Ecoaldeas Archive

Aguila y condor se encuentran en visionario consejo

Aguila y condor se encuentran en visionario consejo

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Stella Maris

CHALMITA, México, México – Mucho antes de que el sol aparezca sobre los blancos acantilados alrededor nuestro, este pueblo provisorio viene a la vida. Los guardianes del fuego ceremonial están avivando las llamas para el temazcal, el equipo de cocina corta y pela y revuelve los alimentos, el humo se eleva desde la tienda de las mujeres. De pronto el resonante llamado de la caracola suena a lo largo del valle, llamándonos para saludar al sol, y el grito de un águila atraviesa el aire como una bendición.

Nos hemos reunido en este valle encantado para el Llamado del Águila, la décima reunión intercontinental de un grupo de personas visionarias y emprendedoras que en silencio están cambiando el mundo desde adentro hacia afuera: el Consejo de Visiones – Guardianes de la Tierra.

Unos 500 visitantes de lugares tan lejanos como Australia y tan cerca como los vecinos de Chalmita – cineastas y agricultores, psicólogos y chamanes, artistas y maestros, punks de peinados puntiagudos y poetas líricos – están aprendiendo a vivir juntos bajo el cielo azul y las estrellas brillantes de una itinerante eco-aldea concebida hace más que hace una década bajo la bandera de la Caravana Arcoiris por la Paz y el Movimiento Mexicano Biorregional, entre otros. Para finales de la semana, este evento habrá tocado las vidas de más de 1,000.

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Este décimo encuentro es un evento muy especial por muchas razones, el principal de ellos es que sus organizadores lo ven como el cumplimiento de una profecía inca. Cuando el Águila y el Cóndor vuelan juntos, según la profecía, esto marcará el inicio de una Nueva Era – el águila que representa el Norte y el Cóndor que representa el Sur. Aquí en este valle sagrado, yace a la sombra de una antigua pirámide en medio del fértil Bosque de Agua, un grupo de alta energía de visionarios, artistas, soñadores y hacedores del Norte y del Sur que han completado el círculo.

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Hace catorce años, un grupo ya legendario de ellos, entre ellos Alberto Ruz Buenfil, también conocido como el Subcoyote – primo de Fidel Castro e hijo del arqueólogo que descubrió los fantásticos tesoros escondidos de Palenque – partieron de esta región en un viaje épico con el fin de crear las bases para un movimiento intercontinental del medio ambiente, espiritual y social. Después del primer congreso internacional del Consejo de Visiones en Tepotzlan, se dirigieron en un autobús pintado como una mazorca de maíz a través del territorio zapatista de Chiapas, a través de las montañas volcánicas de América Central, la selvas colombianas, las sabanas venezolanas, la cordillera de los Andes, los desiertos del Perú y Chile y las tierras bajas tropicales de la Amazona hasta llegar a la punta del continente en la Patagonia. Utilizando el teatro y las artes para plantar las semillas de la esperanza, la paz y la sustentabilidad en zonas de conflicto, asentamientos indígenas y barrios pobres, conectaron y alimentaron movimientos sociales en todo el continente.

Su segundo evento internacional, el Llamado del Cóndor en 2003, reunió a unos 1,300 activistas y artistas al Valle Sagrado de Machu Picchu en el Perú para iniciar la labor de consolidación de una visión para una transición a una nueva era.

El tercero, el Llamado del Beijaflor en 2005, reunió a más de 1500 en la Chapada dos Veadeiros, Brasil, para unificar los movimientos latinoamericanos con los brasileños.

Ahora, después de 13 años, esa caravana por fin ha llegado de regreso a sus raíces, y las semillas que plantaron aquí en México y en todo el continente han venido floreciendo en un evento increíble que está despertando incluso al más cínico y reservado de nosotros. Las lágrimas fluyen libremente en los círculos de la danza, en la oscuridad del temazcal, en los abrazos de viejos amigos que se acaban de conocer.

Pero esto está lejos de ser un grupo de encuentro para sentirse bien. De hecho, está lejos de todo lo que he experimentado. Estas personas están enfrentando el futuro con los ojos bien abiertos, dolorosamente consciente de la crisis de recursos y el clima que se ciernen en el horizonte. Tampoco es una sesión de apretones de manos. Aquí nadie está esperando que el gobierno resuelva esta crisis pendiente, aunque los líderes del gobierno están aquí para participar en los foros, talleres y demostraciones en las áreas que abarca la ecología, la salud, la espiritualidad, las tecnologías apropiadas, y la educación entre muchas otras. Escolares locales, también, han sido invitados para participar en los paneles para aprender de la autosuficiencia y los jóvenes locales participan en la organización de foros de acción política y social preparándose para tiempos turbulentos en un mundo post-petróleo. La Universidad Gaia está aquí también, ofreciendo una nueva visión para la educación y otorgando diplomados a unos estudiantes que completan aquí un currículo de diseño ecológico.

Un equipo está construyendo un horno de barro y ladrillos, mientras que otro fabrica un reloj solar, otro grupo está aprendiendo sobre técnicas de curación a base de hierbas nativas, mientras que otro está levantando el tipi ceremonial que será la sede de un poderoso circulo de mujeres sanadoras, y otro está discutiendo estrategias para la protección de este valle, un centro estratégico, pero altamente vulnerable para la conservación del agua. Otra iniciativa está juntando fuerza para apoyar el pueblo Huichol o Wixarika en su lucha para proteger su sitio más sagrado, el Cerro Quemado en Real de Catorce, o Wirikuta, de una mina a cielo abierto propuesta por una transnacional canadiense.

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Rituales sagrados de las tradiciones más importantes del mundo se mezclan con la danza y las creaciones del arte y la canción para aumentar la energía durante toda la semana a un nivel que nunca pensé posible. Las actividades van desde el amanecer hasta las 3 am, pero el sueño parece superfluo.

La culminación del evento se produce después de una noche de vigilia para saludar el amanecer, un grupo de danzantes aztecas espectacularmente pintados y emplumados nos esperan en torno a un fuego ardiente, y estalla un mandala de baile, ritmo y canto.

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Mientras me siento a escribir, tratando de poner este fenómeno en palabras, recuerdo las de Alberto Coyote mientras estábamos juntos en el último día.

“Todo es tan perfecto”, le dije. “Lo único que lamento es que es simplemente imposible de ponerlo en palabras.”

Él se rió a sabiendas – El autor de varios libros sobre la caravana y sus Guerreros del Arco Iris, involucrado ahora en un proyecto para llevar las lecciones de la caravana a la ciudad de México, también ha luchado con este problema diariamente.

“Nadie te cree cuando intentas explicarlo”, dijo. “Ellos te dirán, ‘No haces más que escribir lo que quisieras que hubiese sucedido.” Simplemente no hay manera de explicarlo -. Solo tienes que vivirlo.”

Nunca un ser humano vivió sus palabras más auténtica, poderosa y bellamente que el hombre en el corazón del cual, esta visión se hizo realidad. No puedo hacer nada mejor que terminar con algunas de esa reflexión que Alberto compartió con nosotros, conmemorando el bicentenario y centenario de México.

“Estas tierras fueron hace doscientos años el escenario de batallas sangrientas; mucha sangre se derramó entre nuestros abuelos y abuelas para dar un paso más en el proceso de evolución, de crecimiento, a nuestra propia libertad como personas, como pueblo, como nación… Hace cien años en estas tierras derramo mucha sangre, también de nuestra gente, con el mismo propósito, para poder caminar con un poco más libertad, más fuerza.

“Hoy estamos aquí reunidos por el mismo propósito, porque juntos estamos creando nuestra propia libertad, no solamente para México, sino para el planeta entero.

“Hace 200 años empezó el proceso de nuestra independencia. Hoy, lo que nos hemos aprendido, es que somos interdependientes. Todos de todos…La independencia no existe. Estamos generando hoy una nación planetaria, interdependiente.

