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Compositor de Wirikuta: “Es como una lágrima que derramó desde mi alma”

Compositor de Wirikuta: “Es como una lágrima que derramó desde mi alma”

Arriba: Los Huizaches del Desierto: Yaser Ventura, Javier Ignacio Martínez Sánchez y Juan Prado.

Por Tracy L. Barnett

La posibilidad de un atentado sobre Wirikuta, tierra sagrada por los Wixárika y muchos más, llegó por primera vez a Javier Martínez a través de una visión de un marakame Wixárika. El sueño del marakame lo marcó de por la vida: La montaña le había dicho que estaban sacando sus entrañas, su vientre.

En eso entonces, nadie sabía lo que significó el sueño. Ahora, todos los presente en esa ceremonia entienden muy bien lo que estaba revelando la montaña en esa visión. Ahora la empresa minera canadiense First Majestic Silver Corp. está preparando para abrir una mina de plata a unos pocos metros del mero Cerro Quemado, el corazón del sitio sagrado.

“Es como una lágrima derramó profundo desde mi alma, un cariño muy especial,” relata Javier, quien ha vivido en la zona durante mas de 10 años. “Entonces cuando se me invita a través de este movimiento que surgió de la aparición de esta empresa minera que entiende el territorio de otra forma, sin este peculiar matiz afectivo, cariñoso, profundo – yo creo que es tiempo para empezar a decir algo.”

Cuando Javier recibió una invitación para escribir una canción para un evento en defensa de Wirikuta, se acordó de la visión del marakame.

“Entonces nació esta cancioncita, así muy muy de mi corazón y creo que con voz de muchas personas,” dijo el compositor. “No tiene una voz subversiva así muy guerrillera para confrontar sino mas bien es una propuesta para despertar un poquito la consciencia de lo que estamos hablando, y como unir estas voces de los abuelos huicholes.”

Lo que sigue es una entrevista con Javier realizada durante una visita a las oficinas de AJAGI en enero 2011.

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Mañana en Wirikuta (Javier Ignacio Martínez Sánchez foto)

Entrevista con Javier Ignacio Martínez Sánchez
Músico y compositor de Margaritas, Wirikuta

Tracy: Como te ocurrió la idea de escribir una canción sobre la situación en Wirikuta?

Javier: La idea de Wirikuta resuena en mi corazón y en mi experiencia de vida en muchas formas, porque llegue a Wirikuta haciendo un estudio que contribuía al plan de manejo de la Reserva de Wirikuta en 1998. Entonces ahí viví en una de las comunidades que pertenecen a Wirikuta y las que están incluido en uno de las áreas núcleo, es decir áreas en que dejan las ofrendas los grupos de jicareros wixarika, y pues me involucré varios años trabajando. Después de mi trabajo de tesis me quede varios años viviendo en la comunidad de Las Margaritas del municipio de Real de Catorce.

Entonces trabajamos varias proyectos sociales junto con Eduardo Guzmán Chávez atendiendo cuatro comunidades y fue un experiencia muy grata. Después hice un estudio sobre Wirikuta y el uso del peyote. Eso es un tesis de maestría en antropología social. Entonces bueno esto en el lado académico pero a la vez interrelacionado con mi propia vida, no? Desde conocer a la gente, el matiz mas acercado al ambiente que tiene el pueblo de México en este área de la región del altiplano. Para mi fue súper enriquecedor y fue súper halagador conocer gente tan perseverante en sus tradiciones orales y sus tradiciones de relación con la naturaleza y el campo.

Tracy: Era gente Wixárika entonces?

Javier: No, son mestizos. Son personas que pertenecen a haciendas, de producción española, sus antepasados eran peones de estas tierras, con una mezcla de sangre española entre tlazcalteca, huachichila … son comunidades que se dedican al modo de producción campesino, de alguna forma, que tienen una consciencia del territorio muy profunda. Entonces de esto me enamoró ahí, me quede trabajando ahí, por supuesto mi vocación de cuidar el ambiente en que se dan las culturas tanto la mestiza tanto la wixaritari, la wixarika. Fue lo que me apasiono para quedarme a vivir ahí.

Tracy: Cuantos años has estado ahí?

Javier: He estado ya como 10, 12 años. He tenido temporadas en que he salido, pero todavía estoy ahí.

Entonces todo este cariño para esta tierra, la oportunidad para conocer un poco una pequeña luzecita del aspecto de lo que es la cosmovisión huichola me complementó mucho, el querer por esa tierra, un querer tan profundo, digamos, tan arraigado, una relación tan profunda, tan compenetrada en el organismo de las comunidades huicholas. Es como una lágrima que derramó profundo desde mi alma, un cariño muy especial.

Entonces cuando se me invita a través de este movimiento que surgió de la aparición de esta empresa minera que entiende el territorio de otra forma, sin este peculiar matiz afectivo, cariñoso, profundo – yo creo que es tiempo para empezar de decir algo en forma mas real, desde una perspectiva mas profundo, un cariño mas profundo en términos de la relación a la tierra. Ya es bastante conocido que la tierra es un ser viviente, y que tiene sus matices bioregionales de expresar la vida, y necesitamos recordar esa manera en la que todavía muchas culturas de nuestra mundo se entiende con ella.

De mi parte, la contribución digamos, a poder decir algo acerca de este asunto de minera a través de una canción, de una voz que pudiera hablar un poco desde mi parcial punto de vista sobre el asunto, teniendo que ver con mi experiencia directa en algunos momentos muy especiales en que como invitado formamos parte en ceremonias huicholas y se escuchaba la voz del marakame, con la revelación que daba al amanecer el marakame acerca de lo que había dicho la montaña, que estaba sacando sus entrañas, que era su vientre, que eso era lo que realmente necesitaba expresar la tierra …. entonces eso fue hace 10 años y todavía me queda muy grabada.

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Marakame (Javier Ignacio Martínez Sánchez foto)

Tracy: hace 10 años estaba todavía practicando minería en la zona?

Javier: No…

Tracy: Entonces estaba viendo lo que pasó hace años?

Javier: No, quizás él estaba escuchando esta voz de la montaña que estaba ocurriendo eso… en aquel entonces nosotros teníamos una preocupación más superficial sobre el saqueo del peyote. Nosotros estábamos acercando las comunidades para hacer una vigilancia comunitaria sobre el abuso del peyote. Como podemos involucrar a los que llegaba, a los actores que tienen años de entrar este territorio, en algo mas participativo, que no se les viera como algo indeseable, sino poder tener una comunicación con estas personas que llegaban, para hacerles entender de otra forma que están entrando un lugar sagrado, que necesitaba respetar, que era ademas un terreno ejidal… como darles un contexto de lo que ocurría, no?

Entonces a partir de esto apareció nuestra prioridad – pero sin embargo lo que nos reveló este marakame Eusebio fue que la Madre Tierra, la montaña, estaba diciendo que necesitaba atender este asunto, que eso fue realmente lo que le estaba dañando, no? … en eso entonces, o como premonición que lo advertían. Entonces 10 años después, Lalo (Eduardo Guzmán) comentó eso en una primera reunión que tuvimos, eso entre varias personas para saber lo que necesitábamos atender y por donde debemos empezar a darnos cuenta a lo que estaba sucediendo. Entonces nació esta cancioncita, así muy muy de mi corazón y creo que con voz de muchas personas porque de alguna forma nosotros como mestizos, como cultura digamos de la ciudad, con otra tipo de expresión también, pues hemos tenido alguna luz en nuestro camino, algo nos ha dado esta lugar, alguien que hemos pasado por ahí, o hemos tenido el patrimonio cultural mexicano, que trasciende lo mexicano por supuesto, pero para ponerlo en términos que trasciende y permite a ver esta riqueza que ha de apoyar, no? y dije que vamos a hablar de eso.

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Madre huichola (Javier Ignacio Martínez Sánchez foto)

De esta forma tuvimos una reunión y Sergio un compañero de trabajo, también de la asociación Masacalli, me pidió a formar un parte también. Me pidió a escribir una canción para un evento que íbamos a tener ahí en allá y me sentí a escribirla y pues así nació como una expresión natural. Ahora para mi era como una necesidad de contribuir en algo. La cuestión musical esta relacionado con la cultura y por supuesto con el hikuri, con la flor que crece en el desierto….mas allá de esa forma, mas allá de entender el hikuri como una forma sino como un ser, si en este mundo de comunicación, de tantos redes de que se hablan hoy, pero como transmisor de un mensaje que liga mundos en el sentido de a través de música, de las expresiones musicales, a mí me ha apasionado como un ser como el hikuri puede expresarse a través de los pueblos con diferentes tonalidades y diferentes expresiones culturales expresadas en canto, en arte, en filosofía, entonces me he dedicado mucho lo que ha descubierto los matices en los cantos de los marakames, en los cantos de los tantos culturas que no son huicholes pero que también tienen un expresión como los raramuris, como los kikapú, como los arapaho, los kiowa, los cheyenne.

Hay una ruta, dicen que todos los del Norte se ligaron con las culturas aquí del altiplano y de ahí subieron esta cultura a sus pueblos. Hay varios estudios sobre eso. No conozco a profundidad pero actualmente hay grupos del Norte hasta Canadá que tienen sus expresiones aunque son relativamente nuevo como 300 años pero también es algo que se ha tejido el mismo hikuri.

Entonces por eso, me ha llamado mucho la atención atender eso de las expresiones musicales a través de hikuri y mi propuesta es también una expresión, es una expresión de esa de alguna forma, porque la canción tiene un poco este ritmo de guitarra tradicional pero mas fusionado con algo mas moderno como pop jazz y un poco de soft rock.

Estamos también Juan (Prado, flautista), también Cesar (Castañeda, productor) y Yaser (Ventura, percusionista), y yo compuse la canción y la base de la música y la guitarra, y adaptamos unos beats de sampler, y por supuesto percusión, y los coros de Ernesto (Jiménez) están ahí, así surgió la canción Estop Maining. No tiene una voz subversiva así muy guerrillera para confrontar sino mas bien es una propuesta para despertar un poquito la consciencia de lo que estamos hablando, y como unir estas voces de los abuelos huicholes …. Nuestra propia preocupación sobre la tierra, sobre considerar un espacio tan importante mas allá, mas trascendido lo de los huicholes es un espacio, un nicho ecológico muy importante en la región, es un parteaguas, es muy claro que la minería, años anteriores lo que dejaron en los suelos, perdida de cubierta vegetal en los suelos, erosión de los suelos, contaminación.

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Wirikuta (Javier Ignacio Martínez Sánchez foto)

No creo que sea un inyector clave en el desarrollo social de la región, no? – considero que es un alarma que este sonando para atender – claro, muchas realidades sociales tienen que ver con este espacio por supuesto, pero creo que no podemos seguir empleando estas propuestas en estos espacios que son relicto, espacios donde todavía son brotes de agua naturales, de agua limpia, de manantiales, donde corren venados o sus pumas y águilas reales….animales que llaman así la atención profundamente a proyectos fuertes de conservación, sino también aquellos matices sociales, estas riquezas de pueblos totalmente compenetrados con la región, y su manera de subsistir…hay muchas propuestas, ya que se están manejando en otras reservaciones protegidas alrededor del mundo, en que ya no cuadriculan las regiones de acuerdo a las direcciones políticas de la misma sino mas bien contemplan todo unificado que tiene que ver por supuesto con cuestiones de agua, de suelo, de vegetación – y por supuesto la cuestión humana, y la cuestión cultural, y la cuestión simbólica sagrada.

Aunque las grandes aportaciones de ecología que han se manejan como dice Gregory Bateson que han impulsado el hombre al santificar estos espacios por lo menos aunque llegan al conceptos por lo menos es un avance, es todavía un ecología espiritual que necesitamos, deshacer estos conceptos para compenetrarnos un poco mas con los elementos de la naturaleza, y ahí es lo que tenemos que aprender le las culturas madre, las culturas padre, de las culturas nativas que nos enseñan bien como es ese dialogar como es esa comunicación como es esa relación.

