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Cambio Climático Amenaza los Bosques de Manglares de El Salvador

Cambio Climático Amenaza los Bosques de Manglares de El Salvador

Este articulo fue publicado originalmente en Ingles por Al-Jazeera, y puede ser leido AQUÍ.

Por Ryan Luckey
Comuntierra

Con terremotos desastrosos, erupciones volcánicas y tormentas extremas, El Salvador es considerado uno de los países más vulnerables del mundo a los desastres naturales. Con los efectos del cambio climático complicando las crisis sociales y económicas, el gobierno de El Salvador ha reconocido que las preocupaciones de seguridad nacional deben incluir la discusión de los factores ambientales. En Febrero de 2011, el Ministro del Medio Ambiente Herman Chávez ha anunciado el cambio climático como “nuestra prioridad número uno.”

Sin embargo, como bien saben los salvadoreños, cuando se trata de desastres naturales, algunas situaciones son simplemente fuera de su control. La desaparición de los manglares del país es una de esas situaciones.

El bosque manglar del Pacifico de El Salvador, el más grande de su tipo en Centroamérica, cubre más de 20.000 hectáreas en los alrededores de la Bahía de Jiquilisco. Los manglares son considerados tradicionalmente como una protección natural contra inundaciones extremas y subidas de mareas, que actúan como una zona de amortiguación muy valiosa durante los eventos climáticos extremos.

Sin embargo, hace varios años las comunidades locales comenzaron a notar un extraño fenómeno: los manglares de la orilla del mar estaban muriendo.

Un ecosistema amenazado

El manglar es un ecosistema único en las regiones costeras tropicales y subtropicales de América, Oriente Medio, Asia y Oceanía. Se encuentra donde el agua salada del mar mezcla con agua dulce, y por eso el manglar crea unas condiciones ecológicas específicas que soportan una amplia variedad de flora y fauna.

Los árboles manglares tienen una serie de zancos de apoyo que se extienden desde el tronco para aumentar la estabilidad y la resiliencia. Los árboles de mangle han evolucionado siendo capaces de soportar el cambio en el nivel de las aguas causado por los ciclos de las mareas que ocurren normalmente, y también inundaciones, ayudando a proteger las zonas costeras de los daños causados por las tormentas extremas y los tsunamis. Sin embargo, En los últimos años un aumento en el nivel del mar ha traído las olas del mar hacia el interior del bosque, donde nunca antes habían llegado, causando estragos en los árboles y todo el ecosistema.

Según el Dr. Ricardo Navarro, director del Centro de Tecnologías Apropiadas de El Salvador (CESTA), más de 30 metros de bosque de manglar ha sido completamente destruido por este fenómeno en los últimos seis años. “Con el aumento del nivel del mar, las olas están entrando más y más en los manglares. Lo que sucede es las olas sacan los nutrientes del suelo, dejando los árboles en la pura arena. Así que los árboles mueren, y luego todos los animales abandonan la zona.”

Ahora a lo largo de las playas de la costa central de El Salvador existe una zona muerta que se extiende entre 10 y 50 metros de ancho. La causa? “El cambio climático”, dice el Dr. Navarro.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático informó que el nivel del mar subió 21 centímetros en el siglo pasado. Este aumento es causada por una combinación de derretimiento de los glaciares, derretimiento de los casquetes polares y expansión física de los océanos con un aumento de la temperatura del agua, los tres considerados consecuencias del calentamiento global causado por el hombre.

Cuando se le preguntó hasta donde había llegado la marea en tiempos pasados, el pescador local Adán Nahun Díaz Ramírez señaló hacia el mar, más allá de las olas. “El bosque se extendía más allá de todo esto, se puede ver,” dijo, señalando a los tocones de árbol que flotan por las olas. “En realidad, más allá de los manglares, había aún una otra camada de árboles en la playa.”

Sin la estructura del suelo, la tierra recién expuesta no tiene la protección de los océanos, que con el tiempo están invadiendo el interior. La población local estima que al menos 50 metros de tierra se ha perdido en el mar en los últimos diez años.

Efectos en las comunidades locales

La Tirana es un pequeño pueblo de 23 familias en el borde del manglar. La aldea fue poblada durante la mayor parte del siglo 20, pero abandonada durante la guerra civil de El Salvador, cuando la mayoría de las zonas rurales del país fueron abandonadas. El pueblo volvió a ser habitado hace 10 años, cuando los nuevos residentes se trasladaron allá.

