Protección de bosques Archive

Sembrando el Reino de Dios en Sibinal

Sembrando el Reino de Dios en Sibinal

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Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Divi Perdomo y fAfA Granadeño

SIBINAL, San Marcos, Guatemala- Juan Pablo Morales y Nathan Howard provienen de muy diferentes tradiciones religiosas, circunstancias sociales y geografías. Pero al final, fue su fe que los unió en su oposición contra la minería, así como su proyecto de proveer alternativas económicas en una de las regiones más pobres de Guatemala.

Para Juan Pablo, fue su fe en un Dios justo y amoroso; para Nathan fue su fe en el potencial de la humanidad. Para ambos, a medida que trabajan juntos para establecer opciones de desarrollo sostenible en una región programada para la minería a cielo abierto, es su esperanza que las personas pueden encontrar una manera de ganarse la vida gracias a la tierra sin destruirla.

“Estamos construyendo el Reino De Dios entre los pobres de Guatemala”. Así inició – Juan Pablo, con su sonrisa tan grande como la de un niño. “La pobreza no es parte del plan de Dios; pobreza es el anti-reino. Cuando hablo de anti-reino, estoy hablando de las fuerzas de la oscuridad, las fuerzas del imperio del neoliberalismo,– las cuales tienden a fluir desde el Norte hacia el Sur”.

Juan Pablo habla el lenguaje de la Teología de la Liberación, un enfoque al Catolicismo nacido en el continente Latinoamericano, profundamente dividido cuando las brutales dictaduras se impusieron. En esos días, algunos líderes religiosos vieron la brutal represión proveniente del Gobierno, y decidieron ponerse del lado de los pobres; muchos pagaron con sus vidas. 18 Sacerdotes y 150 catequistas fueron asesinados en Guatemala, de acuerdo con las cuentas de Juan Pablo, y también 400 pueblos fueron masacrados.

“Los Evangélicos predican la venida del Apocalipsis – pero pasamos a través de nuestro apocalipsis durante esos 36 años de guerra.”

Juan Pablo fue afectado personalmente, ya que su hermano se encontraba entre esos catequistas asesinados. Pero en lugar de alejarlo de estos movimientos, lo dejó con un compromiso de seguir los pasos de su hermano. Luego de 4 años de estudio, el se volvió también, un apasionado profesor de la Fe Católica, y pronto se acerco a Caritas, una organización Católica sin fines de lucro, la cual trabaja para los pobres.

Nathan es más reservado, pero no menos apasionado por el llamado de la Iglesia, a empoderar a los pobres. Como muchos nativos del estado de Indiana, en el medio oeste de los Estados Unidos, él fue criado como un Cristiano Evangélico, pero se alejó de la fe en su juventud. Estudio en la Universidad de Indiana y luego en la Universidad del Este de Pensilvania, y obtuvo un Máster en Administración de Empresas, en el desarrollo de la economía internacional. Ahora el trabaja para el Comité Central Menonita, ayudando a las comunidades a crear modelos económicos sustentables y basados en su localidad.

Su experiencia práctica aquí en Guatemala le dio un entendimiento de la economía muy diferente de lo que había aprendido en sus libros de la universidad.

“La economía no es una ciencia; es realmente el estudio de las relaciones humanas,” dijo. “Se trata sobre nuestras relaciones con la tierra y entre cada uno de nosotros; se trata de teología, ecología y sociología.”

Su primordial trabajo aquí, según lo ve él, es apoyar a Juan Pablo y a los lugareños, que el de llevar a cabo el desarrollo del proyecto.

“Nuestra meta es tratar de ayudar a la gente a verse como poderosos actores y a trabajar juntos para ver lo que se puede lograr,” me dijo en el bus durante el trayecto lleno de baches mientras nos dirigíamos a la montaña arriba.

Vivir y trabajar en el Distrito de San Marcos, en el montañoso lado oeste de Guatemala, cerca de la frontera mexicana, ha sido una experiencia que ha servido para abrirle los ojos a este hombre del medio oeste. La oportunidad económica es tan limitada en este lugar, que cerca del 70% de la población masculina de esta región ha emigrado a algún lugar en los Estados Unidos, y el dinero que ellos envían a sus familias, es el que eleva los estándares de vida por sobre la pobreza extrema.

Ahora, sin embargo, con la crisis económica y el creciente sentimiento anti-inmigrante, mas y mas inmigrantes guatemaltecos se están viendo desempleados; muchos están regresando a casa, algunos deportados.

Nathan y yo nos levantamos a las 4 a.m. esta mañana para abordar el bus de 2 horas de camino hacia el pueblo de Sibinal, y desde ahí íbamos a escalar una montaña hacia La Vega del Volcán a ver el criadero de truchas. Pero la punta de la montana estaba cubierta de un gris oscuro, y mientras ordenábamos nuestros huevos, frijoles negros y café, los contactos de Nathan en La Vega le llamaron para advertirle que en el pueblo estaba lloviendo bastante fuerte.

Escalar la roca pura aun cuando está seca es difícil, me dice Nathan, y Juan Pablo lo secunda.

“Lo puedes lograr, pero vas a sufrir,” dijo Juan Pablo. “No te lo voy a recomendar.”

Entonces, en lugar de ello, mejor me instalé y preparé para unas entrevistas ahí en el pueblo de Sibinal.

Nathan y Juan Pablo se enfocan en una red de cooperativas poco organizada en varios pueblos rurales del municipio de Sibinal. Una de ellas es un criadero de truchas en La Vega, en donde el claro arroyo de la montaña alimentado por un manantial, hace ideal al lugar para cultivar a esta especie difícil de cuidar. El criadero ha sido todo un éxito, que la comunidad se encuentra trabajando ya en la Fase II, cultivando y recogiendo alevines para venderlas a las comunidades de los alrededores.

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(Granja de truchas en La Vega del Volcán: Foto de Nathan Howard)

Otros proyectos agrícolas, incluyendo papas y flores ornamentales, han ayudado a diversificar las oportunidades de mercado regionales más allá del maíz y frijol de subsistencia, y han hecho entrar un poco más de dinero.

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(Granja de Flores en La Línea: Foto de Nathan Howard)

Pero lo que más ha emocionado a Nathan hasta el momento es el proyecto de ecoturismo, el cual llevaría a los viajeros a una variedad de caminatas, la mayoría de ellas a través del desierto virgen del Volcán Tacaná en la frontera con México.

Después de desayuno con Nathan y Juan Pablo, ellos me llevaron al edificio municipal para hablar con miembros del consejo, y llené un cuaderno de críticas favorables por su trabajo.

“Aquí han habido muchas organizaciones de ayuda internacional a través de los años; han gastado millones de dólares, y muy poco ha cambiado” dijo Elfego Zunún Ortiz, uno de los miembros del consejo. “Pero ahora vemos como esos tipos están realizando un proyecto extremadamente efectivo, si gastar mucho dinero, tan solo involucrando a la gente en el liderazgo y planeamiento del proyecto –y tenemos grandes esperanzas.”

Domingo Javier Godínez, otro miembro del consejo, destacó la importancia de proyectos de desarrollo sostenible como estos como una alternativa a la minería.

“Vemos que la minería brinda desarrollo a los Estados Unidos, Canadá y a Europa – pero nos brinda muy poco desarrollo a nosotros, la gente más pobre de Guatemala –solo el 1% de los beneficios se queda en Guatemala,” dijo.

He escuchado las estadísticas muchas veces y lo he verificado; aunque parece tan difícil de creer, es verdad.

Godines describió la escena de un proyecto de minería que visito en El Salvador. Al pie de la montana, 35 comunidades habían perdido su fuente de agua – una situación que el predice que sucederá aquí si se permite que la minería continúe.

Nathan, por su parte, resalta la importancia de estos proyectos de desarrollo como una alternativa a la minería.
“Creemos que este tipo de organización comunitaria y de desarrollo económico tendrán un mayor impacto en la manera en que comunidades como Sibinal respondan a los futuros propósitos de minería,” escribió él en un reporte reciente. “¿Porque la gente de La Vega del Volcán consideraría vender sus manantiales y tierras a una corporación minera, si estas están siendo usadas para su producción de truchas y otras empresas agrícolas sostenibles? ¿Porque las comunidades de Sibinal consentirían la destrucción de sus montañas y hábitats de pájaros que atraen a turistas a sus pueblos?”

De verdad, ¿¡Por qué!?. Él compartió algunas fotos conmigo, y eso es suficiente para hacerme volver –cuando no sea temporada de lluvias. Quiero ver por mi misma esta impresionante belleza, y quiero, más que cualquier otra cosa, que el grupo tenga éxito al preservar esta espectacular rincón del Reino De Dios.

Mientras tanto, para mayor información acerca de este proyecto, para programar caminatas, y para contribuir al proyecto o para ser voluntario, contacten a Nathan Howard en: natedavehow@yahoo.com. Aquí, algunas de las fotos de Nathan, desde las caminatas por las montañas de Sibinal.


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Arqueóloga cambia su enfoque sobre los Mayas de nuestros días

Arqueóloga cambia su enfoque sobre los Mayas de nuestros días

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Laura Penado

POPTUN, Guatemala – Ha sido un día largo y Rosa María Chan aun no ha terminado. Ella ha viajado por horas, en caminos rurales rocosos y retorcidos; sostuvo tres reuniones comunitarias, recorrió una granja de Cacao, se reunió con el enlace para el financiamiento del banco mundial y con un granjero de Tilapia, respondió todo el día a las preguntas de los periodistas visitantes, se registro con el Viceministro de medio ambiente guatemalteco, una cantidad de otros a través de su teléfono celular, y cenó precipitadamente mientras revisaba su correo electrónico.