Prácticamente todo eso que te platico quede un poco resumido en esta canción, musicalmente es algo muy modesto muy sencillo, no es la gran obra maestra, pero engloba muchos pedacitos que tratan de decir algo y de llegar al corazón de las personas para que podamos voltear a ver estas realidades, para decir que ya basta, ya es hora de que sepan mucha gente que están dándonos cuenta que estamos acabando con nuestro mundo, con nuestros pequeños jardines, nuestros espacios para respirar, para caminar, para conectarnos con nuestra tierra, con nuestra madre que nos ha mantenido aquí como si fuera un escenario natural para vivir nuestros verdades, no? y nuestros sueños.

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Aquí son las letras de la canción: Estop Maining

Los ganaderos de El Hatico: El problema es la solución

Los ganaderos de El Hatico: El problema es la solución

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Karina Santos y Diana María Belén Paredes

VALLE DEL CAUCA, Colombia – Cuando Alicia Calle, una científica ambiental de la Iniciativa de Liderazgo y Entrenamiento Ambiental de Yale, me contó sobre la Reserva Natural de El Hatico, su cara se iluminó por primera vez desde que la conocí una hora atrás. Habíamos estado hablando sobre el estado del medio ambiente en Colombia, un tema con mucho que lamentar, debido a la propagación de operaciones de minería, la deforestación para dar paso a plantaciones de coca, crianza de ganado, vastos monocultivos de caña de azúcar y palmera africana, contaminación del agua, la misma historia por todas las Américas.

¿Qué es lo que te da esperanza? –le pregunté, como siempre lo hago en cada entrevista. Fue ahí cuando sacó un folleto y comenzó a mostrarme fotos de El Hatico.

“Déjame aclarar algo: no me gusta la ganadería; creo que su expansión ha creado terribles problemas ambientales y desigualdad social en toda América Latina. Pero este es un lugar que realmente quiero que veas, un lugar que ha convertido un problema mayor en parte de la solución.”

Miré la fotografía y me pareció estar viendo la granja de mi abuelo, en las montañas Ozark, en el sur de Missouri: un hato de ganado color rojizo pastando entre los bosques sombreados de árboles maduros. Nada como los demoledores de pastizales sin árboles que se extienden hasta el horizonte, granjas de ganado que ví por todo el Petén guatemalteco, El Chaco argentino, en el México rural y en Paraguay.

Los ganaderos han despejado millones de hectáreas de selva tropical y bosques secos tropicales para crear pastizales para el ganado, liberando así incontables toneladas de carbono a la atmósfera en constante calentamiento, causando olas de sequías y erosión, eliminando el hábitat de vida silvestre y degradando los ríos que fluyen a través de ellos. Cerca del 27% del suelo colombiano es utilizado ahora para la producción de ganado y la deforestación continúa a una agresiva tasa de 300,000 hectáreas por año, de acuerdo con un artículo escrito por Calle y otros autores, publicado este mes en la prestigiosa revista Forest Ecology and Management.

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El Hatico, una granja familiar de nueve generaciones que se ha convertido en un oasis de biodiversidad entre los desiertos de caña de azúcar del Valle del Cauca en el sudeste de Colombia, ha seguido un camino diferente, y finalmente, los líderes del gobierno y la industria han comenzado a darse cuenta de ello. Ahora – según Calle – el modelo de El Hatico está siendo replicado a través del país gracias a un nuevo programa del gobierno y otros países están viendo los resultados.

Fue así como me encontré acompañando a la hermana de Alicia, Zoraida, a través de millas de campos de caña de azúcar, mientras me contaba un poco de la historia de El Hatico.

“Estamos viviendo un momento muy emocionante en el desarrollo del sistema”, me comentaba Zoraida. Como especialista en restauración ecológica en CIPAV Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria), ella ve en El Hatico y su sistema silvopastoral intensivo de crianza de ganado una herramienta clave para la rehabilitación ecológica de tierras tropicales degradadas. CIPAV ha dedicado 19 años a este proyecto y nunca había tenido una receptividad como la que se ha dado en el último año.

“Cada año estamos recibiendo dos o más visitas de grupos de productores mexicanos; estamos viendo a ganaderos y técnicos de Nicaragua, Panamá, Brasil, Cuba y Argentina. Ellos quieren ver cómo es posible hacer lo que se está haciendo”.

La crianza de ganado convencional requiere la aplicación de 100 a 800 kilogramos de úrea por hectárea al año, un fertilizante importado de alto costo basado en combustibles fósiles que contamina las cuencas regionales, degradando así, la calidad del agua y suprimiendo la población de peces. Los bosques tropicales que una vez se extendieron a lo largo y ancho del Valle del Cauca fueron tumbados hace más de un siglo para y muchas hectáreas fueron convertidas en ranchos de crianza de ganado. Desde ese entonces, el negocio más lucrativo del azúcar ha suplantado la mayoría de las granjas de ganado, causando así un impacto ambiental aún mayor por el uso extendido de herbicidas y pesticidas.

Finalmente estamos dejando el paisaje monocromático de las plantaciones de caña de azúcar y estamos entrando a un paseo de árboles de samán llenos de gracia. Una gigantesca ave desciende a través del camino frente a nosotras, como si nos diera la bienvenida a su mundo –un garrapatero, Zoraida me decía.

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Una bandada de ibis negras con sus picos rojos curvados revolotean alrededor y aterrizan en el exuberante césped del bosque a nuestra izquierda.

“Oh mira, es un coclí,” exclama Zoraida mientras un par de aves gigantes y magnificas aterrizan en un campo junto al camino. Esta especie está –también- casi extinta en la región. “Estas aves están casi extintas en el monocultivo del Valle del Cauca, pero acá tienen un hogar”.

Hemos llegado a El Hatico.

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Arribamos a una elegante puerta de hierro y Carlos Hernando Molina está ahí para darnos la bienvenida. Es el mayor de seis hermanos que atienden la herencia de sus abuelos y trabajan como educadores en agrosilvicultura, agrónomos y empresarios. Un hombre alto y bien parecido, con una sonrisa relajada bajo su sombrero de paja de ala ancha, está encantado de escuchar la historia de mi abuelo, el pionero en agrosilvicultura y de mi madre, la granjera orgánica, y nos conectamos inmediatamente.

Mi abuelo falleció en abril, y desde ese momento he sentido su presencia en mí fuertemente, especialmente en este día, ya que lo invité a acompañarnos al paseo. Creo que está contento con lo que vio.

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Carlos Hernando nos mostró primero la casa, una reliquia hermosa del finales de 1700, cuyas tejas de terracota han sobrevivido estos 230 años con daños menores, pero algunas de las vigas están comenzando a arquearse, y unos trabajadores estaban cuidadosamente desensamblándolas, reemplazando las secciones arqueadas y maravillándose al ver la integridad de la estructura original.

“Mira este pedazo de caña brava,” dijo Carlos Hernando, moviendo la cabeza maravillado. “Tan fuerte como hace 230 años”.

Lo mismo puede decirse de esta familia y su granja, que se ha mantenido junta a través de dos siglos de conflictos armados y revolución, guerras de drogas y crisis económicas y climáticas, un oasis en medio de las tormentas.

Pronto se nos unió otro de los hermanos Molina, el igualmente carismático Enrique José, junto con un especialista en biodiversidad y una educadora ambiental de Costa Rica, que habían venido para visitar la granja también.
“El problema de la defensa de los bosques es una gravedad angustiosa, y la más terrible amenaza con el porvenir de la región,” escribió el tío abuelo de Carlos Hernando y Enrique José, Ciro Molina Garcés, en 1937.

Para 1942, vastas extensiones por toda la región habían sido despejadas para la explotación de la madera y la crianza de ganado como podemos observar en las fotos aéreas que comenzaron esta presentación. Para 1986, el paisaje se había convertido en una enorme extensión de cultivos de caña de azúcar. Solamente el parche oscuro de El Hatico permaneció como bosque.

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Ahora, El Hatico es una granja de operaciones y usos mezclados, 32% del terreno está dedicado al cultivo de caña de azúcar orgánica, solamente el 5.5% es bosque maduro, pero otro casi 9% es bosque de bambú nativo, mientras que el 12.7% está bajo el denominado Sistema Silvopastoral Intensivo o SSPI por su acrónimo en español, y es la parte que está siendo observada de cerca por los líderes de la industria.

“Cuando hablamos con los productores agrícolas, miran a su alrededor y dicen, ah, esto no es bueno. Nuestros padres y abuelos nos enseñaron que se tienen que talar los árboles”, dijo Carlos Hernando. “Pero yo les digo, miren a su alrededor, vean por ustedes mismos. Tenemos 80 por ciento de cobertura de dosel aquí, y vean la calidad y cantidad de los pastos. Y esto es con cero insumos químicos. La conservación y la producción no compiten, sino que se complementan”.

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En términos de costo, la hoja de balance de El Hatico habla por sí misma. Debido en parte a la mejoría en la producción y en parte a la reducción considerable en el costo de los insumos – cero agroquímicos, cero suplementos de soya para los animales debido al mayor valor nutricional de sus plantas de pastoreo, y la disminución significativa de los costos de riego y la factura de electricidad asociadas – El Hatico muestra que la conservación es un buen negocio.

Además, los Molinas se están posicionando para recibir pagos por los bienes y servicios ambientales que proporcionan: fijación de carbono, producción de oxígeno, la regulación del ciclo hidrológico, la capacidad productiva del suelo y la conservación de la biodiversidad.

Pero lo que realmente captó la atención de los líderes del gremio ganadero fue la producción de El Hatico durante la sequía de 2009-2010, provocada por El Niño, que devastó los productores en toda América Latina. En el año 2009, El Hatico en realidad tuvo una mayor producción que el año anterior – un resultado sin precedentes en toda la industria.

“Y esto fue sin riego”, subrayó Carlos Hernando.

Llegó el momento del tour, un ejemplo excelente de la nueva oferta de agroturismo que es parte de su misión de educación. Carlos Hernando y Enrique José nos habían llevado a través de la puerta de hierro fundido y por el camino sombreado, donde un par de magníficos coclíes pacían en los altos pastos cercanos. Enrique José habló del reto de transferir los valores de la familia a cada nueva generación en una época donde la mayoría de los jóvenes dejan la granja en busca de otras oportunidades en las ciudades.

Aquí en El Hatico, cada niño al cumplir su tercer mes de vida es llevado a dar su primer paseo a caballo. El caballo sigue siendo una herramienta para conectar a los niños con la granja, y en su primera comunión reciben una pequeña yegua o potranca.

“Esto crea una especie de adicción”, explicó Enrique José, “una sana adicción – los sensibiliza frente a la herencia familiar. El conjunto de estos tres elementos – el equino, el humana y el entorno natural – son una bella manera de brindar educación ambiental a los niños.”

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De hecho, el recorrido por toda la granja es un enfoque educativo sumamente hermoso para todos nosotros. La siguiente parada es bajo las enormes ramas del árbol de samán que el padre de Enrique José y Carlos Hernando plantó hace 70 años y que se ha convertido en un símbolo de la finca.

Gran parte de la resistencia a la agrosilvicultura para el pastoreo proviene de la idea de que las plantas de hoja ancha son malas hierbas y deben ser eliminadas, explica Carlos Hernando. De hecho, la sombra elimina las malezas de hoja ancha más problemáticas y las plantas nativas proporcionan buen forraje con alto contenido de proteínas – “por lo que la ‘maleza’ se convierte en ‘bueneza’ “, bromea.

De vuelta en la vía de la entrada, una bandada de iguazas salió volando del pasto y los visitantes alistaron sus cámaras. Me doy cuenta que he visto más pájaros aquí en El Hatico de los que he visto en varias expediciones de observación de aves durante mi viaje.