Esta fecha la llevamos ya en el corazón de cada uno de nosotros, ya que este día damos todos un paso más en este camino a la libertad, este camino de la dignidad y la justicia. Todos somos responsables por todos y todo lo que sucede. Nuestro compromiso, siendo los primeros que iniciamos esta lucha y este camino es que ya no lucharemos, con armas de guerra sino con armas de danza, de música, de arte, de ceremonia, de ritual.

“Si hace cien años aquí dio inicio el proceso de una revolución, hoy también venimos para dar un nuevo paso, venimos a celebrar una re-evolución de la consciencia.

“Estamos parados aquí hoy en día, gente de todo el planeta, y cada uno de nosotros trae consigo a todos sus ancestros, todas sus tradiciones, a todos los luchadores del pasado. Cada uno de ustedes, es fruto de todo esas sangres, de esas luchas que en el pasado se dieron, para que hoy pudiéramos estar aquí presentes, celebrando, juntos en el mismo círculo, con un mismo corazón y una misma visión. Justamente en este día de hoy.

“Nuestros abuelos nos hablaban de profecías. Hoy nos están viendo, y ven que nosotros somos aquellos que ellos esperaban.”

Escuchando a mi mismo en el Centro de Artes Ecológicas

Escuchando a mi mismo en el Centro de Artes Ecológicas

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Claudia Duarte

SAJONIA, RIO NEGRO, Colombia – Mi contacto principal en Medellín, a quien conocí por medio de amigos de la Caravana del Arco iris en México, es un líder misterioso en el movimiento ambiental, dueño de un café, ingeniero y permacultor, conocido para mí solo como Pato. Tristemente para mi, Pato estuvo en Perú durante la duración de mi estadía, pero me puso en contacto con un par de jóvenes compañeros que me guiaron debidamente.

El primero me llevo a la campiña, para un merecido respiro de la ciudad, al recién fundado Centro de Artes Ecológicas. Me solicitaron que colabore con un libro sobre proyectos de permacultura alrededor del mundo, estaba muy intrigada por conocer lo que estos creativos paisas habían ideado. No estoy segura de que esperaba – casas ecológicas, jardines fragantes y un equipo ocupado quizás – pero no fue lo que encontré.

En la parada de autobuses sobre el camino de grava, cerca de Sajonia, Río Negro, me esperaba David Rojas, un voluntario que en ausencia de Pato se estaba haciendo cargo de sus responsabilidades. Se echo al hombro mi pesada mochila y juntos bajamos por el camino.

“Algún día planeamos construir edificios, pero por ahora solo tenemos el carro-casa,” me iba contando.

El Centro de Artes Ecológicas se encuentra ubicado actualmente en una pequeña casa mobil, desglosada, donada por un ciudadano alemán que solía viajar constantemente a Latinoamericana. Parecía que estaríamos acampando. “Espero que no estés decepcionada,” me dijo David.

Rápidamente me recupere de mi desilusión inicial, y empece a escuchar y ver lo que encontraba a mi alrededor. David, un joven de suave hablar y despeinada cabellera, parecía llevar el peso del valor de cada palabra frente a la de la quietud. Pronto encontré un manantial de sabiduría en que esa quietud y en las conversaciones que compartimos en este refugio de montaña hermosa.

“La mayoría de la gente está tan ocupada que realmente no se toman el tiempo ni siquiera de escucharse a ellos mismos, mucho menos a la naturaleza que nos rodea,” me dijo. “Llegué a este lugar justamente para hacer eso.”

Me acompañó a recorrer el lugar, los puntos de vista sobre las prácticas innovadoras de la permacultura que el grupo está aplicando son variadas mientras los desarrollan en la propiedad para ir convirtiéndola en un centro de entrenamiento de diseño ecológico. La hectárea de tierra que el grupo ha elegido es enormemente diversa, se encuentran desde un río, humedales, bosques de pinos hasta pastizales, y se inclina hacia arriba hacia una espectacular vista de las colinas de alrededor.

Me dio una demostración de la técnica de los eco–ladrillos la cual está siendo utilizada en varios sitios en Latinoamérica, la misma consiste en llenar botellas de plásticos con basura y compactarlas para ser convertidas en ladrillos para construir depósitos de agua, tanques, bancos, caminos y hasta casas.

La oscuridad cayó, hicimos un fuego, y cocinamos una cena simple de pasta con cebolla, tomates y queso, servida con aguapanela – una deliciosa bebida típica de la región hecha de agua caliente y panela, un trozo sin refinar de azúcar condensada.

Me desperté con el sonido de la lluvia sobre el techo de metal y me sentí un enorme sentimiento de gratitud por el refugio del carro-casa. Pasé un rato escuchando la lluvia, los pájaros, la respiración tranquila de David en la cama sobre la cabina – y a mí misma.

Al día siguiente viajamos juntos a la ciudad de La Ceja, donde conocí a su amigo y colega Andrés Correa, otro joven energético y carismático líder. Ambos están trabajando en el diseño de un proyecto ecológico para un eco-resort en Corconá, Tierra de Agua, y me acompañaron en un recorrido por un nuevo proyecto agro forestal establecido por el YMCA, en el cual conducen talleres con los jóvenes locales. Aquí nos encontrábamos en frente al centro, sentados en un banco hecho por con eco-ladrillos por Andrés y su grupo de jóvenes mientras la noche iba cayendo.

Sobre el café, Andrés indagó sobre mis viajes. Estaba intrigado por el concepto de mi viaje, y quería saber que había visto. Pero mas que nada, quería saber si había encontrado lo que estaba buscando: Esperanza.

El y David son novatos en la causa de la permacultura, ven un movimiento de vuelta a la tierra que va creciendo y evolucionando en su país, a causa del cambio que se siente en el aire – cambios predicados por políticos que hacen muy poco pero manifestados en ultima instancia por la naturaleza misma, por la dependencia y la escasez de petróleo y otras sustancias de las cuales depende nuestra economía, y por las profecías del Calendario Maya, el cual termina su ciclo en el 2012.

“Básicamente, nos estamos preparando,” me dijo. “Me gustaría sentir esperanza, pero principalmente, creo que necesitamos sentirnos preparados”.

En muchas de mis conversaciones aquí en el Sur, pregunto a personas sobre la visión que tienen de la transición que llega, y en frente a la fogata, David me dejó con una imagen que quedará conmigo por siempre. La recordé aquella noche sobre el café, y terminamos nuestra conversación con una nota esperanzadora.

De vuelta a la fogata, David había respondido a mi pregunta con un gesto hacia las montañas que nos rodeaban.

“Veo un futuro aquí en esta montaña, estará llena de pequeñas fogatas como esta misma, y junto con cada fuego habrá una familia,” dijo él. “Estarán cocinando juntos, compartiendo aguapanela, hablando los unos con los otros justamente como nosotros lo estamos haciendo.

“Ahora mismo, en donde veas una luz es una familia – Una familia que es mas probable que este sentada en frente al televisor o a la computadora, pero probablemente no estén hablando los unos con los otros. Creo que eso va a cambiar.”
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Yo también pienso eso – y por todo el miedo que el cambio pueda generar, al final, puede ser que no sea algo tan malo.

Para mayor información sobre el Centro de Artes Ecológicas, busque a su blog, Aprender Ahsiendo, o su página de Facebook.


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Teopantli Kalpulli: Recuperación de lo sagrado en la vida cotidiana

Teopantli Kalpulli: Recuperación de lo sagrado en la vida cotidiana

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto

SAN ISIDRO MAZATEPEC, Jalisco, México – Era época de cosecha cuando visité Teopantli Kalpulli, y el maíz nativo de colores estaba en el suelo, secándose al sol. Los niños jugaban en el patio de la escuela cubierto de pasto, mientras Levi Ríos detiene su ronda de momento para observarlos.

No muchos años atrás, este joven líder de la ecoaldea aprendió a leer en esta misma escuela, y ahora es un graduado de la universidad con varios años de experiencia en la ciudad como arquitecto profesional, que ha regresado a sus raíces pastorales para ayudar a guiar a una segunda generación en su comunidad.