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Son las 9:00 pm y para los estándares de la mayoría de gente, sería un buen momento para retirarse. Ella tiene un taller de dos días para la protección de los mantos acuíferos, este inicia mañana temprano y ella necesita prepararse.

Pero ahora el alcalde de Poptun está aquí, visitando al legislador guatemalteco quien es el líder del comité de medio ambiente y ella tiene que hacer un poco de gestión de relaciones.

No existe tal cosa como tiempo libre para Rosa María Chan, directora de Fundación ProPeten, arqueóloga convertida en directora en unos de las organizaciones ambientalistas más respetados del país. La incansable motivación que ella una vez aplicó en expediciones de 6 días por la jungla, como en la que descubrió una villa ancestral maya, la cual nombró Zapote Corozal, ella ahora se canaliza en búsquedas maratónicas de financiamiento.

Esta vez, sin embargo, ella está motivada no por el llamado de la gente ancestral, sino por el espíritu de sus descendientes, migrantes que han sido echados fuera de sus tierras por la pobreza y la guerra. Estas son las personas que ella ve como la llave para un futuro sostenible y estable, para una región en serios problemas.

El Peten, hogar de El Tikal y anfitrión de magnificas ciudades maya, es la tercera parte de Guatemala, y el más grande de los estados o departamentos. Hasta hace relativamente poco era un paramo de selva no domado. En los años ’60s, eso comenzó a cambiar con la construcción de una nueva carretera, seguido de la venida de terratenientes adinerados que arrasaron con la selva para abrir camino para enormes ranchos ganaderos. Estos terratenientes, llamados Latifundistas, buscaban un lugar más tranquilo para vivir, lejos de los conflictos de las tierras montañosas, resultado de un intento de reforma agraria, y de los mayas Kek’chi y Mopan que se mudaron a esa zona a trabajar las plantaciones.

Los años ’70s y ’80s trajeron un tipo diferente de migrantes, aquellos huyendo de la violencia en sus hogares en las montañas. En tres décadas la población del área aumento un diez por ciento por año; en 1990 la antigua selva era el hogar de 300,000. Pero el cúmulo de recién llegados no encontró la buena tierra de labranza que ellos estaban esperando, la mayoría de esta ya había sido arrebatada por los latifundistas. En su lugar ellos se conformaron con parcelas en las colinas aledañas, y plantaron, como lo habían hecho por siglos, sus milpas. El bosque fue diezmado.

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En 1990 el gobierno respondió a la presión internacional para preservar lo que queda del bosque, principalmente una enorme andana de selva y pantano en el norte, donde fue creada la reserva biosferica Maya, formando la reserva natural más grande de Centroamérica. En 1995 siguió la pelea junto a cuatro reservas naturales más pequeñas, al sur del Peten.

En teoría, sonaba bien. El problema era que las personas que habitaban el lugar no tenían lugar adonde ir. Un amplio plan para reinstalarlos no fue llevado a cabo, y el crecimiento continúo de la población, llevo a que más y más personas invadieran las reservas, causando conflictos que se iban intensificando, especialmente en la región de la reserva biosferica Maya, en donde ProPeten – en ese momento un proyecto de Conservación Internacional – tenía una estación de campo para investigar y trabajar con las locales y proteger la reserva.

Desafortunadamente las personas de las comunidades locales observaron en la comunidad ambientalista como una amenaza a su supervivencia. La tensión culminó en la quema de la estación de campo y en un incidente altamente publicitado en el cual miembros de ProPeten fueron tomados como rehenes.

Todo esto paso en el tiempo antes de Rosa María, pero ella cuenta la historia como si fuera propia, como si pronto fuera a ser como Carlos Sosa, su mentor y amigo hace mucho tiempo, fundador y director de ProPeten, quien le pidió convertirse en la líder de la junta de directores. “Te conozco, y sé que nunca vas a vender a ProPeten,” le dijo.

Según Rosa María, la crisis de rehenes solo sacó a la luz las diferencias filosóficas entre el personal de Conservación Internacional y el personal local de ProPeten. Bajo su punto de vista, Conservación Internacional, como la mayoría de organizaciones conservacionistas de primer nivel en esos tiempos, tomó un acercamiento estrictamente orientado a la conservación, mientras que el personal local reconoció la necesidad de integrar políticas sociales en la organización, una necesidad que Conservación Internacional falló en proporcionar.

“Por ello es que yo me refiero a mi mismo – y a ProPeten – como un ambientalista y no como un conservacionista,” me dijo Rosa María el día que nos conocimos. “Veo a las personas cómo parte del medio ambiente, y si no los incluyes en tu plan, este va a fallar”.

Sosa se dio por vencido tratando de convencer a los líderes de Conservación Internacional que cambiaran su estrategia, entonces decidió que era momento de separarse. Seguido a esto fue una dolorosa lucha de poder, lo que Rosa María llama de manera eufemística: “un divorcio”. Como parte de la junta de directores, fue arrastrada a la lucha. Era un tiempo de pesadilla que a ella no le gusta recordar, en especial la parte más dolorosa. Durante ese año, Sosa fue diagnosticado con cáncer en su etapa terminal, y poco tiempo después falleció.

La junta de directores llamó a una reunión de emergencia, e inmediatamente le pidieron a Rosa María tomar el lugar de Directora. Era una decisión difícil, estaba involucrada en un proyecto arqueológico de gran perfil en Piedras Negras, puesto en lista por la UNESCO como uno de los sitios en mayor peligro del mundo. La organización quedo casi en la banca rota, sin tan siquiera una oficina o provisiones después de la ruptura con Conservación Internacional. La mayoría de la gente hubiera corrido en la dirección opuesta.

Pero Rosa María sintió el llamado de la obligación. Terminó su compromiso de dos meses en Piedras Negras y se puso a trabajar en reconstruir la organización. Siete años después, por todos los medios, su trabajo ha rendido frutos; ProPeten es visto de manera local, nacional e internacionalmente, como una de las organizaciones ambientalistas más exitosas de Guatemala.

Una clave del éxito de Rosa María ha sido su gran experiencia trabajando con el gobierno y con agencia sin fines de lucro. Ella inició haciéndose camino a través de la universidad por medio de un trabajo con la secretaria guatemalteca de planeación. Aquí ella aprendió a hacer presupuestos, y a negociar con el sistema. Y comenzó a construir aliados a nivel nacional. Tiempo después trabajó con bastantes agencias sin fines de lucro, incluyendo la agencia sin fines de lucro alemana GTZ, y aprendió a escribir propuestas para recaudar fondos.

En un día normal, ella con telefonazos, y cuentas de correo electrónico y reuniones con la agilidad de un acróbata. Pero hoy, ella ha dejado todo eso atrás para disfrutar el aire puro de la campiña, y reunirse con algunas comunidades para las cuales ella ha recaudado fondos. He sido invitada a cabalgar con ella, porque este es realmente el único momento que ella tiene para reunirse conmigo. Así que ella y dos trabajadores de ProPeten, Elder Hernández y Héctor Choc, me explican algunos de los muchos programas que ProPeten patrocina en la campiña, conforme vamos trotando a través del camino con laderas chamuscadas alrededor y rebuznante ganado.

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Este día en particular se va a reunir con algunas de las cinco de las comunidades que han expresado interés en iniciar granjas de Cacao. Rosa María se ha acercado a compañías internacionales para encontrar el financiamiento para este proyecto, y quiere estar segura que las comunidades estén preparadas para invertir el tiempo necesario para un proyecto exitoso.

“El Cacao es algo bueno para promover aquí porque es su área nativa, y es parte de su tradición indígena,” explicaba ella. “Requiere sombra así que es una forma de agroforestar, lo cual protege las tierras y los mantos acuíferos”.

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Últimamente, como sea, tal vez el resultado más importante es dar a estas familias una manera de ganarse la vida en su propia tierra sin azotar, quemar y sobre utilizar, como muchas familias han hecho.

También será un incentivo para resistir a los traficantes de tierras, que vienen a comprar partes para las compañías de aceite de palma las cuales ProPeten y otras compañías ambientalistas ven como una amenaza creciente en la región.

Otro programa que ProPeten está patrocinando ahora, a través de la campiña incluye lagunas de tilapia, proyectos de ecoturismo, un programa educacional con una radionovela, y el cultivo de Xate – Xate es una planta nativa utilizada por la industria floral, la cual ha sido severamente deforestada en los bosques guatemaltecos por campesinos extranjeros que la venden para sobrevivir.

De hecho, la cosecha ilegal de Xate ha crecido a tal punto que conforme los bosques guatemaltecos han sido deforestados, la gente cruza la frontera de Belice para cosechar su Xate. La planta está ahora en peligro de extinción y el gobierno ha pasado una ley que requiere que los vendedores de Xate, que sus cultivos vienen de fuentes legales. Las incursiones guatemaltecas a Belice para la cosecha del Xate van en declive, dijeron los contactos beliceños de Rosa María, en parte debido a la nueva ley y en parte debido al cultivo de Xate promovido por ProPeten.

Después de dos días en las comunidades vienen dos días de reuniones de un tipo totalmente diferente: Líderes locales y regionales reunidos para trazar una estrategia para la protección de mantos acuíferos. Luego, el día sábado, una reunión con la cooperativa local de mujeres.

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Mientras el trabajo de Rosa María puede ser extenuante, no se queda sin su recompensa. El Peten del sur la ha recibido con los brazos abiertos, y todos, desde el alcalde hasta el administrador local de agricultura y el líder del departamento regional de planeación, aparecen para permanecer dos días trazando un plan de administración de mantos acuíferos; bajo su mando.

“He tenido la oportunidad de trabajar cerca de Rosa María desde el inicio de mi administración y he visto el éxito que ella ha tenido administrando esta organización, trabajando con los grupos local y la municipalidad,” dice el alcalde de Poptun, Ángel Kilkan Ochoa, “Es una mujer con una enorme visión; quisiera que tuviéramos 10 o más personas cómo ella, y todas las municipalidades trabajarían con ella y su equipo para recuperar nuestras comunidades juntos”.