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Aprendí muchas cosas en esta gira, una es que la caña de azúcar orgánica puede ser tan rentable como su homólogo asistido por productos químicos, y puede ser acompañada de otras plantas. Parte de la brigada de la caña de azúcar de los Molina estaba trabajando duro cuando llegamos: un rebaño de ovejas de pelo pastando en las gramíneas que crecen entre los callejones de la caña, lo que elimina la necesidad de herbicidas.

Cuando empezaron a experimentar con las ovejas como un medio para controlar las malezas, tuvieron mucho cuidado de usar cercas móviles para proteger la caña de los animales. Un día, sin embargo, el cerco fue derribado, y el pastor observó, para su sorpresa, que las ovejas no habían tocado la caña – sólo las gramíneas que crecían alrededor y entre las filas.

Al principio, los vecinos temían que las ovejas pudieran escapar y crear el caos en sus campos. Ahora, dice Enrique José, suele recibir llamadas telefónicas de los vecinos, que quieren pedir prestadas a las ovejas para la eliminación las malezas en sus propias parcelas: “¡Envíen los contratistas! dicen.”

Quizás lo más importante es la alternativa de los Molina a la quema de la caña, el enfoque de gestión de residuos de cosecha que predomina en toda la agroindustria azucarera. Al final de cada temporada de cultivo, la mayoría de los productores de caña queman sus campos, lo que lleva a la contaminación del aire, grandes cantidades de carbono vertido en la atmósfera, y la destrucción de la ecología del suelo saludable, que requiere más insumos químicos para la próxima cosecha.

En lugar de quemar, los Molina utilizan sus residuos de caña para proteger el suelo con un acolchado que se devuelve a la tierra como abono en cada nueva temporada. Esta biomasa se deposita entre las filas y conserva la humedad del suelo, reduciendo drásticamente la necesidad de riego, explica Carlos Hernando. Coge un puñado de la hojarasca marrón del suelo, y la retuerce dejando salir de ella un chorro de líquido que demuestra su capacidad para retener el agua.

“Este fue el sistema que se utilizó en el Valle del Cauca hasta la década de 1960, cuando empezaron a quemar la caña porque esto se hacía en Hawai”, explicó.

En condiciones normales, un cultivador de caña invierte 300,000 pesos (unos 150 dólares) en cada riego de una hectárea del cultivo, dijo Carlos Hernando. Los Molinas pueden regar sus campos por mucho menos.

Hoy en día, dice Carlos Hernando, los visitantes de la granja salen motivados a hacer una transición en sus propias fincas. “La gente ya no nos ve como románticos”, dice. “Nos ve como pragmáticos.”

El sol se pone rápidamente aquí en el trópico, y los insectos y ranas arborícolas cantan en coro de despedida como llegamos a la vieja casa.

Regresamos al salón de la casa donde Carlos Hernando y Enrique José compartieron una canción de despedida con nosotros, que fue escrita para El Hatico por un amigo que es un compositor.

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Los Molina compartieron con nosotros un suntuoso buffet de la cocina típica colombiana, incluyendo el jugo de naranja fresco y las crujientes tostadas de plátano de su propia granja, y nos despidieron con abrazos y una invitación a volver pronto. A medida que nos acercamos a nuestro coche, miré arriba y observé una nube que pasó frente a la luna.

En algún lugar, mi abuelo estaba sonriendo, pensé.

El Hatico está abierto para tours de agroecología. Está a menos de una hora de Cali y vale la pena. Puedes escribir a CIPAV al rnhatico@cipav.org.co para mayor información. Entretanto, aquí esta el tour virtual.


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Construyendo un mundo mejor con bambú

Construyendo un mundo mejor con bambú

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Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Janina Ralda y Gaby de Mendoza

CERRO ROKE, Paraguay—El bus rojo hace su recorrido traqueteante, bajando por el camino de terracería rojo, abriéndose brecha a través de la niebla gris. El conductor me aseguró que no habíamos ido demasiado lejos; mi destino era la ultima parada del recorrido. Finalmente hace un frenazo sacudido.

La entrada de bambú era la única pista que tenía de haber llegado a Takuara Rendá, centro de permacultura de Paraguay. Guillermo Gayo, el corazón de todo el proyecto, estaba allí para saludarme y darme la bienvenida al estilo sudamericano, con el tradicional beso en las dos mejillas.

Yo conocí acerca de Takuara Rendá en el Foro Social de las Américas en Asunción, donde Guillermo había transformado un rincón del intenso y ocupado foro en un santuario de paz con una de sus casas de bambú.

Fue allí donde conocí sobre su participación única en permacultura, basándose en los principios básicos del bambú y el trabajo de toda una vida como arquitecto, dedicándose al campo de la bioconstrucción, una forma de construcción que hace énfasis en el uso de recursos naturales y tecnología sostenible.

Takuara Rendá, el centro de permacultura en referencia, posee ese nombre derivado del idioma nativo de Paraguay, Guaraní, que significa “hogar del bambú”. Como un arquitecto y diseñador en busca de dignificar la vida de las personas, mitigando al mismo tiempo el impacto ambiental, tiene la inclinación hacia el bambú como un recurso renovable rápido y como un material de construcción altamente versátil.

Me invitó a conocer su centro de permacultura*, el cual se encuentra aproximadamente a dos horas de distancia de la ciudad de Paraguarí, de modo que pudiera conocerlo por cuenta propia y así lo hice.

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Lo que encontré allí, en los exuberantes bosques verdes, era algo parecido a un santuario zen y el taller de un inventor poblado de árboles y un centro de aprendizaje con participación activa. Allí se encontraba el personal; estudiantes paraguayos, argentinos, brasileños, trabajando en el ensamble de creaciones en bambú, desde puertas y sillas hasta instalaciones de luz.

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Lo que no era tan visible era el infinitamente minucioso trabajo de crear una reserva agroforestal de un terreno incultivable donde se agotaban los recursos naturales.

La renovación, el cultivo de árboles del bosque, el jardín y el taller de bambú, trabajan en conjunto para crear un estilo de vida integral para Guillermo, quien se gana la vida enseñando en todo el continente sobre la bioconstrucción utilizando bambú. Guillermo enseñaba antes herramientas para la subsistencia del planeta hasta que encontró en la casa de un amigo brasileño la guía de permacultura de David Holmgren traducida al español. Leer el libro le hizo recordar varios aspectos de sus ideas y práctica y logró llevarlos hacia un mejor enfoque, el cual eventualmente lo dirigió al aprendizaje del diseño en permacultura y al establecimiento de Takuara Rendá.

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“Si hubieran visto este lugar hace diez años, no lo hubieran creído”, les cuenta a un grupo de invitados de Asunción, quienes llegaron a hacer un recorrido por el lugar. Explotado, lleno de maleza y quemado una y otra vez, ya que esa era la práctica agricultural de ese lugar, la tierra había llegado al punto en que la regeneración natural estaba a punto de no ser posible. “Era como un tejido con cicatrices” nos cuenta. “Tuvimos que reincorporar la tierra y eso toma tiempo”.

Es difícil imaginarlo, al ver ahora alrededor del bosque frondoso y el increíble y diverso desarrollo – palmera coco, acacia, guayaba y papaya, junto con cactus, piña se entremezclan con parches de musgo y helecho – es difícil de pensar.

En esta tierra parece que pudiera crecer cualquier cosa. Pero fue el resultado de años de limpiar la maleza, preparar la tierra con composta, y cultivar los retoños de palmera, guayabas y papayas con agua y los nutrientes necesarios. “Nosotros los humanos tenemos una capacidad grande para la destrucción, pero también tenemos una capacidad grande para la recuperación”, comenta.

Más tarde Guillermo me llevó a uno de los lugares más duros y rudos de la tierra, donde él sutilmente engaña a los pastos nativos de la tierra, en otro lugar está cultivando retoños de nuez de macadamia, árboles de mango, entre otros vegetales. La idea es sembrar para mañana, y para los próximos diez años a la vez, empezando desde ahora, explicó. Los vegetales servirán de alimento mientras los árboles crecen lo suficiente para proveerles fruta y nueces.

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Pero Guillermo, el agricultor, cambia rápidamente a Guillermo el inventor al momento de explicarles a sus estudiantes las leyes de aerodinámica y como se aplican a un molino de viento que construyen para bombear agua, o como ellos meditan acerca de los planes para un serrucho accionado por medio de un péndulo.

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Y Guillermo el inventor también puede fácilmente convertirse en Guillermo el arquitecto, al explicarnos el por qué de las líneas curvas en el techo y las paredes que enmarcan este edificio.

“Debemos romper el esquema rectagonal” – la forma en que nuestras estructuras se crean en la ciudad, están diseñadas para incrementar la productividad, pero la naturaleza está organizada fuera de esa estructura lineal. “Lo que hemos tratado de hacer es crear un hábitat que sea compatible con la biología.”

Como es típico en los permaculturistas, Guillermo posee su propia historia, que es tan interesante como la del centro de aprendizaje. El nació en Argentina y estudiaba en los años 60 y 70. Como muchos de su generación, su participación en movimientos sociales llamó la atención del gobierno represivo de esa época, obligándolo a huir por su vida para evitar enfrentar el trágico destino que tuvieron muchos de sus amigos, la tortura y la muerte.

Decidió dirigirse al norte de Paraguay. Vivió muchos años en Asunción, donde cambió esa resistencia a una de forma más espiritual – una en la cual el podría continuar trabajando por un mundo más sostenible, pero sin arriesgar su vida bajo un régimen de dictadura diferente. A través de la enseñanza del calendario Maya en un centro de pensamiento alternativo él y unos amigos reflexionaron acerca de la historia aborigen de estos suelos, donde los guaraníes aún viven en armonía con la tierra – marginados y en áreas extremadamente remotas del bosque, pero sobreviviendo de la manera en que lo hicieron sus ancestros.
“Los guaraníes no construyeron grandes monumentos, pero lo que dejaron atrás era algo mejor… un ambiente integrado.”

“Hemos destruido un hábitat completo y va a ser muy costoso repararlo. Pero ellos no dejaron nada fuera de su lugar”. Después de la amplia discusión sobre el tema, Guillermo recalca, “hemos llegado a la conclusión que debemos pedir perdón – a la tierra, a los ancestros, a la gente indígena. Al pedir perdón debes ofrecer algo – no solamente decirlo.”

Lo que Guillermo ofrecía era su experiencia como maestro de bioconstrucción, trabajando con un bajo presupuesto y con la gente indígena para ayudarlos a crear espacios habitacionales cómodos y dignos, trabajó con los guaraníes en Paraguay y con los maya quichés de Guatemala, a crear reservas de agua que los ayudarían a evitar las largas horas de cargar agua en la espalda desde las fuentes de dicho líquido que se encuentran alejadas.

En 1999 trajo Takuara Rendá, un centro de demostración de vida sostenible, donde la gracia de las estructuras de bambú perfumadas con hierbas dulces se dispersa entre los árboles.

“Tratamos de hacer los espacios habitacionales lo más pequeño posible y éste se extiende a la parte de afuera”, explicó. “Creemos que con menos que vivas, lo harás mucho mejor”.

El poco tiempo en Takuara Rendá, parece confirmar la veracidad de estas palabras. Yo dormí en una de esas casas de bambú, sobre una cama con base de bambú, con un colchón ecológico de pasto; lavé los platos en un lavatrastos afuera protegido por un cobertizo de bambú, utilizando agua minuciosamente distribuida a través de una serie de botellas plásticas recicladas con un ingenioso sistema de conservación; me senté en una silla de bambú con una mesa del mismo material, y tomé maté en una matero y bombilla de bambú. Utilicé un baño seco de bambú con una ingeniosa forma en espiral, sin sufrir ninguna incomodidad. Manoel, el estudiante brasileño, me ayudó a labrar mi propia taza para beber, utilizando una parte del bambú.