CESTA viene trabajando en La Tirana desde 2005 para desarrollar un programa que se llama “Formas de Vida Sostenibles”. El programa ha proporcionado a la comunidad un programa de educación ambiental, asistencia técnica para la agricultura orgánica, instalación de pozos de agua, y varios paneles solares para llevar electricidad a la aldea por la primera vez. El programa también facilitó la creación de una visión para la sostenibilidad ecológica y económica de la aldea.

“Ahora tenemos un plan para el aprovechamiento sostenible del punche [especie de cangrejo de manglar local], lo que limita la cosecha de cinco a siete docenas por día”, me dijo Ramírez. “Pero hay días en que ni siquiera podemos encontrar una docena”.

Al igual que muchas otras comunidades rurales, la recolección punche es la única fuente de ingresos. “La tierra aquí no es fácil de cultivar, porque es sólo arena, por lo cual dependemos de los manglares”, dijo Ramírez. “En los últimos años, ha sido cada vez más difícil de cazar el punche, y no tenemos otra manera de apoyar a nuestra comunidad.”

Efectos en la fauna silvestre

En tiempos pasados, a pocos kilómetros de La Tirana en la desembocadura del río Lempa, rodeada de manglares, había una isla de arena.

La isla existía en las cuartos estaciones, y se observaba que era un hogar temporal a una colonia de aves americanas Skimmer, único hábitat de esta especie observado en América Central. Ahora, con la marea alta la isla se inunda completamente, y sólo aparece durante la marea baja. Sin un lugar seguro para descansar, no se ha visto el Skimmer en el área en los últimos años.

“Este es claramente un efecto del cambio climático global,” afirma el doctor Navarro. “Y lo peor de todo es que no hay nada que podamos hacer para proteger a los manglares y las especies de fauna del lugar. Nosotros, como comunidad mundial tenemos que tomar medidas para detener el calentamiento global. Los acuerdos internacionales que hoy se debaten todavía permitirían un aumento de hasta cinco grados centígrados hasta el final de este siglo. Este grado de cambio tendría efectos desastrosos en todo el mundo. Lo que estamos viendo aquí es sólo el comienzo.”

Refugiados del Cambio Climático

A lo largo de los años 70 y 80, grupos de refugiados salvadoreños huyeron de la guerra civil violenta del país. En las últimas décadas, la inmigración ha continuado, ya que los ciudadanos buscan escapar de la pobreza extrema y una serie de desastres naturales, que incluyen terremotos de magnitud 7,7 y 6,7 en 2001, y tormenta tropical Agatha en 2010. Tormentas extremas son cada vez más comunes y más intensas, dando lugar a graves inundaciones en todo el país y particularmente en el área de la costa central.

“Si las cosas siguen así, las próximas poblaciones de inmigrantes de El Salvador serán refugiados climáticos”, dice el Dr. Navarro.

Las organizaciones internacionales como IPCC a UNESCO están estimando que habrá entre 10 y 50 millones de refugiados que huyeran de sus hogares en la primera mitad del siglo 21 debido a causas relativas al cambio climático.

Miembros de la comunidad de La Tirana están de acuerdo de que las cosas están peorando cada año, y que el océano viene hacia el interior con mayor rapidez. Si sigue así, probablemente se van a unir a los millones de refugiados que huyen de los efectos del cambio climático, y las condiciones ambientales y sociales de El Salvador serán aún mas difíciles.

Ambientalistas salvadoreños arriesgan sus vidas en contra de la minería

Ambientalistas salvadoreños arriesgan sus vidas en contra de la minería

(Arriba: “No a la minería, si a la vida” dice el poster en conmoración a 4 activistas contra la minería en Cabañas, que fueron asesinados el año pasado: Marcelo Rivera; Dora Alicia Recinos; Manuel, su hijo no nacido; y Ramiro Rivera).

Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Divi Perdomo y fAfA Granadeño

SAN ISIDRO, Cabañas, El Salvador- La semana pasada vine a esta tranquila comunidad, situada en una montaña, para una ceremonia de conmemoración a 3 activistas contra la minería que fueron asesinados aquí el año pasado luego de manifestaciones contra las operaciones de la compañía minera Canadiense llamada Pacific Rim.
Cabañas, el segundo departamento más pobre en el país, fue una fortaleza de la guerrilla durante la guerra y lugar donde se llevaron a cabo varias masacres. Hoy en día es una zona tranquila que subsiste de la agricultura, cuya capital apenas pronunciable, Sensuntepeque, es el hogar de cerca de 35,000 personas.

