Ecoturismo Archive

Los ganaderos de El Hatico: El problema es la solución

Los ganaderos de El Hatico: El problema es la solución

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Karina Santos y Diana María Belén Paredes

VALLE DEL CAUCA, Colombia – Cuando Alicia Calle, una científica ambiental de la Iniciativa de Liderazgo y Entrenamiento Ambiental de Yale, me contó sobre la Reserva Natural de El Hatico, su cara se iluminó por primera vez desde que la conocí una hora atrás. Habíamos estado hablando sobre el estado del medio ambiente en Colombia, un tema con mucho que lamentar, debido a la propagación de operaciones de minería, la deforestación para dar paso a plantaciones de coca, crianza de ganado, vastos monocultivos de caña de azúcar y palmera africana, contaminación del agua, la misma historia por todas las Américas.

¿Qué es lo que te da esperanza? –le pregunté, como siempre lo hago en cada entrevista. Fue ahí cuando sacó un folleto y comenzó a mostrarme fotos de El Hatico.

“Déjame aclarar algo: no me gusta la ganadería; creo que su expansión ha creado terribles problemas ambientales y desigualdad social en toda América Latina. Pero este es un lugar que realmente quiero que veas, un lugar que ha convertido un problema mayor en parte de la solución.”

Miré la fotografía y me pareció estar viendo la granja de mi abuelo, en las montañas Ozark, en el sur de Missouri: un hato de ganado color rojizo pastando entre los bosques sombreados de árboles maduros. Nada como los demoledores de pastizales sin árboles que se extienden hasta el horizonte, granjas de ganado que ví por todo el Petén guatemalteco, El Chaco argentino, en el México rural y en Paraguay.

Los ganaderos han despejado millones de hectáreas de selva tropical y bosques secos tropicales para crear pastizales para el ganado, liberando así incontables toneladas de carbono a la atmósfera en constante calentamiento, causando olas de sequías y erosión, eliminando el hábitat de vida silvestre y degradando los ríos que fluyen a través de ellos. Cerca del 27% del suelo colombiano es utilizado ahora para la producción de ganado y la deforestación continúa a una agresiva tasa de 300,000 hectáreas por año, de acuerdo con un artículo escrito por Calle y otros autores, publicado este mes en la prestigiosa revista Forest Ecology and Management.

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El Hatico, una granja familiar de nueve generaciones que se ha convertido en un oasis de biodiversidad entre los desiertos de caña de azúcar del Valle del Cauca en el sudeste de Colombia, ha seguido un camino diferente, y finalmente, los líderes del gobierno y la industria han comenzado a darse cuenta de ello. Ahora – según Calle – el modelo de El Hatico está siendo replicado a través del país gracias a un nuevo programa del gobierno y otros países están viendo los resultados.

Fue así como me encontré acompañando a la hermana de Alicia, Zoraida, a través de millas de campos de caña de azúcar, mientras me contaba un poco de la historia de El Hatico.

“Estamos viviendo un momento muy emocionante en el desarrollo del sistema”, me comentaba Zoraida. Como especialista en restauración ecológica en CIPAV Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria), ella ve en El Hatico y su sistema silvopastoral intensivo de crianza de ganado una herramienta clave para la rehabilitación ecológica de tierras tropicales degradadas. CIPAV ha dedicado 19 años a este proyecto y nunca había tenido una receptividad como la que se ha dado en el último año.

“Cada año estamos recibiendo dos o más visitas de grupos de productores mexicanos; estamos viendo a ganaderos y técnicos de Nicaragua, Panamá, Brasil, Cuba y Argentina. Ellos quieren ver cómo es posible hacer lo que se está haciendo”.

La crianza de ganado convencional requiere la aplicación de 100 a 800 kilogramos de úrea por hectárea al año, un fertilizante importado de alto costo basado en combustibles fósiles que contamina las cuencas regionales, degradando así, la calidad del agua y suprimiendo la población de peces. Los bosques tropicales que una vez se extendieron a lo largo y ancho del Valle del Cauca fueron tumbados hace más de un siglo para y muchas hectáreas fueron convertidas en ranchos de crianza de ganado. Desde ese entonces, el negocio más lucrativo del azúcar ha suplantado la mayoría de las granjas de ganado, causando así un impacto ambiental aún mayor por el uso extendido de herbicidas y pesticidas.

Finalmente estamos dejando el paisaje monocromático de las plantaciones de caña de azúcar y estamos entrando a un paseo de árboles de samán llenos de gracia. Una gigantesca ave desciende a través del camino frente a nosotras, como si nos diera la bienvenida a su mundo –un garrapatero, Zoraida me decía.

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Una bandada de ibis negras con sus picos rojos curvados revolotean alrededor y aterrizan en el exuberante césped del bosque a nuestra izquierda.

“Oh mira, es un coclí,” exclama Zoraida mientras un par de aves gigantes y magnificas aterrizan en un campo junto al camino. Esta especie está –también- casi extinta en la región. “Estas aves están casi extintas en el monocultivo del Valle del Cauca, pero acá tienen un hogar”.

Hemos llegado a El Hatico.

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Arribamos a una elegante puerta de hierro y Carlos Hernando Molina está ahí para darnos la bienvenida. Es el mayor de seis hermanos que atienden la herencia de sus abuelos y trabajan como educadores en agrosilvicultura, agrónomos y empresarios. Un hombre alto y bien parecido, con una sonrisa relajada bajo su sombrero de paja de ala ancha, está encantado de escuchar la historia de mi abuelo, el pionero en agrosilvicultura y de mi madre, la granjera orgánica, y nos conectamos inmediatamente.

Mi abuelo falleció en abril, y desde ese momento he sentido su presencia en mí fuertemente, especialmente en este día, ya que lo invité a acompañarnos al paseo. Creo que está contento con lo que vio.

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Carlos Hernando nos mostró primero la casa, una reliquia hermosa del finales de 1700, cuyas tejas de terracota han sobrevivido estos 230 años con daños menores, pero algunas de las vigas están comenzando a arquearse, y unos trabajadores estaban cuidadosamente desensamblándolas, reemplazando las secciones arqueadas y maravillándose al ver la integridad de la estructura original.

“Mira este pedazo de caña brava,” dijo Carlos Hernando, moviendo la cabeza maravillado. “Tan fuerte como hace 230 años”.

Lo mismo puede decirse de esta familia y su granja, que se ha mantenido junta a través de dos siglos de conflictos armados y revolución, guerras de drogas y crisis económicas y climáticas, un oasis en medio de las tormentas.

Pronto se nos unió otro de los hermanos Molina, el igualmente carismático Enrique José, junto con un especialista en biodiversidad y una educadora ambiental de Costa Rica, que habían venido para visitar la granja también.
“El problema de la defensa de los bosques es una gravedad angustiosa, y la más terrible amenaza con el porvenir de la región,” escribió el tío abuelo de Carlos Hernando y Enrique José, Ciro Molina Garcés, en 1937.

Para 1942, vastas extensiones por toda la región habían sido despejadas para la explotación de la madera y la crianza de ganado como podemos observar en las fotos aéreas que comenzaron esta presentación. Para 1986, el paisaje se había convertido en una enorme extensión de cultivos de caña de azúcar. Solamente el parche oscuro de El Hatico permaneció como bosque.

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Ahora, El Hatico es una granja de operaciones y usos mezclados, 32% del terreno está dedicado al cultivo de caña de azúcar orgánica, solamente el 5.5% es bosque maduro, pero otro casi 9% es bosque de bambú nativo, mientras que el 12.7% está bajo el denominado Sistema Silvopastoral Intensivo o SSPI por su acrónimo en español, y es la parte que está siendo observada de cerca por los líderes de la industria.

“Cuando hablamos con los productores agrícolas, miran a su alrededor y dicen, ah, esto no es bueno. Nuestros padres y abuelos nos enseñaron que se tienen que talar los árboles”, dijo Carlos Hernando. “Pero yo les digo, miren a su alrededor, vean por ustedes mismos. Tenemos 80 por ciento de cobertura de dosel aquí, y vean la calidad y cantidad de los pastos. Y esto es con cero insumos químicos. La conservación y la producción no compiten, sino que se complementan”.

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En términos de costo, la hoja de balance de El Hatico habla por sí misma. Debido en parte a la mejoría en la producción y en parte a la reducción considerable en el costo de los insumos – cero agroquímicos, cero suplementos de soya para los animales debido al mayor valor nutricional de sus plantas de pastoreo, y la disminución significativa de los costos de riego y la factura de electricidad asociadas – El Hatico muestra que la conservación es un buen negocio.

Además, los Molinas se están posicionando para recibir pagos por los bienes y servicios ambientales que proporcionan: fijación de carbono, producción de oxígeno, la regulación del ciclo hidrológico, la capacidad productiva del suelo y la conservación de la biodiversidad.

Pero lo que realmente captó la atención de los líderes del gremio ganadero fue la producción de El Hatico durante la sequía de 2009-2010, provocada por El Niño, que devastó los productores en toda América Latina. En el año 2009, El Hatico en realidad tuvo una mayor producción que el año anterior – un resultado sin precedentes en toda la industria.

“Y esto fue sin riego”, subrayó Carlos Hernando.

Llegó el momento del tour, un ejemplo excelente de la nueva oferta de agroturismo que es parte de su misión de educación. Carlos Hernando y Enrique José nos habían llevado a través de la puerta de hierro fundido y por el camino sombreado, donde un par de magníficos coclíes pacían en los altos pastos cercanos. Enrique José habló del reto de transferir los valores de la familia a cada nueva generación en una época donde la mayoría de los jóvenes dejan la granja en busca de otras oportunidades en las ciudades.

Aquí en El Hatico, cada niño al cumplir su tercer mes de vida es llevado a dar su primer paseo a caballo. El caballo sigue siendo una herramienta para conectar a los niños con la granja, y en su primera comunión reciben una pequeña yegua o potranca.

“Esto crea una especie de adicción”, explicó Enrique José, “una sana adicción – los sensibiliza frente a la herencia familiar. El conjunto de estos tres elementos – el equino, el humana y el entorno natural – son una bella manera de brindar educación ambiental a los niños.”

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De hecho, el recorrido por toda la granja es un enfoque educativo sumamente hermoso para todos nosotros. La siguiente parada es bajo las enormes ramas del árbol de samán que el padre de Enrique José y Carlos Hernando plantó hace 70 años y que se ha convertido en un símbolo de la finca.