Pasado, presente y futuro se reúnen en Teopantli Kalpulli, una comunidad intencional estilo ecoaldea ubicada alrededor de una hora al sur de Guadalajara. Estas familias viven cerca de la tierra, pero todavía disfrutan de las comodidades modernas. Concebida a finales de los década de 1970 por un pequeño grupo que incluía a los padres de Levi, Carlos Ríos y Beatriz Cárdenas, la comunidad ha crecido hasta convertirse en la comunidad intencional más grande de su clase en México.

Teopantli Kalpulli, una frase náhuatl que, traducida libremente, significa “aldea biorregional sagrada”, fue el resultado que tuvieron sus fundadores en “la búsqueda de un estilo de vida centrado en la tierra que incorpora las tradiciones sagradas de sus antepasados. Formaban parte de una red llamada Gran Hermandad Universal, y eran practicantes de yoga, la meditación y el vegetarianismo.

“Se dieron cuenta de que las Américas tenían sus propias tradiciones que son tan sagradas como las de Oriente, por lo que decidieron construir su comunidad en esas tradiciones”, explicó Levi.

Los kalpullis prehispánicos, explicó, eran pueblos que compartían una serie de disciplinas y prácticas culturales, como la siembra tradicional de maíz, la práctica de la danza sagrada y la versión indígena mexicana del temazcal, la cabaña de sudación ceremonial. Teopantli, dijo Levi, fue uno de los primeros espacios en México, que abrió sus puertas a los dirigentes indígenas a compartir sus enseñanzas, y esas enseñanzas se incorporaron a la estructura de las ecoaldeas.

Los miembros de la comunidad tratan de cultivar la mayor cantidad de sus propios alimentos orgánicos, tanto como sea posible, y reverencian el maíz y a la Madre Tierra como lo hicieron sus ancestros.

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Teopantli es un paraíso para los niños, que tienen el dominio del lugar. Veintiún familias tienen sus hogares en estas 92 hectáreas, concentradas en 17 acres de viviendas y espacios comunes. El resto de la tierra se utiliza para el cultivo de su maíz tradicional, para los jardines orgánicos y los árboles frutales y forestales.

La comunidad está diseñada para sostener 55 familias, por lo que la comunidad sigue aceptando nuevos miembros. La propiedad de la tierra es colectiva, Levi explicó, y esta concesión les permite a los miembros que construyan sus viviendas.

“Lo que estamos haciendo aquí es asegurar que la tierra pertenece a la comunidad”, explicó. Otro de los objetivos clave de la comunidad es asegurar una vida sana, en cooperativa; basada en este estilo de vida, la tierra puede ser accesible a todas las personas independientemente de su nivel de ingresos.

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La gira comenzó en el centro de la comunidad, donde una ceiba gigante, sagrada para los mayas y otros pueblos prehispánicos, extiende sus ramas frondosas sobre un círculo ceremonial.

La propia comunidad se presenta a lo largo de los cuatro puntos cardinales, con espacios sagrados en cada uno de los cuatro puntos: En el norte, una pequeña pirámide construida en el camino de sus antepasados prehispánicos; en el este, un santuario para el yoga y la meditación, en el sur, un calihuey, el templo sagrado de los antepasados huicholes, y en el oeste, un temazcal. En cada uno de estos cuatro espacios, que poseen diferentes celebraciones durante todo el año.

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“Hemos aprendido de los huicholes para vincular la siembra del maíz con un calendario de actividades durante todo el año”, dijo Levi. La planificación de actividades en diferentes partes de la comunidad es importante, explicó, ya que “mantiene la energía en movimiento” en toda la comunidad.

Una de las principales prioridades para que la comunidad entre en su siguiente fase, explicó, es ampliar la escuela para crear aulas diferentes para los distintos grupos de edad. En la actualidad los 14 niños que pertenecen a la comunidad estudian en un aula común, pero el grupo sigue creciendo, con la adición de dos familias que se unieron en el último año.

Uno de los cambios que el pueblo ha visto, es que con el tiempo, se produce un aumento en el nivel educativo, explicó Levi. Sus padres tuvieron la suerte de asistir a la universidad, dijo, pero la mayoría de los fundadores no lo hizo, y fue siempre una lucha ganar suficiente dinero para apoyar a la comunidad.

Parte de ese esfuerzo hercúleo es la participación en la reconstrucción del suelo, agotado por años de roza, tumba y quema y el pastoreo excesivo, y la reforestación de lo que se había convertido en pastizales deforestados.

“Si yo le muestro las fotografías de este lugar cuando la primera comunidad compró la tierra, no lo creería – ni un árbol o arbusto podía ser visto”, dijo. “Si te fijas, toda la tierra alrededor de la comunidad son pastos “.
Es cierto, me di cuenta – que había entrado en un exuberante oasis de bosques de madera dura y espacios con abundantes jardines.

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Hoy en día, ya que la comunidad entra en su segunda generación, Levi estaba explicando, más miembros de la comunidad han ido a la universidad y han traído a la comunidad una variedad de habilidades. Hoy en día, el 90 por ciento de los residentes son capaces de ganarse la vida de los negocios basados en la comunidad, 10 por ciento de ellos viajan a la ciudad para hacer otros trabajos.

El siguiente fue un recorrido por el prolífico jardín de permacultura. Nueve hectáreas (20 acres) se trabajan con el tractor antiguo y se plantan como una milpa tradicional – maíz, frijol y calabaza – a la manera tradicional de los antepasados.

Levi intercambia verduras de su jardín con otras familias que producen granos enteros, productos horneados, miel, leche de soya, tofu y una variedad de otros artículos.

“El trueque es algo que viene de manera natural”, dijo. “La gente tiene talleres en sus casas, y los intercambios son justos”.

En los bordes de las zonas comunes están las casas, construidas por cada uno de los mismos propietarios. Todas están construidas con materiales disponibles en el área local, algunas con adobe, otras de ladrillo. Pasamos una que ha sido abandonado y el propietario la ha puesto a la venta.

“Es simplemente que la vida no es tan fácil aquí”, explicó Levi. “Tienes que ser capaz de hacer funcionar la economía para ti, tienes que ser capaz de vivir aislado del sistema económico. Si usted puede desarrollar una actividad profesional aislado de la ciudad, usted puede hacer que funcione – pero no es para todos.”

Pocas comunidades como ésta han sobrevivido durante tanto tiempo, dijo. “Hay alrededor de cinco como ésta en México, pero ninguno de ellos con mayor número de personas de las que tenemos ahora en Kalpulli”.

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La gira comenzó en un cómodo y amplio salón comedor de la comunidad, donde Beatriz y sus dos hijos, Yuma y Maya, están disfrutando del sol en el patio. Beatriz es suiza y su esposo es mexicano, y son una de las nuevas familias en la comunidad.

Maya y Yuma están trabajando arduamente en coloración, y Levi se detiene a admirar su obra – y también la de Beatriz, que, Levi me informa, ha diseñado el hermoso suéter de punto que está usando, que es de lino orgánico.

Beatriz ha hecho un negocio de venta de estos suéteres. Éste, dice, tomó alrededor de 80 horas de trabajo y se venderá por 700 pesos – un poco más de $ 50 dólares americanos.

Seguimos en nuestro camino, y nos reunimos Celia Rubalcava, quien tiene un negocio de leche de soya en su casa, e Isaac, que está usando un molino manual para quebrar el maíz seco. Sus hijos están jugando a sus pies, haciendo lo que parecen ser platos muy elaborados de barro.

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“Aurima, ¿qué estás haciendo? ¿Haces bolitas?” pregunta Leví, y Aurima le muestra con orgullo sus creaciones.

En la casa de al lado, me encuentro con José Luis Gutiérrez y Angelita, que operan una pequeña panadería grano entero (integral) y la fábrica de queso de soya en su casa. Me enseñaron todo y compartieron conmigo un poco de pinole de maíz – un polvo de canela, azúcar morena y maíz tostado molido, lo comen como aperitivo o mezclado con agua caliente para una deliciosa bebida.

Luego fuimos a la zona de temazcal, donde pequeñas estructuras abovedadas esperaban para la próxima ceremonia de sudación. Algunas de estas ceremonias son abiertas al público, y otras son sólo para la comunidad.