Donald Pérez, Coordinador de la organización regional de líderes de las comunidades, está de acuerdo. “Yo diría que hoy, ProPeten es la organización sin fines de lucro con el peso y la experiencia para representar las iniciativas de conservación y desarrollo humano en Peten – Y dado que Peten representa un tercio, podríamos decir que somos realmente buenos embajadores de la conservación de nuestro país a nivel internacional gracias a las experiencias vivas de ProPeten, que son ejemplos excelentes”.

Aquí hay algunas imágenes de los cuatro días que estuve con Rosa María, Héctor y Elder. La entrevista video grabada con Rosa María (arriba) está únicamente en español, lo siento! Para más información sobre ProPeten visita su página web www.ProPeten.org.


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Primero cenizas, después Agatha, después regalos del cielo

Primero cenizas, después Agatha, después regalos del cielo

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Paulina Segovia

PANAJACHEL, Guatemala- Por tres días he estado viajando por los pueblos alrededor del Lago Atitlan, viendo la lenta transformación de desastre a una ganancia inesperada.

El sábado, estuvimos en la cocina de Marvilla en la Posada Dos Volcanes en San Lucas Toliman, uno de los pueblos que rodean el lago que es mayoritariamente Maya, observando incrédulos mientras la montaña se deslava ante nuestros ojos. Aquello que alguna vez fue una pendiente uniformemente verde ahora se ha convertido en un enorme campo que fue arrasado por una gubia.

Conozco el sonido de un deslave, es como un avión volando muy bajo, o como un rayo solo que es más largo y fuerte, espero no volver a escucharlo.

“Ay, la gente”, Marvilla se lamentaba.

La mayoría de las vidas se salvaron gracias a la evacuación ordenada la noche anterior. A pesar de ello, alrededor de 400 familiar perdieron sus hogares, se han confirmado un total de siete muertos y un total de siete desaparecidos, solamente en este pueblo.

He permanecido solamente un par de días desde que el volcán Pacaya hizo erupción, la lluvia de cenizas ha matado a tres personas y dejado a cientos sin hogares en la ciudad de Guatemala. En este momento, la tormenta tropical Agatha ha continuado con la venganza que el huracán Stan dejó hace cinco años atrás. Los puentes se colapsaron, los caminos se llenaron de escombros y los hogares quedaron enterrados, mientras algunos de ellos las familias continuaban dentro.

El domingo tomé el ferry para visitar varios pueblos alrededor del lago para hacer un recuento de los daños. Santiago Atitlan, un pueblo encantador conocido por su vestimenta tradicional con bordados de aves, era un completo desastre, la gente tomaba su camino por las calles llenas de lodo que alcanzaba a llegar sus tobillos-pero estaban vivos. No tardaron mucho tiempo que darse cuenta de que Agatha les arrebató todo, también les dio algo a cambio. A lo largo de las calles y los muelles, la gente recolectaba leña para cocinar.

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En un principio yo no lo noté- la mujer sentada al lado de mí en el ferry sí se percató. Exclamando “Leña!”- mientras nos acercábamos a un enorme masa de madera flotante.

Leña- en varias maneras, la causante del desastre en primer lugar, o al menos la necesidad de leña es la causa.

La mayoría de la gente en estos pueblos, utiliza estufas de esa manera para cocinar, y con el tiempo, se vuelto más difícil conseguirla debido al incremento de la población y el aumento de la demanda. En la actualidad, la gente va buscando leña en la parte de las colinas pues es aquí donde se encuentra la madera seca y si no puede encontrar suficientes ramas y árboles secos, entonces tala los que requiere. La deforestación causada por esta práctica deja desprotegida a la tierra, que causa deslaves cuando hay lluvias.

En este caso se sobreviene la repetición de un patrón que algunos reconocen como la causa de la caída del Imperio Maya, uno de los más avanzados en la Historia: la deforestación, que conduce a deslaves, que dejan los ríos obstruidos y sequías que resulta en una vida cada vez más marginada para la población.

Después, pasé por un lugar que parecía un pantano lleno de lodo y estaba lleno de gente, -cientos de ellos que hurgaban en los escombros en busca de algo- yo asumí que era leña, pero después me enteré que una niña pequeña había sido arrastrada por las aguas causantes de la inundación y esas personas estaban en su búsqueda. Irónicamente, un par de kayaks abordados por turistas pasaron por la escena, acentuando las diferencias entre nuestros mundos.

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En este momento estoy en Panajachel, abrevando la puesta de sol sobre el lago con Catarina, quien con su esposo Pedro, son los dueños de un hotel hermosamente conservado llamado Hotel Seño Real. Algunos de sus amigos y familiares han estado recolectando leña también. Ella me habla de las emociones encontradas que siente al ver a la gente escarbando los escombros por un poco de leña. Todo el día han estado llenando carretillas e inclusive, cargando pick-ups quienes tienen una.

“Miro sus rostros llenos de felicidad”, dijo ella. “Pero yo no puedo ayudar sin pensar que son lo restos de las casas de los damnificados lo que se están llevando. ¿Cómo puede alguien sentir felicidad ante ello? No lo sé- creo que soy algo sentimental.”

Lo que hoy utilizan como forraje representa horas de trabajo y esfuerzo que invertirán en el futuro para reconstruirlo todo. ¿Quién puede culparlos?

Es fácil para quienes cocinamos con gas o una estufa eléctrica tener sentimientos encontrados, mientras, la mayoría de quienes no pueden darse ese lujo, también necesitan comer.

Algunos imagines del desastre en los días después.

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Vecinos valen por su mismo después de Agatha

Vecinos valen por su mismo después de Agatha

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Julie Butler

SAN LUCAS TOLIMAN, Guatemala – El director de escuela Anexo, Aroldo Jerez Celada, últimamente el director de albergue para los damnificados de Agatha, entiende la importancia de los árboles para la prevención de desastres como la tormenta tropical Agatha. Además, ha visto de primera mano el desastre humano que dificulta la necesidad evidente a reforestar.
 
“Por supuesto, nosotros a la escuela nos inquietamos por este desastre, ubicado como estamos al pie de estos volcanes. Hemos hecho mas que inquitearse: hemos intentado hacer algo ante él.”
Hace algunos años organizó un grupo de voluntarios sociales con estudiantes para plantar árboles en las laderas empinadas circundantes de este pueblo. Consulta con expertos sobre cuáles especies eran buenas para estas condiciones climáticas y recauda fondos para comprar las estaquillas.
 
El grupo estuvo orgulloso y jubiloso con su primer plantación de 500 árboles. Tuvieron un proyecto para seguir manteniéndolos, repartiendo turnos para subir las laderas a verificar y regar durante la época seca. Pero un día descubrieron que la zona plantada había sido cercada. La pendiente empinada estaba prevista para urbanización.
 
En muchos casos, las municipalidades tienden a ser más parte del problema que de la solución. Aquí, un barrio muy afectado por la tormenta fue el complejo de viviendas subvencionadas construido al lado de una ladera. El día de la tormenta y todavía el día siguiente, los oficiales estuvieron notablemente ausentes, me dijeron Jerez y otros.
 
“Nuestro municipalidad, desgraciadamente, necesita ser más organizado,” dijo Jerez. “No tenían plan, nadie sabía que hacer o dónde ir.”
 
Empecé el día con Rony Lec, del Instituto Mesoamericano de Permacultura, y otros miembros de una coalición de grupos sociales reunidos en la sala municipal. Estaban trazando un plano de emergencia, asignando tareas, sin aporte aparente de la municipalidad que estuvo en gran parte ausente. Rony dirigía la reunión. Como la mayoría de los otros en esta comisión, él trabaja de tiempo completo sin sueldo para ayudar a organizar la respuesta a la tormenta. Dejé el grupo hacer su tarea enorme y me dirigí a la escuela/albergue para entrevistar a Jerez.
 
El sábado por la mañana, después de unas 12 horas de lluvia intensa y torrencial que seguía sin disminuir, Jerez se atrevió a alquilar un mototaxi y echar una mirada a su alrededor.

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“Me di cuenta a las 9 horas que tuvimos un desastre,” dijo. “Ya había muchas familias en la zona del campo de fútbol de quienes sus casas estaban bajo del agua.”

Algunas horas más tarde, vinieron los primeros deslaves de tierras, y entonces la gente empezó a llegar. A partir de hoy, seis días más tarde, él cuida de 40 familias, 72 personas en total.
 
Nadie apareció del municipalidad hasta el día próximo. Aroldo tuvo niños enfermos en el refugio, incluyendo una niña con neumonía, y él asumió la responsabilidad de contactar una organización para pedirle medicina donada que llegó 24 horas más tarde. Me mostró con orgullo su amplia reserva.

Reservas para emergencias por fin habían sido repartidas por el gobierno federal el martes. Pero no había personal para coordinar el reparto, y la comida y otras reservas fueron agarrados por quienquiera estaban allá.
 
De repente, un golpe se escuchó en la puerta. Por fin el alcalde llegó.

Era mi chance de conseguir una entrevista, pensé. Salí con Jerez, a descubrir el alcalde rodeado por los habitantes del refugio, cada uno intentando decir su historia, suplicando ayuda. Mientras rodaban las cámaras, el alcalde les escuchó atentamente con lágrimas en sus ojos. Prometió hacer lo que podía y se puso en dirección a la puerta.

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Le detuve para pedirle algunos minutos de su tiempo y me dijo que lo encontrara en su oficina en media hora. “Él no estará,” un hombre en el refugio se rió.
 
