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Cambio Climático Amenaza los Bosques de Manglares de El Salvador

Cambio Climático Amenaza los Bosques de Manglares de El Salvador

Este articulo fue publicado originalmente en Ingles por Al-Jazeera, y puede ser leido AQUÍ.

Por Ryan Luckey
Comuntierra

Con terremotos desastrosos, erupciones volcánicas y tormentas extremas, El Salvador es considerado uno de los países más vulnerables del mundo a los desastres naturales. Con los efectos del cambio climático complicando las crisis sociales y económicas, el gobierno de El Salvador ha reconocido que las preocupaciones de seguridad nacional deben incluir la discusión de los factores ambientales. En Febrero de 2011, el Ministro del Medio Ambiente Herman Chávez ha anunciado el cambio climático como “nuestra prioridad número uno.”

Sin embargo, como bien saben los salvadoreños, cuando se trata de desastres naturales, algunas situaciones son simplemente fuera de su control. La desaparición de los manglares del país es una de esas situaciones.

El bosque manglar del Pacifico de El Salvador, el más grande de su tipo en Centroamérica, cubre más de 20.000 hectáreas en los alrededores de la Bahía de Jiquilisco. Los manglares son considerados tradicionalmente como una protección natural contra inundaciones extremas y subidas de mareas, que actúan como una zona de amortiguación muy valiosa durante los eventos climáticos extremos.

Sin embargo, hace varios años las comunidades locales comenzaron a notar un extraño fenómeno: los manglares de la orilla del mar estaban muriendo.

Un ecosistema amenazado

El manglar es un ecosistema único en las regiones costeras tropicales y subtropicales de América, Oriente Medio, Asia y Oceanía. Se encuentra donde el agua salada del mar mezcla con agua dulce, y por eso el manglar crea unas condiciones ecológicas específicas que soportan una amplia variedad de flora y fauna.

Los árboles manglares tienen una serie de zancos de apoyo que se extienden desde el tronco para aumentar la estabilidad y la resiliencia. Los árboles de mangle han evolucionado siendo capaces de soportar el cambio en el nivel de las aguas causado por los ciclos de las mareas que ocurren normalmente, y también inundaciones, ayudando a proteger las zonas costeras de los daños causados por las tormentas extremas y los tsunamis. Sin embargo, En los últimos años un aumento en el nivel del mar ha traído las olas del mar hacia el interior del bosque, donde nunca antes habían llegado, causando estragos en los árboles y todo el ecosistema.

Según el Dr. Ricardo Navarro, director del Centro de Tecnologías Apropiadas de El Salvador (CESTA), más de 30 metros de bosque de manglar ha sido completamente destruido por este fenómeno en los últimos seis años. “Con el aumento del nivel del mar, las olas están entrando más y más en los manglares. Lo que sucede es las olas sacan los nutrientes del suelo, dejando los árboles en la pura arena. Así que los árboles mueren, y luego todos los animales abandonan la zona.”

Ahora a lo largo de las playas de la costa central de El Salvador existe una zona muerta que se extiende entre 10 y 50 metros de ancho. La causa? “El cambio climático”, dice el Dr. Navarro.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático informó que el nivel del mar subió 21 centímetros en el siglo pasado. Este aumento es causada por una combinación de derretimiento de los glaciares, derretimiento de los casquetes polares y expansión física de los océanos con un aumento de la temperatura del agua, los tres considerados consecuencias del calentamiento global causado por el hombre.

Cuando se le preguntó hasta donde había llegado la marea en tiempos pasados, el pescador local Adán Nahun Díaz Ramírez señaló hacia el mar, más allá de las olas. “El bosque se extendía más allá de todo esto, se puede ver,” dijo, señalando a los tocones de árbol que flotan por las olas. “En realidad, más allá de los manglares, había aún una otra camada de árboles en la playa.”

Sin la estructura del suelo, la tierra recién expuesta no tiene la protección de los océanos, que con el tiempo están invadiendo el interior. La población local estima que al menos 50 metros de tierra se ha perdido en el mar en los últimos diez años.

Efectos en las comunidades locales

La Tirana es un pequeño pueblo de 23 familias en el borde del manglar. La aldea fue poblada durante la mayor parte del siglo 20, pero abandonada durante la guerra civil de El Salvador, cuando la mayoría de las zonas rurales del país fueron abandonadas. El pueblo volvió a ser habitado hace 10 años, cuando los nuevos residentes se trasladaron allá.