Por último Levi me lleva a su casa, una fresca casa de ladrillo y adobe con líneas sencillas y limpias, un porche con una hamaca y un hermoso altar que da a los campos.

Él compartió conmigo un poco acerca de su decisión de regresar a la comunidad después de ocho años en Guadalajara, cuatro años en el ITESO, una universidad jesuita, y cuatro años más de trabajo en arquitectura en una empresa constructora local.

“Creo que todas las personas tienen una misión en la vida – ¡o si no tienen una, deben tenerla! – Pero para mí, que crecí en una comunidad, esto me ha marcado con una especial visión comunitaria”, dijo. “Yo quería ir a la universidad, precisamente para ampliar este concepto de comunidad.”

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Mayas eco-evangélicos luchan por una aldea verde

Mayas eco-evangélicos luchan por una aldea verde

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Carmina Ramírez

PAXTOCA, Totonicapán, Guatemala – Martin Pedro Toc es un eco-emprendedor con un misión. Estando entre las verdes y reforestada colinas de su comunidad nativo, este joven maya y mercadólogo de profesión explica por qué renunció a un trabajo bien pagado en la ciudad. Lo hizo porque prefirió quedarse trabajando en su propia comunidad diseñando proyectos para mantenerla siempre verde.

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“Hace un tiempo mi padre me dijo, “Martin, Dios tiene una vocación para ti” y siempre estuve buscándola” dijo él. “Un día Dios me tocó con un temor. Estaba escuchando un programa de radio sobre la manera de cómo está cambiando el clima, esto me asustó tanto que corrí a mi habitación y me oculté debajo de mis cobijas temblando. Luego reaccioné, cobre valor y me di cuenta que tenía que hacer algo en vez de ocultarme asustado en la casa, Es tiempo de encontrar soluciones.

Martin es un conocedor de muchas cosas que a primera vista no parece que estén relacionadas. El es un ambientalista y un cristiano evangélico trabajando para revivir la cosmovisión maya. Martin es el fundador de Projuve (Programa Juvenil de Desarrollo Sostenible), su pasión entusiasmo y por el tema ambiental es contagioso.

Este líder de la iglesia evangélica, atrae a otros nueve jóvenes quienes se unen a la cause incluyendo a Carmina su prometida, todos ellos dejaron sus trabajos y se unieron a él, para trabajar en sus nuevo Centro Forestal, un pequeño centro de producción de árboles para el proyecto de reforestación.

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Los jóvenes empiezan con una breve y profesional presentación, cada uno de ellos me dijo a que departamento de Projuve pertenece: Departamento de Medio Ambiente, Proyectos, Finanzas y Negocios. Las jóvenes mujeres visten con corte típico (falda de tejido típico) y blusas con encajes.

“Aquí es normal ver a los jóvenes vestirse con ropa floja, cabello largo pero nosotros no lo hacemos,” Martin, mas tarde me explicó por qué. “porque queremos contar con el respeto de la comunidad, por eso nos vestimos de esta manera – formalmente- tratando de ganar la confianza de nuestros gente”.

Desde el año de su fundación, ellos reciben el apoyo de una cooperativa local, les ha dado tierra y materiales para el Centro Forestal. Estos chicos realizaron un eco-concierto cristiano, Una Sola Voz por el Planeta para recaudar fondos para la causa.

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Ellos crearon y están ejecutando un proyecto de reciclaje en su comunidad; en un lugar donde la idea de reciclar está más lejos de llegar a la luna, ahora los aldeanos están separando sus desechos, plástico, vidrio, metal, papel, y desechos orgánicos para entregarlo clasificado a los voluntarios de Projuve, quienes lo recolectan cada dos semanas, luego ellos lo llevan un centro de recolección en Xela.

En un día ordinario, los integrantes de este grupo dinámico pueden ser encontrados cargando costales de tierra negra y broza desde las orillas de una montaña donde consiguen estos tipos de materia prima, lo traen al centro forestal donde comienzan a mezclarlos con otros elementos, y preparan los semilleros y las bolsas para el trasplante de los arbolitos.

Tienen ya listos 8,000 arbolitos de pino blanco, ciprés, aliso y de pinabete que se encuentra en peligro de extinción en Guatemala. La meta de estos jóvenes es producir 100,000 árboles y trasplantarlos en las áreas deforestadas a fin de este año.

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Pero esto es solo el comienzo. Sus meta a largo plazo es convertir la circundante de la montaña del valle en un centro eco-turístico, construirlo a orillas de un espectacular caída de agua localizada cerca de la montaña. Ellos están recolectando botellas de plástico y de vidrio que planean utilizar como base para la construcción de una casa ecológica, ellos ha conseguido la ayuda de un arquitecto ecologista que los ayudará para diseñarlo.

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La única debilidad entre ellos y la conversión de Paxtocá en una eco-aldea, parece ser el dinero- pero ellos tienen fe que vendrá.

Es hora de contar nuestras historias, -historia de cada uno de estos jóvenes-, Nicolás de 16 años y Carmina de 24 compartieron su temor de llegar a ver a un planeta devastado y su sueño de un futuro verde para sus hijos.
Carmina y Martin me llevaron a una caminata por la aldea, caminamos entre varios sembradillos de maíz, recorrimos los alrededores del bosque luego bajamos entre los arboles hacia la caída de agua, era el mismo paisaje, el mismo bellísimo escenario que ellos usaron como fondo en sus folletos y presentación en power point.

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Los jóvenes prestaron un carro de la cooperativa en el que nos movilizamos todo el día, me llevaron hacia otra montaña a ver otro proyecto ecológico en la misma región, El Sendero Ecológico Los Apriscos, un eco-centro educacional, un bosque virgen con árboles de pino, localizado en Totonicapán. La caminata entre los viejos y altos árboles de pino refrescaba nuestro espíritu mientras aprendíamos en cada estación, a lo largo del camino, sobre las aves que están en peligro de extinción y de los árboles que los albergan.

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Los Apriscos es una iniciativa de CDRO, Cooperativa de Desarrollo Rural de Occidente, una organización que desde ya varios años ha estado promoviendo el desarrollo sostenible en las tierras montañosas del occidente. Fuimos a un Centro de Capacitación, donde entrevisté a Ana Victoria Socop, una de los directores de la organización.

He aquí algunos comentarios de cada uno de estos chicos inquietos y proactivos que compartieron conmigo.
Martin:

“Jesus ama la naturaleza! ¿Recuerdas la historia de cómo Jesús liberó las palomas que las personas estaban vendiéndolas en el templo? Recuerda que dijo, las aves de los cielos no se preocupan como o donde conseguir sus alimento, sino Dios es quien se encarga de ellos, Dios nos dio dominio sobre la naturaleza así que tenemos que cuidarla.”

“Nuestra cultura está muy relacionada con la naturaleza, pero hemos perdido. Ahora ¿por qué no reclamar y revivir lo que es nuestro? El dicho maya dice, nadie se queda atrás todos vamos para adelante. Este también se aplica a la naturaleza.”

“Hemos creado el termino, Empre-ambiental (empresa más medio ambiente) porque queremos tener un desarrollo integral sin necesidad de dañar el medio ambiente. Me dije a mismo, ¿si en Xela se puede hacer por qué aquí no? Si aquí tenemos los recursos, la belleza natural. Tenemos las capacidades de hacerlo aquí también” dijo Martin.

“En las formaciones a los jóvenes y niños les digo, chicos es nuestro tiempo, es tiempo de demostrar de lo que estamos hechos y lo que podemos hacer”.

“Si otras organizaciones o personas particulares nos apoyan, a buena hora, ¡Genial! pero nosotros tenemos que aprender a generar nuestros propios recursos financieros. Muchas veces llegan grupos de extranjeros en la aldea y la gente dice: ¿Que nos traen? En cambio nosotros queremos decirles ¿Que podemos ofrecerles? En vez de preguntar que nos traen ellos. Estamos tratando de cambiar ese paradigma”.