Gran parte de la resistencia a la agrosilvicultura para el pastoreo proviene de la idea de que las plantas de hoja ancha son malas hierbas y deben ser eliminadas, explica Carlos Hernando. De hecho, la sombra elimina las malezas de hoja ancha más problemáticas y las plantas nativas proporcionan buen forraje con alto contenido de proteínas – “por lo que la ‘maleza’ se convierte en ‘bueneza’ “, bromea.

De vuelta en la vía de la entrada, una bandada de iguazas salió volando del pasto y los visitantes alistaron sus cámaras. Me doy cuenta que he visto más pájaros aquí en El Hatico de los que he visto en varias expediciones de observación de aves durante mi viaje.

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Aprendí muchas cosas en esta gira, una es que la caña de azúcar orgánica puede ser tan rentable como su homólogo asistido por productos químicos, y puede ser acompañada de otras plantas. Parte de la brigada de la caña de azúcar de los Molina estaba trabajando duro cuando llegamos: un rebaño de ovejas de pelo pastando en las gramíneas que crecen entre los callejones de la caña, lo que elimina la necesidad de herbicidas.

Cuando empezaron a experimentar con las ovejas como un medio para controlar las malezas, tuvieron mucho cuidado de usar cercas móviles para proteger la caña de los animales. Un día, sin embargo, el cerco fue derribado, y el pastor observó, para su sorpresa, que las ovejas no habían tocado la caña – sólo las gramíneas que crecían alrededor y entre las filas.

Al principio, los vecinos temían que las ovejas pudieran escapar y crear el caos en sus campos. Ahora, dice Enrique José, suele recibir llamadas telefónicas de los vecinos, que quieren pedir prestadas a las ovejas para la eliminación las malezas en sus propias parcelas: “¡Envíen los contratistas! dicen.”

Quizás lo más importante es la alternativa de los Molina a la quema de la caña, el enfoque de gestión de residuos de cosecha que predomina en toda la agroindustria azucarera. Al final de cada temporada de cultivo, la mayoría de los productores de caña queman sus campos, lo que lleva a la contaminación del aire, grandes cantidades de carbono vertido en la atmósfera, y la destrucción de la ecología del suelo saludable, que requiere más insumos químicos para la próxima cosecha.

En lugar de quemar, los Molina utilizan sus residuos de caña para proteger el suelo con un acolchado que se devuelve a la tierra como abono en cada nueva temporada. Esta biomasa se deposita entre las filas y conserva la humedad del suelo, reduciendo drásticamente la necesidad de riego, explica Carlos Hernando. Coge un puñado de la hojarasca marrón del suelo, y la retuerce dejando salir de ella un chorro de líquido que demuestra su capacidad para retener el agua.

“Este fue el sistema que se utilizó en el Valle del Cauca hasta la década de 1960, cuando empezaron a quemar la caña porque esto se hacía en Hawai”, explicó.

En condiciones normales, un cultivador de caña invierte 300,000 pesos (unos 150 dólares) en cada riego de una hectárea del cultivo, dijo Carlos Hernando. Los Molinas pueden regar sus campos por mucho menos.

Hoy en día, dice Carlos Hernando, los visitantes de la granja salen motivados a hacer una transición en sus propias fincas. “La gente ya no nos ve como románticos”, dice. “Nos ve como pragmáticos.”

El sol se pone rápidamente aquí en el trópico, y los insectos y ranas arborícolas cantan en coro de despedida como llegamos a la vieja casa.

Regresamos al salón de la casa donde Carlos Hernando y Enrique José compartieron una canción de despedida con nosotros, que fue escrita para El Hatico por un amigo que es un compositor.

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Los Molina compartieron con nosotros un suntuoso buffet de la cocina típica colombiana, incluyendo el jugo de naranja fresco y las crujientes tostadas de plátano de su propia granja, y nos despidieron con abrazos y una invitación a volver pronto. A medida que nos acercamos a nuestro coche, miré arriba y observé una nube que pasó frente a la luna.

En algún lugar, mi abuelo estaba sonriendo, pensé.

El Hatico está abierto para tours de agroecología. Está a menos de una hora de Cali y vale la pena. Puedes escribir a CIPAV al rnhatico@cipav.org.co para mayor información. Entretanto, aquí esta el tour virtual.


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Un pedazo de paraíso paraguayo: San Rafael

Un pedazo de paraíso paraguayo: San Rafael

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Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Claudia Duarte

LA RESERVA SAN RAFAEL, Departamento de Alto Vera, Paraguay – “Está a punto de conocer el lugar mas hermoso del mundo,” me dijo Daniel, mientras atravesamos el accidentado camino rojo, el cual se hacia cada vez mas accidentado y angosto al minuto, mientas el oscuro bosque se cerraba alrededor de nosotros, helechos que crecen hasta la cintura y arboles drapeados de rosa vid se elevaban en la oscuridad.

Hacían dos horas y media desde que salimos de Encarnación, en el centro sur de Paraguay, a orillas del rió Parana, y había pasado aproximadamente una hora desde que vimos algún tipo de de civilización, en su lugar millas de hectares de plantaciones de trigo se extienden al horizonte – la cosecha de invierno, la cual sera cosechada pronto para hacer lugar a las plantaciones de soja.

“Los cambios aquí en Alto Vera han sido muy dramáticos en los últimos años” me dice Daniel. El observó mientras el vasto Bosque Atlántico de su tierra nativa y las pequeñas granjas que un tiempo atrás existían desaparecían milla tras milla, para abrir paso a estos campos.

“Lo que está sucediendo es muy triste,” dice. “Los campesinos que han vivido y cultivado la tierra aquí todas sus vidas están en una situación muy precaria- si sufren una temporada difícil, sentirán hambre todo el año. Cuando un gran productor se acerca a ellos y les ofrece dinero por sus tierras, muchos de ellos no pueden rehusarse a aceptarlo. A $6.000 la hectárea, es una cantidad inconcebible de dinero y suficiente para vivir de el por unos años – piensan ellos, y se mudan a la ciudad. En un año o dos el dinero se termina.”

Mi tiempo en Paraguay ha sido coloreado en varios sentidos por la tristeza de su historia. He llegado sin embargo a San Rafael, para dejarlo todo atrás por dos días y dos noches preciosas, en un lugar donde un fragmento del antiguo paraíso de Paraguay aun sigue vivo, y un dedicado grupo de conservacionistas esta trabajando para restaurarlo.

Entre otros roles, Daniel Espinola es el supervisor de operaciones en la reserva San Rafael, ademas de ser miembro de Guyra Paraguay, uno de los grupos de conservación lideres en Paraguay, su nombre deriva del la palabra Guaraní para “ave”, dado que la misión original de la organización fue la conservación de los hábitats de aves, pero el grupo ha crecido mas allá de sus orígenes.

Eran las 10:30 al momento en que llegamos, y la noche se había cerrado en el bosque un buen tiempo atrás, así es que tendría que esperar para juzgar la precisión de la descripción de Daniel. “Uno siempre piensa que su propia tierra es el lugar mas hermoso del mundo,” reconoció. “Así es que tendrás que decidir por ti misma.”

La estación de investigación incluye lugar de alojamiento hasta para 12 visitantes, observadores de pájaros, científicos, y ecoturistas se abren camino por aquí desde todo el mundo para ver algunas de las mas de 400 especies diferentes que hacen de San Rafael su hogar.

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Mañana, me dice Daniel, seré Guardabosques por un día. Mientras me cubría con la cobija en la fría noche, y apagaba una vela, un absoluto silencio me envolvió y el sueño descendió sobre mi como una tibia manta.

La luz comenzaba asomarse por mi ventana cuando una excitada conmoción comenzó afuera de mi cabina, como si fuera que cada ave de la creación hubiera llegado a nuestro valle a para comenzar una sinfonía de sonidos en esa misma mañana. La variedad era tremenda, trinos y gorjeos y riffs melodiosos se entrelazaban en un tapiz de sonido que parecía envolver a mi estado medio dormido.

Mientras dormitaba escuché por un momento, luego abrí las persianas para encontrarme con un matiz dorado- rojo en el horizonte. En el aire se sentía la alegría, era contagiosa, y comprendí lo que Daniel quiso decir.

Antes del desayuno pude ver a un papamoscas cola de tenedor, un tero, y – fui personalmente saludada por lo que parecía ser un colibrí de color esmeralda tornasolado, que se precipito hacia la puerta de mi camarote, floto cerca de mi un momento y luego volvió a salir afuera. Luego intente comenzar con un poco de escritura antes de nuestra salida en la mañana, pero la algarabía afuera de mi ventana fue demasiado para mi; tome mis binoculares y en cuestión de segundos ya había divisado un pájaro de plumaje y cresta parecido a la felpa y un búho pigmeo.

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Mi día estuvo lleno de actividades mientras acompañaba a Ramón y Ariel en las rondas que realizan para revisar una serie de “trampas de arena” dispuestas para registrar las huellas de los felinos que habitan en el parque.

Esperaba ver una huella de jaguar pero quedé decepcionada, aunque sí llegamos a encontrar huellas de zorros y armadillos. Aproveché de buena manera los binoculares que Daniel me había prestado, en la tarde, dimos un paseo por las praderas y observamos un trío de carpinteros campestres de pecho amarillo (un tipo de pájaro carpintero) mientras rodeaban un nido de termitas gigante en busca de sus presas de seis patas, y logramos obtener algunas tomas decentes. Localizamos a un impresionante tirano cola serpentina, similar a un cola de tijera, pero con una cola aun mas espectacular, con plumas dobles y un rostro de color canela, el cual también pude fotografiar.

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La primavera está floreciendo en la reserva, con flores salvajes llenando las praderas y el niño azote, una delicada flor parecida a una mimosa rosada salpicando el bosque. Las aves macho están vistiendo su mas ostentoso plumaje y cantando con todo su corazón para atraer a sus parejas, y las especies migratorias permanecen alrededor como el tirannus savanna, el papamoscas de cola blanca y negra que había visto en la mañana.

Ariel me acompaño a una caminata al río, observe el espectacular atardecer por encima de la mezcla de praderas y bosques que rodean a la estación, y absorbí el alboroto de la vida silvestre de las aves.
El tiempo paso demasiado rápido y pronto ya estuve en camino de vuelta a la ciudad con Daniel, pero no antes sin visitar a los campesinos con quien las personas de la fundación Guyra están trabajando para promover practicas sustentables de agricultura.

Para aprender más de Guyra Paraguay revise su sitio web. Tiene cinco reservas en varias partes del pais, y un serie de programas en Asuncion.