Respiré el aire fresco, mis ojos estaban empapados de la frescura verde, me sentí mucho mejor de lo que me había sentido en semanas. Recapacité sobre una pregunta que Guillermo hizo: “¿Qué es salud – es solamente física, o es espiritual? al decir espiritual no me refiero al sistema religioso que se mantiene corrigiendo una estructura donde todo va mal”.

Mi tiempo con Guillermo, con su asistente Milciades y los estudiantes argentinos y brasileños fue tan corto. Yo deambulaba por los bosques misteriosos y las extrañas formaciones rocosas, escuchando el canto entre los pájaros. Comí deliciosa comida orgánica, preparada por los jóvenes en una sencilla estufa de madera bajo un rótulo pintado a mano con la leyenda de las palabras de Hipócrates que al parecer la medicina moderna ha olvidado: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

Ya de regreso en la ciudad, veo el paisaje con formar cuadradas y líneas rectas, y entonces suspiro. Algún día me gustaría tener mi propio Takuara Rendá. Hasta entonces, tengo mi taza para beber hecha de bambú.

Takuara Rendá acepta voluntarios por un tiempo mínimo de dos semanas y un máximo de tres meses. Tiempo durante el cual puedes aprender por medio de práctica; los principios y el ejercicio de la bioconstrucción, cultivo de árboles del bosque, tecnología alternativa y permacultura.

*La permacultura es el diseño de hábitats humanos sostenibles y sistemas agriculturales, que imita las relaciones encontradas en los patrones de la naturaleza. El libro que cambió la vida de Guillermo se puede bajar gratis en el internet como libro electrónico en este sitio.


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Teopantli Kalpulli: Recuperación de lo sagrado en la vida cotidiana

Teopantli Kalpulli: Recuperación de lo sagrado en la vida cotidiana

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto

SAN ISIDRO MAZATEPEC, Jalisco, México – Era época de cosecha cuando visité Teopantli Kalpulli, y el maíz nativo de colores estaba en el suelo, secándose al sol. Los niños jugaban en el patio de la escuela cubierto de pasto, mientras Levi Ríos detiene su ronda de momento para observarlos.

No muchos años atrás, este joven líder de la ecoaldea aprendió a leer en esta misma escuela, y ahora es un graduado de la universidad con varios años de experiencia en la ciudad como arquitecto profesional, que ha regresado a sus raíces pastorales para ayudar a guiar a una segunda generación en su comunidad.

Pasado, presente y futuro se reúnen en Teopantli Kalpulli, una comunidad intencional estilo ecoaldea ubicada alrededor de una hora al sur de Guadalajara. Estas familias viven cerca de la tierra, pero todavía disfrutan de las comodidades modernas. Concebida a finales de los década de 1970 por un pequeño grupo que incluía a los padres de Levi, Carlos Ríos y Beatriz Cárdenas, la comunidad ha crecido hasta convertirse en la comunidad intencional más grande de su clase en México.

Teopantli Kalpulli, una frase náhuatl que, traducida libremente, significa “aldea biorregional sagrada”, fue el resultado que tuvieron sus fundadores en “la búsqueda de un estilo de vida centrado en la tierra que incorpora las tradiciones sagradas de sus antepasados. Formaban parte de una red llamada Gran Hermandad Universal, y eran practicantes de yoga, la meditación y el vegetarianismo.

“Se dieron cuenta de que las Américas tenían sus propias tradiciones que son tan sagradas como las de Oriente, por lo que decidieron construir su comunidad en esas tradiciones”, explicó Levi.

Los kalpullis prehispánicos, explicó, eran pueblos que compartían una serie de disciplinas y prácticas culturales, como la siembra tradicional de maíz, la práctica de la danza sagrada y la versión indígena mexicana del temazcal, la cabaña de sudación ceremonial. Teopantli, dijo Levi, fue uno de los primeros espacios en México, que abrió sus puertas a los dirigentes indígenas a compartir sus enseñanzas, y esas enseñanzas se incorporaron a la estructura de las ecoaldeas.

Los miembros de la comunidad tratan de cultivar la mayor cantidad de sus propios alimentos orgánicos, tanto como sea posible, y reverencian el maíz y a la Madre Tierra como lo hicieron sus ancestros.

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Teopantli es un paraíso para los niños, que tienen el dominio del lugar. Veintiún familias tienen sus hogares en estas 92 hectáreas, concentradas en 17 acres de viviendas y espacios comunes. El resto de la tierra se utiliza para el cultivo de su maíz tradicional, para los jardines orgánicos y los árboles frutales y forestales.

La comunidad está diseñada para sostener 55 familias, por lo que la comunidad sigue aceptando nuevos miembros. La propiedad de la tierra es colectiva, Levi explicó, y esta concesión les permite a los miembros que construyan sus viviendas.

“Lo que estamos haciendo aquí es asegurar que la tierra pertenece a la comunidad”, explicó. Otro de los objetivos clave de la comunidad es asegurar una vida sana, en cooperativa; basada en este estilo de vida, la tierra puede ser accesible a todas las personas independientemente de su nivel de ingresos.

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La gira comenzó en el centro de la comunidad, donde una ceiba gigante, sagrada para los mayas y otros pueblos prehispánicos, extiende sus ramas frondosas sobre un círculo ceremonial.

La propia comunidad se presenta a lo largo de los cuatro puntos cardinales, con espacios sagrados en cada uno de los cuatro puntos: En el norte, una pequeña pirámide construida en el camino de sus antepasados prehispánicos; en el este, un santuario para el yoga y la meditación, en el sur, un calihuey, el templo sagrado de los antepasados huicholes, y en el oeste, un temazcal. En cada uno de estos cuatro espacios, que poseen diferentes celebraciones durante todo el año.

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“Hemos aprendido de los huicholes para vincular la siembra del maíz con un calendario de actividades durante todo el año”, dijo Levi. La planificación de actividades en diferentes partes de la comunidad es importante, explicó, ya que “mantiene la energía en movimiento” en toda la comunidad.

Una de las principales prioridades para que la comunidad entre en su siguiente fase, explicó, es ampliar la escuela para crear aulas diferentes para los distintos grupos de edad. En la actualidad los 14 niños que pertenecen a la comunidad estudian en un aula común, pero el grupo sigue creciendo, con la adición de dos familias que se unieron en el último año.

Uno de los cambios que el pueblo ha visto, es que con el tiempo, se produce un aumento en el nivel educativo, explicó Levi. Sus padres tuvieron la suerte de asistir a la universidad, dijo, pero la mayoría de los fundadores no lo hizo, y fue siempre una lucha ganar suficiente dinero para apoyar a la comunidad.

Parte de ese esfuerzo hercúleo es la participación en la reconstrucción del suelo, agotado por años de roza, tumba y quema y el pastoreo excesivo, y la reforestación de lo que se había convertido en pastizales deforestados.

“Si yo le muestro las fotografías de este lugar cuando la primera comunidad compró la tierra, no lo creería – ni un árbol o arbusto podía ser visto”, dijo. “Si te fijas, toda la tierra alrededor de la comunidad son pastos “.
Es cierto, me di cuenta – que había entrado en un exuberante oasis de bosques de madera dura y espacios con abundantes jardines.

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Hoy en día, ya que la comunidad entra en su segunda generación, Levi estaba explicando, más miembros de la comunidad han ido a la universidad y han traído a la comunidad una variedad de habilidades. Hoy en día, el 90 por ciento de los residentes son capaces de ganarse la vida de los negocios basados en la comunidad, 10 por ciento de ellos viajan a la ciudad para hacer otros trabajos.

El siguiente fue un recorrido por el prolífico jardín de permacultura. Nueve hectáreas (20 acres) se trabajan con el tractor antiguo y se plantan como una milpa tradicional – maíz, frijol y calabaza – a la manera tradicional de los antepasados.

Levi intercambia verduras de su jardín con otras familias que producen granos enteros, productos horneados, miel, leche de soya, tofu y una variedad de otros artículos.

“El trueque es algo que viene de manera natural”, dijo. “La gente tiene talleres en sus casas, y los intercambios son justos”.

En los bordes de las zonas comunes están las casas, construidas por cada uno de los mismos propietarios. Todas están construidas con materiales disponibles en el área local, algunas con adobe, otras de ladrillo. Pasamos una que ha sido abandonado y el propietario la ha puesto a la venta.

“Es simplemente que la vida no es tan fácil aquí”, explicó Levi. “Tienes que ser capaz de hacer funcionar la economía para ti, tienes que ser capaz de vivir aislado del sistema económico. Si usted puede desarrollar una actividad profesional aislado de la ciudad, usted puede hacer que funcione – pero no es para todos.”

Pocas comunidades como ésta han sobrevivido durante tanto tiempo, dijo. “Hay alrededor de cinco como ésta en México, pero ninguno de ellos con mayor número de personas de las que tenemos ahora en Kalpulli”.

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La gira comenzó en un cómodo y amplio salón comedor de la comunidad, donde Beatriz y sus dos hijos, Yuma y Maya, están disfrutando del sol en el patio. Beatriz es suiza y su esposo es mexicano, y son una de las nuevas familias en la comunidad.

Maya y Yuma están trabajando arduamente en coloración, y Levi se detiene a admirar su obra – y también la de Beatriz, que, Levi me informa, ha diseñado el hermoso suéter de punto que está usando, que es de lino orgánico.

Beatriz ha hecho un negocio de venta de estos suéteres. Éste, dice, tomó alrededor de 80 horas de trabajo y se venderá por 700 pesos – un poco más de $ 50 dólares americanos.

Seguimos en nuestro camino, y nos reunimos Celia Rubalcava, quien tiene un negocio de leche de soya en su casa, e Isaac, que está usando un molino manual para quebrar el maíz seco. Sus hijos están jugando a sus pies, haciendo lo que parecen ser platos muy elaborados de barro.

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“Aurima, ¿qué estás haciendo? ¿Haces bolitas?” pregunta Leví, y Aurima le muestra con orgullo sus creaciones.

En la casa de al lado, me encuentro con José Luis Gutiérrez y Angelita, que operan una pequeña panadería grano entero (integral) y la fábrica de queso de soya en su casa. Me enseñaron todo y compartieron conmigo un poco de pinole de maíz – un polvo de canela, azúcar morena y maíz tostado molido, lo comen como aperitivo o mezclado con agua caliente para una deliciosa bebida.

Luego fuimos a la zona de temazcal, donde pequeñas estructuras abovedadas esperaban para la próxima ceremonia de sudación. Algunas de estas ceremonias son abiertas al público, y otras son sólo para la comunidad.

Por último Levi me lleva a su casa, una fresca casa de ladrillo y adobe con líneas sencillas y limpias, un porche con una hamaca y un hermoso altar que da a los campos.

Él compartió conmigo un poco acerca de su decisión de regresar a la comunidad después de ocho años en Guadalajara, cuatro años en el ITESO, una universidad jesuita, y cuatro años más de trabajo en arquitectura en una empresa constructora local.

“Creo que todas las personas tienen una misión en la vida – ¡o si no tienen una, deben tenerla! – Pero para mí, que crecí en una comunidad, esto me ha marcado con una especial visión comunitaria”, dijo. “Yo quería ir a la universidad, precisamente para ampliar este concepto de comunidad.”

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Arqueóloga cambia su enfoque sobre los Mayas de nuestros días

Arqueóloga cambia su enfoque sobre los Mayas de nuestros días

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Laura Penado

POPTUN, Guatemala – Ha sido un día largo y Rosa María Chan aun no ha terminado. Ella ha viajado por horas, en caminos rurales rocosos y retorcidos; sostuvo tres reuniones comunitarias, recorrió una granja de Cacao, se reunió con el enlace para el financiamiento del banco mundial y con un granjero de Tilapia, respondió todo el día a las preguntas de los periodistas visitantes, se registro con el Viceministro de medio ambiente guatemalteco, una cantidad de otros a través de su teléfono celular, y cenó precipitadamente mientras revisaba su correo electrónico.