CESTA viene trabajando en La Tirana desde 2005 para desarrollar un programa que se llama “Formas de Vida Sostenibles”. El programa ha proporcionado a la comunidad un programa de educación ambiental, asistencia técnica para la agricultura orgánica, instalación de pozos de agua, y varios paneles solares para llevar electricidad a la aldea por la primera vez. El programa también facilitó la creación de una visión para la sostenibilidad ecológica y económica de la aldea.

“Ahora tenemos un plan para el aprovechamiento sostenible del punche [especie de cangrejo de manglar local], lo que limita la cosecha de cinco a siete docenas por día”, me dijo Ramírez. “Pero hay días en que ni siquiera podemos encontrar una docena”.

Al igual que muchas otras comunidades rurales, la recolección punche es la única fuente de ingresos. “La tierra aquí no es fácil de cultivar, porque es sólo arena, por lo cual dependemos de los manglares”, dijo Ramírez. “En los últimos años, ha sido cada vez más difícil de cazar el punche, y no tenemos otra manera de apoyar a nuestra comunidad.”

Efectos en la fauna silvestre

En tiempos pasados, a pocos kilómetros de La Tirana en la desembocadura del río Lempa, rodeada de manglares, había una isla de arena.

La isla existía en las cuartos estaciones, y se observaba que era un hogar temporal a una colonia de aves americanas Skimmer, único hábitat de esta especie observado en América Central. Ahora, con la marea alta la isla se inunda completamente, y sólo aparece durante la marea baja. Sin un lugar seguro para descansar, no se ha visto el Skimmer en el área en los últimos años.

“Este es claramente un efecto del cambio climático global,” afirma el doctor Navarro. “Y lo peor de todo es que no hay nada que podamos hacer para proteger a los manglares y las especies de fauna del lugar. Nosotros, como comunidad mundial tenemos que tomar medidas para detener el calentamiento global. Los acuerdos internacionales que hoy se debaten todavía permitirían un aumento de hasta cinco grados centígrados hasta el final de este siglo. Este grado de cambio tendría efectos desastrosos en todo el mundo. Lo que estamos viendo aquí es sólo el comienzo.”

Refugiados del Cambio Climático

A lo largo de los años 70 y 80, grupos de refugiados salvadoreños huyeron de la guerra civil violenta del país. En las últimas décadas, la inmigración ha continuado, ya que los ciudadanos buscan escapar de la pobreza extrema y una serie de desastres naturales, que incluyen terremotos de magnitud 7,7 y 6,7 en 2001, y tormenta tropical Agatha en 2010. Tormentas extremas son cada vez más comunes y más intensas, dando lugar a graves inundaciones en todo el país y particularmente en el área de la costa central.

“Si las cosas siguen así, las próximas poblaciones de inmigrantes de El Salvador serán refugiados climáticos”, dice el Dr. Navarro.

Las organizaciones internacionales como IPCC a UNESCO están estimando que habrá entre 10 y 50 millones de refugiados que huyeran de sus hogares en la primera mitad del siglo 21 debido a causas relativas al cambio climático.

Miembros de la comunidad de La Tirana están de acuerdo de que las cosas están peorando cada año, y que el océano viene hacia el interior con mayor rapidez. Si sigue así, probablemente se van a unir a los millones de refugiados que huyen de los efectos del cambio climático, y las condiciones ambientales y sociales de El Salvador serán aún mas difíciles.

De sierra al mar: Los Huicholes dejan huella en el COP16

De sierra al mar: Los Huicholes dejan huella en el COP16

Por Tracy L. Barnett

CANCUN – “Llegando al mar es muy importante, no puedes llegar como si fuera cualquier cosa,” nos dijo Antonio mientras que atravesamos la noche en camino a Isla Blanca. “Consideramos sagrado al mar también – tuvimos que pedirle permiso para estar allí.”

Fue así como nos encontramos parados frente a la orilla de las olas, haciendo una oración de gratitud y tirando galletas de chocolate y monedas de pesos hacia al Caribe junto con nuestras oraciones.