Sembrando el Reino de Dios en Sibinal

Sembrando el Reino de Dios en Sibinal

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Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Divi Perdomo y fAfA Granadeño

SIBINAL, San Marcos, Guatemala- Juan Pablo Morales y Nathan Howard provienen de muy diferentes tradiciones religiosas, circunstancias sociales y geografías. Pero al final, fue su fe que los unió en su oposición contra la minería, así como su proyecto de proveer alternativas económicas en una de las regiones más pobres de Guatemala.

Para Juan Pablo, fue su fe en un Dios justo y amoroso; para Nathan fue su fe en el potencial de la humanidad. Para ambos, a medida que trabajan juntos para establecer opciones de desarrollo sostenible en una región programada para la minería a cielo abierto, es su esperanza que las personas pueden encontrar una manera de ganarse la vida gracias a la tierra sin destruirla.

“Estamos construyendo el Reino De Dios entre los pobres de Guatemala”. Así inició – Juan Pablo, con su sonrisa tan grande como la de un niño. “La pobreza no es parte del plan de Dios; pobreza es el anti-reino. Cuando hablo de anti-reino, estoy hablando de las fuerzas de la oscuridad, las fuerzas del imperio del neoliberalismo,– las cuales tienden a fluir desde el Norte hacia el Sur”.

Juan Pablo habla el lenguaje de la Teología de la Liberación, un enfoque al Catolicismo nacido en el continente Latinoamericano, profundamente dividido cuando las brutales dictaduras se impusieron. En esos días, algunos líderes religiosos vieron la brutal represión proveniente del Gobierno, y decidieron ponerse del lado de los pobres; muchos pagaron con sus vidas. 18 Sacerdotes y 150 catequistas fueron asesinados en Guatemala, de acuerdo con las cuentas de Juan Pablo, y también 400 pueblos fueron masacrados.

“Los Evangélicos predican la venida del Apocalipsis – pero pasamos a través de nuestro apocalipsis durante esos 36 años de guerra.”

Juan Pablo fue afectado personalmente, ya que su hermano se encontraba entre esos catequistas asesinados. Pero en lugar de alejarlo de estos movimientos, lo dejó con un compromiso de seguir los pasos de su hermano. Luego de 4 años de estudio, el se volvió también, un apasionado profesor de la Fe Católica, y pronto se acerco a Caritas, una organización Católica sin fines de lucro, la cual trabaja para los pobres.

Nathan es más reservado, pero no menos apasionado por el llamado de la Iglesia, a empoderar a los pobres. Como muchos nativos del estado de Indiana, en el medio oeste de los Estados Unidos, él fue criado como un Cristiano Evangélico, pero se alejó de la fe en su juventud. Estudio en la Universidad de Indiana y luego en la Universidad del Este de Pensilvania, y obtuvo un Máster en Administración de Empresas, en el desarrollo de la economía internacional. Ahora el trabaja para el Comité Central Menonita, ayudando a las comunidades a crear modelos económicos sustentables y basados en su localidad.

Su experiencia práctica aquí en Guatemala le dio un entendimiento de la economía muy diferente de lo que había aprendido en sus libros de la universidad.

“La economía no es una ciencia; es realmente el estudio de las relaciones humanas,” dijo. “Se trata sobre nuestras relaciones con la tierra y entre cada uno de nosotros; se trata de teología, ecología y sociología.”

Su primordial trabajo aquí, según lo ve él, es apoyar a Juan Pablo y a los lugareños, que el de llevar a cabo el desarrollo del proyecto.

“Nuestra meta es tratar de ayudar a la gente a verse como poderosos actores y a trabajar juntos para ver lo que se puede lograr,” me dijo en el bus durante el trayecto lleno de baches mientras nos dirigíamos a la montaña arriba.

Vivir y trabajar en el Distrito de San Marcos, en el montañoso lado oeste de Guatemala, cerca de la frontera mexicana, ha sido una experiencia que ha servido para abrirle los ojos a este hombre del medio oeste. La oportunidad económica es tan limitada en este lugar, que cerca del 70% de la población masculina de esta región ha emigrado a algún lugar en los Estados Unidos, y el dinero que ellos envían a sus familias, es el que eleva los estándares de vida por sobre la pobreza extrema.

Ahora, sin embargo, con la crisis económica y el creciente sentimiento anti-inmigrante, mas y mas inmigrantes guatemaltecos se están viendo desempleados; muchos están regresando a casa, algunos deportados.

Nathan y yo nos levantamos a las 4 a.m. esta mañana para abordar el bus de 2 horas de camino hacia el pueblo de Sibinal, y desde ahí íbamos a escalar una montaña hacia La Vega del Volcán a ver el criadero de truchas. Pero la punta de la montana estaba cubierta de un gris oscuro, y mientras ordenábamos nuestros huevos, frijoles negros y café, los contactos de Nathan en La Vega le llamaron para advertirle que en el pueblo estaba lloviendo bastante fuerte.

Escalar la roca pura aun cuando está seca es difícil, me dice Nathan, y Juan Pablo lo secunda.

“Lo puedes lograr, pero vas a sufrir,” dijo Juan Pablo. “No te lo voy a recomendar.”

Entonces, en lugar de ello, mejor me instalé y preparé para unas entrevistas ahí en el pueblo de Sibinal.

Nathan y Juan Pablo se enfocan en una red de cooperativas poco organizada en varios pueblos rurales del municipio de Sibinal. Una de ellas es un criadero de truchas en La Vega, en donde el claro arroyo de la montaña alimentado por un manantial, hace ideal al lugar para cultivar a esta especie difícil de cuidar. El criadero ha sido todo un éxito, que la comunidad se encuentra trabajando ya en la Fase II, cultivando y recogiendo alevines para venderlas a las comunidades de los alrededores.

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(Granja de truchas en La Vega del Volcán: Foto de Nathan Howard)

Otros proyectos agrícolas, incluyendo papas y flores ornamentales, han ayudado a diversificar las oportunidades de mercado regionales más allá del maíz y frijol de subsistencia, y han hecho entrar un poco más de dinero.

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(Granja de Flores en La Línea: Foto de Nathan Howard)

Pero lo que más ha emocionado a Nathan hasta el momento es el proyecto de ecoturismo, el cual llevaría a los viajeros a una variedad de caminatas, la mayoría de ellas a través del desierto virgen del Volcán Tacaná en la frontera con México.

Después de desayuno con Nathan y Juan Pablo, ellos me llevaron al edificio municipal para hablar con miembros del consejo, y llené un cuaderno de críticas favorables por su trabajo.

“Aquí han habido muchas organizaciones de ayuda internacional a través de los años; han gastado millones de dólares, y muy poco ha cambiado” dijo Elfego Zunún Ortiz, uno de los miembros del consejo. “Pero ahora vemos como esos tipos están realizando un proyecto extremadamente efectivo, si gastar mucho dinero, tan solo involucrando a la gente en el liderazgo y planeamiento del proyecto –y tenemos grandes esperanzas.”

Domingo Javier Godínez, otro miembro del consejo, destacó la importancia de proyectos de desarrollo sostenible como estos como una alternativa a la minería.

“Vemos que la minería brinda desarrollo a los Estados Unidos, Canadá y a Europa – pero nos brinda muy poco desarrollo a nosotros, la gente más pobre de Guatemala –solo el 1% de los beneficios se queda en Guatemala,” dijo.

He escuchado las estadísticas muchas veces y lo he verificado; aunque parece tan difícil de creer, es verdad.

Godines describió la escena de un proyecto de minería que visito en El Salvador. Al pie de la montana, 35 comunidades habían perdido su fuente de agua – una situación que el predice que sucederá aquí si se permite que la minería continúe.

Nathan, por su parte, resalta la importancia de estos proyectos de desarrollo como una alternativa a la minería.
“Creemos que este tipo de organización comunitaria y de desarrollo económico tendrán un mayor impacto en la manera en que comunidades como Sibinal respondan a los futuros propósitos de minería,” escribió él en un reporte reciente. “¿Porque la gente de La Vega del Volcán consideraría vender sus manantiales y tierras a una corporación minera, si estas están siendo usadas para su producción de truchas y otras empresas agrícolas sostenibles? ¿Porque las comunidades de Sibinal consentirían la destrucción de sus montañas y hábitats de pájaros que atraen a turistas a sus pueblos?”

De verdad, ¿¡Por qué!?. Él compartió algunas fotos conmigo, y eso es suficiente para hacerme volver –cuando no sea temporada de lluvias. Quiero ver por mi misma esta impresionante belleza, y quiero, más que cualquier otra cosa, que el grupo tenga éxito al preservar esta espectacular rincón del Reino De Dios.

Mientras tanto, para mayor información acerca de este proyecto, para programar caminatas, y para contribuir al proyecto o para ser voluntario, contacten a Nathan Howard en: natedavehow@yahoo.com. Aquí, algunas de las fotos de Nathan, desde las caminatas por las montañas de Sibinal.


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Arqueóloga cambia su enfoque sobre los Mayas de nuestros días

Arqueóloga cambia su enfoque sobre los Mayas de nuestros días

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Laura Penado

POPTUN, Guatemala – Ha sido un día largo y Rosa María Chan aun no ha terminado. Ella ha viajado por horas, en caminos rurales rocosos y retorcidos; sostuvo tres reuniones comunitarias, recorrió una granja de Cacao, se reunió con el enlace para el financiamiento del banco mundial y con un granjero de Tilapia, respondió todo el día a las preguntas de los periodistas visitantes, se registro con el Viceministro de medio ambiente guatemalteco, una cantidad de otros a través de su teléfono celular, y cenó precipitadamente mientras revisaba su correo electrónico.

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Son las 9:00 pm y para los estándares de la mayoría de gente, sería un buen momento para retirarse. Ella tiene un taller de dos días para la protección de los mantos acuíferos, este inicia mañana temprano y ella necesita prepararse.

Pero ahora el alcalde de Poptun está aquí, visitando al legislador guatemalteco quien es el líder del comité de medio ambiente y ella tiene que hacer un poco de gestión de relaciones.

No existe tal cosa como tiempo libre para Rosa María Chan, directora de Fundación ProPeten, arqueóloga convertida en directora en unos de las organizaciones ambientalistas más respetados del país. La incansable motivación que ella una vez aplicó en expediciones de 6 días por la jungla, como en la que descubrió una villa ancestral maya, la cual nombró Zapote Corozal, ella ahora se canaliza en búsquedas maratónicas de financiamiento.

Esta vez, sin embargo, ella está motivada no por el llamado de la gente ancestral, sino por el espíritu de sus descendientes, migrantes que han sido echados fuera de sus tierras por la pobreza y la guerra. Estas son las personas que ella ve como la llave para un futuro sostenible y estable, para una región en serios problemas.