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Son las 9:00 pm y para los estándares de la mayoría de gente, sería un buen momento para retirarse. Ella tiene un taller de dos días para la protección de los mantos acuíferos, este inicia mañana temprano y ella necesita prepararse.

Pero ahora el alcalde de Poptun está aquí, visitando al legislador guatemalteco quien es el líder del comité de medio ambiente y ella tiene que hacer un poco de gestión de relaciones.

No existe tal cosa como tiempo libre para Rosa María Chan, directora de Fundación ProPeten, arqueóloga convertida en directora en unos de las organizaciones ambientalistas más respetados del país. La incansable motivación que ella una vez aplicó en expediciones de 6 días por la jungla, como en la que descubrió una villa ancestral maya, la cual nombró Zapote Corozal, ella ahora se canaliza en búsquedas maratónicas de financiamiento.

Esta vez, sin embargo, ella está motivada no por el llamado de la gente ancestral, sino por el espíritu de sus descendientes, migrantes que han sido echados fuera de sus tierras por la pobreza y la guerra. Estas son las personas que ella ve como la llave para un futuro sostenible y estable, para una región en serios problemas.

El Peten, hogar de El Tikal y anfitrión de magnificas ciudades maya, es la tercera parte de Guatemala, y el más grande de los estados o departamentos. Hasta hace relativamente poco era un paramo de selva no domado. En los años ’60s, eso comenzó a cambiar con la construcción de una nueva carretera, seguido de la venida de terratenientes adinerados que arrasaron con la selva para abrir camino para enormes ranchos ganaderos. Estos terratenientes, llamados Latifundistas, buscaban un lugar más tranquilo para vivir, lejos de los conflictos de las tierras montañosas, resultado de un intento de reforma agraria, y de los mayas Kek’chi y Mopan que se mudaron a esa zona a trabajar las plantaciones.

Los años ’70s y ’80s trajeron un tipo diferente de migrantes, aquellos huyendo de la violencia en sus hogares en las montañas. En tres décadas la población del área aumento un diez por ciento por año; en 1990 la antigua selva era el hogar de 300,000. Pero el cúmulo de recién llegados no encontró la buena tierra de labranza que ellos estaban esperando, la mayoría de esta ya había sido arrebatada por los latifundistas. En su lugar ellos se conformaron con parcelas en las colinas aledañas, y plantaron, como lo habían hecho por siglos, sus milpas. El bosque fue diezmado.

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En 1990 el gobierno respondió a la presión internacional para preservar lo que queda del bosque, principalmente una enorme andana de selva y pantano en el norte, donde fue creada la reserva biosferica Maya, formando la reserva natural más grande de Centroamérica. En 1995 siguió la pelea junto a cuatro reservas naturales más pequeñas, al sur del Peten.

En teoría, sonaba bien. El problema era que las personas que habitaban el lugar no tenían lugar adonde ir. Un amplio plan para reinstalarlos no fue llevado a cabo, y el crecimiento continúo de la población, llevo a que más y más personas invadieran las reservas, causando conflictos que se iban intensificando, especialmente en la región de la reserva biosferica Maya, en donde ProPeten – en ese momento un proyecto de Conservación Internacional – tenía una estación de campo para investigar y trabajar con las locales y proteger la reserva.

Desafortunadamente las personas de las comunidades locales observaron en la comunidad ambientalista como una amenaza a su supervivencia. La tensión culminó en la quema de la estación de campo y en un incidente altamente publicitado en el cual miembros de ProPeten fueron tomados como rehenes.

Todo esto paso en el tiempo antes de Rosa María, pero ella cuenta la historia como si fuera propia, como si pronto fuera a ser como Carlos Sosa, su mentor y amigo hace mucho tiempo, fundador y director de ProPeten, quien le pidió convertirse en la líder de la junta de directores. “Te conozco, y sé que nunca vas a vender a ProPeten,” le dijo.

Según Rosa María, la crisis de rehenes solo sacó a la luz las diferencias filosóficas entre el personal de Conservación Internacional y el personal local de ProPeten. Bajo su punto de vista, Conservación Internacional, como la mayoría de organizaciones conservacionistas de primer nivel en esos tiempos, tomó un acercamiento estrictamente orientado a la conservación, mientras que el personal local reconoció la necesidad de integrar políticas sociales en la organización, una necesidad que Conservación Internacional falló en proporcionar.

“Por ello es que yo me refiero a mi mismo – y a ProPeten – como un ambientalista y no como un conservacionista,” me dijo Rosa María el día que nos conocimos. “Veo a las personas cómo parte del medio ambiente, y si no los incluyes en tu plan, este va a fallar”.

Sosa se dio por vencido tratando de convencer a los líderes de Conservación Internacional que cambiaran su estrategia, entonces decidió que era momento de separarse. Seguido a esto fue una dolorosa lucha de poder, lo que Rosa María llama de manera eufemística: “un divorcio”. Como parte de la junta de directores, fue arrastrada a la lucha. Era un tiempo de pesadilla que a ella no le gusta recordar, en especial la parte más dolorosa. Durante ese año, Sosa fue diagnosticado con cáncer en su etapa terminal, y poco tiempo después falleció.

La junta de directores llamó a una reunión de emergencia, e inmediatamente le pidieron a Rosa María tomar el lugar de Directora. Era una decisión difícil, estaba involucrada en un proyecto arqueológico de gran perfil en Piedras Negras, puesto en lista por la UNESCO como uno de los sitios en mayor peligro del mundo. La organización quedo casi en la banca rota, sin tan siquiera una oficina o provisiones después de la ruptura con Conservación Internacional. La mayoría de la gente hubiera corrido en la dirección opuesta.

Pero Rosa María sintió el llamado de la obligación. Terminó su compromiso de dos meses en Piedras Negras y se puso a trabajar en reconstruir la organización. Siete años después, por todos los medios, su trabajo ha rendido frutos; ProPeten es visto de manera local, nacional e internacionalmente, como una de las organizaciones ambientalistas más exitosas de Guatemala.

Una clave del éxito de Rosa María ha sido su gran experiencia trabajando con el gobierno y con agencia sin fines de lucro. Ella inició haciéndose camino a través de la universidad por medio de un trabajo con la secretaria guatemalteca de planeación. Aquí ella aprendió a hacer presupuestos, y a negociar con el sistema. Y comenzó a construir aliados a nivel nacional. Tiempo después trabajó con bastantes agencias sin fines de lucro, incluyendo la agencia sin fines de lucro alemana GTZ, y aprendió a escribir propuestas para recaudar fondos.

En un día normal, ella con telefonazos, y cuentas de correo electrónico y reuniones con la agilidad de un acróbata. Pero hoy, ella ha dejado todo eso atrás para disfrutar el aire puro de la campiña, y reunirse con algunas comunidades para las cuales ella ha recaudado fondos. He sido invitada a cabalgar con ella, porque este es realmente el único momento que ella tiene para reunirse conmigo. Así que ella y dos trabajadores de ProPeten, Elder Hernández y Héctor Choc, me explican algunos de los muchos programas que ProPeten patrocina en la campiña, conforme vamos trotando a través del camino con laderas chamuscadas alrededor y rebuznante ganado.

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Este día en particular se va a reunir con algunas de las cinco de las comunidades que han expresado interés en iniciar granjas de Cacao. Rosa María se ha acercado a compañías internacionales para encontrar el financiamiento para este proyecto, y quiere estar segura que las comunidades estén preparadas para invertir el tiempo necesario para un proyecto exitoso.

“El Cacao es algo bueno para promover aquí porque es su área nativa, y es parte de su tradición indígena,” explicaba ella. “Requiere sombra así que es una forma de agroforestar, lo cual protege las tierras y los mantos acuíferos”.

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Últimamente, como sea, tal vez el resultado más importante es dar a estas familias una manera de ganarse la vida en su propia tierra sin azotar, quemar y sobre utilizar, como muchas familias han hecho.

También será un incentivo para resistir a los traficantes de tierras, que vienen a comprar partes para las compañías de aceite de palma las cuales ProPeten y otras compañías ambientalistas ven como una amenaza creciente en la región.

Otro programa que ProPeten está patrocinando ahora, a través de la campiña incluye lagunas de tilapia, proyectos de ecoturismo, un programa educacional con una radionovela, y el cultivo de Xate – Xate es una planta nativa utilizada por la industria floral, la cual ha sido severamente deforestada en los bosques guatemaltecos por campesinos extranjeros que la venden para sobrevivir.

De hecho, la cosecha ilegal de Xate ha crecido a tal punto que conforme los bosques guatemaltecos han sido deforestados, la gente cruza la frontera de Belice para cosechar su Xate. La planta está ahora en peligro de extinción y el gobierno ha pasado una ley que requiere que los vendedores de Xate, que sus cultivos vienen de fuentes legales. Las incursiones guatemaltecas a Belice para la cosecha del Xate van en declive, dijeron los contactos beliceños de Rosa María, en parte debido a la nueva ley y en parte debido al cultivo de Xate promovido por ProPeten.

Después de dos días en las comunidades vienen dos días de reuniones de un tipo totalmente diferente: Líderes locales y regionales reunidos para trazar una estrategia para la protección de mantos acuíferos. Luego, el día sábado, una reunión con la cooperativa local de mujeres.

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Mientras el trabajo de Rosa María puede ser extenuante, no se queda sin su recompensa. El Peten del sur la ha recibido con los brazos abiertos, y todos, desde el alcalde hasta el administrador local de agricultura y el líder del departamento regional de planeación, aparecen para permanecer dos días trazando un plan de administración de mantos acuíferos; bajo su mando.

“He tenido la oportunidad de trabajar cerca de Rosa María desde el inicio de mi administración y he visto el éxito que ella ha tenido administrando esta organización, trabajando con los grupos local y la municipalidad,” dice el alcalde de Poptun, Ángel Kilkan Ochoa, “Es una mujer con una enorme visión; quisiera que tuviéramos 10 o más personas cómo ella, y todas las municipalidades trabajarían con ella y su equipo para recuperar nuestras comunidades juntos”.

Donald Pérez, Coordinador de la organización regional de líderes de las comunidades, está de acuerdo. “Yo diría que hoy, ProPeten es la organización sin fines de lucro con el peso y la experiencia para representar las iniciativas de conservación y desarrollo humano en Peten – Y dado que Peten representa un tercio, podríamos decir que somos realmente buenos embajadores de la conservación de nuestro país a nivel internacional gracias a las experiencias vivas de ProPeten, que son ejemplos excelentes”.

Aquí hay algunas imágenes de los cuatro días que estuve con Rosa María, Héctor y Elder. La entrevista video grabada con Rosa María (arriba) está únicamente en español, lo siento! Para más información sobre ProPeten visita su página web www.ProPeten.org.


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Eco-escape alimenta cuerpo, espíritu y tierra

Eco-escape alimenta cuerpo, espíritu y tierra

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Pohjola Sampo

ZUNIL, QUETZALTENAGO , GUATEMALA – Estoy observando por mi ventana, un lugar donde los vapores volcánicos ascienden en plumas para encontrarse con las nubes en descenso. Un lugar en donde las exuberantes verdes laderas son la senda de pequeñas y bien atendidas granjas de vegetales, regadas por estas brumas y alimentadas por la centenaria ceniza del volcán Santa María.

A lo lejos, escondido en pliegues de aquellas verdes colinas, descansa Zunil, un pintoresco pueblo colonial que resplandece el brumoso sol de la mañana. Es esa niebla escapando en humedas nubes de los respiraderos del suelo, lo que hace de Las Cumbres un sitio ideal para un Eco-Sauna.

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Coloridos textiles mayas tejidos en las aldeas cercanas visten la cama, las almohadas y la mesa, un Huipil de las mujeres, completo con un suntuoso bordado de flores alrededor del cuello, arregla la mesa. Una elegancia rustica impregna el lugar, desde las pulidas vigas de pino arriba, hasta las rocas volcánicas que son usadas para pavimentar pisos y aceras, ollas de barro y esculturas indígenas complementan los patios y forman el corazón de los jardines exuberantes.

