el Consejo Regional ya no cree por las mañas que las empresas canadienses han manejado en distintos países que no han cumplido como propone en sus proyectos,” dijo Carrillo de la Cruz, un miembro del Consejo Regional Wixarika en Defensa de Wirikuta. “Quien les va a creer, con toda la mugre que han echado las empresas mineras por todo Latinoamérica?”

A Cosío le indigna que la empresa proponga dar derechos de superficie en el Quemado cuando Wirikuta abarca más allá de la zona protegida, con todo su subsuelo – que es donde se encuentra la esencia de Wirikuta.

Agregó, “Yo diría que eso es engañoso. ¿Cómo van a regalarnos algo que siempre nos ha pertenecido desde tiempos inmemoriales?”


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Tamatsima Wa haa*, La Película

Una nueva película estrenó en YouTube esta semana por Omananda.com, y es solo una muestra de lo que viene. Yo tuve la buena suerte de acompañar los documentalistas en muchas de las entrevistas y ha sido un gran gusto al verlo ser realizado.

Por la defensa de Wirikuta!

*Tamatsima Wa haa es el subtítulo wixarika para el Frente en Defensa de Wirikuta. Significa, literalmente, “el agua de nuestro hermano mayor.” Su significado espiritual invoca la conexión de los manantiales sagrados y los poderosos energías de la naturaleza en el desierto de Wirikuta.