Ana, 20 años – “Estamos viendo que la basura que recolectamos estaba afectándonos realmente. A veces nuestra gente corta árboles en las montañas y no vuelve a sembrar otras. Nosotros nos juntamos y dijimos tenemos que hacer el cambio; si nosotros no lo hacemos, nadie lo hará. Queremos dejar un lugar hermoso a los que vienen tras nosotros.

Jairo, 21 años: – estaba estudiando ciencias naturales y pensando en el futuro de nuestro ambiente, viendo lo que ha estado ocurriendo, me espante. Luego un día en la iglesia escuché una de las charla de Martin y me encanto la idea. Esa fue la luz que me inspiró a unirme a este equipo”.

Pablo, 18 años: – “ahora que hemos estado recolección de los desechos la gente está comenzando a creer y confiar en nosotros. Guatemala está cambiando, y quiero ser parte de ese cambio. Tenemos que esforzarnos realmente para ser los mejores”.

Nicolás, 16 años: “Es tiempo de levantar un generación de cambio. Quizás las generaciones pasadas creían que al cortar los árboles brotaban de nuevo, no había necesidad de resembrar, sin embargo, ahora nos damos cuenta que no es así ellos no crecen por si solos. Si no hay árboles no puede haber vida, porque no podríamos respirar.

Josías, 20 años: “A veces nosotros los jóvenes realmente no pensamos lo que estamos hacienda, tiramos la basura. Pero ahora nos damos cuenta que nuestro medio ambiente nos necesita, por eso empezamos estos proyectos, consientes que requieren mucho esfuerzo y trabajo. Yo soy el encargado del área financiera, se que necesitamos dinero para hacer estos proyectos realidad. No sé como lo conseguiremos, pero si de algo estoy seguro es que si lo vamos a tener.

José, 18 años: “Aquí en estas tierras montañosas, antes el sol nos calentaba, ahora nos quema. Tenemos que hacer algo por nuestro planeta. No podemos cambiar lo que ya se ha hecho pero lo que si podemos hacer es concientizar a nuestros amigos y vecinos, preguntándoles ¿qué es lo que queremos dejar a nuestros hijos? No debemos dejarles un planeta destruido. Queremos que ellos también puedan disfrutar lo que nosotros disfrutamos.”

Carmina, 24 años: “Tuve la oportunidad de trabajar como voluntaria en una ONG, y de compartir con muchos extranjeros. Durante esa experiencia me di cuenta de la realidad en que estábamos viviendo – fuimos a varios lugares y en muchos de ellos ya no habían árboles, las montañas están casi totalmente deforestadas, visitamos muchos lugares en extrema pobreza. Esta experiencia me motivó a hacer algo, pero sola no podía hacerlo. Vi como los extranjeros venían a ayudar a esta gente, cuando ellos les extendían la mano para ayudar pedían más no quieren hacer algo ellos mismos para superar.

“¿Por qué gente de afuera viene ayudar a los nuestros cuando nosotros también podemos hacerlo? Pero luego una amiga me contó sobre ProJuve, al principio no me convenció, sino hasta la tercera vez y dije iré a ver lo que están haciendo. Al llegar Martin me planteo toda la visión de ProJuve. Y pensé, creo que puedo contribuir en algo aquí. Así que decidí quedarme y formar parte del equipo, para hacer realidad la visión de una Paxtocá Verde.”


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De una selva a otra: Pionero moderno en Belice

De una selva a otra: Pionero moderno en Belice

(arriba: hijas Nesbitt, Esperanza y Zephyr, hacen acto de presencia durante la gira de granja como “princesas de la selva” en sus trajes de hojas de palma, diseñada por Esperanza.)

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

SAN PEDRO COLUMBIA, DISTRITO TOLEDO, BELICE – A simple vista no lo parece, pero Christopher Nesbitt tiene un gran equipo que trabajabando con él aquí, en la granja Montaña Maya.

Ahí están los pollos, que reciclan los desechos de cocina en huevos y carne. Estan los soldados mosca, que reciclan lo que los pollos no quieren en larvas para la alimentación de pollos. Ahí están las hormigas cortadoras de hojas, que airean el suelo compactado y sirven a la vez como alimento para los pollos. Y luego están los vastos ejércitos de microbios trabajando para restablecer el equilibrio natural de lo que fue despojado de una granja de ganado y se dejó estéril.

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“Cada componente en esta finca, nos da una de dos cosas: un bien o un servicio”, dice Nesbitt. A veces nos dan ambos”.

Nuestro tour en la granja Montaña Maya ha sido una lección de los ciclos naturales, del barril de abono orgánico para el gallinero, de la pocilga a la parcela agroforestal, desde el sistema acuaponia al retrete de compostaje (abono orgánico). La granja se ha convertido en un centro de investigación, demostración y capacitación para la agricultura sostenible, y Nesbitt ha colaborado con organismos locales e internacionales para aplicar tanto la permacultura como las soluciones de la tecnología solar a los problemas regionales.

Nesbitt es nativo de Nueva York, llegó a Belice a la edad de 19 años y le gustó tanto que decidió hacer una declaración:.
“Me fui de una selva a otra”, bromea.

Compró la finca tres años más tarde y se dispuso a llevarla de nuevo a su estado natural original. El trabajo que le tomó para construir dos casas, dos dormitorios y otras construcciones mas es impresionante, especialmente considerando que todo lo que no había en existencia aquí tuvo que ser traído en una canoa. Nesbitt se ha hizó tan bueno en eso que puede encontrar el camino de dos millas río abajo, a la siguiente ciudad en la oscuridad de la noche – y con frecuencia lo hace.

La vida de Nesbitt tomó un camino muy diferente del resto de su familia. Uno de sus hermanos es un veterano condecorado de la Marina, y el otro es un punto.com millonario. En lo que ha Nesbitt respecta, ha encontrado su felicidad aquí en la Montaña Maya con las cosas simples de la vida – como pollos, cerdos y paneles solares.

“Los cerdos tienen una inclinación natural a arrancar las cosas”, explica Nesbitt. “Así que tomamos esa conducta, que podría ser vista como destructiva y la convertimos en una actividad constructiva”. Los cerdos, que está preparando para añadir a la granja en el próximo año, entraran en un ciclo a través de corrales que construye con raices y plantas nativas, cultivos como el ñame de coco, o de tarot, y la yuca, que ademas les proporciona alimento, asi se habitúan al lugar y convierten la basura en carne y fertilizantes. Al pasar a la siguiente año, encontramos un espacio que se ha convertido en un campo rico, fertilizado y arado, listo para sembrar frijol, maíz, ajonjolí o cualquier otra cosa que se quiera.

El establo está constuido con canales de concreto que están diseñados para transportar los residuos a un punto central, donde los gases se canalizan hacia una planta de bíogas para ser canalizado por el sistema y proporcionar así el combustible, que será utilizado en la cocina.

Nesbitt no es un gran devorador de carne, pero los animales proveerán importantes servicios, así como la generación de ingresos para la finca.

También está previsto añadir ovejas, por su leche y carne. “Los animales son un elemento fantástico para cualquier sistema, ya que pueden utilizar las cosas que no podemos”, dice Nesbitt. “Podríamos masticar la hierba todo el día, pero yo prefiero que lo hagan las ovejas y beber la leche que producen”.
Los animales también pueden ayudar con el factor tiempo. “Cuando tenemos nuez ramón(capomo en México), todos tienen, así que no pueden venderse”, dice. “Así reciclamos la nuez ramón alimentando a los cerdos y se obtiene la carne de cerdo y el gas metano, entonces volvemos a la mezcla de fertilizante en el suelo”.

Los suelos tropicales tienden a ser muy pobres, explicó, y el ciclo de nutrientes es aún más importante aquí que en algunos lugares. Las prácticas agrícolas y forestales en los últimos siglos han degradado y erosionado el suelo enormemente y el rendimiento y/o producción es cada vez menor.

La agroforestería es la respuesta lógica a este problema, cree Nesbitt, y nos lleva a una de sus pistas favoritas y nos hace tomar asiento.