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Todo sobre el lugar dice “Guatemala”, desde la música de la brillante marimba tocando en el restaurant, a la detectable mezcla de chocolate y café que estoy tomando, la cual es cultivada aquí en las cercanias.

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Justo debajo de mi está el Sibal Ulew ( vapor de la tierra en Quiche) sauna-spa, emanando un aroma tentador de no muy bien definidas hierbas. La noche anterior después de la cena me rendí ante las expertas manos de Mirna, la masajista encargada, quien me trató con un inolvidable masage herbal. Las hierbas con crecidas orgánicamente en un sitio del jardín y recolectadas de los bosques cercanos, algunas de las hierbas nativas fueron usadas por los Mayas durante siglos.

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(Delfina del Castillo photo)

Todos los dolores y molestias de mi reciente viaje volcánico, todo el stress por trabajo de los los últimos meses, todo el ruido y contaminación de la ciudad se fueron con el soñador rocío de esencias herbales.

La aventura del fin de semana fué el contrapunto ideal de los últimos fines, exactamente lo que mi cuerpo y mente necesitaban.

Delfina Castillo de Pérez es de hospitalidad encarnada, exudando una cálida amistad y encanto natural. Ella nunca preciso ser la propietaria de un hotel. Sin embargo, fue su esposo, Florentín Pérez, un agrónomo, quien decidió comprar una tierra aquí con el fin de cultivar champiñones. Fue a Francia en busca de las mejores semillas y establecer su operación aquí en las montañas. Pero pronto Delfina notó que la tierra esta siendo inutilizada.

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Ahí fue cuando Delfina tuvo la idea de usar parte de la tierra para canalizar los vapors y usarlos para crear un Sauna.

“Vamos, adelante, pero no esperes que forme parte de ello” dijo su esposo. “Soy un productor y no un servidor. Mi misión es alimentar a la gente”.

Delfina inicio el más grande trabajo de limpieza, porque el valle estaba deforestado y lleno de basura. Es difícil imaginarlo ahora, mirando alrededor los inmaculados suelos.

El Sauna fue un éxito para la gente de la localidad, pronto la palabra se esparció y gente vino de Xela y de las escuelas idiomas. Pronto la gente quería comer, y así nació el restaurant, pero no cualquier restaurant. Un renombrado chef francés llego y la ayudo a diseñar el restaurant y su menú.

“No vas a servir hamburguesas, pizza y bebidas carbonatadas aquí” él le instruyo. “La gente viene a desintoxicarse, así que les daremos algo saludable y puro.”

Siguiendo su indicación, el restaurant ofrece opciones vegetarianas, bajas en grasa, integrales y orgánicas, tanto como es posible. En lugar de Coca-Cola y Fanta, los invitados pueden elegir de una variedad de bebidas de frutas frescas y tés herbales.

Después de que el restaurante fue proveído de personal, los invitados querían habitaciones donde hospedarse y así nació el hotel. Cada habitación con espectaculares vistas y sauna propio, o un jacuzzi calentado por vapor, o ambos. Entonces los huéspedes querían ejercitarse, así que el gimnasio, áreas para Squash y billar se instalaron. Ahora hay sala de conferencias para las reuniones.

Desde el inicio, Delfina quería contribuir al saneamiento no solo de sus clientes sino de la tierra también. Ella y su personal aprovecharon la ventaja de la energía geotérmica para calentar agua de la tuberia, y construyeron un sistema de agua potable accionado por gravedad. Ellos han implementado un programa para separar los desechos y un personal conduce los desechos reciclables hacia el pueblo.

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Equiparon el lugar con iluminación de bajo consumo energético, electrodomésticos de consumo eficiente de agua y usan solo productos de limpieza biodegradables. Han comenzado un proyecto de reforestación de la ladera adyacente, sembrando 5,000 árboles y construyendo una escalera colgante con neumáticos desechados. El equipo completo, incluyendo a Delfina, salen a las orillas de las carreteras a limpiar cada mes, recogiendo la basura que tiran los transeúntes a lo largo del camino.

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(Delfina del Castillo photo)

Ellos han plantado un enorme jardín orgánico que produce un estimado del 40% en los vegetales de los restaurantes, más las hierbas para el SPA. Este no es un logro pequeño en la región conocida por su producción abundante de vegetales, pero lejos de lo orgánico, con los aerosoles y polvos que se aplican por todas partes.

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Ahora el equipo está en la fase final de la certificación de un nuevo programa para Guatemala, Great Green Deal.
Han sido 5 meses de intenso entrenamiento antes del tiempo de apertura , de las 6 a las 8 de la mañana, consultas con expertos de todo tipo, revisando y mejorando todos los procedimientos.

“Ha sido nuestro Everest”, dijo Delfina con una sonrisa.

Las Cumbres esta idealmente situado para una inmersión en lo mejor que pudiere ofrecer las alturas y Delfina trabaja con los proveedores Adrenalina Tours, una compañía estacionada en Xela que se encuentra en vías de una certificación Great Green Deal. Las opciones de tour tiene una gama vasta como, escalar volcanes y tours culturales pero, el mejor está justo adelante en la carretera a Las Cumbres.

El pintoresco Zunil es encantador, con sus mujeres vestidas de colores, un ocupado mercado, el imponente blanco colonial y una iglesia en el corazón. Rodeado de un abundante fango verde de las montañas, la aldea es un festín para los ojos, especialmente los Domingos a la mañana cuando los locales abarrotan la iglesia y todos se reúnen en el frente para escuchar una misa bilingüe en Español y Quiche.

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Lejos, arriba en las colinas, el camino se desvia hacia las nubes y pasa por colaboradores agrícolas cosechando zanahorias , cebollas, coles y remolachas. Pronto los campos abren paso a las escarpados rostros de piedra, derramados con helechos grandes tamaños y otras plantas del tipo prehistóricas.

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Las brumas se están elevando ahora, llenando los valles, mientras vamos en camino a Fuentes Georginas, una serie de aguas termales se sitúan en esos helechos y acantilados donde te puedes bañar con los locales o rentar una casa rústica de spa con sus tinas de hidromasaje y camas, puedes pasar la noche.

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Eso es sí no has reservado aún uno de las elegantes habitaciones de LAS CUMBRES, de las cuales ya tengo una. Mi sauna espera…


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Vecinos valen por su mismo después de Agatha

Vecinos valen por su mismo después de Agatha

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Julie Butler

SAN LUCAS TOLIMAN, Guatemala – El director de escuela Anexo, Aroldo Jerez Celada, últimamente el director de albergue para los damnificados de Agatha, entiende la importancia de los árboles para la prevención de desastres como la tormenta tropical Agatha. Además, ha visto de primera mano el desastre humano que dificulta la necesidad evidente a reforestar.
 
“Por supuesto, nosotros a la escuela nos inquietamos por este desastre, ubicado como estamos al pie de estos volcanes. Hemos hecho mas que inquitearse: hemos intentado hacer algo ante él.”
Hace algunos años organizó un grupo de voluntarios sociales con estudiantes para plantar árboles en las laderas empinadas circundantes de este pueblo. Consulta con expertos sobre cuáles especies eran buenas para estas condiciones climáticas y recauda fondos para comprar las estaquillas.
 
El grupo estuvo orgulloso y jubiloso con su primer plantación de 500 árboles. Tuvieron un proyecto para seguir manteniéndolos, repartiendo turnos para subir las laderas a verificar y regar durante la época seca. Pero un día descubrieron que la zona plantada había sido cercada. La pendiente empinada estaba prevista para urbanización.
 
En muchos casos, las municipalidades tienden a ser más parte del problema que de la solución. Aquí, un barrio muy afectado por la tormenta fue el complejo de viviendas subvencionadas construido al lado de una ladera. El día de la tormenta y todavía el día siguiente, los oficiales estuvieron notablemente ausentes, me dijeron Jerez y otros.
 
“Nuestro municipalidad, desgraciadamente, necesita ser más organizado,” dijo Jerez. “No tenían plan, nadie sabía que hacer o dónde ir.”
 
Empecé el día con Rony Lec, del Instituto Mesoamericano de Permacultura, y otros miembros de una coalición de grupos sociales reunidos en la sala municipal. Estaban trazando un plano de emergencia, asignando tareas, sin aporte aparente de la municipalidad que estuvo en gran parte ausente. Rony dirigía la reunión. Como la mayoría de los otros en esta comisión, él trabaja de tiempo completo sin sueldo para ayudar a organizar la respuesta a la tormenta. Dejé el grupo hacer su tarea enorme y me dirigí a la escuela/albergue para entrevistar a Jerez.
 
El sábado por la mañana, después de unas 12 horas de lluvia intensa y torrencial que seguía sin disminuir, Jerez se atrevió a alquilar un mototaxi y echar una mirada a su alrededor.

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“Me di cuenta a las 9 horas que tuvimos un desastre,” dijo. “Ya había muchas familias en la zona del campo de fútbol de quienes sus casas estaban bajo del agua.”

Algunas horas más tarde, vinieron los primeros deslaves de tierras, y entonces la gente empezó a llegar. A partir de hoy, seis días más tarde, él cuida de 40 familias, 72 personas en total.
 
Nadie apareció del municipalidad hasta el día próximo. Aroldo tuvo niños enfermos en el refugio, incluyendo una niña con neumonía, y él asumió la responsabilidad de contactar una organización para pedirle medicina donada que llegó 24 horas más tarde. Me mostró con orgullo su amplia reserva.

Reservas para emergencias por fin habían sido repartidas por el gobierno federal el martes. Pero no había personal para coordinar el reparto, y la comida y otras reservas fueron agarrados por quienquiera estaban allá.
 
De repente, un golpe se escuchó en la puerta. Por fin el alcalde llegó.

Era mi chance de conseguir una entrevista, pensé. Salí con Jerez, a descubrir el alcalde rodeado por los habitantes del refugio, cada uno intentando decir su historia, suplicando ayuda. Mientras rodaban las cámaras, el alcalde les escuchó atentamente con lágrimas en sus ojos. Prometió hacer lo que podía y se puso en dirección a la puerta.

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Le detuve para pedirle algunos minutos de su tiempo y me dijo que lo encontrara en su oficina en media hora. “Él no estará,” un hombre en el refugio se rió.
 
Tenía razón; no era el alcalde. Lo esperé una hora. Por fin, lo vi acercándose a la plaza central, flanqueado por una multitud, hablando a muchos ellos. Entonces se preparó para salir. Me acerqué y conseguí su atención, su disculpa, su número de telefono, y acordé llamarle en el tarde. No había respuesta, y su correo de voz no aceptó mensajes. Entonces, lamentablemente, no puedo contar su versión.
 
Félix Gómez, un representante de la Fundación Guillermo Toriello, una dedicada desarrollo social, preside la comisión para la emergencia. Había sido entrenado en manejo de riesgos y trabajaba en la comunidad para preparar a la gente para desastres como éste, cuando Agatha cayó con todo su furia y él se quedó atrapado acá.
 
“Escuchamos en las noticias del jueves que la tormenta fue viniendo” dijo Gómez. “Lamentablemente no tenemos cultura de preparación para desastres.”
 
Gómez ya había avisado a oficiales del gobierno que la gente no debería vivir en zonas de alto riesgo al pie de las montañas, pero su aviso no tuvo atención.
 
Voluntarios crearon un formulario y fueron de refugio a refugio realizando un censo durante los dos primeros días. Los acompañé. El día tercero, empezamos a ir a los barrios de la periferia y a contactar a los líderes para conseguir un cálculo de cuantos había dejado sin hogar y no habían venido a los refugios.
 
Ayer, en refugio Pavarotti, la familia Sicay, Juan y Petrona, me invitó a su casa para ver los daños. Vivían cerca de la familia que fue sepultada en su casa y acordaron mostrarme el lugar.