El Peten, hogar de El Tikal y anfitrión de magnificas ciudades maya, es la tercera parte de Guatemala, y el más grande de los estados o departamentos. Hasta hace relativamente poco era un paramo de selva no domado. En los años ’60s, eso comenzó a cambiar con la construcción de una nueva carretera, seguido de la venida de terratenientes adinerados que arrasaron con la selva para abrir camino para enormes ranchos ganaderos. Estos terratenientes, llamados Latifundistas, buscaban un lugar más tranquilo para vivir, lejos de los conflictos de las tierras montañosas, resultado de un intento de reforma agraria, y de los mayas Kek’chi y Mopan que se mudaron a esa zona a trabajar las plantaciones.

Los años ’70s y ’80s trajeron un tipo diferente de migrantes, aquellos huyendo de la violencia en sus hogares en las montañas. En tres décadas la población del área aumento un diez por ciento por año; en 1990 la antigua selva era el hogar de 300,000. Pero el cúmulo de recién llegados no encontró la buena tierra de labranza que ellos estaban esperando, la mayoría de esta ya había sido arrebatada por los latifundistas. En su lugar ellos se conformaron con parcelas en las colinas aledañas, y plantaron, como lo habían hecho por siglos, sus milpas. El bosque fue diezmado.

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En 1990 el gobierno respondió a la presión internacional para preservar lo que queda del bosque, principalmente una enorme andana de selva y pantano en el norte, donde fue creada la reserva biosferica Maya, formando la reserva natural más grande de Centroamérica. En 1995 siguió la pelea junto a cuatro reservas naturales más pequeñas, al sur del Peten.

En teoría, sonaba bien. El problema era que las personas que habitaban el lugar no tenían lugar adonde ir. Un amplio plan para reinstalarlos no fue llevado a cabo, y el crecimiento continúo de la población, llevo a que más y más personas invadieran las reservas, causando conflictos que se iban intensificando, especialmente en la región de la reserva biosferica Maya, en donde ProPeten – en ese momento un proyecto de Conservación Internacional – tenía una estación de campo para investigar y trabajar con las locales y proteger la reserva.

Desafortunadamente las personas de las comunidades locales observaron en la comunidad ambientalista como una amenaza a su supervivencia. La tensión culminó en la quema de la estación de campo y en un incidente altamente publicitado en el cual miembros de ProPeten fueron tomados como rehenes.

Todo esto paso en el tiempo antes de Rosa María, pero ella cuenta la historia como si fuera propia, como si pronto fuera a ser como Carlos Sosa, su mentor y amigo hace mucho tiempo, fundador y director de ProPeten, quien le pidió convertirse en la líder de la junta de directores. “Te conozco, y sé que nunca vas a vender a ProPeten,” le dijo.

Según Rosa María, la crisis de rehenes solo sacó a la luz las diferencias filosóficas entre el personal de Conservación Internacional y el personal local de ProPeten. Bajo su punto de vista, Conservación Internacional, como la mayoría de organizaciones conservacionistas de primer nivel en esos tiempos, tomó un acercamiento estrictamente orientado a la conservación, mientras que el personal local reconoció la necesidad de integrar políticas sociales en la organización, una necesidad que Conservación Internacional falló en proporcionar.

“Por ello es que yo me refiero a mi mismo – y a ProPeten – como un ambientalista y no como un conservacionista,” me dijo Rosa María el día que nos conocimos. “Veo a las personas cómo parte del medio ambiente, y si no los incluyes en tu plan, este va a fallar”.

Sosa se dio por vencido tratando de convencer a los líderes de Conservación Internacional que cambiaran su estrategia, entonces decidió que era momento de separarse. Seguido a esto fue una dolorosa lucha de poder, lo que Rosa María llama de manera eufemística: “un divorcio”. Como parte de la junta de directores, fue arrastrada a la lucha. Era un tiempo de pesadilla que a ella no le gusta recordar, en especial la parte más dolorosa. Durante ese año, Sosa fue diagnosticado con cáncer en su etapa terminal, y poco tiempo después falleció.

La junta de directores llamó a una reunión de emergencia, e inmediatamente le pidieron a Rosa María tomar el lugar de Directora. Era una decisión difícil, estaba involucrada en un proyecto arqueológico de gran perfil en Piedras Negras, puesto en lista por la UNESCO como uno de los sitios en mayor peligro del mundo. La organización quedo casi en la banca rota, sin tan siquiera una oficina o provisiones después de la ruptura con Conservación Internacional. La mayoría de la gente hubiera corrido en la dirección opuesta.

Pero Rosa María sintió el llamado de la obligación. Terminó su compromiso de dos meses en Piedras Negras y se puso a trabajar en reconstruir la organización. Siete años después, por todos los medios, su trabajo ha rendido frutos; ProPeten es visto de manera local, nacional e internacionalmente, como una de las organizaciones ambientalistas más exitosas de Guatemala.

Una clave del éxito de Rosa María ha sido su gran experiencia trabajando con el gobierno y con agencia sin fines de lucro. Ella inició haciéndose camino a través de la universidad por medio de un trabajo con la secretaria guatemalteca de planeación. Aquí ella aprendió a hacer presupuestos, y a negociar con el sistema. Y comenzó a construir aliados a nivel nacional. Tiempo después trabajó con bastantes agencias sin fines de lucro, incluyendo la agencia sin fines de lucro alemana GTZ, y aprendió a escribir propuestas para recaudar fondos.

En un día normal, ella con telefonazos, y cuentas de correo electrónico y reuniones con la agilidad de un acróbata. Pero hoy, ella ha dejado todo eso atrás para disfrutar el aire puro de la campiña, y reunirse con algunas comunidades para las cuales ella ha recaudado fondos. He sido invitada a cabalgar con ella, porque este es realmente el único momento que ella tiene para reunirse conmigo. Así que ella y dos trabajadores de ProPeten, Elder Hernández y Héctor Choc, me explican algunos de los muchos programas que ProPeten patrocina en la campiña, conforme vamos trotando a través del camino con laderas chamuscadas alrededor y rebuznante ganado.

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Este día en particular se va a reunir con algunas de las cinco de las comunidades que han expresado interés en iniciar granjas de Cacao. Rosa María se ha acercado a compañías internacionales para encontrar el financiamiento para este proyecto, y quiere estar segura que las comunidades estén preparadas para invertir el tiempo necesario para un proyecto exitoso.

“El Cacao es algo bueno para promover aquí porque es su área nativa, y es parte de su tradición indígena,” explicaba ella. “Requiere sombra así que es una forma de agroforestar, lo cual protege las tierras y los mantos acuíferos”.

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Últimamente, como sea, tal vez el resultado más importante es dar a estas familias una manera de ganarse la vida en su propia tierra sin azotar, quemar y sobre utilizar, como muchas familias han hecho.

También será un incentivo para resistir a los traficantes de tierras, que vienen a comprar partes para las compañías de aceite de palma las cuales ProPeten y otras compañías ambientalistas ven como una amenaza creciente en la región.

Otro programa que ProPeten está patrocinando ahora, a través de la campiña incluye lagunas de tilapia, proyectos de ecoturismo, un programa educacional con una radionovela, y el cultivo de Xate – Xate es una planta nativa utilizada por la industria floral, la cual ha sido severamente deforestada en los bosques guatemaltecos por campesinos extranjeros que la venden para sobrevivir.

De hecho, la cosecha ilegal de Xate ha crecido a tal punto que conforme los bosques guatemaltecos han sido deforestados, la gente cruza la frontera de Belice para cosechar su Xate. La planta está ahora en peligro de extinción y el gobierno ha pasado una ley que requiere que los vendedores de Xate, que sus cultivos vienen de fuentes legales. Las incursiones guatemaltecas a Belice para la cosecha del Xate van en declive, dijeron los contactos beliceños de Rosa María, en parte debido a la nueva ley y en parte debido al cultivo de Xate promovido por ProPeten.

Después de dos días en las comunidades vienen dos días de reuniones de un tipo totalmente diferente: Líderes locales y regionales reunidos para trazar una estrategia para la protección de mantos acuíferos. Luego, el día sábado, una reunión con la cooperativa local de mujeres.

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Mientras el trabajo de Rosa María puede ser extenuante, no se queda sin su recompensa. El Peten del sur la ha recibido con los brazos abiertos, y todos, desde el alcalde hasta el administrador local de agricultura y el líder del departamento regional de planeación, aparecen para permanecer dos días trazando un plan de administración de mantos acuíferos; bajo su mando.

“He tenido la oportunidad de trabajar cerca de Rosa María desde el inicio de mi administración y he visto el éxito que ella ha tenido administrando esta organización, trabajando con los grupos local y la municipalidad,” dice el alcalde de Poptun, Ángel Kilkan Ochoa, “Es una mujer con una enorme visión; quisiera que tuviéramos 10 o más personas cómo ella, y todas las municipalidades trabajarían con ella y su equipo para recuperar nuestras comunidades juntos”.

Donald Pérez, Coordinador de la organización regional de líderes de las comunidades, está de acuerdo. “Yo diría que hoy, ProPeten es la organización sin fines de lucro con el peso y la experiencia para representar las iniciativas de conservación y desarrollo humano en Peten – Y dado que Peten representa un tercio, podríamos decir que somos realmente buenos embajadores de la conservación de nuestro país a nivel internacional gracias a las experiencias vivas de ProPeten, que son ejemplos excelentes”.

Aquí hay algunas imágenes de los cuatro días que estuve con Rosa María, Héctor y Elder. La entrevista video grabada con Rosa María (arriba) está únicamente en español, lo siento! Para más información sobre ProPeten visita su página web www.ProPeten.org.


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Eco-escape alimenta cuerpo, espíritu y tierra

Eco-escape alimenta cuerpo, espíritu y tierra

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Pohjola Sampo

ZUNIL, QUETZALTENAGO , GUATEMALA – Estoy observando por mi ventana, un lugar donde los vapores volcánicos ascienden en plumas para encontrarse con las nubes en descenso. Un lugar en donde las exuberantes verdes laderas son la senda de pequeñas y bien atendidas granjas de vegetales, regadas por estas brumas y alimentadas por la centenaria ceniza del volcán Santa María.

A lo lejos, escondido en pliegues de aquellas verdes colinas, descansa Zunil, un pintoresco pueblo colonial que resplandece el brumoso sol de la mañana. Es esa niebla escapando en humedas nubes de los respiraderos del suelo, lo que hace de Las Cumbres un sitio ideal para un Eco-Sauna.