“Lo que estamos viendo es el equivalente de un volante de inercia biológico”, dijo, señalando hacia un exuberante bosque de múltiples capas. “Es un área que finalmente floreció’ -es decir llegó, a un punto donde se requiere poco o ningún mantenimiento. Tenemos caimito(árbol tropical), bucut (una vaina de las leguminosas que producen los árboles), chontaduro, aguacate, plátanos, ciruelas, café, cacao, caña de azúcar, la nuez ramón, la piña, la cúrcuma, el jengibre, chi’kai (una verdura que sabe a una combinación entre los espárragos y alcachofas) …. ” Obtenemos un montón de calorías de todo esto, y no nos cuesta mucho producirlo”.

Una de las características especiales de la granja Montaña Maya es que está situada en medio de las ruinas mayas Lubaantun, que data del año 750 dC. Nesbitt, considera que las antiguas culturas mayas construyeron su civilización en la agrosilvicultura, simplemente porque es mucho menos trabajo que la trinidad de maíz, frijol y calabaza. Él dice que el maíz era una fuente importante de alimentos, particularmente para las clases de élite, adicionalmente la cantidad de energía que se invierte en energía devuelta no sería suficiente para apoyar dicha sociedad si fuese de otra forma. Él cita un artículo científico que postula que el alimento principal de los antiguos mayas fue la nuez ramón(capomo en México), también llamada ramón maya.

“Mis vecinos tienen los camiones y tractores, machetes de acero, herbicidas, 2-4 D y de semillas híbridas, sin embargo, ninguno de mis vecinos logra una produccion autosuficiente. Se las arreglan para sobrevivir, en la vida. No hay manera de que los mayas, que no tenía ninguno de estos valores comparativos compitiesen sin embargo construyeron una sociedad compleja en una economía basada en frijoles y el maíz. ”


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Lecciones de vida en la Montaña Maya

Lecciones de vida en la Montaña Maya

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

Solastalgia – 1. Un sentimiento de pérdida en la desaparición de la tierra; tedio profunda y luto por Gaia.
2. Se perdió la conexión con la naturaleza; un desequilibrio ecológico-psicológico.
Antídotos: restauración ecológica
Permacultura

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Así comienza Albert Bates en su introducción a la permacultura – un sistema de diseño, cuyo nombre se originó a partir de la idea de “agricultura permanente” y evolucionó en un sistema de promoción de permanencia en la cultura humana de sí misma.

“Solastalgia es lo que sucede cuando nos encontramos con que somos uno de los únicos animales que contamine su propio nido y vivimos ahi. Después, nos triste y deprime,” y “Nos preguntamos si podremos sobrevivir?”

Bates, uno de los fundadores de la Red Mundial de Ecoaldeas y un prolífico autor y orador, ha hecho su camino a través de millas de aldeas mayas y de la selva tropical a la Granja de Investigación de Montaña Maya en el sur de Belice, como lo hace cada mes de marzo. Es parte de una agitada agenda que lo matiene viajando por el mundo entero, desde Estonia a las tierras de Santo y más allá, preparando participantes dispuestos para lo que él llama “El gran cambio:” una transición a un mundo menos dependiente del petróleo y otros combustibles basados en carbono y más en armonía con la tierra.

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Una parte integral de su plan de lección es Permacultura. Desarrollado por los australianos Bill Mollison y David Holmgren, Permacultura se ha convertido en un movimiento mundial, un enfoque para el desarrollo sostenible, que se esfuerza por trabajar con la naturaleza en lugar de en contra de la misma. Hoy en día, él y el líder de la Permacultura mexicana María Ros nos dan una introducción a los principios del sistema. Pero en primer lugar, Bates administra un poco de la terapia de choque – una colección de hechos aparentemente aleatorios que se agregan todo a la vez a una llamada a despertar a una nación hipnotizada.

En 2008, nos dice, “USAnians” – se niega a someterse a la convención que ha expropiado el nombre de todo el nuevo mundo para el uso de un solo país – compraron 68 millones de vehículos, 85 millones de refrigeradores y teléfonos móviles de 1,2 mil millones. El promedio europeo consume 43 kilogramos de recursos por persona, mientras que el norteamericano promedio consume 88.

“Si hemos usado tanta energía per cápita como europeos, somos entonces una nación de exportadores de petróleo,” nos dice. En este punto, el 7% más rico, – la mayoría de los cuales viven en los Estados Unidos – producen el 50% del carbono.

Podría no ser importante, dice, excepto que nuestras actitudes consumistas están llevando el planeta al borde de la destrucción.

Un tercio de los ríos más grandes del mundo están perdiendo agua 2½ veces más rápido de lo que la obtienen; se están secando. 150 aldeas en el norte de Siria han sido abandonadas debido a la sequía. Lo mismo está empezando a suceder en México, África y sur de España.

“Aldeas enteras están teniendo que empacar y huir, A dónde podrán ir?”

La desertificacion esta aumentando la frecuencia e intensidad de los huracanes, desapareciendo el abastecimiento de agua y el aumento del nivel del mar, las consecuencias son una cifra de refugiados ambientales de un billon en 2050.

“Hemos creado un ciclo desde hace medio siglo que se esta desarrollando cada vez mas”, dijo. “El carbono de los vehículos de alto rendimiento de la década del ‘50 y las plantas industriales de la década del ‘60 y ‘70 continuan llegando a la atmósfera, causando cambios químicos.

“Necesitamos un cambio en el diseño humano”.

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Permacultura se esfuerza por ser “mayores observadores, menores contaminadores” estudiando la disposición de la tierra y los patrones de la naturaleza y trabajar con ellos para crear un diseño armonioso. El objetivo, dice, es volverse a uno mismo obsoleto dentro de un buen disño para pasar a ser el apoyo.

Por ejemplo, la hamaca, representa un buen diseño de un sistema de permacutlura, -sostiene-, aunque con su apretada agenda, me resulta difícil imaginarlo haciendo mucho apoyos de hamaca.

¿”Tenemos que preguntarnos: Puede la naturaleza hacerlo para nosotros? ¿ Podemos ir con la corriente? ¿Qué es corriente?”

Los tres principios claves, dice, son el cuidado de la tierra, el cuidado a todos los seres y el compartimiento de los excedentes. Esta última parte llamó mi atención. “Si no se comparten los excedentes, se convierte en contaminación,” -él dijo-, utilizando como ejemplo el fruto de un árbol de manzanas. Compartida, se convierte en un recurso; abandonado ahi se convierte en un desperdicio. Lo mismo es válido para cualquier exceso de producción, dice. Me imagino cómo sería el mundo si compartir excedente se convierten en una parte de la ética general.

De hecho hace algunos 500 o 1,000, antes que se inventara el dinero, que era el caso, dice. Las primeras poblaciones tribales como los Cahokians crearon grandes centros comerciales que se extendía desde Nueva Escocia y Alaska hasta los trópicos, pero su comercio se basó en un intercambio amistoso (trueque) y acaparamiento no era un comportamiento útil.

Monedas alternativas y locales se han desarrollado en los últimos años, dando mayor énfasis al componente de fomento de la confianza de la construcción de una economía local. Un ejemplo reciente es la libra Totnes, creado en Devon, Inglaterra, como parte de la primera Ciudad en Transición, un movimiento que ahora está ganando terreno en todo el mundo.

Bates habló de muchas cosas: el proceso de cambio personal, el primer paso en el cambio social; los principios de Permacultura, que se basa en conceptos como el biomimetismo y el apilamiento de funciones; y paz a través de Permacultura, un programa que ha reunido israelíes y palestinos en iniciativas innovadoras como el proyecto de Permacultura Marda, a pesar de la presión del Gobierno israelí.

“Es aqui donde nos convertimos en un ejército de Permacultura que no tiene límites,” dijo Bates. “Nosotros no estamos luchando por una nación, estamos luchando por nuestro planeta”.