Tenía razón; no era el alcalde. Lo esperé una hora. Por fin, lo vi acercándose a la plaza central, flanqueado por una multitud, hablando a muchos ellos. Entonces se preparó para salir. Me acerqué y conseguí su atención, su disculpa, su número de telefono, y acordé llamarle en el tarde. No había respuesta, y su correo de voz no aceptó mensajes. Entonces, lamentablemente, no puedo contar su versión.
 
Félix Gómez, un representante de la Fundación Guillermo Toriello, una dedicada desarrollo social, preside la comisión para la emergencia. Había sido entrenado en manejo de riesgos y trabajaba en la comunidad para preparar a la gente para desastres como éste, cuando Agatha cayó con todo su furia y él se quedó atrapado acá.
 
“Escuchamos en las noticias del jueves que la tormenta fue viniendo” dijo Gómez. “Lamentablemente no tenemos cultura de preparación para desastres.”
 
Gómez ya había avisado a oficiales del gobierno que la gente no debería vivir en zonas de alto riesgo al pie de las montañas, pero su aviso no tuvo atención.
 
Voluntarios crearon un formulario y fueron de refugio a refugio realizando un censo durante los dos primeros días. Los acompañé. El día tercero, empezamos a ir a los barrios de la periferia y a contactar a los líderes para conseguir un cálculo de cuantos había dejado sin hogar y no habían venido a los refugios.
 
Ayer, en refugio Pavarotti, la familia Sicay, Juan y Petrona, me invitó a su casa para ver los daños. Vivían cerca de la familia que fue sepultada en su casa y acordaron mostrarme el lugar.

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Los Sicays fueron una de las familias que vivían cerca del campo de fútbol, y su casa se llenó con agua el viernes por la inundacion torrente, antes de que empezaran los deslaves de tierras. Agarraron a sus hijos jóvenes y a los dos hijos más grandes y huyeron, corriendo por la calle con el agua hasta el pecho. No tuvieron ningún sitio a donde ir, y caminaron entre el aguacero hasta que llegaron a la casa de una familia que les cuidó hasta que se abrió el refugio.

Me mostraron la cocina, que tenía sólo un mueble – uno que antes servía para guardar sus platos. La mayoría se lo había llevado la tormenta. Pregunté donde estaba la estufa.
 
“Nunca tuve estufa – hacía mis tortillas aquí,” dijo Petrona, arrodillándose sobre lodo al lado de un par de bloques, donde antes hacía el fuego. “No te mentiré. Esto es como vivimos.”

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Un hueco grande en el fondo de la cocina mostraba cómo corrió el río dentro de su casa.
 
Luego, toda la familia entraron en fila al área de la habitación pequeña anexa, en donde colchones se apretujaban en un espacio estrecho, y un tocador rebosó con ropas mojadas. Una cuerda extendieron al largo del cuarto, donde colgaron espigas a secar, mismas que estaban empezando a enmohecer.

“Traeríamos nuestras ropas de afuera y intentaríamos salvarlas, pero no tenemos ningún lado para traerlos,” me explicó Patrona.
 
El hijo mayor, Juan Antonio, estaba atrás, intentando a rescatar lo quedó de la pequeña parcela con maíz, pero había muy poco para salvar. La mayoría estaba cubierto con lodo.

Al fin, les pedí llevarme al lugar donde la familia se había negado a salir de su casa y había quedado enterrada. Eran el padre, la madre, sus tres hijos, y un vecino que había intentando a rescatarles.

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El día terminó con un rayo de esperanza de una fuente más alta que el gobierno. La noche antes, noté una multitud congregándose por las calles, maravillarse por una luz brillante que venía desde los cerros. Era tan arriba que nadie podía subirse el cerro para poner una lámpera.
Al otro lado del deslave de tierras relució otra cosa – una imagen blanca de la Virgen María, desde un área de piedra estéril.
 
Para ver de más cerca, fui al pie del cerro con los jóvenes Emilio y Eliazar, con quienes estaba haciendo encuestas de los refugios y los barrios. Un campesino estaba detrás de su casa cuando pasamos, y le pregunté que pensó de todo esto. “Bien, el libro bueno dice que habrá muchos presagios en los días últimos,” dijo, con carcajada. “Creo que los estamos viendo.”

Emilio y Eliazar tenían otra perspectiva en la situación. “Lo fui viendo más como señal de ánimo, como diciendo que cosas serán buenas.” dijo esperanzado Emilio.
 
Hoy, mientras regresé de las casas destruidas, la gente se congregaba en las calles para presenciar otro maravilla – un grupo de jóvenes subiendo la montaña para presentar los respetos. Mis amigos Emilio y Eliazar, fueron con ellos.

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Aquí, algunas imágenes del día segundo en San Lucas.


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Permacultura echa raíces en el Lago de Atitlan

Permacultura echa raíces en el Lago de Atitlan

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Brenda Morales

San Lucas Tolimán, Guatemala – Rony Lec estaba dorando unos granos de café en un comal de arcilla cuando llegué, revolviendolos con paciencia tal el humo se levanta. Él cultivó el café en la parte de atrás, y cada una de las etapas de este proceso, como en muchos de sus otros procesos, por su propia cuenta.

Nos encontramos sentados alrededor de su mesa de cocina, en la casa que él mismo diseñó y construyó, compartiendo una taza de un café tan fresco que nunca antes habia probado. Un narrador con un suave maya Kakchiquel, su cabello en cola de caballo suelto y su gentil voz, Tony da un sorbo de esta fragante bebida y se prepara para contarme su historia.

Los filtros de luz entran de una manera tan agradable desde arriba através de la luz del cielo, pasando por una serie de tubos de bambo acomodados de una manera artistica, que a su vez pasan a través de los vidrios color café, verde y blanco que se encuentran por encima de nosotros sobre las paredes de adobo. Más tarde supe, para mi sorpresa, que esos cilindros son botellas de vidrio quebradas.

El tronco de un árbol con sus ramas retorcidas con gracia emerge en alguna parte a través de la escalera de hierro forjado; una lámpara de bambú tejido cuelga por encima de nosotros. La pared de piedra, la puerta arqueada en el fondo, la exuberante vegetación del jardin de atrás y el sabroso aroma de la cosecha propia y de la propia cocina préparada, completa la imagen de esta armonia natural.

Me encuentro en el hogar de un permaculturista.

La permacultura, para los no-iniciados, es un sistema de diseño que incorpora todo sobre la agricultura y la arquitectura para la organización y el desarrollo de la comunidad en un elegante sistema que trabaja en armonia completa con la naturaleza.

El explicar cómo fué que la permacultura llegó a este pequeño pueblo en medio de volcanes y de las costas del Lago Atitlán, es una historia tal como las curvas de los canales que Rony diseñó para desviar el flujo de las inundaciones torrenciales aqui.

Rony es uno de los cientos de los miles de Guatemaltecos a los que se les destruyó sus vidas a causa de los 36 años de guerra civil. Él era sólo un niño cuando su padre fue asesinado por el ejército.

“Mi familia estuvo siempre involucrada en el desarrollo y la organización de la comunidad, y esa era la realidad en esos dias; todo aquel que trabajaba para y por la comunidad era percibido como traidor”.

Su familia, por miedo de perder la vida, voló a los Estados Unidos de América con la ayuda de la Diócesis Católica de ‘New Ulm, Minn…’ que estaba muy presente en este pueblo.
Rony estudió en la Universidad de ‘Saint Thomas’ en Minesota, obteniendo un título universitario en antropologia cultural, pero siempre tuvo la idea de regresar a su hogar y aplicar sus conocimientos para hacer y marcar la diferencia para su gente.

“Yo nunca quise ganar conocimiento para plasmarlo en un libro y ponerlo en un estante” dijo, “para mi, el conocimiento tiene que ir más allá de la téoria, es algo que debemos poner en práctica”.

Regresando a casa en 1994, cuando el conflicto se calmó y las negociaciones estaban en marcha, él observó cómo podía realizar un proyecto en donde pudiera aplicar todo lo que él aprendió sobre sus raices en la tradición Maya, una tradición entretejida con los ritmos de la naturaleza.

“Mi idea era cómo podiamos reconstruir y rescatar nuestro conocimiento tradicional y ancestral, y por supuesto todo esto tiene mucho que ver con la agricultura, porque es la base de nuestra cultura”.

De su propia iniciativa leyó y buscó lejos y profundamente sobre las alternativas en la práctica de la agricultura, y empezó a ‘cavar’ en las tradiciones ancianas de su propia gente. Encontró su primer proyecto en una problématica de las zonas inundables cerca del lago, propiedad de la Diocésis Católica. Esta tierra era compactada por el pastoreo de ganado a través del paso de los años, y se inundaba todo al rededor de los hogares cada temporada de lluvia.

Rony pidió por esta tierra para tratar un sistema muy anciano conocido en viejo Nahuatl como ‘chinampas’. El sistema de chinampas está mejor ilustrado por el famoso diseño de la antigua Ciudad de México, el cual fue construido para desviar el flujo de aguas pantanosas del lago hacia unos canales. Un gran vestigio de este sistema anciano de chinampas es Xochimilco, un vecindario histórico al sur de la Ciudad de México.

Aqui en las tierras altas de Guatemala, el Kakchiquel Maya tuvo el mismo concepto pero con un nombre diferente, pero cayó en desuso muchos años atrás con la llegada de las técnicas modernas de la agricultura.

Rony organizó un grupo de granjeros para la subsistencia para ayudarlo a analizar la situación y reclamar esta tierra para que ellos pudieran cultivarla, pasaron muchas semanas cavando las zanjas que detendrían lentamente y enviarían a los canalas las fuertes aguas. Pero a la llegada de la temporada de lluvias, no funcionó; los canales fueron obstruidos con sedimentos y el proyecto fué inundado.