Antonio hizo una petición elocuente a los grandes espíritus del mar y a las cinco direcciones sagradas para pueblo Wixarika, pidiendo especialmente para que en los trabajos de la cumbre climática COP 16 todo saliera bien en favor de la humanidad, bien para todos que asistieran, bien para todos los hermanos indígenas del mundo. La vela fue presentada como ofrenda al mar y una última chispa fue llevada por la brisa hasta a la orilla. Tierra, viento, fuego, agua: mejor inicio a nuestra primera visita a Cancún no hubiera sido posible.

Antonio Candelario había sido elegido como representante de la comunidad Wixarika de Santa Catarina para los eventos del COP 16, junto con Rodolfo Cosío, un jicarero o portador de la tradición milenaria del peregrinaje sagrado de su gente. Jesús Lara, un líder importante en la comunidad vecina de San Sebastián, había sido elegido también. La delegación Wixarika fue completada con Tunuari Chávez, asesor técnico de la Asociación Jaliscense en Apoyo a Grupos Indígenas (AJAGI), y por mí, Tracy Barnnett, que recientemente me integré como voluntaria en el Frente en Defensa por Wirikuta. Estábamos ahí para levantar la voz sobre los peligros de la minería a cielo abierto que está a punto de empezar la explotación de la plata en el desierto Wirikuta, Real de Catorce, el sitio mas sagrado de los Wixaritari.

Llegamos a Cancún a las 5:20 y ahí esperándonos en el aeropuerto estaban Jack y Belem, una pareja encantadora quienes nos abrieron su casa y sus corazones durante nuestra estancia de una semana. Después de la cena montamos su amplia camioneta, que sirvió como nuestro transporte durante el evento, rumbo a Isla Blanca, una reserva natural lejos de los hoteles gigantes, el caos turístico y del desastre ecológico que es Cancún.

Muy temprano por la mañana, el sábado 4 de diciembre, tuvimos nuestra primera entrevista en el campamento de la Vía Campesina, uno de numerosos sitios dedicados a eventos relacionados con la COP16, con la periodista chilena Paulina Acevedo, la cual rápidamente se convirtió en una rueda de prensa con una docena de periodistas y una amplia audiencia, desde Notimex hasta radios comunitarios y medios alternativos. Muchos se sentían atraídos por la hermosa lona que llevábamos, diseñada por Yaser Ventura de AJAGI con el arte tradicional de los Wixaritari, que decía “NO a la minería de Wirikuta.”

En ese momento se incorporó para apoyar al grupo Mónica Vulling en representación de Masacalli, organización que tuvo la encomienda de agendar entrevistas con los medios nacionales e internacionales y recaudar fondos para la misión.

Inmediatamente después de la entrevista asistimos a la ceremonia de apertura del evento, una gran ceremonia maya con velas y copal y una hermosa y enorme mandala con elementos de la naturaleza colocada en el frente del escenario.

El trío de compañeros Huicholes llamaron mucha la atención con sus hermosos trajes tradicionales y los periodistas los interceptaban a cada paso para pedir entrevistas. La más importante durante esta mañana fue la de Elizabeth Press de Democracy Now, que incluyó dos comentarios de Jesús y Antonio en su reportaje sobre la Vía Campesina.

“Como pueblos indígenas de la sierra, somos protectores del medioambiente,” dijo Antonio. “Estamos rogando al mundo en nombre de la vida por toda la humanidad. Pero esta gente que saben tanto y tienen toda la ultima tecnología no entienden que han roto el vientre de la Madre Tierra con toda su explotación del petróleo, la minería, los cementeros, las carreteras y la deforestación.” La nota y video se puede encontrar en la siguiente liga: Democracy Now

Acto seguido tuvimos una reunión en el Hotel Radisson con los delegados oficiales del Congreso de Pueblos Indígenas para la COP16, donde los miembros de la delegación Wixarika compartieron sus ideas en la la preparación de una declaración oficial de los pueblos indígenas para ser entregada en el cumbre climática.

El día termino, al fin, con dos entrevistas más: la primera con Emily Hunter de MTV-Canada, y luego con Maricarmen Wister de TV Cable.

El domingo empezó con otro par de entrevistas, esta vez en la muy diferente zona hotelera de Cancún, con sus torres modernas y centros comerciales. “Ya no estamos en México,” comentó Rodolfo. “Parece que hemos entrado a Miami.”