La tarde trajo algunas manifestaciones gráficas de principios de la Permacultura por Maria Ros, una mujer increíble en su propio derecho, quien dejó una exitosa carrera como un bailarina profesional y a su instructor de la Universidad para aprender y enseñar la permacultura y construir un ecoaldea en Quintana Roo.

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María y Héctor Reyes dieron una sesión sobre el diseño de la catástrofe, un tema que conocen bien, viviendo como lo hacen en la zona de huracanes del Yucatán. El huracán Wilma destruyó gran parte de la labor que ha realizado en su granja de Permacultura en los últimos cuatro años.

Ella recuerda su casa estremeciendose con los violentos ventarrones, temiendo por su paredes y el techo, mientras observaba el tragaluz en el techo de paja de su casa maya. Las palmeras cayeron sobre la casa, pero ellos salieron ilesos.

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La experiencia fué traumática, pero aprendió una lección importante: en la medida en la que observemos la naturaleza y en la medida en la que incorporemos lo que observamos de la misma a nosotros, mas sustentables seran nuestros diseños.

“Los mayas diseñaban sus casas con techos de paja, de tal suerte que no sólo son fuertes, porque ademas permitia el libre paso de las energías salvajes de la naturaleza en lugar de bloquearlas, -comentó ella-, en mi casa las paredes crujian por la fuerza del viento.

Bates intervino con una ilustración dramática de un concepto que siempre atesorare.

Señaló dos círculos en el pizarrón: uno del tamaño de un cuarto con varios metros de largo.

“Este es el terremoto en Haití”, dijo, “y este es el terremoto en Chile”.

Luego dibujó un círculo mediano dentro de Chile y de un gran círculo alrededor de Haití, estos representan el número de personas que murieron en cada terremoto – un poco más de 100 en el caso de Chile y miles en el caso de Haití.

“Esto es el resultado de un diseño”, dijo con firmeza.

Más sobre este concepto puede encontrarse en su blog, The Great Change,(El gran cambio), en el que vale la pena la lectura.
El día pasa con muchos más lecciones, y este fue sólo el comienzo. En la mañana, daremos un vistazo a la investigación en la granja de la Montaña Maya, con un recorrido guidaos por el fundador Christopher Nesbitt, quien compró esta granja a un ganadero en 1988 y lo ha convertido de ser un terreno empobrecido, erosionado y relativamente improductivo a un bosque ricamente diverso.

Aquí un vistazo rápido en mi primer increíble día en la granja Montaña Maya. Manténgase en contacto para la gira en la granja por la mañana, lo que para Bates es como “uno de los mejores ejemplos que he visto de Permacultura en acción”.


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En casa del Subcoyote

En casa del Subcoyote

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto

Alberto home

Allá afuera en la oscuridad no lejos de aquí, un coro de coyotes saluda a la aurora. “Que apropiado” pienso con una sonrisa. Aquí en Huehuecoyotl, lugar del antiguo coyote. Acabo de despedirme del más grande de ellos, el Subcoyote Alfredo Ruz Bunefil, quien me deja usar su casa como base por algunos días. Ahora es tiempo de que él regrese a la ciudad de México donde está tomando lecciones de La Caravana Arcoíris por la Paz en otro de los barrios de los coyotes, Coyoacán.

Vine a Huehuecoyotl a encontrarme con su familia y algunas personas que forman el corazón del grupo de agentes de cambio de este mundo. Vine a compartir el pan, historias y aprender consejos para el resto de la jornada. Alberto ha estado envuelto en un torbellino de actividades desde que llegué –está actuando el papel protagónico en un film sobre la jornada espiritual de Fellini a través de México y el fantasma espiritual del gran realizador italiano estuvo aquí para supervisar desde otra dimensión la filmación de algunas escenas; su gran amigo de mucho tiempo el autor y visionario José Argüelles, pasó algún tiempo aquí.

Durante mis dos días aquí, terminó otro libro y lo envió a los revisores, sufrió un torrente de juntas comunitarias y despidió a su hija que está en camino de regreso a España; ahora se está preparando para un saludo musical y una recaudación de fondos para Haití, y una visita del Presidente de Bolivia Evo Morales, pero aun así, se tomó el tiempo para mostrarme los alrededores, me orientó sobre la regadera solar y el baño seco, compartió conmigo fotos y reminiscencias sobre el increíble ecoaldea nómada de 13 años cuyo rastro ahora sigo, desde México hasta la Patagonia.

***

Una antigua leyenda habla sobre los tiempos cuando la Tierra estuvo en crisis, y la vida misma estuvo en peligro, en estos tiempos, dice la leyenda, se levantó una nueva raza de guerreros, una tribu de todas las razas, de todos los credos y nacionalidades, que conducida por el amor, será conocida por el símbolo universal del arcoíris y tiene como misión salvar el planeta de la extinción.

Esto es lo que Alberto escribe en su libro “Los Guerreros del Arcoiris” (Editorial Circulo Cuadrado)- Alberto ha dedicado su vida a nutrir esta tribu, liderando La Caravana Arcoíris de la Paz, en una épica jornada a través de México, Centro y Sudamérica. Esta ecoaldea nómada viajó de país en país, conducida por el viejo bus escolar, La Mazorca; coloreado para parecerse al icónico fruto del maíz. La siempre-cambiante tribu, busca conectar grupos activos de resistencia al destructivo modelo corporativo. Instalan campamentos en junglas y montañas, en aldeas indígenas y barrios urbanos, comparten música, teatro y las semillas de sabiduría ambiental, ecotecnias de construcción, tecnología alternativa simple, técnicas de curación naturistas y mucho más. Al mismo tiempo, recogen trocitos de antigua sabiduría y ciencia local y conectan grupos diversos en una red hemisférica. En Agosto de 2009, la tribu finalmente se desbandó y se dispersaron a diferentes partes del continente para continuar el duro trabajo de cambio social.

Alberto regresó a Huehuecoyotl, la pintoresca ecoaldea establecida en 1982 en las montañas cercanas a Tepoztlan por el mismo Alberto y su comunidad de guerreros del arcoíris. Él me permite usar su casa como base por unos días mientras me organizo para la siguiente fase de mi viaje, La preciosa casa de adobe está llena con la luz de las ventanas arcadas que miran hacia el valle cubierto de pasto villa abajo, más allá de la puerta frontal, hay una larga fila de verdes y fragantes plantas de hoja santa y más allá junto a una torre protectora de piedra caliza, la hermosa casa de su hijo Odín, músico y uno de los más prominentes practicantes de permacultura en México.

Veré a Alberto una vez más antes de irme, cuando reciba al Presidente Boliviano Evo Morales en una breve visita a la ciudad el domingo. Mientras tanto, aquí tienen una corta entrevista que le hice recientemente en su oficina en la Casa de Cultura Reyes Heroles en Coyoacán. Su advertencia viene como un aullido de coyote a la luz de la luna que se desvanece.
“Como los Mayas Zapatistas dicen, hemos tenido mucho tiempo para soñar. Ahora es tiempo de despertar. Porque cualquier sueño no manifestado se convierte en una pesadilla, hecha por alguien más.”

(entrevista en inglés: Otra en español viene pronto.)

Huehuecoyotl: Un centro de poder en las montañas tepoztecos

Huehuecoyotl: Un centro de poder en las montañas tepoztecos

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto

Inside the Theater/Dentro del Teatro

Mucho antes de planear este viaje, me enteré de Huehuecoyotl, una ecoaldea habitada por un grupo de activistas internacional, anidada en uno de los Valles más mágicos en México, en las colinas fuera de Tepoztlan más o menos a una hora de la ciudad de México.

Esta semana finalmente tuve la oportunidad de ir y conocer por mí mismo a sus habitantes. Fue hermoso como había imaginado; construido a inicios de 1980 por artistas, arquitectos ecológicos y permaculturistas, la comunidad es una infusión de gentil estética llena de color que complace no solo a los ojos, si no también al espíritu.

Muchos de los residentes como el “Subcoyote” Alberto Ruz Buenfil, dividen su tiempo entre Huehue (abreviatura del nombre completo usado por sus habitantes) y otros puntos alrededor del globo, donde enseñan, tocan música, actúan en películas o teatro, o se comprometen en otros aspectos de sus vidas, generalmente relacionados con la promoción del cambio social, de un modo u otro.