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Los Sicays fueron una de las familias que vivían cerca del campo de fútbol, y su casa se llenó con agua el viernes por la inundacion torrente, antes de que empezaran los deslaves de tierras. Agarraron a sus hijos jóvenes y a los dos hijos más grandes y huyeron, corriendo por la calle con el agua hasta el pecho. No tuvieron ningún sitio a donde ir, y caminaron entre el aguacero hasta que llegaron a la casa de una familia que les cuidó hasta que se abrió el refugio.

Me mostraron la cocina, que tenía sólo un mueble – uno que antes servía para guardar sus platos. La mayoría se lo había llevado la tormenta. Pregunté donde estaba la estufa.
 
“Nunca tuve estufa – hacía mis tortillas aquí,” dijo Petrona, arrodillándose sobre lodo al lado de un par de bloques, donde antes hacía el fuego. “No te mentiré. Esto es como vivimos.”

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Un hueco grande en el fondo de la cocina mostraba cómo corrió el río dentro de su casa.
 
Luego, toda la familia entraron en fila al área de la habitación pequeña anexa, en donde colchones se apretujaban en un espacio estrecho, y un tocador rebosó con ropas mojadas. Una cuerda extendieron al largo del cuarto, donde colgaron espigas a secar, mismas que estaban empezando a enmohecer.

“Traeríamos nuestras ropas de afuera y intentaríamos salvarlas, pero no tenemos ningún lado para traerlos,” me explicó Patrona.
 
El hijo mayor, Juan Antonio, estaba atrás, intentando a rescatar lo quedó de la pequeña parcela con maíz, pero había muy poco para salvar. La mayoría estaba cubierto con lodo.

Al fin, les pedí llevarme al lugar donde la familia se había negado a salir de su casa y había quedado enterrada. Eran el padre, la madre, sus tres hijos, y un vecino que había intentando a rescatarles.

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El día terminó con un rayo de esperanza de una fuente más alta que el gobierno. La noche antes, noté una multitud congregándose por las calles, maravillarse por una luz brillante que venía desde los cerros. Era tan arriba que nadie podía subirse el cerro para poner una lámpera.
Al otro lado del deslave de tierras relució otra cosa – una imagen blanca de la Virgen María, desde un área de piedra estéril.
 
Para ver de más cerca, fui al pie del cerro con los jóvenes Emilio y Eliazar, con quienes estaba haciendo encuestas de los refugios y los barrios. Un campesino estaba detrás de su casa cuando pasamos, y le pregunté que pensó de todo esto. “Bien, el libro bueno dice que habrá muchos presagios en los días últimos,” dijo, con carcajada. “Creo que los estamos viendo.”

Emilio y Eliazar tenían otra perspectiva en la situación. “Lo fui viendo más como señal de ánimo, como diciendo que cosas serán buenas.” dijo esperanzado Emilio.
 
Hoy, mientras regresé de las casas destruidas, la gente se congregaba en las calles para presenciar otro maravilla – un grupo de jóvenes subiendo la montaña para presentar los respetos. Mis amigos Emilio y Eliazar, fueron con ellos.

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Aquí, algunas imágenes del día segundo en San Lucas.


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Semilla Nueva: Plantando nuevas semillas en Guatemala

Semilla Nueva: Plantando nuevas semillas en Guatemala

(Arriba: Curt Bowen, izq., y Joseph Bornstein)

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Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Emilio Avenati

ALMOLONGA, Guatemala – Ramón Siquina había dependido de insecticidas, herbicidas y fertilizantes químicos como todos los demás en esta canasta de productos verdes de la provincia de Quetzaltenango, ahora los usa menos.

“Los fertilizantes nos han ayudado muchísimo y han sido un gran avance para nosotros”, El dice. “Pero estamos conscientes de que el estado de la tierra se está deteriorando. Comenzamos usando mucho fertilizante, fungicidas y pesticidas, no lo hubiéramos hecho si la tierra fuera tan rica como lo era en tiempos de nuestros antepasados”.

Estamos parados sobre la placa de cemento de su casa, una suave brisa desciende sobre los valles verdes y las colinas que nos rodean. Alalonga es una comunidad de 20 mil personas a las faldas de Xela. Era común que los antepasados preservaran la tierra más rica del valle para la agricultura y construyeran sus casas en los campos y sobre las colinas de alrededor. Por años, la comunidad ha producido enormes cargas de col, calabaza, maíz, lechuga y rábano que han alimentado a la ciudad, pero cada vez es más difícil.
“He batallado y batallado con este pedazo de tierra; le pongo todos los químicos posibles y no logro hacerla producir” dice Ramón “Me di cuenta de que tenía que cambiar la forma en cómo estaba sembrando”.

Es entonces cuando conoció a las personas de Semilla Nueva, una nueva organización conformada por un grupo de estudiantes de preparatoria y universidad provenientes del Noreste del Pacífico. Ellos comenzaron a platicarle a Ramón sobre prácticas de siembra y Rafael les compartió su problema. Curt Bowen y Trinidad Recinos, dos de los fundadores del grupo, le sugirieron una composta como alternativa a los fertilizantes químicos y ofrecieron ayudarle en establecer un proyecto de compostaje por medio de la lombricultura y es así como todos terminamos esta noche sobre el techo de la casa de Ramón, con Ramón y Joseph peinando la basura y examinando el progreso de las colonias de lombrigos retorciéndose.

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“Dios nos dio una forma para mostrarnos lo que necesitábamos” dice Ramón. “Es un proyecto pequeño ahora, pero un día será grande.”

****

Joseph Bornstein, originario de Oregón (EUA) tenia tan solo 18 años cuando llegó por primera vez a Nicaragua, acompañado por dos amigos de clase de la Preparatoria Ashland, clase 2003. Ellos habían decidido tomar un año y viajar por Centro América antes de regresar e ingresar a la universidad.

“Hemos aprendido mucho sobre el mundo en los libros y nuestros escritorios, pero queríamos aprender acerca de él por nosotros mismos”.

Los compañeros viajaron en dirección al sur, hacia San Juan del Sur, una villa pesquera cerca de la frontera de Costa Rica, donde hicieron una amistad que cambiaría sus vidas. Su amigo era Alix Fermin, un pescador y padre de una hermosa criatura de 3 años.

“El era una persona tan llena de alegría y amor”, Bornstein recuerda con nostalgia. Ellos pasaron unos días con la familia, aprendiendo sobre su estilo de vida y su cultura. Tres meses después, se enteraron que Alix falleció en un accidente de pesca – Nada fuera de lo común, tomando en cuenta la naturaleza rudimentaria del equipo que los aldeanos usaban en ese lugar.
“Juntos nos pusimos a pensar sobre una forma en que la familia pudiera mantenerse de por vida, ya que su proveedor ya no estaba con ellos.” Bornstein comentó. Los amigos decidieron unir sus recursos y construir una casa que la familia pudiera poner en renta y así tener siempre un ingreso. Ellos juntaron $8,000 (dólares?) y se encaminaron hacia el sur en 2005 para construir la casa.

Muchas cosas cambiaron en el ínterin. El aumento en el precio del petróleo causó o que el costo de los artículos de primera necesidad subieran al doble. “Eso despertó en nosotros una necesidad de un cambio estructural mayor” Comenta Bornstein.

Fue cuando Curt Bowen, un compañero de la universidad, apareció en la historia. En ese tiempo, Bowen y Bornstein estudiaban en la Universidad Whitman en el estado de Washington (EUA) y se les ocurrió la idea de construir una red de biocombustible en Centro América, enseñándoles a los campesinos locales a utilizarla. Sentando las bases para una serie de talleres a lo largo de las Américas, e hicieron planes para establecer centros de recursos en cada comunidad.
La idea era enseñar a las comunidades y a sus líderes acerca del proceso de fabricación y producción del biocombustible sin obtener beneficios. Dos profesores de la Universidad de Whitman ayudaron en el diseño de un curso independiente y un amigo de Antigua ofreció prestarles un camión para su experimento y los compañeros pusieron el resto.

Ellos adaptaron el autobús para el biocombustible llenándolo con 400 galones, y así viajaron desde Washington hasta Nicaragua, enseñándoles a los campesinos y miembros de comunidades a convertir los desperdicios en combustible y a instalar la infraestructura para mantener el proyecto andando cuando ellos tuvieran que marcharse.
El proyecto era bueno, pero cuando sus estudios progresaron, se dieron cuenta que en realidad no estaba dirigido a un asunto fundamental.

“Para que el biocombustible funcione bien, tienes que comenzar con agricultura orgánica” explica Curt. Mucha de la producción de biocombustible en el mundo proviene de los campos de palmeras en Indonesia y Malasia, apuntó; 89 porciento de la deforestación de los bosques se produce por la producción de biocombustible.
Para hacer las cosas peor, después de que los bosques son reducidos las turberas que los sustentan se drenan y queman para producir más biocombustible, el resutado: Indonesia es el tercer país productor de gases de invernadero en el mundo.
Un vuelco de eventos triste e irónico para una tecnología supuestamente “verde”.

Entonces los amigos comenzaron a pensar en formas en las que pudieran trabajar con los campesinos locales y promover un enfoque más sostenible para la agricultura y reclutaron a mas amigos de Whitman y de Ashland para su siguiente proyecto: Semilla Nueva”. También contactaron e invitaron a participar a Trinidad (Recinos), un productor de petróleo de aceite de palma en Guatemala a quien habían conocido durante el viaje anterior sobre biocombustible y quien acogió el proyecto con un espíritu innovador.

Una de las primeras cosas que ellos hicieron fue visitar al departamento de agricultura, donde fueron llevados a una oficina con un impresionante escritorio hecho de madera tropical el cual tenia una inscripción que decía “Donado por la Compañía Química Dow”, de inmediato también notaron que el sofá de felpa había sido donado por Monsanto.

“Resulto que cada mueble en ese lugar había sido donado por una compañía química.” Curt se reía.
La agricultura en Guatemala ha sido fuertemente dominada por la industria química y utiliza productos que han sido vetados en los Estados Unidos desde hace mucho tiempo, resultando en erosión perjudicial, intoxicación en los trabajadores sin protección por el uso de plaguicidas y el agotamiento de los suelos, entre otros males, explicaron.

Formas de agricultura alternativa han sido presentadas en el país, pero existe poco apoyo y seguimiento a estos proyectos, Curt explicó. En un país de más de un millón de agricultores, hay tan solo 17 especialistas de maíz para brindarles ayuda.

Existen un buen número de ONG’s trabajando actualmente en el país en proyectos de agricultura sostenible, pero aislados uno del otro y trabajando en proyectos específicos, el objetivo de Semilla Nueva y con la ayuda de una organización alemana llamada Gota Verde, ha sido llenar los vacios existentes.
“Uno de los mas grandes problemas del desarrollo no es la falta de tecnología, sino el llevarla hacia la gente que la necesita,” explica Curt.”Por ejemplo,

La labranza de conservación – una técnica que es muy fácil de usar, pero nadie la utiliza porque no hay alguien que la promueva”.

Ahora se están trabajando en una variedad de proyectos en las zonas alrededor del campo y una en las que existe mayor entusiasmo es participar en un proyecto de una ONG española llamada Intervida. Ellos entrenaran a los promotores o a una comunidad basada en educadores, quienes ya trabajan en Intervida para correr la voz acerca de la salud. Ahora ellos también están dispuestos a enseñar sobre técnicas de agricultura sostenible, desde la composta hasta las zanjas de contorno, barreras vivientes y azadones aleatorios.
Los rostros de ambos se iluminan cuando hablan sobre “trabajo de investigación”, una estrategia para trabajar en grupo con los agricultores locales en pro de mejores prácticas para cada uno de los cultivos. Al igual que Ramón puede medir el progreso en sus contenedores con el manejo de la lombricultura, los agricultores locales experimentan con técnicas que les permiten independizarse de los insumos químicos.