La primera entrevista fue con Isaías Pérez de El Universal, seguido por Adolfo Córdova Ortiz de Reforma. La primera nota de Reforma ya salió y se presentará en una siguiente publicación en este espacio (Masacalli). Ya que Reforma no tiene sitio abierto, van dar seguimiento al asunto en su sección de cultura y quizás en un suplemento de medioambiente.

Luego aprovechamos la presencia de Jack, quién trabaja como guía turístico, para conocer un cenote, una formación maravillosa que es característica de la región. Terminamos en la Villa Climática, otra sede de actividades armada para la COP16, donde logramos concretar un espacio para hacer una presentación la siguiente noche.

Entretanto, nos enteramos que un concierto del “El Tri”, se iba a llevar a cabo ahí mismo en un par de horas, y algunos lo aprovecharon para asistir. Fue un evento grande con miles de personas gritando su apoyo por la Madre Tierra y exigiendo un sistema más sustentable y equitativo.

El lunes nos dirigimos al Espacio Mexicano para el Dialogo Climático, en el que se celebraron una serie de eventos sobre Bosques, Soberanía Alimentaria y Pueblos Indígenas. Ahí nos reunimos con uno de los organizadores, Carlos Beas de MAIZ, quien invitó a la delegación a participar en el panel. Rodolfo en representación de la comitiva presentó a la audiencia el problema de la minería en Wirikuta, junto con líderes como Roly Escobar Ochoa de Guatemala, Sandy Gauntlett de Nueva Zelanda, y Ben Powless de las Primeras Naciones de Canadá.

Después organizamos una reunión con Francisco “Chico” Mateo de la Asamblea de Comunidades Departamentales de Huehuetenango, quien compartió la historia de las comunidades mayas y su resistencia a los cientos de concesiones mineras otorgadas por el gobierno guatemalteco, y la experiencia del departamento vecino de San Marcos, sitio en que se instaló la destructiva y muy controvertida Mina Marlin, de la corporación canadiense Goldcorp.

Así mismo, la delegación fue entrevistada por Robert Free Galván y Brenda Norrell para un artículo que aparece en Censored News (Noticias Censuradas). El día termino con una presentación multimedia por la delegación en inglés y español, con música tradicional Wixarika y audiovisuales, en el sitio de la Villa Climática.

El martes 7 de diciembre fue un día de movilización en Cancún. Vía Campesina organizó una marcha y el Espacio Mexicano y Esmex organizaron otra. Nos integramos en la de la Vía Campesina simplemente porque fue esa marcha que encontramos primero, y marchamos desde el centro de Cancún hacia el Moon Palace, sede del cumbre oficial. Nos paró un reten de mas de 100 policías antimotines y no pudimos seguir, pero pudimos escuchar los reportes de delegados representantes de los movimientos sociales, incluso de los gobiernos de Bolivia y Paraguay, que están impulsando una agenda alternativa y mas equitativa pero con muy poco éxito. Durante la marcha los compañeros cumplieron con muchas entrevistas, entre ellas las de Radio Pacifico de EEUU, Telesur de Venezuela y Yomiuri Shimbun de Japón.

El martes por la noche se realizó una entrevista con Ana Paula Ondorica para el programa “La Otra Agenda” de TELEVISA, aunque aún no ha sido presentada al aire.

El Miércoles, el día final, terminó con una mañana de conferencias sobre la problemática de las minerías transnacionales por toda América Latina, en la cual Tunuari representó la delegación junto con representantes de Bolivia, Guatemala, El Salvador y otros países.Tunuari también hizo una entrevista muy detallada con Eugenio Bermejillo con la red de radios comunitarios de América Latina, y luego los compañeros terminaron la noche con Matilde Pérez de La Jornada.

Antes de la entrevista, los compañeros aprovecharon por un breve regreso a la playa, lo cual disfrutaron al máximo.



Temprano la proxima mañana, todos tristamente nos despedimos con abrazos y fotos – un viaje inolvidable para todos, y con la misión cumplida.


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Una de las presentaciones de Rodolfo – otras entrevistas y videos se sube pronto:

Bayron Medina: Viviendo el cambio climático

Bayron Medina: Viviendo el cambio climático

(Arriba: Río Cahabón, Alta Verapaz, foto de Lon&Queta, courtesía de Flickr Creative Commons.)