“Claro, en los libros de antropología te hablan de las chinampas, pero no te dicen cómo construirlos” recalcó con una risa.

Esto sucedió cuando fué invitado a una conferencia en los Estados Unidos de América para las prácticas de agricultura tradicional, y decidió hacer el viaje con un doble propósito: visitar igualmente, la base central de la organización Permacultura America Latina en Santa Fé.

Fué ahi, en la “casa de la permacultura” del Principal (PAL) fundador Ali Sharif donde Rony empezó a realizar el gran potencial de la permacultura para transformar los sistemas de vida. Él explicó su plan a Sharif, que vió y dió un diagnóstico rápidamente del problema. Los canales que habian realizado eran lineales y angulares – nada parecido a lo que uno encontraría en la naturaleza. El truco está en diseñar sistemas que trabajen tan bien como se pueda imitando a la naturaleza, le explicó Sharif, trabajar junto con la naturaleza no contra ella.

El viaje fué de un gran progreso para él, y terminó haciendo otro viaje a Australia para estudiar al legendario Bill Mollison, uno de los fundadores del sistema de permacultura.

Rapidamente, después de su viaje a Australia, se unió a él Rebecca Cutter, una artista, diseñadora y educadora de Nueva York, que escuchó acerca del grupo de Rony llamado ‘Ija’tz’, la palabra Kakchiquel para nombrar las semillas. Todo lo que ella sabía de este proyecto era que combinaba el diseño y la agricultura orgánica de maneras innovadoras. Ella llegó como voluntaria y terminó quedándose.

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El nuevo diseño de chinampas era a todas luces un éxito. Rebecca me dió un tour y fuí capaz de ver el exuberante bosque que ellos han creado en las vías urbanas en aproximadamente 60 por 150 metros, donde antes todo era estéril, tierra compacta. Estaba lloviendo y pude apreciar cómo el sistema de canales funciona.

“Lo que esto hace es frenar el agua”, Rebecca explicó. “Las aguas rápidas son destructivas”.

Las aguas impuras que bajan por las laderas de las colinas traen consigo
mucha tierra, limo, arena y otros escombros con ellas, las cuales terminaban en las casas de la gente que se inundaban cada año. Ahora el agua, asi como el suelo que trae consigo, es retenido en la tierra, y al final de cada temporada de lluvia, cuando los canales se secan, los granjeros los limpian y los vacian de esta temporada de riqueza de tierra, arena y limo, apilándolas a los lados. De esta manera montículos de rico y fértil suelo de un metro de altura o más se han construido a lo largo de los serpeantes canales.

Una proliferación de vida vegetal tropical, muchas de ellas comestibles, brota desde esas colinas. Rebecca me mostró la casa donde vivieron alguna vez en ese sitio; y “el círculo de plátanos”, una técnica de permacultura que involucra un círculo hecho de palmeras de plátanos usadas para tratar las aguas grises.

IxChel, la hija de Rebecca y Rony, de cabellos rizados, un ser brillante y lleno de energia, nos acompaña en el tour, corriendo para recoger fresas salvajes y flores amarillas para compartirnoslas.

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Los productores de la colectividad que crearon Ija’tz, por el momento, decidieron enfocar su energia para la producción y comercialización del café orgánico. Rony y Rebecca apoyaron su desición pero desean continuar promoviendo la cultura de Permacultura con la visión de proteger la diversidad genética tanto a nivel local como a través de Mesoamérica. Asi que, en el año 2000, Rony y Rebecca fundaron el Instituto Mesoaméricano de Permacultura, o IMAP, y las dos asociaciones continúan trabajando en conjunto apoyándose mutualmente.

En la década en la que fué fundado, el grupo ha organizado productores locales para la elaboración de semillas y vegetales orgánicanicos. Ha ayudado a crear el comercio equitable e intercambio de semillas con los granjeros y las organizaciones que trabajan localmente y a través de toda Guatemala. Han establecido un centro que ha adaptado el sistema de permacultura a un ajuste subtrópical y autóctono, donde han enseñado a cientos de estudiantes tanto locales como internacionales, y responder al desastre creado por el Huracán Stan con un sistema de tratamiento de aguas de baja tecnología, prácticas de conservación del suelo, jardines comunitarios y enfoques de tecnología adecuada en casos de desastre.

Quizás su más grande éxito ha sido el establecimiento del banco de semillas, almacenar semillas provenientes de miles de plantas nativas y diseminándolas através de los productores locales para mantenerlas en circulación. El banco de semillas es un concepto que ha estado creciendo gracias a la respuesta de un incremento homogeneizado de la agricultura, con productores corporativos presionando a las variedades locales para su existencia.

Ahora, sin embargo, es el momento partir, la lluvia está cayendo con más fuerza. Mi tour al IMAP y al banco de semillas tendrá que esperar un otro dia.


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Mayas eco-evangélicos luchan por una aldea verde

Mayas eco-evangélicos luchan por una aldea verde

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Carmina Ramírez

PAXTOCA, Totonicapán, Guatemala – Martin Pedro Toc es un eco-emprendedor con un misión. Estando entre las verdes y reforestada colinas de su comunidad nativo, este joven maya y mercadólogo de profesión explica por qué renunció a un trabajo bien pagado en la ciudad. Lo hizo porque prefirió quedarse trabajando en su propia comunidad diseñando proyectos para mantenerla siempre verde.

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“Hace un tiempo mi padre me dijo, “Martin, Dios tiene una vocación para ti” y siempre estuve buscándola” dijo él. “Un día Dios me tocó con un temor. Estaba escuchando un programa de radio sobre la manera de cómo está cambiando el clima, esto me asustó tanto que corrí a mi habitación y me oculté debajo de mis cobijas temblando. Luego reaccioné, cobre valor y me di cuenta que tenía que hacer algo en vez de ocultarme asustado en la casa, Es tiempo de encontrar soluciones.

Martin es un conocedor de muchas cosas que a primera vista no parece que estén relacionadas. El es un ambientalista y un cristiano evangélico trabajando para revivir la cosmovisión maya. Martin es el fundador de Projuve (Programa Juvenil de Desarrollo Sostenible), su pasión entusiasmo y por el tema ambiental es contagioso.

Este líder de la iglesia evangélica, atrae a otros nueve jóvenes quienes se unen a la cause incluyendo a Carmina su prometida, todos ellos dejaron sus trabajos y se unieron a él, para trabajar en sus nuevo Centro Forestal, un pequeño centro de producción de árboles para el proyecto de reforestación.

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Los jóvenes empiezan con una breve y profesional presentación, cada uno de ellos me dijo a que departamento de Projuve pertenece: Departamento de Medio Ambiente, Proyectos, Finanzas y Negocios. Las jóvenes mujeres visten con corte típico (falda de tejido típico) y blusas con encajes.

“Aquí es normal ver a los jóvenes vestirse con ropa floja, cabello largo pero nosotros no lo hacemos,” Martin, mas tarde me explicó por qué. “porque queremos contar con el respeto de la comunidad, por eso nos vestimos de esta manera – formalmente- tratando de ganar la confianza de nuestros gente”.

Desde el año de su fundación, ellos reciben el apoyo de una cooperativa local, les ha dado tierra y materiales para el Centro Forestal. Estos chicos realizaron un eco-concierto cristiano, Una Sola Voz por el Planeta para recaudar fondos para la causa.

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Ellos crearon y están ejecutando un proyecto de reciclaje en su comunidad; en un lugar donde la idea de reciclar está más lejos de llegar a la luna, ahora los aldeanos están separando sus desechos, plástico, vidrio, metal, papel, y desechos orgánicos para entregarlo clasificado a los voluntarios de Projuve, quienes lo recolectan cada dos semanas, luego ellos lo llevan un centro de recolección en Xela.

En un día ordinario, los integrantes de este grupo dinámico pueden ser encontrados cargando costales de tierra negra y broza desde las orillas de una montaña donde consiguen estos tipos de materia prima, lo traen al centro forestal donde comienzan a mezclarlos con otros elementos, y preparan los semilleros y las bolsas para el trasplante de los arbolitos.

Tienen ya listos 8,000 arbolitos de pino blanco, ciprés, aliso y de pinabete que se encuentra en peligro de extinción en Guatemala. La meta de estos jóvenes es producir 100,000 árboles y trasplantarlos en las áreas deforestadas a fin de este año.

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Pero esto es solo el comienzo. Sus meta a largo plazo es convertir la circundante de la montaña del valle en un centro eco-turístico, construirlo a orillas de un espectacular caída de agua localizada cerca de la montaña. Ellos están recolectando botellas de plástico y de vidrio que planean utilizar como base para la construcción de una casa ecológica, ellos ha conseguido la ayuda de un arquitecto ecologista que los ayudará para diseñarlo.

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La única debilidad entre ellos y la conversión de Paxtocá en una eco-aldea, parece ser el dinero- pero ellos tienen fe que vendrá.

Es hora de contar nuestras historias, -historia de cada uno de estos jóvenes-, Nicolás de 16 años y Carmina de 24 compartieron su temor de llegar a ver a un planeta devastado y su sueño de un futuro verde para sus hijos.
Carmina y Martin me llevaron a una caminata por la aldea, caminamos entre varios sembradillos de maíz, recorrimos los alrededores del bosque luego bajamos entre los arboles hacia la caída de agua, era el mismo paisaje, el mismo bellísimo escenario que ellos usaron como fondo en sus folletos y presentación en power point.

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Los jóvenes prestaron un carro de la cooperativa en el que nos movilizamos todo el día, me llevaron hacia otra montaña a ver otro proyecto ecológico en la misma región, El Sendero Ecológico Los Apriscos, un eco-centro educacional, un bosque virgen con árboles de pino, localizado en Totonicapán. La caminata entre los viejos y altos árboles de pino refrescaba nuestro espíritu mientras aprendíamos en cada estación, a lo largo del camino, sobre las aves que están en peligro de extinción y de los árboles que los albergan.