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Coloridos textiles mayas tejidos en las aldeas cercanas visten la cama, las almohadas y la mesa, un Huipil de las mujeres, completo con un suntuoso bordado de flores alrededor del cuello, arregla la mesa. Una elegancia rustica impregna el lugar, desde las pulidas vigas de pino arriba, hasta las rocas volcánicas que son usadas para pavimentar pisos y aceras, ollas de barro y esculturas indígenas complementan los patios y forman el corazón de los jardines exuberantes.

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Todo sobre el lugar dice “Guatemala”, desde la música de la brillante marimba tocando en el restaurant, a la detectable mezcla de chocolate y café que estoy tomando, la cual es cultivada aquí en las cercanias.

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Justo debajo de mi está el Sibal Ulew ( vapor de la tierra en Quiche) sauna-spa, emanando un aroma tentador de no muy bien definidas hierbas. La noche anterior después de la cena me rendí ante las expertas manos de Mirna, la masajista encargada, quien me trató con un inolvidable masage herbal. Las hierbas con crecidas orgánicamente en un sitio del jardín y recolectadas de los bosques cercanos, algunas de las hierbas nativas fueron usadas por los Mayas durante siglos.

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(Delfina del Castillo photo)

Todos los dolores y molestias de mi reciente viaje volcánico, todo el stress por trabajo de los los últimos meses, todo el ruido y contaminación de la ciudad se fueron con el soñador rocío de esencias herbales.

La aventura del fin de semana fué el contrapunto ideal de los últimos fines, exactamente lo que mi cuerpo y mente necesitaban.

Delfina Castillo de Pérez es de hospitalidad encarnada, exudando una cálida amistad y encanto natural. Ella nunca preciso ser la propietaria de un hotel. Sin embargo, fue su esposo, Florentín Pérez, un agrónomo, quien decidió comprar una tierra aquí con el fin de cultivar champiñones. Fue a Francia en busca de las mejores semillas y establecer su operación aquí en las montañas. Pero pronto Delfina notó que la tierra esta siendo inutilizada.

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Ahí fue cuando Delfina tuvo la idea de usar parte de la tierra para canalizar los vapors y usarlos para crear un Sauna.

“Vamos, adelante, pero no esperes que forme parte de ello” dijo su esposo. “Soy un productor y no un servidor. Mi misión es alimentar a la gente”.

Delfina inicio el más grande trabajo de limpieza, porque el valle estaba deforestado y lleno de basura. Es difícil imaginarlo ahora, mirando alrededor los inmaculados suelos.

El Sauna fue un éxito para la gente de la localidad, pronto la palabra se esparció y gente vino de Xela y de las escuelas idiomas. Pronto la gente quería comer, y así nació el restaurant, pero no cualquier restaurant. Un renombrado chef francés llego y la ayudo a diseñar el restaurant y su menú.

“No vas a servir hamburguesas, pizza y bebidas carbonatadas aquí” él le instruyo. “La gente viene a desintoxicarse, así que les daremos algo saludable y puro.”

Siguiendo su indicación, el restaurant ofrece opciones vegetarianas, bajas en grasa, integrales y orgánicas, tanto como es posible. En lugar de Coca-Cola y Fanta, los invitados pueden elegir de una variedad de bebidas de frutas frescas y tés herbales.

Después de que el restaurante fue proveído de personal, los invitados querían habitaciones donde hospedarse y así nació el hotel. Cada habitación con espectaculares vistas y sauna propio, o un jacuzzi calentado por vapor, o ambos. Entonces los huéspedes querían ejercitarse, así que el gimnasio, áreas para Squash y billar se instalaron. Ahora hay sala de conferencias para las reuniones.

Desde el inicio, Delfina quería contribuir al saneamiento no solo de sus clientes sino de la tierra también. Ella y su personal aprovecharon la ventaja de la energía geotérmica para calentar agua de la tuberia, y construyeron un sistema de agua potable accionado por gravedad. Ellos han implementado un programa para separar los desechos y un personal conduce los desechos reciclables hacia el pueblo.

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Equiparon el lugar con iluminación de bajo consumo energético, electrodomésticos de consumo eficiente de agua y usan solo productos de limpieza biodegradables. Han comenzado un proyecto de reforestación de la ladera adyacente, sembrando 5,000 árboles y construyendo una escalera colgante con neumáticos desechados. El equipo completo, incluyendo a Delfina, salen a las orillas de las carreteras a limpiar cada mes, recogiendo la basura que tiran los transeúntes a lo largo del camino.

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(Delfina del Castillo photo)

Ellos han plantado un enorme jardín orgánico que produce un estimado del 40% en los vegetales de los restaurantes, más las hierbas para el SPA. Este no es un logro pequeño en la región conocida por su producción abundante de vegetales, pero lejos de lo orgánico, con los aerosoles y polvos que se aplican por todas partes.

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Ahora el equipo está en la fase final de la certificación de un nuevo programa para Guatemala, Great Green Deal.
Han sido 5 meses de intenso entrenamiento antes del tiempo de apertura , de las 6 a las 8 de la mañana, consultas con expertos de todo tipo, revisando y mejorando todos los procedimientos.

“Ha sido nuestro Everest”, dijo Delfina con una sonrisa.

Las Cumbres esta idealmente situado para una inmersión en lo mejor que pudiere ofrecer las alturas y Delfina trabaja con los proveedores Adrenalina Tours, una compañía estacionada en Xela que se encuentra en vías de una certificación Great Green Deal. Las opciones de tour tiene una gama vasta como, escalar volcanes y tours culturales pero, el mejor está justo adelante en la carretera a Las Cumbres.

El pintoresco Zunil es encantador, con sus mujeres vestidas de colores, un ocupado mercado, el imponente blanco colonial y una iglesia en el corazón. Rodeado de un abundante fango verde de las montañas, la aldea es un festín para los ojos, especialmente los Domingos a la mañana cuando los locales abarrotan la iglesia y todos se reúnen en el frente para escuchar una misa bilingüe en Español y Quiche.

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Lejos, arriba en las colinas, el camino se desvia hacia las nubes y pasa por colaboradores agrícolas cosechando zanahorias , cebollas, coles y remolachas. Pronto los campos abren paso a las escarpados rostros de piedra, derramados con helechos grandes tamaños y otras plantas del tipo prehistóricas.

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Las brumas se están elevando ahora, llenando los valles, mientras vamos en camino a Fuentes Georginas, una serie de aguas termales se sitúan en esos helechos y acantilados donde te puedes bañar con los locales o rentar una casa rústica de spa con sus tinas de hidromasaje y camas, puedes pasar la noche.

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Eso es sí no has reservado aún uno de las elegantes habitaciones de LAS CUMBRES, de las cuales ya tengo una. Mi sauna espera…


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Mayas eco-evangélicos luchan por una aldea verde

Mayas eco-evangélicos luchan por una aldea verde

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Carmina Ramírez

PAXTOCA, Totonicapán, Guatemala – Martin Pedro Toc es un eco-emprendedor con un misión. Estando entre las verdes y reforestada colinas de su comunidad nativo, este joven maya y mercadólogo de profesión explica por qué renunció a un trabajo bien pagado en la ciudad. Lo hizo porque prefirió quedarse trabajando en su propia comunidad diseñando proyectos para mantenerla siempre verde.

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“Hace un tiempo mi padre me dijo, “Martin, Dios tiene una vocación para ti” y siempre estuve buscándola” dijo él. “Un día Dios me tocó con un temor. Estaba escuchando un programa de radio sobre la manera de cómo está cambiando el clima, esto me asustó tanto que corrí a mi habitación y me oculté debajo de mis cobijas temblando. Luego reaccioné, cobre valor y me di cuenta que tenía que hacer algo en vez de ocultarme asustado en la casa, Es tiempo de encontrar soluciones.

Martin es un conocedor de muchas cosas que a primera vista no parece que estén relacionadas. El es un ambientalista y un cristiano evangélico trabajando para revivir la cosmovisión maya. Martin es el fundador de Projuve (Programa Juvenil de Desarrollo Sostenible), su pasión entusiasmo y por el tema ambiental es contagioso.

Este líder de la iglesia evangélica, atrae a otros nueve jóvenes quienes se unen a la cause incluyendo a Carmina su prometida, todos ellos dejaron sus trabajos y se unieron a él, para trabajar en sus nuevo Centro Forestal, un pequeño centro de producción de árboles para el proyecto de reforestación.

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Los jóvenes empiezan con una breve y profesional presentación, cada uno de ellos me dijo a que departamento de Projuve pertenece: Departamento de Medio Ambiente, Proyectos, Finanzas y Negocios. Las jóvenes mujeres visten con corte típico (falda de tejido típico) y blusas con encajes.

“Aquí es normal ver a los jóvenes vestirse con ropa floja, cabello largo pero nosotros no lo hacemos,” Martin, mas tarde me explicó por qué. “porque queremos contar con el respeto de la comunidad, por eso nos vestimos de esta manera – formalmente- tratando de ganar la confianza de nuestros gente”.

Desde el año de su fundación, ellos reciben el apoyo de una cooperativa local, les ha dado tierra y materiales para el Centro Forestal. Estos chicos realizaron un eco-concierto cristiano, Una Sola Voz por el Planeta para recaudar fondos para la causa.

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Ellos crearon y están ejecutando un proyecto de reciclaje en su comunidad; en un lugar donde la idea de reciclar está más lejos de llegar a la luna, ahora los aldeanos están separando sus desechos, plástico, vidrio, metal, papel, y desechos orgánicos para entregarlo clasificado a los voluntarios de Projuve, quienes lo recolectan cada dos semanas, luego ellos lo llevan un centro de recolección en Xela.

En un día ordinario, los integrantes de este grupo dinámico pueden ser encontrados cargando costales de tierra negra y broza desde las orillas de una montaña donde consiguen estos tipos de materia prima, lo traen al centro forestal donde comienzan a mezclarlos con otros elementos, y preparan los semilleros y las bolsas para el trasplante de los arbolitos.

Tienen ya listos 8,000 arbolitos de pino blanco, ciprés, aliso y de pinabete que se encuentra en peligro de extinción en Guatemala. La meta de estos jóvenes es producir 100,000 árboles y trasplantarlos en las áreas deforestadas a fin de este año.

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Pero esto es solo el comienzo. Sus meta a largo plazo es convertir la circundante de la montaña del valle en un centro eco-turístico, construirlo a orillas de un espectacular caída de agua localizada cerca de la montaña. Ellos están recolectando botellas de plástico y de vidrio que planean utilizar como base para la construcción de una casa ecológica, ellos ha conseguido la ayuda de un arquitecto ecologista que los ayudará para diseñarlo.