Esa tranquilidad fue interrumpida en el 2005 con la llegada de Pacific Rim, la cual vino a prometer desarrollo económico y algo, que el anterior gobierno de ARENA, corporativamente amigable, denominó “minería verde”. El mismo partido que estuvo en el poder desde la guerra, cuando existían los escuadrones de la muerte que imponían un reinado de terror para el pueblo; fue el que le concedió los permisos de exploración a la compañía, provocando una disconformidad generalizada.

Los opositores argumentaron que el pequeño El Salvador, con la más densa población en Latinoamérica y con una crisis de agua casi inminente, no es un lugar apropiado para la minería. El presidente actual, Mauricio Funes, líder del FMLN, llevó a cabo su campaña electoral como un candidato en contra de la minería, una vez en el poder, declaro al país fuera de los límites de la minería. Pacific Rim respondió a ellos con una demanda de $77 millones contra el país bajo el tratado de libre comercio con Centroamérica.

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Llegué a San Isidro a buscar al Padre Neftalí Ruíz quien encabeza la marcha por la justicia, y el Padre Luis Quintanilla y el Obispo Gabriel Orellana que no se quedan atrás. Usaban una toga blanca con bufandas coloridas influenciadas por el pasado indígena de El Salvador, muy parecidas a las vestimentas usadas por el arzobispo Oscar Romero y los cuatro Padres Jesuitas que fueron asesinados durante la guerra civil debido a su defensa de los derechos humanos. Las prendas de esos padres, algunas con marcas de balas y manchadas con sangre, son exhibidas en un museo en San Salvador. Estos padres mostraron por todo el país en pancartas y camisetas la verdad en la frase de Romero: “Si muero, reviviré en mi pueblo.”

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El Padre Neftalí era un joven animado que reunió a la multitud cuando llegaron a la plaza central. Más tarde me sorprendí mucho al enterarme que él también estuvo recibiendo amenazas de muerte.

“¡Que Viva Marcelo Rivera!” grito. “¡Larga vida a Marcelo Rivera, quien aun camina entre nosotros!, ¡Larga vida a los mártires de Cabañas!”

Marcelo Rivera era un maestro, un artista y un líder de la comunidad, quien hablaba abiertamente sobre su oposición contra las operaciones mineras de Pacific Rim. Él desapareció misteriosamente hace un año, el 18 de junio de 2009, y su cuerpo fue encontrado 8 días después al fondo de un pozo, con señales obvias de tortura. Las autoridades locales dejaron pasar esto como un incidente de delincuencia común, y hasta la fecha, nadie ha sido culpado por su asesinato.

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El centro cultural donde Rivera alguna vez enseñó, ha sido renombrado en su honor, y repintado con un mural que tiene su cara y sus palabras, “Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.”

En diciembre, luego de la muerte de Rivera, otros 2 activistas en contra de la minería fueron asesinados en Cabañas, incluyendo a Dora Recinos, quien para esa fecha tenía 8 meses de embarazo.

La marcha del viernes culminó con un servicio interreligioso al aire libre, oficiado por Ministros Católicos, Anglicanos y Luteranos. El servicio se llevo a cabo frente al centro cultural, con la sombra de la cara de Rivera en el fondo, como un fantasma benévolo.

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“Estamos aquí para honrar la memoria de nuestros mártires” Así empezó el Padre Neftalí. “Ellos merecen toda nuestra honra y respeto porque al igual que Jesucristo, ellos dieron sus vidas para defender a su pueblo y a las futuras generaciones… Estamos aquí para celebrar sus vidas y para reunir a las personas que creen en el Dios de la vida y que también creen en que otro mundo es posible.”

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El ministro Luterano Carlos Nájera Medardo Gómez continuó. “Satanás está actuando para destruir el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros, de vivir una vida con dignidad,” dijo. “Destruir la naturaleza, para que pocos puedan llenarse los bolsillos con dinero, no es justicia… Lo único que los pobres tienen es su tierra, y si se las quitan, no tienen nada.”