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Los Apriscos es una iniciativa de CDRO, Cooperativa de Desarrollo Rural de Occidente, una organización que desde ya varios años ha estado promoviendo el desarrollo sostenible en las tierras montañosas del occidente. Fuimos a un Centro de Capacitación, donde entrevisté a Ana Victoria Socop, una de los directores de la organización.

He aquí algunos comentarios de cada uno de estos chicos inquietos y proactivos que compartieron conmigo.
Martin:

“Jesus ama la naturaleza! ¿Recuerdas la historia de cómo Jesús liberó las palomas que las personas estaban vendiéndolas en el templo? Recuerda que dijo, las aves de los cielos no se preocupan como o donde conseguir sus alimento, sino Dios es quien se encarga de ellos, Dios nos dio dominio sobre la naturaleza así que tenemos que cuidarla.”

“Nuestra cultura está muy relacionada con la naturaleza, pero hemos perdido. Ahora ¿por qué no reclamar y revivir lo que es nuestro? El dicho maya dice, nadie se queda atrás todos vamos para adelante. Este también se aplica a la naturaleza.”

“Hemos creado el termino, Empre-ambiental (empresa más medio ambiente) porque queremos tener un desarrollo integral sin necesidad de dañar el medio ambiente. Me dije a mismo, ¿si en Xela se puede hacer por qué aquí no? Si aquí tenemos los recursos, la belleza natural. Tenemos las capacidades de hacerlo aquí también” dijo Martin.

“En las formaciones a los jóvenes y niños les digo, chicos es nuestro tiempo, es tiempo de demostrar de lo que estamos hechos y lo que podemos hacer”.

“Si otras organizaciones o personas particulares nos apoyan, a buena hora, ¡Genial! pero nosotros tenemos que aprender a generar nuestros propios recursos financieros. Muchas veces llegan grupos de extranjeros en la aldea y la gente dice: ¿Que nos traen? En cambio nosotros queremos decirles ¿Que podemos ofrecerles? En vez de preguntar que nos traen ellos. Estamos tratando de cambiar ese paradigma”.

Ana, 20 años – “Estamos viendo que la basura que recolectamos estaba afectándonos realmente. A veces nuestra gente corta árboles en las montañas y no vuelve a sembrar otras. Nosotros nos juntamos y dijimos tenemos que hacer el cambio; si nosotros no lo hacemos, nadie lo hará. Queremos dejar un lugar hermoso a los que vienen tras nosotros.

Jairo, 21 años: – estaba estudiando ciencias naturales y pensando en el futuro de nuestro ambiente, viendo lo que ha estado ocurriendo, me espante. Luego un día en la iglesia escuché una de las charla de Martin y me encanto la idea. Esa fue la luz que me inspiró a unirme a este equipo”.

Pablo, 18 años: – “ahora que hemos estado recolección de los desechos la gente está comenzando a creer y confiar en nosotros. Guatemala está cambiando, y quiero ser parte de ese cambio. Tenemos que esforzarnos realmente para ser los mejores”.

Nicolás, 16 años: “Es tiempo de levantar un generación de cambio. Quizás las generaciones pasadas creían que al cortar los árboles brotaban de nuevo, no había necesidad de resembrar, sin embargo, ahora nos damos cuenta que no es así ellos no crecen por si solos. Si no hay árboles no puede haber vida, porque no podríamos respirar.

Josías, 20 años: “A veces nosotros los jóvenes realmente no pensamos lo que estamos hacienda, tiramos la basura. Pero ahora nos damos cuenta que nuestro medio ambiente nos necesita, por eso empezamos estos proyectos, consientes que requieren mucho esfuerzo y trabajo. Yo soy el encargado del área financiera, se que necesitamos dinero para hacer estos proyectos realidad. No sé como lo conseguiremos, pero si de algo estoy seguro es que si lo vamos a tener.

José, 18 años: “Aquí en estas tierras montañosas, antes el sol nos calentaba, ahora nos quema. Tenemos que hacer algo por nuestro planeta. No podemos cambiar lo que ya se ha hecho pero lo que si podemos hacer es concientizar a nuestros amigos y vecinos, preguntándoles ¿qué es lo que queremos dejar a nuestros hijos? No debemos dejarles un planeta destruido. Queremos que ellos también puedan disfrutar lo que nosotros disfrutamos.”

Carmina, 24 años: “Tuve la oportunidad de trabajar como voluntaria en una ONG, y de compartir con muchos extranjeros. Durante esa experiencia me di cuenta de la realidad en que estábamos viviendo – fuimos a varios lugares y en muchos de ellos ya no habían árboles, las montañas están casi totalmente deforestadas, visitamos muchos lugares en extrema pobreza. Esta experiencia me motivó a hacer algo, pero sola no podía hacerlo. Vi como los extranjeros venían a ayudar a esta gente, cuando ellos les extendían la mano para ayudar pedían más no quieren hacer algo ellos mismos para superar.

“¿Por qué gente de afuera viene ayudar a los nuestros cuando nosotros también podemos hacerlo? Pero luego una amiga me contó sobre ProJuve, al principio no me convenció, sino hasta la tercera vez y dije iré a ver lo que están haciendo. Al llegar Martin me planteo toda la visión de ProJuve. Y pensé, creo que puedo contribuir en algo aquí. Así que decidí quedarme y formar parte del equipo, para hacer realidad la visión de una Paxtocá Verde.”


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Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Sunset, coming into Quetzaltenango/Xela

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

QUETZALTENANGO, Guatemala – Desperté este brillante Día de las Madres con la vista desde la azotea del volcán Santa María y las formas conicas del verdor de las montañas que rodean esta encantadora ciudad, en las alturas. Quetzaltenango, conocido por los guatemaltecos como “Xela” por su nombre indígena, me parece literalmente un respiro de aire fresco.

El sonido de cachetada de las señoras en la cocina de al lado al estar “torteando”(hacer tortillas a mano), se entremezcla con la risa y la charla.

Mi bella madre e hija están bien y felices – Estoy agradecida por esto, y por lo todo que me han dado y estoy agradecida con skype, que me permite estar conectada desde tan lejos. Estoy agradecida también por las manos capaces y amantes de todas las madres a mi alrededor, que serán homenajeadas hoy con cenas familiares, eventos especiales y los ramos de flores espectaculares que se venden en las calles y mercados.

Pero más que nada, agradezco a la Madre que nos sostiene a todos, la Madre Tierra cuyos fértiles suelos, ríos caudalosos, fructíferos bosques y vastos océanos nos proveen alimento y abrigo, siglo tras siglo, y estoy agradecida por todos aquellos que trabajan para protegerla y nutrirla. Desde que he llegado a Guatemala, he conocido a tanta gente así.

Mis conversaciones con ellos han puesto de manifiesto la destrucción del medio ambiente todos los días en muchos niveles, la gente desde los taxistas hasta los vendedores ambulantes comentan sobre el calor cada vez más intenso, el aumento de las inundaciones, la contaminación de ríos, lagos y el aire. La mala noticia está en todas partes, y puede ser abrumador a veces. Pero también lo es la buena noticia: el hecho de que muchos están dedicando su energía y talento para cambiar el curso.

Me gustaría citar sólo algunos de los que me han inspirado en sus labores por la Madre Tierra en dos semanas cortas, interrumpidas en Guatemala, y les deseo a todos un Feliz Día de la Madre:

Magalí and Alejandra

Magalí Rey Rosa, la hermosa y elocuente voz de las áreas silvestres, cuyo trabajo en las últimas tres decadas ha despertado a tantos, y su hija, Alejandra Marroquín, quien lleva la antorcha.

Bayron Medina

Bayron Medina, un descendiente de los agricultores mayas en Alta Verapaz, que ahora trabaja para el Ministerio de Medio Ambiente, en colaboración con los agricultores en las zonas rurales para ayudarles a entender el valor de los recursos naturales que son confiados a su cuidado;

Maria Jose España

María José España, Mario Rodrigo Gonzalez and Karla Maldonado de los Mapaches, un grupo vibrante en la capital que comenzó a rescatar un cañón forestal y se ha desarrollado a una misión mucho más amplia;

Masa Critica Guatemala

Manuel Gómez, Dwight Posadas y el resto de Masa Crítica de Guatemala, un grupo de ciclistas dedicado y determinado a establecer el derecho de paso en calles muy transitadas de la capital para los ciclistas.

Steve Dudenhofer

Steve Dudenhofer y el resto de su equipo en Ak Tenamit Maya School, donde la protección de la tierra es una parte integral del plan de estudios, y los graduados están haciendo olas en todo el país en el desarrollo sostenible, la salud comunitaria, alfabetización de las mujeres y los proyectos de ecoturismo;

Maite Rodriguez Blandon

Maite Rodríguez Blandón de Fundación Guatemala, trabajando para empodizar mujeres guatemaltecas en la base. Levantando las mujeres de la pobreza y dandoles control de sus terrenos, dice, es una de las mejores maneras para proteger el medioambiente.

Mega and Amanda from Rasta Mesa

Amanda y Mega en Rasta Mesa, que trabajan en Livingston para preservar la cultura Garífuna y la tierra.

Eduardo Gularte y Gaby Diaz

Eduardo Gularte, Gaby Díaz y otros del Centro para la Comunicación y el Desarrollo, un grupo de comunicadores de trabajo dedicado a capacitar a las personas a nivel local para utilizar herramientas de comunicación para el cambio social;

Edith Panameño

Edith Panameño, una maestra de escuela que trabaja para establecer una red de eco-clubes de la región del Lago de Izabal;

Silvia, Maria Isabel y Luis Rey

La familia Reyes del Hotel Ajau, y todos los dueños de negocios luchando para hacer sus compañías sostenibles bajo los programas Green Deal y Great Green Deal;

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad de Campus Sustentable, Universidad Rafael Landívar, y Rai Aguirre de EcoCinergia, Universidad de San Carlos, dos grupos que estan trabajando con ingenio y creatividad en diferentes formas de crear conciencia en el Campus.

