Por Tracy L. Barnett
HOUSTON — Como la mayoría de los amigos y vecinos en el poblado amazónico donde nació, Pablo Fajardo comenzó a trabajar para Texaco a una corta edad. Pero a diferencia de la mayoría de sus compañeros, él estaba reacio a aceptar los abusos flagrantes contra la selva y la gente, que él atestiguaba cada dia.
Fajardo se hizo a la idea de ser un abogado y ahora él es el abogado que representa a unos 300,000 ciudadanos de la Amazonia en una demanda legal colectiva que ahora esta por cumplir su 15 aniversario. Esa es la batalla en el corazon del nuevo e impresionante documental de Joe Berlinger, Crudo.

Escena de la película Crudo.
Yo ya había leído algo sobre la indignante contaminación de millones de acres de la selva amazonica atribuida a Chevron-Texaco y de la batalla de un solo hombre para lograr justicia en la edición verde de la revista Vanity Fair en mayo de 2007. Pero el film de Berlinger devuelve la vida a esta historia de una manera que la palabra escrita no puede lograr. Christiane Amanpour de CNN se refiere a la película como “una fusión extraordinaria de arte y periodismo”. No bubiera podido expresarlo mejor yo misma.
La película fue estrenada en Houston, en la ciudad que alberga a la sede corporativa de Texaco, ahora convertida en Chevron, y yo me uní a un grupo de Emerging Green Builders para ver la premiere. Algunas escenas de la película fueron filmadas en el edificio de Chevron, justo a unas 10 cuadras de donde vimos la película, en especial aquella donde Fajardo y una familia indigena entran al edificio brazo con brazo a presentar su caso.
“Ustedes han estado en nuestro territorio durante 28 años, ahora nosotros les pedimos tres minutos de su tiempo”, exigió el indígena del Amazonas a sus adversarios.
Ahora yo les pido tres minutos de su tiempo para mirar el corto promocional de la película. Pienso que ustedes estarán de acuerdo conmigo en que este filme debe estar en la lista de las peliculas imprescindibles.