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto

CIUDAD DE GUATEMALA – Bayron Medina fue como la mayoría de los chicos de granja de Guatemala, amaba el aire libre, y pasó largas horas vagando por el bosque, poniendo trampas para la caza, la pesca, y escuchando a los pájaros, muchos de los cuales pudo identificar por su canto.

“Yo diría que escuchen, ése es el pájaro carpintero, ésa es una paloma – porque al vivir en el campo uno se acostumbra a escucharlos. Un cazador sabe qué clase de animal es cuando oye el sonido.”

Fue uno de ocho hijos, y toda la familia tuvo que lanzarse para hacerla. Ellos se consideraban pioneros, tratando de arrebatar una vida digna de la selva en las montañas de Alta Verapaz, cerca de Cobán.

“Estábamos en el proceso de siembra de maíz, y preparar la tierra para el ganado, y mi padre dijo: ‘Miren niños, sólo puedo apoyarlos en sus estudios hasta el sexto grado, porque hay muchos de ustedes. Pero, ¿lo que pueden hacer es dirigirse a las instituciones y con el gobierno que dan becas, y tendrán que estudiar mucho. “Así que eso es lo que hice, y por la gracia de Dios, tuve la oportunidad de tener éxito.”

Él acababa de regresar de un largo viaje de las provincias, pero me invitó a su casa en los suburbios en las montañas por encima de la ciudad de Guatemala, a compartir la cena y un poco de la hospitalidad local. “Aquí es donde los ricos viven”, dijo el conductor del taxi, pero fue similar a cualquier hogar confortable de clase media en los Estados Unidos. Yo había llegado a aprender sobre un programa financiado a través de las Naciones Unidas llenándome la boca con un nombre, “Programa Conjunto para el Fortalecimiento de la Gobernabilidad Ambiental enfrentando el Riesgo Climático en Guatemala”.

Pero antes de llegar a eso, él compartió conmigo un poco de su propia historia.

“Yo quiero mostrar el lugar donde nací”, dijo. “Éstos son los ríos … Cuando yo era joven, había tigres aquí” – “tigres”, es decir cualquier felino salvaje en América Latina vernáculo, pero con mayor frecuencia se refiere a los jaguares. Las aguas azules, las verdes montañas brumosas emparejado las imágenes en mi mente de la región montañosa alrededor de Cobán.

“Fuimos cazadores, y he matado venados. Hemos dinamitado los ríos, con granadas, los llamamos bombas, para matar a los peces, y lo hacíamos poniendo una batería en medio de una botella y cuando juntábamos los cables había un número increíble de peces que morían y flotan en la superficie.”

¿Por qué me dice esto? Empecé a preguntarme por qué estaba aquí.

“Y también incendiamos – quemamos el bosque tropical para que pudiéramos tener nuestro ganado. Aquí, aquí está mi madre … “La foto desvanecida mostró una mujer cocinando en una cocina tradicional del campo.
“Era un lugar realmente hermoso, pero para criar ganado tuvimos que cortar el bosque. Cortamos cedros, caobas, era un lugar realmente hermoso – mira estos ríos – los dinamitamos Mira, esta es la casa donde nací – pero cuando llegamos era una selva, con los tigres. Matamos a dos jaguares”.

Su cara estaba sonriendo, pero su voz estaba teñida de tristeza. Se sentía como si estuviera desahogando su alma.

“Ya no hacen eso, ¿verdad?” Le pregunté, un tanto desconcertada.

-Ah, pero entonces llegó el cambio “, afirmó. “Hoy en día, me siento con una gran deuda. Doy de comer a las ardillas y las aves migratorias, tal vez hay diez especies diferentes que vienen en las mañanas … Estamos prácticamente tratado de eliminar la naturaleza, contaminándolo y usándolo todo. Después de haber podido estar allí y disfrutar de la naturaleza, y el hecho de que ahora ya no existe … Recuerdo a mi padre tiraba la basura en el río.

“Ahora tenemos nuestros propios hijos, y les enseñamos a reciclar la basura y usamos las lombrices de tierra de composta con lombricultura – vemos cómo el mundo cambia. No podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera, tenemos que cambiar. ”

Y él verdaderamente hizo el cambio.

Fue un largo camino, sin embargo – que lo llevó a una academia militar, donde fue capaz de obtener una buena educación y, dice con gratitud, evitar el combate durante la larga guerra civil.