Community Radio activists at a CECODE workshop in Xela

Sandra, Tino, Maribel y muchos otros en una red de activistas de las radios comunitarias, que han trabajado encarando la represión gubernamental para llevar las noticias y los análisis pertinentes a las comunidades indígenas y campesinas de Guatemala, en su lengua materna.

Movimiento Agua y Juventud workshop in Xela

Alejandra Tiguila y un anfitrión de otros con el capítulo guatemalteco de Movimiento Agua y Juventud, un grupo internacional muy dinámico que combinando energía y compromiso iluminan la obscuridad – y mi corazón – en un centro de retiro en Quetzaltenango al que recientemente asistí.

La lista sigue y así seguirá, mi lista de contactos se ha multiplicado, y no voy a ser capaz de visitar a una décima parte de los valiosos grupos de trabajo de conservación en todo el país. Sin embargo, lo que he visto en estas dos semanas da muchas razones para la esperanza. Sigue leyendo en los próximos días y semanas para cumplir con estos y muchos que estan cambiando el mundo y se esfuerzan por hacerlo mejor en conjunto con El Proyecto Esperanza.

Hospitalidad en Linea en Guatemala

Hospitalidad en Linea en Guatemala

Top, Cristina Diaz; above, José David Diaz.

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

CIUDAD DE GUATEMALA – La ciudad brillaba debajo de mí como una alfombra de diamantes, desciendo apaciblemente sobre el valle y las montañas circundantes. Esto es tan hermoso como la Ciudad de Guatemala olvidada de Dios podría ser, pensé, luego me regañó por el pensamiento. Lo único que sé al respecto de esta ciudad, es lo que he leído y alguna vez que pase por el aeropuerto. No lo suficiente como para emitir un juicio. A estas alturas debería saber que no se puede juzgar una ciudad por la cobertura de los medios — miren la ciudad de México, por ejemplo, la cuál he llegado a amar.

Y, de hecho mi primer noche en la Ciudad de Guatemala ha desmentido la amplia condena de las mayores megalópolis de América Central.

Gracias a Couchsurfing.com, tenía amigos que me esperaba con la cena y direcciones, mapas y guías e ideas para mi proyecto. Tomé un taxi a su hermosa casa junto a un parque en la Zona 2 y suspire aliviada. Creo que estaré bien aquí.

Couchsurfing, para los no iniciados, es una comunidad de personas a nivel internacional interconectados a traves de la internet a quienes les gusta viajar y conocer otras culturas, pero no necesariamente quieren gastar una fortuna en hoteles. Los miembros en esta comunidad ofrecen compartir un sofá, una cama o incluso una habitación(dependiendo de las posibilidades de cada anfitrión) a los viajeros por una, dos otres noches. No hay ningún cargo, sólo un acuerdo tácito de que algún día tendrán un espacio en algún lugar al que estos decidan viajar. Además de ahorrar dinero, el sistema permite la entrada inmediata y una visión de la cultura local.

Yo había oído muy buenas críticas acerca de couchsurfing y decidí darle a este sistema una oportunidad. Hace tan sólo un día atrás, me senté en un café en St. Louis, Missouri, me suscribí y puse mi perfil, luego encontré una lista de alrededor de 70 miembros en la Ciudad de Guatemala. José David Díaz, un ecologista de restauración de Guatemala que trabaja con el Ministerio de Medio Ambiente, era mi primera opción, le envie un correo electrónico. Unos minutos más tarde, recibí una cálida bienvenida.

La noche siguiente, allí estaba yo, cenando con él y sus padres -Cristina, su madre, había cocinado chile con carne al estilo Texas, especialmente para mí, y una fritura maravillosa berros, acelgas con pimiento rojo dulce, elote y tortillas de maíz hechas a mano. Se había superado a si misma.

José David, por su parte, compartió conmigo información sobre los diversos grupos que sabe están trabajando en proyectos interesantes – un proyecto de protección de cuencas hidrográficas en la provincia oriental de Baja Verapaz, cerca de la ciudad de Cobán, a donde ya he pensando ir y un proyecto de colaboración entre comunidades indígenas de la Central Tierras Altas que están trabajando juntos para proteger los bosques de madera la caza furtiva y otras incursiones destructivas. También me mostró un excelente sitio web con mapas topográficos de todo el país, y me dio su breve reseña de la situación ambiental del país.

Él esta preocupa por la exploración de petróleo que se esta llevando a cabo en el Lago Tigre el cuál preserva la zona pantanosa del sur. “Es un habitat muy especial y muy frágil, dijo y no quiero pensar que pasaría si hubiese un accidente”; ambos nos estremecimos al pensar en el desastre ambiental que actualmente se desarrolla en el Golfo de México. Hoy mismo, el noticiero informó que la mancha de petróleo es de una milla de profundidad y el derramamiento no es de 1.000 barriles al día, sino 5000, y los científicos temen que esto acabe con el frágil ecosistema a lo largo de la costa del Golfo.

José David me ha dado su dormitorio mientras él duerme en un colchón en la sala de su casa. Cuán increíble hospitalidad! Es una habitación hermosa y espaciosa, con un gran ventanal que da a un pequeño jardín trasero. Fotos y recuerdos de sus viajes por el mundo están en todas partes.

Ayer el viaje fue bueno – Yo estaba volando en espera gracias a Audrey, ambos vuelos transcurrieron sin problemas. De Dallas a Guate, me senté junto a un Ingeniero en Tecnología que trabaja en una compañia de energía renovable y viaja con frecuencia a China y Hong Kong por su trabajo.

Me dijo que los chinos están invirtiendo fuertemente en energía eólica y solar, algo que he estado escuchando en otros lugares. Me contó de los “kilometros y kilometros” de remolinos de viento en las afueras de Shanghai.

“Este no es una cosa de Quixote!” exclamó. “Es un negocio de verdad.”

Mientras tanto, el derrame petrólero se aproxima a la costa del Golfo, leo que la Gran Bretaña
esta retrocediendo en sus perforaciones petroleras alejandose de nosotros. Al mismo tiempo, el Ingeniero esta preocupado por la nueva ley antiinmigrante en Arizona la cuál requiere que todo inmigrante lleve identificación en todo momento.

“Al parecer los estadounidenses no saben que son los inmigrantes los que mantienen la economía en marcha”, dijo. “Después de todo, todos en Estados Unidos proviene de Europa. Así que casi todos son inmigrantes también!”

Para mi abuelo campesino: De Guatemala a Missouri

Para mi abuelo campesino: De Guatemala a Missouri

Goodbye, Livingston

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

CIUDAD DE GUATEMALA – saludé al alba en el muelle de Livingston con el corazón oprimido y aborde la lancha ligera que hace las veces de ferry y me prepare para el viaje y baño de agua de mar con rumbo a Puerto Barrios, donde había de tomar el autobús a la capital, pasar la noche en un hostal y agarrar el primer vuelo de vuelta a casa en Missouri.

Ahí en el entorno hóstil y estéril de un hospital se encuentra mi abuelo, el agricultor, un hombre que no soporta permanecer acostado o encerrado por tanto tiempo. Debilitado hasta el punto de la derrota por una serie de infecciones virulentas, pidió ayer al médico que le diera una pastilla para acabar con todo. Tan fuerte como un viejo roble que ha soportado muchas tormentas hoy simplemente no es él. Va a casa con mis padres esta noche con cuidados hospitalarios. Dos días puede ser demasiado tiempo, pero no hay más remedio. Estoy rezando para alcanzar a verle por última vez, pero lo más importante, que él pare de sufrir.

Mi primera semana en Guatemala, visto desde el vibrante puerto caribeño de Livingston, se mostró optimista, llena de ruido y el movimiento de las celebraciones de Semana Santa, reuniones con líderes de la comunidad comprometida y un tiempo bien empleado en la selva y en la playa. Tomé un paseo ecológico cultural Garífuna con Mega y Amanda en Rasta Mesa, un centro comunitario en el corazón de la comunidad local de Garífunas que se esfuerza por reforzar el orgullo cultural y la sensibilidad ecológica entre los jóvenes locales, proporcionando al mismo tiempo clases y paseos para los turistas y voluntarios.

También me reuní con líderes de Ak Tenamit, una escuela autónoma Maya que está cambiando la vida de los pobladores creando una nueva dinámica de liderazgo para los próximos años. Hice planes para visitar la escuela esta semana.

Sabía que vendría la tristeza – He leído mucho de la historia y la política de Guatemala por lo que pense me sería fácil, un país dividido por casi cuatro décadas a causa de una brutal guerra civil y devastado como lo ha sido por la explotación de las empresas multinacionales.

Ayer leí en La Cuerda, una publicación ecofeminista producido aquí en la capital, que más de dos tercios de los bosques ricos en biodiversidades de Guatemala ya se han perdido en el último medio siglo. Cada año, más de 70.000 hectáreas de bosque se pierden – a razón de 200 campos de fútbol al día.

Mi primer introspección en la obscura depresión me invadio temprano en la semana mientras me preparaba para reunirme con los coordinadores regionales de FUNDA-ECO, el grupo ecologista mas grande del país. Cuando revisé su página web, encontre una desagradable sorpresa, uno de sus guardas forestales había sido asesinado recientemente y además otros, incluido su director, habían recibido amenazas de muerte.