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La única debilidad entre ellos y la conversión de Paxtocá en una eco-aldea, parece ser el dinero- pero ellos tienen fe que vendrá.

Es hora de contar nuestras historias, -historia de cada uno de estos jóvenes-, Nicolás de 16 años y Carmina de 24 compartieron su temor de llegar a ver a un planeta devastado y su sueño de un futuro verde para sus hijos.
Carmina y Martin me llevaron a una caminata por la aldea, caminamos entre varios sembradillos de maíz, recorrimos los alrededores del bosque luego bajamos entre los arboles hacia la caída de agua, era el mismo paisaje, el mismo bellísimo escenario que ellos usaron como fondo en sus folletos y presentación en power point.

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Los jóvenes prestaron un carro de la cooperativa en el que nos movilizamos todo el día, me llevaron hacia otra montaña a ver otro proyecto ecológico en la misma región, El Sendero Ecológico Los Apriscos, un eco-centro educacional, un bosque virgen con árboles de pino, localizado en Totonicapán. La caminata entre los viejos y altos árboles de pino refrescaba nuestro espíritu mientras aprendíamos en cada estación, a lo largo del camino, sobre las aves que están en peligro de extinción y de los árboles que los albergan.

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Los Apriscos es una iniciativa de CDRO, Cooperativa de Desarrollo Rural de Occidente, una organización que desde ya varios años ha estado promoviendo el desarrollo sostenible en las tierras montañosas del occidente. Fuimos a un Centro de Capacitación, donde entrevisté a Ana Victoria Socop, una de los directores de la organización.

He aquí algunos comentarios de cada uno de estos chicos inquietos y proactivos que compartieron conmigo.
Martin:

“Jesus ama la naturaleza! ¿Recuerdas la historia de cómo Jesús liberó las palomas que las personas estaban vendiéndolas en el templo? Recuerda que dijo, las aves de los cielos no se preocupan como o donde conseguir sus alimento, sino Dios es quien se encarga de ellos, Dios nos dio dominio sobre la naturaleza así que tenemos que cuidarla.”

“Nuestra cultura está muy relacionada con la naturaleza, pero hemos perdido. Ahora ¿por qué no reclamar y revivir lo que es nuestro? El dicho maya dice, nadie se queda atrás todos vamos para adelante. Este también se aplica a la naturaleza.”

“Hemos creado el termino, Empre-ambiental (empresa más medio ambiente) porque queremos tener un desarrollo integral sin necesidad de dañar el medio ambiente. Me dije a mismo, ¿si en Xela se puede hacer por qué aquí no? Si aquí tenemos los recursos, la belleza natural. Tenemos las capacidades de hacerlo aquí también” dijo Martin.

“En las formaciones a los jóvenes y niños les digo, chicos es nuestro tiempo, es tiempo de demostrar de lo que estamos hechos y lo que podemos hacer”.

“Si otras organizaciones o personas particulares nos apoyan, a buena hora, ¡Genial! pero nosotros tenemos que aprender a generar nuestros propios recursos financieros. Muchas veces llegan grupos de extranjeros en la aldea y la gente dice: ¿Que nos traen? En cambio nosotros queremos decirles ¿Que podemos ofrecerles? En vez de preguntar que nos traen ellos. Estamos tratando de cambiar ese paradigma”.

Ana, 20 años – “Estamos viendo que la basura que recolectamos estaba afectándonos realmente. A veces nuestra gente corta árboles en las montañas y no vuelve a sembrar otras. Nosotros nos juntamos y dijimos tenemos que hacer el cambio; si nosotros no lo hacemos, nadie lo hará. Queremos dejar un lugar hermoso a los que vienen tras nosotros.

Jairo, 21 años: – estaba estudiando ciencias naturales y pensando en el futuro de nuestro ambiente, viendo lo que ha estado ocurriendo, me espante. Luego un día en la iglesia escuché una de las charla de Martin y me encanto la idea. Esa fue la luz que me inspiró a unirme a este equipo”.

Pablo, 18 años: – “ahora que hemos estado recolección de los desechos la gente está comenzando a creer y confiar en nosotros. Guatemala está cambiando, y quiero ser parte de ese cambio. Tenemos que esforzarnos realmente para ser los mejores”.

Nicolás, 16 años: “Es tiempo de levantar un generación de cambio. Quizás las generaciones pasadas creían que al cortar los árboles brotaban de nuevo, no había necesidad de resembrar, sin embargo, ahora nos damos cuenta que no es así ellos no crecen por si solos. Si no hay árboles no puede haber vida, porque no podríamos respirar.

Josías, 20 años: “A veces nosotros los jóvenes realmente no pensamos lo que estamos hacienda, tiramos la basura. Pero ahora nos damos cuenta que nuestro medio ambiente nos necesita, por eso empezamos estos proyectos, consientes que requieren mucho esfuerzo y trabajo. Yo soy el encargado del área financiera, se que necesitamos dinero para hacer estos proyectos realidad. No sé como lo conseguiremos, pero si de algo estoy seguro es que si lo vamos a tener.

José, 18 años: “Aquí en estas tierras montañosas, antes el sol nos calentaba, ahora nos quema. Tenemos que hacer algo por nuestro planeta. No podemos cambiar lo que ya se ha hecho pero lo que si podemos hacer es concientizar a nuestros amigos y vecinos, preguntándoles ¿qué es lo que queremos dejar a nuestros hijos? No debemos dejarles un planeta destruido. Queremos que ellos también puedan disfrutar lo que nosotros disfrutamos.”

Carmina, 24 años: “Tuve la oportunidad de trabajar como voluntaria en una ONG, y de compartir con muchos extranjeros. Durante esa experiencia me di cuenta de la realidad en que estábamos viviendo – fuimos a varios lugares y en muchos de ellos ya no habían árboles, las montañas están casi totalmente deforestadas, visitamos muchos lugares en extrema pobreza. Esta experiencia me motivó a hacer algo, pero sola no podía hacerlo. Vi como los extranjeros venían a ayudar a esta gente, cuando ellos les extendían la mano para ayudar pedían más no quieren hacer algo ellos mismos para superar.

“¿Por qué gente de afuera viene ayudar a los nuestros cuando nosotros también podemos hacerlo? Pero luego una amiga me contó sobre ProJuve, al principio no me convenció, sino hasta la tercera vez y dije iré a ver lo que están haciendo. Al llegar Martin me planteo toda la visión de ProJuve. Y pensé, creo que puedo contribuir en algo aquí. Así que decidí quedarme y formar parte del equipo, para hacer realidad la visión de una Paxtocá Verde.”


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Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Sunset, coming into Quetzaltenango/Xela

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

QUETZALTENANGO, Guatemala – Desperté este brillante Día de las Madres con la vista desde la azotea del volcán Santa María y las formas conicas del verdor de las montañas que rodean esta encantadora ciudad, en las alturas. Quetzaltenango, conocido por los guatemaltecos como “Xela” por su nombre indígena, me parece literalmente un respiro de aire fresco.

El sonido de cachetada de las señoras en la cocina de al lado al estar “torteando”(hacer tortillas a mano), se entremezcla con la risa y la charla.

Mi bella madre e hija están bien y felices – Estoy agradecida por esto, y por lo todo que me han dado y estoy agradecida con skype, que me permite estar conectada desde tan lejos. Estoy agradecida también por las manos capaces y amantes de todas las madres a mi alrededor, que serán homenajeadas hoy con cenas familiares, eventos especiales y los ramos de flores espectaculares que se venden en las calles y mercados.

Pero más que nada, agradezco a la Madre que nos sostiene a todos, la Madre Tierra cuyos fértiles suelos, ríos caudalosos, fructíferos bosques y vastos océanos nos proveen alimento y abrigo, siglo tras siglo, y estoy agradecida por todos aquellos que trabajan para protegerla y nutrirla. Desde que he llegado a Guatemala, he conocido a tanta gente así.

Mis conversaciones con ellos han puesto de manifiesto la destrucción del medio ambiente todos los días en muchos niveles, la gente desde los taxistas hasta los vendedores ambulantes comentan sobre el calor cada vez más intenso, el aumento de las inundaciones, la contaminación de ríos, lagos y el aire. La mala noticia está en todas partes, y puede ser abrumador a veces. Pero también lo es la buena noticia: el hecho de que muchos están dedicando su energía y talento para cambiar el curso.

Me gustaría citar sólo algunos de los que me han inspirado en sus labores por la Madre Tierra en dos semanas cortas, interrumpidas en Guatemala, y les deseo a todos un Feliz Día de la Madre:

Magalí and Alejandra

Magalí Rey Rosa, la hermosa y elocuente voz de las áreas silvestres, cuyo trabajo en las últimas tres decadas ha despertado a tantos, y su hija, Alejandra Marroquín, quien lleva la antorcha.

Bayron Medina

Bayron Medina, un descendiente de los agricultores mayas en Alta Verapaz, que ahora trabaja para el Ministerio de Medio Ambiente, en colaboración con los agricultores en las zonas rurales para ayudarles a entender el valor de los recursos naturales que son confiados a su cuidado;

Maria Jose España

María José España, Mario Rodrigo Gonzalez and Karla Maldonado de los Mapaches, un grupo vibrante en la capital que comenzó a rescatar un cañón forestal y se ha desarrollado a una misión mucho más amplia;

Masa Critica Guatemala

Manuel Gómez, Dwight Posadas y el resto de Masa Crítica de Guatemala, un grupo de ciclistas dedicado y determinado a establecer el derecho de paso en calles muy transitadas de la capital para los ciclistas.

Steve Dudenhofer

Steve Dudenhofer y el resto de su equipo en Ak Tenamit Maya School, donde la protección de la tierra es una parte integral del plan de estudios, y los graduados están haciendo olas en todo el país en el desarrollo sostenible, la salud comunitaria, alfabetización de las mujeres y los proyectos de ecoturismo;

Maite Rodriguez Blandon

Maite Rodríguez Blandón de Fundación Guatemala, trabajando para empodizar mujeres guatemaltecas en la base. Levantando las mujeres de la pobreza y dandoles control de sus terrenos, dice, es una de las mejores maneras para proteger el medioambiente.

Mega and Amanda from Rasta Mesa

Amanda y Mega en Rasta Mesa, que trabajan en Livingston para preservar la cultura Garífuna y la tierra.