Ahora con una nueva asociada, Darre Yondorf, y dos miembros mas en camino para el equipo, el equipo estará completo en dos semanas- justo a tiempo para recibir el primer grupo de voluntarios de Yale, la Universidad de Kentuky la Universidad Puget Sound y desde luego, de su Alma Mater Whitman College. Los voluntarios vivirán en las granjas y trabajaran con los agricultores para ayudar a la incorporación de nuevas prácticas y monitorear sus resultados.

Pero la parte mas ambiciosa del proyecto es quizá la mas importante y también la mas difícil de medir. Al trabajar entre asociaciones de agricultores locales y apoyar en la creación de otras, ellos también esperan construir una comunidad con liderazgo en las practicas de agricultura sostenible.
“En tanto los promotores se involucren en la investigación, el impacto positivo crecerá.” dice Curt. “Estamos tratando de promover la agricultura sostenible, pero estamos tratando de crear unidad en la comunidad también.”


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Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Sunset, coming into Quetzaltenango/Xela

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

QUETZALTENANGO, Guatemala – Desperté este brillante Día de las Madres con la vista desde la azotea del volcán Santa María y las formas conicas del verdor de las montañas que rodean esta encantadora ciudad, en las alturas. Quetzaltenango, conocido por los guatemaltecos como “Xela” por su nombre indígena, me parece literalmente un respiro de aire fresco.

El sonido de cachetada de las señoras en la cocina de al lado al estar “torteando”(hacer tortillas a mano), se entremezcla con la risa y la charla.

Mi bella madre e hija están bien y felices – Estoy agradecida por esto, y por lo todo que me han dado y estoy agradecida con skype, que me permite estar conectada desde tan lejos. Estoy agradecida también por las manos capaces y amantes de todas las madres a mi alrededor, que serán homenajeadas hoy con cenas familiares, eventos especiales y los ramos de flores espectaculares que se venden en las calles y mercados.

Pero más que nada, agradezco a la Madre que nos sostiene a todos, la Madre Tierra cuyos fértiles suelos, ríos caudalosos, fructíferos bosques y vastos océanos nos proveen alimento y abrigo, siglo tras siglo, y estoy agradecida por todos aquellos que trabajan para protegerla y nutrirla. Desde que he llegado a Guatemala, he conocido a tanta gente así.

Mis conversaciones con ellos han puesto de manifiesto la destrucción del medio ambiente todos los días en muchos niveles, la gente desde los taxistas hasta los vendedores ambulantes comentan sobre el calor cada vez más intenso, el aumento de las inundaciones, la contaminación de ríos, lagos y el aire. La mala noticia está en todas partes, y puede ser abrumador a veces. Pero también lo es la buena noticia: el hecho de que muchos están dedicando su energía y talento para cambiar el curso.

Me gustaría citar sólo algunos de los que me han inspirado en sus labores por la Madre Tierra en dos semanas cortas, interrumpidas en Guatemala, y les deseo a todos un Feliz Día de la Madre:

Magalí and Alejandra

Magalí Rey Rosa, la hermosa y elocuente voz de las áreas silvestres, cuyo trabajo en las últimas tres decadas ha despertado a tantos, y su hija, Alejandra Marroquín, quien lleva la antorcha.

Bayron Medina

Bayron Medina, un descendiente de los agricultores mayas en Alta Verapaz, que ahora trabaja para el Ministerio de Medio Ambiente, en colaboración con los agricultores en las zonas rurales para ayudarles a entender el valor de los recursos naturales que son confiados a su cuidado;

Maria Jose España

María José España, Mario Rodrigo Gonzalez and Karla Maldonado de los Mapaches, un grupo vibrante en la capital que comenzó a rescatar un cañón forestal y se ha desarrollado a una misión mucho más amplia;

Masa Critica Guatemala

Manuel Gómez, Dwight Posadas y el resto de Masa Crítica de Guatemala, un grupo de ciclistas dedicado y determinado a establecer el derecho de paso en calles muy transitadas de la capital para los ciclistas.

Steve Dudenhofer

Steve Dudenhofer y el resto de su equipo en Ak Tenamit Maya School, donde la protección de la tierra es una parte integral del plan de estudios, y los graduados están haciendo olas en todo el país en el desarrollo sostenible, la salud comunitaria, alfabetización de las mujeres y los proyectos de ecoturismo;

Maite Rodriguez Blandon

Maite Rodríguez Blandón de Fundación Guatemala, trabajando para empodizar mujeres guatemaltecas en la base. Levantando las mujeres de la pobreza y dandoles control de sus terrenos, dice, es una de las mejores maneras para proteger el medioambiente.

Mega and Amanda from Rasta Mesa

Amanda y Mega en Rasta Mesa, que trabajan en Livingston para preservar la cultura Garífuna y la tierra.

Eduardo Gularte y Gaby Diaz

Eduardo Gularte, Gaby Díaz y otros del Centro para la Comunicación y el Desarrollo, un grupo de comunicadores de trabajo dedicado a capacitar a las personas a nivel local para utilizar herramientas de comunicación para el cambio social;

Edith Panameño

Edith Panameño, una maestra de escuela que trabaja para establecer una red de eco-clubes de la región del Lago de Izabal;

Silvia, Maria Isabel y Luis Rey

La familia Reyes del Hotel Ajau, y todos los dueños de negocios luchando para hacer sus compañías sostenibles bajo los programas Green Deal y Great Green Deal;

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad de Campus Sustentable, Universidad Rafael Landívar, y Rai Aguirre de EcoCinergia, Universidad de San Carlos, dos grupos que estan trabajando con ingenio y creatividad en diferentes formas de crear conciencia en el Campus.

Community Radio activists at a CECODE workshop in Xela

Sandra, Tino, Maribel y muchos otros en una red de activistas de las radios comunitarias, que han trabajado encarando la represión gubernamental para llevar las noticias y los análisis pertinentes a las comunidades indígenas y campesinas de Guatemala, en su lengua materna.

Movimiento Agua y Juventud workshop in Xela

Alejandra Tiguila y un anfitrión de otros con el capítulo guatemalteco de Movimiento Agua y Juventud, un grupo internacional muy dinámico que combinando energía y compromiso iluminan la obscuridad – y mi corazón – en un centro de retiro en Quetzaltenango al que recientemente asistí.

La lista sigue y así seguirá, mi lista de contactos se ha multiplicado, y no voy a ser capaz de visitar a una décima parte de los valiosos grupos de trabajo de conservación en todo el país. Sin embargo, lo que he visto en estas dos semanas da muchas razones para la esperanza. Sigue leyendo en los próximos días y semanas para cumplir con estos y muchos que estan cambiando el mundo y se esfuerzan por hacerlo mejor en conjunto con El Proyecto Esperanza.

Hospitalidad en Linea en Guatemala

Hospitalidad en Linea en Guatemala

Top, Cristina Diaz; above, José David Diaz.

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

CIUDAD DE GUATEMALA – La ciudad brillaba debajo de mí como una alfombra de diamantes, desciendo apaciblemente sobre el valle y las montañas circundantes. Esto es tan hermoso como la Ciudad de Guatemala olvidada de Dios podría ser, pensé, luego me regañó por el pensamiento. Lo único que sé al respecto de esta ciudad, es lo que he leído y alguna vez que pase por el aeropuerto. No lo suficiente como para emitir un juicio. A estas alturas debería saber que no se puede juzgar una ciudad por la cobertura de los medios — miren la ciudad de México, por ejemplo, la cuál he llegado a amar.

Y, de hecho mi primer noche en la Ciudad de Guatemala ha desmentido la amplia condena de las mayores megalópolis de América Central.

Gracias a Couchsurfing.com, tenía amigos que me esperaba con la cena y direcciones, mapas y guías e ideas para mi proyecto. Tomé un taxi a su hermosa casa junto a un parque en la Zona 2 y suspire aliviada. Creo que estaré bien aquí.

Couchsurfing, para los no iniciados, es una comunidad de personas a nivel internacional interconectados a traves de la internet a quienes les gusta viajar y conocer otras culturas, pero no necesariamente quieren gastar una fortuna en hoteles. Los miembros en esta comunidad ofrecen compartir un sofá, una cama o incluso una habitación(dependiendo de las posibilidades de cada anfitrión) a los viajeros por una, dos otres noches. No hay ningún cargo, sólo un acuerdo tácito de que algún día tendrán un espacio en algún lugar al que estos decidan viajar. Además de ahorrar dinero, el sistema permite la entrada inmediata y una visión de la cultura local.

Yo había oído muy buenas críticas acerca de couchsurfing y decidí darle a este sistema una oportunidad. Hace tan sólo un día atrás, me senté en un café en St. Louis, Missouri, me suscribí y puse mi perfil, luego encontré una lista de alrededor de 70 miembros en la Ciudad de Guatemala. José David Díaz, un ecologista de restauración de Guatemala que trabaja con el Ministerio de Medio Ambiente, era mi primera opción, le envie un correo electrónico. Unos minutos más tarde, recibí una cálida bienvenida.

La noche siguiente, allí estaba yo, cenando con él y sus padres -Cristina, su madre, había cocinado chile con carne al estilo Texas, especialmente para mí, y una fritura maravillosa berros, acelgas con pimiento rojo dulce, elote y tortillas de maíz hechas a mano. Se había superado a si misma.

José David, por su parte, compartió conmigo información sobre los diversos grupos que sabe están trabajando en proyectos interesantes – un proyecto de protección de cuencas hidrográficas en la provincia oriental de Baja Verapaz, cerca de la ciudad de Cobán, a donde ya he pensando ir y un proyecto de colaboración entre comunidades indígenas de la Central Tierras Altas que están trabajando juntos para proteger los bosques de madera la caza furtiva y otras incursiones destructivas. También me mostró un excelente sitio web con mapas topográficos de todo el país, y me dio su breve reseña de la situación ambiental del país.

Él esta preocupa por la exploración de petróleo que se esta llevando a cabo en el Lago Tigre el cuál preserva la zona pantanosa del sur. “Es un habitat muy especial y muy frágil, dijo y no quiero pensar que pasaría si hubiese un accidente”; ambos nos estremecimos al pensar en el desastre ambiental que actualmente se desarrolla en el Golfo de México. Hoy mismo, el noticiero informó que la mancha de petróleo es de una milla de profundidad y el derramamiento no es de 1.000 barriles al día, sino 5000, y los científicos temen que esto acabe con el frágil ecosistema a lo largo de la costa del Golfo.

José David me ha dado su dormitorio mientras él duerme en un colchón en la sala de su casa. Cuán increíble hospitalidad! Es una habitación hermosa y espaciosa, con un gran ventanal que da a un pequeño jardín trasero. Fotos y recuerdos de sus viajes por el mundo están en todas partes.

Ayer el viaje fue bueno – Yo estaba volando en espera gracias a Audrey, ambos vuelos transcurrieron sin problemas. De Dallas a Guate, me senté junto a un Ingeniero en Tecnología que trabaja en una compañia de energía renovable y viaja con frecuencia a China y Hong Kong por su trabajo.

Me dijo que los chinos están invirtiendo fuertemente en energía eólica y solar, algo que he estado escuchando en otros lugares. Me contó de los “kilometros y kilometros” de remolinos de viento en las afueras de Shanghai.

“Este no es una cosa de Quixote!” exclamó. “Es un negocio de verdad.”

Mientras tanto, el derrame petrólero se aproxima a la costa del Golfo, leo que la Gran Bretaña
esta retrocediendo en sus perforaciones petroleras alejandose de nosotros. Al mismo tiempo, el Ingeniero esta preocupado por la nueva ley antiinmigrante en Arizona la cuál requiere que todo inmigrante lleve identificación en todo momento.

“Al parecer los estadounidenses no saben que son los inmigrantes los que mantienen la economía en marcha”, dijo. “Después de todo, todos en Estados Unidos proviene de Europa. Así que casi todos son inmigrantes también!”