Cleopatra y Justo, que trabajan con las comunidades en toda la provincia de Izabal, en el este, me tranquilizarón asegurandome que no creían volver a tener problemas. Sentí un profundo malestar y decidí ahondar mas en este tema en la siguiente semana.

De hecho hoy tenía programado dirigirme a la reserva en San Gil, donde Don Samuel había trabajado protegiendo el bosque durante décadas hasta que fue muerto a tiros mientras trabajaba en su oficina en enero. Su trabajo fué reportar a los taladores furtivos de madera, operaciones ilícitas y otras amenazas a la zona, y sus colegas creen que enfureció a la persona equivocada.

Hasta el día de hoy he conseguido de alguna manera evitar la tristeza. Mi tarea autoproclamada es centrarme en las historias de éxito – para demostrar que el compromiso personal y colectivo y la iniciativa están haciendo una diferencia. No me permitiré ahogarme en la negatividad. Es simplemente un lujo que no me permitiré.

Y sin embargo, allí estaba. Sentí como me invadía mientras miraba a la distancia las montañas empañadas por la bruma. Me moría por ver esas colinas verdes durante años, leyendo sobre el resplandeciente quetzal, el tucán, el guacamayo, los heroicos esfuerzos para preservar su extraños hábitat y las heróicas luchas de los pueblos indígenas por proteger sus tierras y su estilo de vida.

Hoy, sin embargo, conforme nos aproximabamos a las brumosas montañas, se me encogió el corazón al verlas color marrón y estériles. Unas fueron devastadas a machetazos y quemadas para dar paso a las milpas de la manera tradicional de roza y quema. Otras más fueron despojadas para proporcionar pastos para el ganado. En otros más, la razón se me escapaba – como una ladera empinada, donde increíblemente vi cómo un hombre preparaba su motosierra para cortar el último árbol que quedaba en una terraza de tocones. A los pies de la colina, como en una especie de resistencia silenciosa, ya sin extremidades, brotando de unas grietas en el tronco unas hojas verdes aferrandose a la vida.

Guarde silencio. Había llegado el fin del que una vez fuese un bosque exhuberante. Ah, flotaba una estela de niebla sobre montañas color púrpura a la distancia. Y al acercarnos acercanos, más laderas color marrón despojadas. Los campos con un plástico rayado, a la espera de siembra – fresas? – Laderas enteras devastadas hasta dejarlas sin un solo árbol que puediese proteger el suelo de la erosión por causa de las fieras tormentas tropicales.

La buena abuela guatemalteca se sentó a mi lado, con las sandalias tachonadas de diamante de imitación y su bolso a juego, me miro con curiosidad mientras levantaba mi cámara para filmar el desastre ambiental desarrollandose a nuestro alrededor. No la podría explicar. No puedo evitarlo cuando veo estas cosas. Siempre he sido así.

Cruzamos un río, enturbiado con un crecimiento verde malsano. Río abajo, las mujeres lavaban su ropa en las rocas.

¿Acaso estos hombres con sus motosierras no ven lo que veo? Esas lluvias habían comenzado ayer estando aún en mi cama, golpeaban el techo con una intensidad violenta, hora tras hora.

Pasamos un pastizal polvoriento, estéril, atravesado de parches de hierba gris. ¿De que se alimentaba el ganado – el polvo?

Volví a pensar en mi abuelo, un campesino de tierra de Missouri, alimentando la tierra con su propio sudor. Año tras año trabajó para restaurar los suelos de la erosión y degradación de esa granja que había comprado con el dinero obtenido tras largos años de árduo trabajo en los ferrocarriles y una fábrica, la misma finca que su padre había arruinado y perdido en la Gran Depresión.

Pensé en todo el cuidado que tomó preservar los árboles en su tierra, donde todavía veo en mi mente su pequeño rebaño de vacas pastando apaciblemente a la sombra de esos árboles. Pensé en su amor por esa tierra, su profundo conocimiento de cada planta, cada animal, cada temporada y sus caprichos, los conocimientos de esta tierra que se irán junto con él. Recordé el momento en que depuso su arma para nunca jamás volver a cazar.

“Miré a esa ardilla, y lo vi mirándome. Simplemente no tuvo el ánimo para hacerlo”. Se rió de sí mismo. Fué criado por su padre, un cazador que se dedicaba a vender los pieles de zorro; él mismo habia alimentaba a su familia de vez en cuando conla caza de un conejo, una ardilla o un ciervo. Hubo un tiempo en que era necesario. Este ya no era el momento.

Sabía que a él también le entristecería ver lo yo veía en estos momentos.

Estamos al finales de la temporada seca, me recordé a mi misma. La próxima vez que venga por aquí, las plantas habrán crecido y todo volverá a ser verde.

Fué entonces que ví la mina de piedra caliza que se alzaba delante de mí. Toda una ladera de la montaña habia sido removida, convertiendola en grava para cemento. ¡Otra ladera más! y otra. El polvo blanco estaba cubriendo todo.

“Cementos San Antonio”; fué orgullosamente pintado de blanco en las laderas estériles.

“Sal si puedes”, rezaba un cartel – el nombre de un río? una ciudad? Literalmente, “vete, si puedes”.

De nada sirve. Hay días en que lo único que puedes hacer es ahogar la tristeza. Ciudad de Guatemala, el largo vuelo a casa y mi abuelo esperan.

Amando Livingston, Guatemala

Amando Livingston, Guatemala

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

Liberaros de la esclavitud mental; nadie más que nosotros puede liberar nuestras mentes.-Redemption Song, de Bob Marley

LIVINGSTON, Guatemala – Llegué en barco desde hace cinco días a este pueblo de pescadores parte Maya, parte Garífuna (grupo étnico descendiente de esclavos africanos escapados, mesclado con los indígenas de las islas Caribes). La única manera de llegar, de hecho, es por barco.

El viaje de 45 minutos desde Punta Gorda fué todo una Montaña Rusa sin lo mas mínimo de seguridad, y al final, estábamos todos empapados por el salpicar del mar, agarrándonos unos a otros y exhaustos de gritar, por lo que no estaba de humor para hacer frente a los que acosan a uno para conseguir venderme un paseo u hospedarme en sus hoteles. Me ató la mochila y me dirijo directamente a la colina hacía la oficina de inmigración, más allá de los puestos de camisetas de Bob Marley, gorras bordadas Rasta, tejidos finos y artesanías Maya.

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La colorida mezcla cultural de Livingston, su ambiente de fiesta y actividades de ecoturismo se han combinado para hacer de ella un destino turístico natural, estoy rodeada de mochileros de todo el mundo. La ciudad esta especialmente llena esta semana, Semana Santa trae turistas de todas partes de Guatemala también. Arriba, la calle es mezclada con banderas de plástico rojas anunciando Gallo, la cerveza nacional; en el aire el repiqueteo de los tambores Garífunas.

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Justo en frente a la Oficina de Inmigración está el hermoso Hotel Villa Caribe, lujoso ambiente con vista espectacular hacia la bahía, los veleros y los remolqueros. Aún mojada por el rocío del mar a causa del viaje, los camareros gentilmente me miran de reojo, pero sigo adelante y me deshago de mi pesada mochila y me decido a probar una especialidad local: coco loco – jugo de frutas y ron, servido en coco y “tapado”, una sopa cremosa de marisco con crema de coco.

Después del almuerzo estaba lista para encontrar un lugar donde hospedarme – de $130 dolares por noche, Villa Caribe estaba descartado, pero justo arriba de la colina, el hotel de Río Dulce tenía un precio accesible a partir de $12 dolares. Estoy en el centro de la acción, la música viene de todas partes, me dirijo al otro lado de la calle a Happy Fish, donde algunos bateristas punta están tamboreando a un ritmo rápido, marcado por el tradicional instrumento Garífuna hecho de conchas de tortuga.

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Aquí probé la bebida local Garifuna – Gifiti, se llama, una mezcla loca de ron, anís, pimienta negra, canela, y una variedad de hierbas de la selva, con unas semillas de marihuana en buena medida. Se supone que te dan energía, y definitivamente podría utilizar algo de eso.

El día 2 me puse en camino para encontrar un entorno mas propicio para el trabajo, la Casa Rosada ha demostrado ser el lugar inidicado. Esta a camino agradable del alboroto del puerto, pero es un mundo aparte, este encantador hotel ofrece cabañas amuebladas y decoradas bellamente, muebles pintados con colores típicos de la región, ambiente, cafetería y espectaculares brisas y vista de la bahía. También hay buena señal de internet, deliciosas comidas con opciones vegetarianas. Los propietarios Sandra Goosens y Javier Putul hablan varios idiomas y son reconocidos en la región Javier es un nativo Kekchi Maya, y Sandra es Belga. La tarifa de su hotel es de $20 dolares; una ganga!

Había planeado relajarme un poco y ponerme al corriente con la escritura de esta semana, pero no se iba a poder. El primer día me encontré con la oficina de FUNDA-ECO, la fundación ambiental mas grande de Guatemala. El martes, encontré Buga Mama,, un restaurante ecológico certificado por el ecoturismo y operado por la Escuela Maya Ak Tenamit, que a su vez promueve importantes iniciativas ambientales y sociales en las comunidades Maya.

El miércoles fuí invitada a visitar una aldea cercana, Plan Grande, para observar un proyecto de aldea ecoturística. Y el Jueves me reuní con los dueños de una iniciativa eco-cultural Garífuna Rasta-Mesa. Es evidente que muchas cosas estan sucediendo aquí, hice arreglos para quedarme una semana mas y observar de cerca sus programas. Lamentablemente entre entrevistas con locales, observar la cultura del area y los planes de la próxima semana no he tenido mucho tiempo para escribir.Rasta Mesa

Tengo, sin embargo, muchas fotos; Livingston es muy fotogénico. Estas son algunas de los mejores.


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