La comunidad se formó en 1982 cuando sus fundadores, casi todos pertenecientes a un grupo de actores itinerantes llamado los Elefantes Iluminados, decidió echar raíces. La ecología es un valor muy importante en el grupo, por lo que la comunidad se conviritó en la primera Ecoaldea de México, concepto basado en principios de diseño ecológicos.

“Es una comunidad de muy bajo impacto utilizando cualquier tipo de tecnología alternativa posible”, dice Giovanni Ciarlo, uno de los residentes con los que hablé durante mi estancia. “Nuestro mayor capital es nuestra fuerte red social, además del hecho de que está integrada a la naturaleza y que posee sensibilidad artística.”

Giovanni y su compañera Kathleen son músicos y maestros, que migran entre Huehe y Waterford, Connecticut. Giovanni y Kathy son fundadores de Sirius Coyote Music, un innovador grupo musical inspirado en Latinoamérica que incorpora a su trabajo la educación ambiental y la construcción comunitaria. Ejecutan más de 30 diferentes instrumentos de varias culturas, algunos de los cuales han sido creados por ellos mismos. Por si esto fuera poco, Giovanni también sirve como presidente de Global Ecovillage Network.

Esta red social incluye a Liora Adler y últimamente Andrew Langford, que acaban de regresar a casa después de varios meses enseñando en Las Islas Vírgenes y viajando a su nativa Inglaterra y a Estados Unidos de donde es nativa Liora, visitando a la familia y conociendo los nuevos nietos. Ahora se encuentran trabajando duro y reintegrándose completamente al trabajo liderando la revolucionaria Gaia University, pero se toman su tiempo para el té y para entrevistas que publicaré aquí mismo en breve.

También incluye al hijo de Alberto, Odín, un músico de clase mundial y diseñador de permacultura que compartió conmigo varias de sus composiciones influenciadas por su visión global, y a su compañera Sadie, maestra y autora y a su encantadora pequeña Nayeli.

Usted puede encontrarse con Giovanni y Kathy, Alberto y Odín, Liora y Andy haciendo un pequeño tour virtual a la bella comunidad de Huehuecoyotl “>aquí en la colección de Flickr. Haga “click” en las palabras “show info” para leer la información.

Para aprender más sobre proyectos de permacultura en América Latina, vea al sitio de Permacultura América Latina.

Cobb demonstration house

Un café con el Subcoyote

Un café con el Subcoyote

Por Tracy L. Barnett
Traducción: Mariem Ortiz
Hace unos días tuve el extraño placer de encontrarme con un individuo único– un hombre, que junto con algunos compatriotas, ha hecho más por el medio ambiente en Latinoamérica que probablemente cualquier otra persona y lo ha hecho de su propia e inimitable manera.
Alberto Ruz Buenfil, conocido también como el Subcoyote Alberto, no sería el primero en decir que no lo hizo solo – fue apoyado por cientos, quizás miles de colaboradores a lo largo del camino, a quienes espero conocer en mis futuros viajes. No hay duda que en una vida dedicada al cambio social, y durante los 13 años que se ha encargado a la Campaña Arcoiris por la Paz , ha inspirado a generaciones de escritores, artistas, jardineros y activistas dedicados a un futuro más sustentable – incluyéndome a mí misma.


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Alberto creció rodeado de los misterios Mayas de Palenque, donde su padre, conocido internacionalmente como Alberto Ruz Lhuillier, descubrió la estructura ceremonial más importante en la antigua ciudad, la tumba subterránea de Pakal el Grande . El joven Alberto lo estudió todo, desde ingeniería química hasta economía, ciencias políticas y finalmente teatro, primero en la Universidad Nacional Autónoma de México y luego en Cuba.
La guerra de Vietnam cambió su vida de enfoque al unirse al movimiento pacifista y viajó a Estados Unidos, pasando mucho tiempo con líderes chicanos y Panteras Negras, los Ecotópicos de Ernest Callenbach y cualquier tipo de cambio social desembocándose en el momento. Se convirtió en nómada, viajando por África, India y el Oriente, estudiando a las comunidades intencionales desde Bauhaus en Suecia hasta Israel y los ashrams en India. Fue en India donde presentó su primera obra de teatro de tribus, Hathi Babas, y después Los Elefantes Iluminados, que recorrieron EUA, México y Guatemala esparciendo semillas sobre una forma de vida alternativa, una basada en la paz, sustentabilidad y el respeto mutuo.
Fue hasta 1982 cuando decidió dejar la vida nómada y plantar raíces, regresando a México con miembros de su tribu, para formar Huehuecoyotl. La comunidad fue construida en un diseño sustentable, convirtiéndose en la primera ecoaldea del país. Fue justo aquí donde adoptó el nombre de Coyote, basado en el nombre de su nueva comunidad, Huehuecoyotl, que significa “viejo, viejo, coyote,” y empezó a hacer numerosos comunicados con el nombre “Viejo Coyote.” El llamado del camino nunca lo abandonó y en el año 1996 formó la Caravana Arcoiris por la Paz, tomando las lecciones aprendidas en su ecoaldea. Una de las primeras paradas del grupo fue en Chiapas, donde participó en un consejo con los Zapatistas.
“Siempre me he identificado con los Mayas,” explica Alberto. Gracias a sus conversaciones con el líder Zapatista, el Subcomandante Marcos, su nombre evolucionó, ahora era el Subcoyote Alberto Ruz. “Estaba dejando la comunidad y era hora de que alguien más se hiciera cargo,” recalcó. “Entonces me convertí en el Subcoyote.”
El nombre es apropiado para una persona cuyo compromiso con la vida puede ser expresado con cierto capricho; la seriedad de las lecciones impartidas por la tribu nómada siempre fue resaltada por medio del teatro y de las artes, las historias y la danza, con un sentido del humor y diversión.

Forum social Acapamento da paz

(Galeria Tarso Sarraf/Flickr)
Cientos de personas de todas las edades se unieron a la caravana en diferentes puntos del camino, particularmente en la reunión internacional en Cuzco, Perú, “El Llamado del Cóndor” en 2003. Fue entonces cuando me di cuenta de este fenómeno viajero, pues mi hermana Tami se les unió por un tiempo. Su historia sobre sus experiencias me dejó una impresión indeleble que me impulsó por 7 años hasta que cedí. Ahora, de una forma extraña, estoy siguiendo la ruta del Coyote, y mi hermana se me unirá en algún momento. La caravana continuó hasta Tierra del Fuego, y en este punto el Subcoyote había planeado su fin – “a excepción de que hubiera un milagro” hasta donde él recuerda.
De hecho, hubo un milagro. El ministro de Cultura de Brasil en aquel entonces, el famoso Gilberto Gil, invitó a la caravana a viajar por el país, impartiendo talleres sobre la vida sustentable. La caravana viajó hacia el norte, atravesando el extenso Amazonas, pasando 4 años en unas de las regiones más pobres del país.
Finalmente, en agosto del 2009, Alberto regresó a casa a Huehuecoyotl, pero no a rascarse el ombligo. A sus 65 años de edad, cuando la mayoría de las personas asume que se merecen un retiro pacifico, él ha empezado un nuevo proyecto, junto con la autora mexicana Laura Esquivel (Como agua para chocolate): se unió al personal de la Casa de la Cultura de Jesús Reyes Heroles en Coyoacán, un bello e histórico barrio en la Ciudad de México, buscando maneras de compartir sus lecciones de la Caravana Arcoiris por la Paz con la juventud del distrito.
Me encontré con el Subcoyote justo cuando se estaba estableciendo en su nuevo trabajo y compartimos café e historias. Hay mucho más que contar que lo que cabe en una entrada de blog, pero sigan viendo esta sección para videos cortos de mis grabaciones con él.
El próximo mes continuaremos con la conversación desde donde la dejamos, cuando lo visite en su casa de fin de semana en Huehuecoyotl y conozca a su familia extendida.