Él recuerda claramente el día en que se dio cuenta de que las cosas tenían que cambiar, y que él quería ser parte de ese cambio.

Ese día vio una larga fila de campesinos – tal vez 500 de ellos – se alinearon junto a la carretera en un pueblo cerca de donde él había crecido. Se detuvo para preguntar por qué la gente estaba haciendo cola allí. “No hay agua”, le dijeron.

“Les pregunté en kekchí – todo el mundo habla en Cobán kekchí”, explicó. “Mi abuelo fue un chiclero, que cosechaba chicle de los árboles de caucho, tengo tías que son totalmente indígenas, y todos hablamos kekchí.
“Así que me acerqué a un hombre mayor, alrededor de 75 años, y me dijo: ‘Estamos en un verano muy difícil.” Dijo que tiene que levantarse a las 4 de la mañana, y llega a este lugar alrededor de las 9 a hacer cola, y le toma hasta las 3 de la tarde para llenar su contenedor – pero el agua está completamente sucia.

“Pero me pregunté, ¿cómo es posible en Cobán, en una zona donde hay tanta lluvia, que no haya agua? Estábamos en una zona que recibe alrededor de 2.000 milímetros de lluvia en promedio.

“Entonces, ¿qué pasó? Bueno, es una región que no retiene el agua – a causa de la topografía kárstica, de todos los flujos de distancia. Ellos siempre acostumbraban extraer el agua de un manantial que nunca se secó – pero ahora estaba seco.

“Cuando vi esto, me dije, tengo que encontrar la oportunidad de estudiar la cuestión del agua. Así que Dios me dio la oportunidad de llevar a mi familia y el estudio en Costa Rica con una beca. Allí aprendí sobre el agua, las cuencas hidrográficas, cómo gestionar los recursos, y luego volví a intentar aplicar lo que había aprendido. Así que eso es lo que estoy haciendo, tratando de tener una visión de cómo podemos cuidar de nuestros ríos. Tenemos tantos ríos en Guatemala – tanta agua – pero simplemente dejarlo pasar y no aprovecharse de ella.”

Así es como Medina llegó a ser el Gerente de Servicios Ambientales para este proyecto conjunto de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Ministerio del Medio Ambiente de Guatemala. Este programa de tres años ha tenido un buen rendimiento, Medina fue con un equipo de especialistas a las montañas de su tierra natal y más allá, trabajando con los líderes de la comunidad para crear conciencia sobre el valor de sus recursos.

Para Medina, como para la ONU en general, no hay duda de que el clima está cambiando – y que sólo hemos comenzado a ver los efectos de la deforestación y el carbono que la revolución industrial ha inyectado a la atmósfera.

En los talleres que da sobre el tema, señala un ejemplo de su propia vida: la casa de su hermana, donde vivió mientras asistía a la escuela secundaria. En 1974, el huracán Fifí golpeó el Caribe, mató a unas 10.000 personas en la vecina Honduras, y otras 200 en las inundaciones en Guatemala. Su hermana vivía en las orillas de un río en Alta Verapaz, lejos del mar, pero llovió durante siete días y las inundaciones era tan intensas que su casa estaba inundada.

“Fue terrible, la casa estuvo bajo el agua durante 10 días y se arruinó todo. Tuvimos que reconstruir, y esta vez lo pusimos un metro por encima, para evitar más inundaciones.”

Todo iba bien hasta que llegó el huracán Mitch, en 1998, que mató a unas 20.000 personas y dejó 2,7 millones sin hogar. Una vez más, la casa de su hermana estaba inundada – pero esta vez, la lluvia cayó por sólo tres días, pero la intensidad era mucho más fuerte.

“Una vez más, mi hermana lloraba, una vez más, se reconstruyó la casa – esta vez de 2 ½, 3 metros más de altura.

“Luego vino otra inundación – que no era un huracán, sólo una tormenta tropical. Empezó a llover a las 9 de la noche. Para la medianoche había aumentado a estos niveles, y se inundaba la casa. La intensidad de la lluvia – 200 milímetros cayeron en una noche.”

Medina decidió hacer un estudio, y se fue a la estación meteorológica en Cobán he hizo una recogida de datos históricos que muestran la cantidad y la intensidad de los eventos de lluvia en el área a través del tiempo. Era como había sospechado, la lluvia fue aumentando en intensidad y frecuencia.