Eduardo Gularte y Gaby Diaz

Eduardo Gularte, Gaby Díaz y otros del Centro para la Comunicación y el Desarrollo, un grupo de comunicadores de trabajo dedicado a capacitar a las personas a nivel local para utilizar herramientas de comunicación para el cambio social;

Edith Panameño

Edith Panameño, una maestra de escuela que trabaja para establecer una red de eco-clubes de la región del Lago de Izabal;

Silvia, Maria Isabel y Luis Rey

La familia Reyes del Hotel Ajau, y todos los dueños de negocios luchando para hacer sus compañías sostenibles bajo los programas Green Deal y Great Green Deal;

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad de Campus Sustentable, Universidad Rafael Landívar, y Rai Aguirre de EcoCinergia, Universidad de San Carlos, dos grupos que estan trabajando con ingenio y creatividad en diferentes formas de crear conciencia en el Campus.

Community Radio activists at a CECODE workshop in Xela

Sandra, Tino, Maribel y muchos otros en una red de activistas de las radios comunitarias, que han trabajado encarando la represión gubernamental para llevar las noticias y los análisis pertinentes a las comunidades indígenas y campesinas de Guatemala, en su lengua materna.

Movimiento Agua y Juventud workshop in Xela

Alejandra Tiguila y un anfitrión de otros con el capítulo guatemalteco de Movimiento Agua y Juventud, un grupo internacional muy dinámico que combinando energía y compromiso iluminan la obscuridad – y mi corazón – en un centro de retiro en Quetzaltenango al que recientemente asistí.

La lista sigue y así seguirá, mi lista de contactos se ha multiplicado, y no voy a ser capaz de visitar a una décima parte de los valiosos grupos de trabajo de conservación en todo el país. Sin embargo, lo que he visto en estas dos semanas da muchas razones para la esperanza. Sigue leyendo en los próximos días y semanas para cumplir con estos y muchos que estan cambiando el mundo y se esfuerzan por hacerlo mejor en conjunto con El Proyecto Esperanza.

Rasta Mesa: Cuidado de la Tierra, al Estilo Garífuna

Rasta Mesa: Cuidado de la Tierra, al Estilo Garífuna

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

LIVINGSTON, Guatemala – Opciones de ecoturismo abundan en este pueblo del Caribe fuera de lo común; tienens Siete Altares, la espectacular serie de cascadas y piscinas, Playa Blanca, con su arena blanca inmaculada, el lago de Izabal, el más grande del país, con una gran cantidad de vida silvestre, observación de aves y las opciones de excursionismo.

Yo quería hacer algo que me acercara más a los habitantes locales, en particular el pueblo Garífuna. Puedes verles en todas partes, pero para tener una interacción más allá de “hey baby”, una actuación musical o hacer que su cabello se haga trencitas, se necesita un poco mas de esfuerzo.

Así que cuando un hombre joven y serio con rastas y un gorro se me acercó en el centro, me entregó un volante y me invitó a visitar su centro cultural, lo tome.

-Tenemos clases de cocina, comida vegetariana, y música en vivo todas las noches-, dijo.

-Muy bien-conteste-.

Así es como conocí a Eduardo “Mega” Estero, un rastafari de unos veintitantos años con un enfoque decididamente diferente a la educación ambiental, y Amanda, su alegre mujer. Amanda, de Baltimore, conoció a Mega en la playa de Belice y los dos han estado juntos desde entonces. En 2008, Mega decidió regresar a su país natal, Livingston, donde ambos decidieron iniciar su propio centro cultural en el corazón de la comunidad Garífuna.

Aquí llevan a cabo talleres y clases sobre la cocina tradicional Garífuna y el arte, para los turistas y lugareños por igual. También realizan una serie de actividades para los niños locales, enseñándoles acerca de su cultura y sobre el medio ambiente. Un boceto del ciclo de los residuos sólidos se cuelga en la pared de color rojo brillante.

“Nuestra gente ha estado arrojando envoltorios sobre el terreno desde el principio del tiempo, y nunca ha sido un problema – las cáscaras de plátano y hojas de plátano y cáscaras de yuca. Ahora, de repente las cosas han cambiado, pero no nuestros hábitos,“ dijo Mega. “Trato de ayudarles a ver la diferencia. Les digo a los niños: No es basura hasta que ustedes lo arrojan.” Les enseña a reutilizar las botellas de plástico convirtiendolas en pequeñas macetas, cestas, maracas y recipientes para otros artículos.

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Vine por un almuerzo vegetariano – la comida Garífuna esta en el menú, pero se habían quedado sin ingredientes, aún así me hicieron un enorme plato de sushi al estilo Garifuna – una creación de la fusión de Amanda – con plátano, guineas, piña y zanahorias en lugar del cangrejo y el aguacate.

Terminé anotandome en el ecoturismo Garífuna, es una aventura de un día entero con animados comentarios de Mega y Amanda, todo por solo $12. Hubo una caminata y un baño en la playa de coco de palmeras aen la aldea vecina de Quehueche. Hubo un recorrido por el templo Garífuna con una visión de la religión Garifuna, una mezcla fascinante de animismo africano con el catolicismo.
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Luego se realizó una visita de la granja familiar y una caminata por la selva, para terminar con una entrada por la puerta trasera a los Siete Altares.

Como nieto de uno de los curanderos espirituales de la comunidad, Mega ha crecido aprendiendo sobre las tradiciones y los distintos ingredientes necesarios para llevarlas a cabo. Me mostró las plantas en el camino con propiedades curativas diversas, así como las que él utiliza para hacer lo que él llama un “baño espiritual”: un baño de hierbas que se realiza para la limpieza a la hora especialmente favorable de la medianoche, cuando los espíritus de los antepasados están disponibles para ayudar con el trabajo de sanación.

El templo Garífuna se estableció alejado de la playa en una colina. Una enorme estructura con un techo alto, techo de paja de doble pico, se diferencia de cualquier templo que hubiese visto antes. En primer lugar, estaban las hamacas – dispuestas a lo largo del frente del edificio para captar la brisa, y colgando de las vigas de troncos rústicos que forman parte del mismo templo. Cuando llegua el momento de la ceremonia, la gente viene de todas partes y el ritual se prolonga durante días, por lo que las hamacas e instalaciones cercanas proporcionan un lugar para la gente que se queda a dormir, explicó Mega.

Luz verdosa se filtraba por las claraboyas de fibra de vidrio incrustadas en el techo de paja, que emiten un aire de otro mundo sobre las ofrendas situadas bajo tres enormes tambores suspendidos sobre el piso en el centro. En el piso de tierra blanda, todo entrelazado con el intrincado dibujo de las pisadas de pollos, un quemador de incienso, un tazón de hierbas secas, un vaso de agua y brasas de un fuego anterior.

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Mega nos estaba contando sobre la creencia Garífuna cuando son poseidos por su antepasado, cuando los ancianos vuelven a recordar las cosas importantes que pueden haber olvidado.

“Es como si, ni siquiera fueses un pescador y de repente estás en el mar en una lancha que tiene un agujero, capturas peces como loco y no te hundes”, explica. “Así es cuando lo posesiona a uno su ancestro”.

Se ríe cuando cuenta la historia de cómo le ocurrió una vez. Fue a media noche, iba de puerta en puerta, despertando a todo mundo exhortándoles al templo. Más tarde, cuando se despertó, no recordaba el incidente – solo sus vecinos.

Tales acontecimientos suceden por alguna razón, él cree. “Es para recordarnos que estamos conectados con ellos”, dice. “A veces vienen a nosotros cuando no estamos viviendo de la manera correcta, sólo para demostrarnos de que se trata la vida -, para recordarnos alejar la energía negativa lejos de nosotros”.

Pero no se trata sólo de la posesión, aclara – uno honra a los ancestros, invitándolos a su vida. Y lo hacemos al vivir de acuerdo a la tradición – cocinar, tocar música, sembrar en la forma tradicional.

“Cuando estas cocinando la yuca, estas recreando sus vidas, utilizando las herramientas que nos legaron”, dijo, en referencia a las herramientas que nos muestra en la cocina – el mortero y una maja de madera gigante, usada para hacer puré de plátano; el rallador de madera, con incrustaciones de piedras afiladas, que sirve para rallar la yuca, la bandeja de madera grande, donde se hace el rollo de pan de yuca.

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“La música es algo espiritual, por lo que debe ponerse en contacto con los antepasados antes de hacerlo”, explicó. “Sus almas no están separadas de esta vida. Yo lo veo, ustedes lo pueden ver también en el templo. No nos limitamos a dar agradecimiento a Jesús, también damos gracias a nuestros antepasados”.

En la parte posterior del templo, en un enclave conjunto del resto con una cortina de encaje, hay una habitación donde dos velas ardían delante de un crucifijo con un Jesús negro. “Tenemos un gran respeto por Jesús – fué un buen ejemplo para nosotros”.

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Visitamos los guardianes del templo y nos dieron un recorrido por la choza de cocina, con sus instrumentos tradicionales y su fogón gigante de madera destinado a alimentar a centenares de fieles. Nos enteramos de algunas de las muchas plantas que rodean el templo, que se cultivan por sus propiedades curativas, así como para alimentar a los fieles.

Noni, una fruta de moda ahora en las tiendas naturistas, se ha cultivado y elaborado en los zumos de aquí por generaciones por sus propiedades curativas. Hay de papa dulce y albahaca y amargos jackass, utilizados para preparar Gifiti, la bebida tradicional Garifuna- a veces sirve como un té, a veces como un tónico de ron, pero siempre con un saque potente.

El tour se abría paso por un sendero a través de la exuberante selva con enormes palmas, enredaderas colgantes, aves del paraíso y árboles ficus, hacia la granja familiar, 500 hectáreas divididas entre tíos y primos. Abrieron a cabo en una milpa, o un campo de maíz, surcando la ladera a nuestra derecha y el campo a nuestra izquierda. Este fue un cultivo comercial, como los Garifunas tradicionalmente no comen maíz, Mega explicó.

La yuca y el ñame, frijol y calabaza, piña y plátano creció aquí en abundancia, nos detuvimos por un momento en el local “bar” – un grupo de chozas de paja donde habitan los campesinos Mayas – para pedir un vaso de maíz fermentado “vino”; y relajarse en la sombra bajo la ropa tendida. El líquido blanco picante era definitivamente alcohol, pero la semejanza del vino terminado estaba ahí.