“Yo les muestro los gráficos – y les digo, el cambio climático está haciendo esto. Estamos viendo que las tormentas son más frecuentes, más repetitivas. Así las sequías por venir, serán más severas, y los niveles de los ríos serán más bajos. Y los eventos de lluvia son mayores.”

Así que ahora la pregunta era, ¿qué hacer al respecto?

El programa de Medina está trabajando en varios niveles: enseñar a la gente en la región sobre la importancia de mantener la cubierta forestal para permitir el filtrado del agua en el suelo, en lugar de dejar que la escorrentía arrastre el agua; para ayudarles a cuantificar el valor de mantener los árboles en su lugar o la reforestación de áreas que han sido deforestadas, en términos de protección de cuencas hidrográficas y asistirlos en el mapeo de las zonas de recarga de sus acuíferos, y para ayudar a construir conciencia ambiental, y el liderazgo transparente en las aldeas.

Él también ayuda a las comunidades en el diseño de proyectos que ayuden a mantener el agua en la cuenca, y ayudarles a llevar a cabo estudios de viabilidad y una lluvia de ideas para generar fondos. Al final del período del proyecto de tres años, tres de las ideas se financiarán.

La duración del proyecto ya alcanzó la mitad, y con apenas un año y medio por seguir, Medina ya siente la presión. Es un desafío enorme; muchas de las personas que están trabajando son analfabetos, con educación primaria o menos, y la mayoría son muy pobres. Algunos todavía piensan que el gobierno va a venir y realizar los proyectos para ellos, ha tenido que explicar varias veces que sólo se hace la cartografía y estudios de viabilidad y financiación de los tres mejores proyectos.

“Tres años es muy poco tiempo para construir los tipos de relaciones y el conocimiento que estamos tratando de construir – pero es lo que tenemos. Así que ese es nuestro desafío “, dijo.

Albert Bates en El Gran Cambio

Albert Bates en El Gran Cambio

(Arriba: Albert Bates, a la izquierda, con instructores de permacultura compañeros de Héctor Reyes y Ros María.)

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

Hoy en honor al Día de la Tierra pongo una reciente entrevista con Albert Bates, co-fundador de The Farm en Tennessee, la Red Global de Ecoaldeas, autor de “La Guía de Supervivencia Post-Petrolera y Recetario” y el próximo “La Solución Biochar”.

Tuve el privilegio de pasar algún tiempo con él y sus compañeros maestros de permacultura María Ros y Héctor Reyes en un curso de formación de permacultura en las Montañas Mayas de Investigación Agrícola de Belice hace poco, y puedo decir honestamente que muy pocas personas me han inspirado como lo ha hecho sobre la urgente necesidad de volver a lo básico del cuidado de nosotros mismos y nuestra Madre Tierra.
Escribi sobre el taller en: Lecciones de Vida en la Montaña Maya y De Una Selva a Otra: Un Pionero de los Tiempos Modernos.

También tuve la oportunidad de hacer una breve entrevista en tres partes con Albert, que acabo de editar y subí a YouTube. En la parte I, se discute lo que él llama El Gran Cambio – la evolución inevitable de una sociedad menos dependiente del petróleo y otros recursos que se acercan a sus límites naturales.

-¿Podemos tener una transición que sea graciosa y divertida y, podemos crear una sociedad que lo que venga después sea mejor que lo anterior? Pregunta Bates. -Eso es un asunto de debate – algunas personas creen que no será el caso, pero creo que es posible. “Su libro”La Guía de Supervivencia Post-Petrolera y Recetario, trata este tema en profundidad y da soluciones prácticas, que analiza en esta entrevista.

Como el Proyecto Esperanza, mi iniciativa de los nuevos medios, se centra en el movimiento por la sostenibilidad en América Latina, en la Parte II, le pregunté para discutir las lecciones que ha aprendido en sus viajes por el sur. Sus respuestas son sorprendentes.

En la Parte III, Bates habla de su nuevo libro, “La Solución Biochar: Agricultura de Carbono y Cambio Climático”, que discute el potencial de una tecnología biológica llamada Biochar como fuente de energía limpia, un suplemento rico del suelo y un dispositivo de captura de carbono de gran alcance.

Para más información, puede ver el blog de Albert, The Great Change (en inglés solamente, lo siento).