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La granja estaba llena de vida. Una madre y su hija Maya cruzó el campo con cubetas de plástico para recoger agua, mientras que un niño caminaba por el sendero con un costal de leña en su espalda. Una vaca pastaba en la hierba exuberante, mientras que una cerda amamantaba sus lechones recién nacidos. El camino serpenteaba hacia el bosque y por el arroyo de Siete Altares. Era el final de la temporada seca, por lo que las espectaculares cascadas en la región estaban ausentes aún. Sin embargo, las plataformas de verde musgo oscuro que conducía a piscinas misteriosas resultaba tranquilo y típico de alguna manera.

El viaje a casa fue un estimulante, remojar de huesos, nudillos blancos de tanto aferrarse con las manos paseo en bote por la costa por uno de los tios de Mega. La cena un platillo tradicional: Hudut Garífuna, un plato servido con puré de plátano un caldo rico en coco, arroz y pollo. La noche incluyó una demostración de cocina, un poco de compras entre joyas y ropa Garífunas y Mayas en la galería, y una actuación musical de tres generaciones, con los tradicionales tambores y un espectáculo de danza punta presentada or Candy, la hermana menor de Mega.

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Era sólo otro día en Rasta Mesa. Pero para mí, fue un viaje de 12 horas a otro planeta – una inmersión Garífuna de pleno derecho.

Rasta Mesa es una visita obligada en su paso por Livingston. Esta un poco fuera del camino, pero vale la pena la caminata. Pedir direcciones para llegar al cementerio y caminar unos pasos más y lo verá a su derecha. Además de proporcionar una completa gama de tours económicos, clases y actividades, nutritivas comidas tradicionales y música en vivo por la noche, muchos aprovechan las oportunidades de voluntariado y permanecer por un tiempo. Hay habitaciones para alquiler, también.

La pareja mantiene El Centro y Su Trabajo con la Comunidad Garífuna a través de la venta de artesanías y donativos. Obtenga más información en la página web Rasta Mesa o pongase en contacto con ellos a través de su página de Facebook o en rastamesa@gmail.com.


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Amando Livingston, Guatemala

Amando Livingston, Guatemala

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

Liberaros de la esclavitud mental; nadie más que nosotros puede liberar nuestras mentes.-Redemption Song, de Bob Marley

LIVINGSTON, Guatemala – Llegué en barco desde hace cinco días a este pueblo de pescadores parte Maya, parte Garífuna (grupo étnico descendiente de esclavos africanos escapados, mesclado con los indígenas de las islas Caribes). La única manera de llegar, de hecho, es por barco.

El viaje de 45 minutos desde Punta Gorda fué todo una Montaña Rusa sin lo mas mínimo de seguridad, y al final, estábamos todos empapados por el salpicar del mar, agarrándonos unos a otros y exhaustos de gritar, por lo que no estaba de humor para hacer frente a los que acosan a uno para conseguir venderme un paseo u hospedarme en sus hoteles. Me ató la mochila y me dirijo directamente a la colina hacía la oficina de inmigración, más allá de los puestos de camisetas de Bob Marley, gorras bordadas Rasta, tejidos finos y artesanías Maya.

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La colorida mezcla cultural de Livingston, su ambiente de fiesta y actividades de ecoturismo se han combinado para hacer de ella un destino turístico natural, estoy rodeada de mochileros de todo el mundo. La ciudad esta especialmente llena esta semana, Semana Santa trae turistas de todas partes de Guatemala también. Arriba, la calle es mezclada con banderas de plástico rojas anunciando Gallo, la cerveza nacional; en el aire el repiqueteo de los tambores Garífunas.

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Justo en frente a la Oficina de Inmigración está el hermoso Hotel Villa Caribe, lujoso ambiente con vista espectacular hacia la bahía, los veleros y los remolqueros. Aún mojada por el rocío del mar a causa del viaje, los camareros gentilmente me miran de reojo, pero sigo adelante y me deshago de mi pesada mochila y me decido a probar una especialidad local: coco loco – jugo de frutas y ron, servido en coco y “tapado”, una sopa cremosa de marisco con crema de coco.

Después del almuerzo estaba lista para encontrar un lugar donde hospedarme – de $130 dolares por noche, Villa Caribe estaba descartado, pero justo arriba de la colina, el hotel de Río Dulce tenía un precio accesible a partir de $12 dolares. Estoy en el centro de la acción, la música viene de todas partes, me dirijo al otro lado de la calle a Happy Fish, donde algunos bateristas punta están tamboreando a un ritmo rápido, marcado por el tradicional instrumento Garífuna hecho de conchas de tortuga.

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Aquí probé la bebida local Garifuna – Gifiti, se llama, una mezcla loca de ron, anís, pimienta negra, canela, y una variedad de hierbas de la selva, con unas semillas de marihuana en buena medida. Se supone que te dan energía, y definitivamente podría utilizar algo de eso.

El día 2 me puse en camino para encontrar un entorno mas propicio para el trabajo, la Casa Rosada ha demostrado ser el lugar inidicado. Esta a camino agradable del alboroto del puerto, pero es un mundo aparte, este encantador hotel ofrece cabañas amuebladas y decoradas bellamente, muebles pintados con colores típicos de la región, ambiente, cafetería y espectaculares brisas y vista de la bahía. También hay buena señal de internet, deliciosas comidas con opciones vegetarianas. Los propietarios Sandra Goosens y Javier Putul hablan varios idiomas y son reconocidos en la región Javier es un nativo Kekchi Maya, y Sandra es Belga. La tarifa de su hotel es de $20 dolares; una ganga!

Había planeado relajarme un poco y ponerme al corriente con la escritura de esta semana, pero no se iba a poder. El primer día me encontré con la oficina de FUNDA-ECO, la fundación ambiental mas grande de Guatemala. El martes, encontré Buga Mama,, un restaurante ecológico certificado por el ecoturismo y operado por la Escuela Maya Ak Tenamit, que a su vez promueve importantes iniciativas ambientales y sociales en las comunidades Maya.

El miércoles fuí invitada a visitar una aldea cercana, Plan Grande, para observar un proyecto de aldea ecoturística. Y el Jueves me reuní con los dueños de una iniciativa eco-cultural Garífuna Rasta-Mesa. Es evidente que muchas cosas estan sucediendo aquí, hice arreglos para quedarme una semana mas y observar de cerca sus programas. Lamentablemente entre entrevistas con locales, observar la cultura del area y los planes de la próxima semana no he tenido mucho tiempo para escribir.Rasta Mesa

Tengo, sin embargo, muchas fotos; Livingston es muy fotogénico. Estas son algunas de los mejores.


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Esperanza para Toledo, Esperanza para el Mundo

Esperanza para Toledo, Esperanza para el Mundo

Nota del autor: Este es la primera de una serie de varias partes, sobre Toledo, el llamado distrito olvidado; en el sur de Belice. En cuanto a mí, sé que nunca lo olvidaré.

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

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PUNTA GORDA TOWN, Toledo, Belice – Las olas con su blanca y apacible espuma bañan la costa a lo largo de Front Street al amanecer. Los ritmos de raices africanas resuenan a lo lejos desde la iglesia católica, mientras que en el otro extremo de la ciudad, las mujeres mayas en sus vestidos de satén brillante, el pelo recogido en moños apretados, organizar sus coles frescas, calabazas y verduras para el ranchero quejumbroso de la estación de radio de Guatemala desde el otro lado de la frontera.

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Más tarde, la plaza del pueblo hará sonar con las melodías de los músicos de marimba Maya, uno tras otro para su concurso anual. En la noche, una sesión de Punta Garífuna se inicia en el balcón del Reef Bar, sus tambores contagian mas alla del murmullo de las olas.

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Pero la mayoría de los turistas no se quede a escuchar eso. Ellos preparan sus mochilas, para ir hacia el pequeño puerto de caballo para abordar el primer barco a alguna parte: Livingston o Puerto Barrios, Guatemala, hacia el sur, o para tomar el autobuses o el avión a algún destino de playa como Placencia, Dangriga o Caye Caulker hacia el norte. Otros se dirigen al norte de San Ignacio para una aventura en el bosque, y luego a Flores y las ruinas de Tikal en Guatemala.

Algunos de ellos ven lo que veo, y deciden quedarse por un tiempo. Aquí, en el pequeño pueblo Punta Gorda, el centro olvidado para el llamado Distrito Olvidado, Garífuna y Creole, la cultura Maya y las Indias Orientales se mezclan en una deliciosa combinación que sólo se puede encontrar en el sur de Belice. En otra parte del Distrito de Toledo, ríos azulados fluyen a través de la Montaña Maya; Lubaantún y otras ruinas mayas esperan a los buscadores de antiguos misterios.

Cuando empecé a entender la mezcla única de cultura y naturaleza que Toledo tiene para ofrecer, me pregunté, ¿por qué no se quedan mas turistas aquí?

Lodges de lujo escondidos en la selva, como el Ecolodge Cottontree, y otros aquí en la ciudad, como el Belice Azul y el Seafront Inn a lo largo de la costa, ofrecen alojamiento exclusivo y una amplia gama de paquetes turísticos. En el otro extremo del espectro, los viajeros de presupuesto se ofrecen una serie de lugares cómodos con carácter, como Nature’s Way Guest House.

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El sistema de autobuses locales pueden llevar a uno a las ruinas o un pueblo Garífuna o Maya alojarse en un hostal de techo de paja y aprender sus costumbres. Y los grupos turísticos locales, como la Fundación TIDE (sin fines de lucro) ofrece recorridos al Parque Nacional Sarstoon-Temash, la Reserva Forestal de Machaca y el Río Columbia Forest Reserve, el hogar de los jaguares y pecaríes, tapires, tucanes y una multitud de otras especies tropicales.

Terminó mi paseo matinal de vuelta en un asiento de sombra en el porche delantero de Nature’s Way, una taza de café en la mano termine de ver la ciudad despierta a mi alrededor. Como escritor de viajes con un interés en el medio ambiente – o un escritor de medio ambiente con un interés en los viajes – me siento atraído a esos lugares. Tan idílico como parece, sin embargo, es también un lugar de grandes dificultades y luchas – el distrito más pobre en un país ya de por si pobre, que en un tiempo se creía tenía el más alto per cápita de la concentración de los trabajadores del Cuerpo de Paz en el mundo. Los residentes locales me dicen que una mayor inversión en el turismo sostenible puede hacer una enorme diferencia.

Dediqué el último par de semanas para profundizar en esta cuestión, hablando con los pobladores y leyendo sobre la historia del lugar. La gente me encantó, la historia me intriga, y los sueños incumplidos de un grupo de trabajadoras de visionarios me llamó para conocer su historia. Estaré informando sobre ellos en los próximos días. Mientras tanto, he aquí algunos puntos de mi tiempo en Punta Gorda Town.


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