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El Padre Quintanilla, cuya vida fue también amenazada el año pasado por dos asaltantes encapuchados, retomo las palabras del profeta Isaías, quien hablo de un hombre honorable que fue asesinado y su caso no fue tomado en serio por las autoridades.

“Marcelo Rivera fue secuestrado, torturado, asesinado y luego encontrado, y las autoridades dicen que se trata de delincuencia común,” dijo Quintanilla. “Pero los antecedentes que marcan la desaparición de Marcelo no están siendo tomados en cuenta: Marcelo confronto a un sistema imperialista impuesto a este lugar, gobernado por la derecha la cual está al servicio de Pacific Rim.”

“Sin embargo la Palabra de Dios nos da el coraje para continuar en la lucha. Ellos sacrificaron la vida del pequeño Manuel, aun en el vientre de su madre, Dora. En el hoyo de una roca han encontrado oro y ellos quieren adorarlo… Ellos quieren destruir nuestro medio ambiente. Pero debemos estar atentos a descubrir y desenmascarar las mentiras que amenazan a nuestra tierra y a nuestra gente.”

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Y el Obispo Orellana de la Iglesia Anglicana Renovada leyó la historia de Caín y Abel del libro del Génesis. Las palabras de Dios resonaron como una acusación a una versión moderna de Caín: “¿Qué has hecho? La voz y la sangre de tu hermano claman a mí desde la tierra.”

Luego de la Misa, visite, junto a Vidalina Morales quien es una de los líderes opositores contra Pacific Rim, quien marcho protestando y alzo su voz al lado de Marcelo Rivas. Morales no es ajena a la violencia, ya que combatió en la guerrilla por 12 años, y su pequeño cuerpo pareciera desmentir la fuerza de acero en su voz cuando expone su caso contra la minería en el pequeño y sobrepoblado El Salvador. Los pozos y manantiales ya se están secando en las comunidades que se encuentran sobre la montaña en donde la exploración de pozos por parte de la compañía se está llevando a cabo, dice ella, y la minería ni siquiera ha comenzado.

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“Muchos de nosotros los campesinos, apenas estamos cosechando suficiente comida para sobrevivir,” explicó. “Por ahora nos las podemos arreglar- pero si destruyen nuestra agua, ¿qué haremos?”

Le pregunté si alguna vez ha tenido miedo, y por un momento, vi un lado más sensible de Vidalina.

“Por supuesto que tengo miedo –no por mí, pero sí por mis hijos, mi familia, y las personas cercanas a mi” dijo, y brotaron lágrimas de sus ojos. “Al final, si quieren hacerme algo, lo harán, y que así sea. Pero he visto esto en las luchas contra el pueblo –buscan la manera de herirnos de la forma más profunda, así que, sí, tengo miedo. Pero al mismo tiempo, el miedo nos da la fuerza para mantenernos luchando –y seguiremos luchando porque la justicia está de nuestro lado.”

Vidalina es una de las directoras de ADES, una organización que nació de la necesidad de volver a establecer a las personas de Santa Marta, un pueblo entero que huyó hacia Honduras durante el apogeo de la guerra. Vidalina fue una de esas personas que, de niña, fue forzada a cruzar la frontera bajo horrendas condiciones para salvar sus vidas.

ADES, la Asociación de Desarrollo Económico y Social, ha expandido su misión a todo el Departamento de Cabañas, y está involucrada en una colección impresionante de programas para mejorar las vidas de los ciudadanos. La resistencia a las operaciones mineras es algo que ellos ven como la clave para promover un desarrollo equitativo y sostenible.

“Ellos dicen que van a traer desarrollo, pero el desarrollo es un espejismo,” dijo Nelson Ventura, otro miembro del personal de ADES quien ha estado activo en la resistencia. Ventura apenas escapo de un atentado a su vida cuando un hombre intentaba herirlo con su machete desde atrás. Él lo vio venir desde el espejo retrovisor de un carro cercano y esquivo el golpe. Pero cuando reportó el incidente a las autoridades, solo rieron y dijeron “Ah, él solo quería asustarte.”

A pesar de las amenazas contra su vida, y la pérdida de sus amigos y compañeros activistas, Nelson, con cuatro hijos, se siente más comprometido que nunca con la causa.

“Por supuesto, he pensado dejarlo, pero ¿qué haría? Tengo que enseñarles a mis hijos a caminar en el camino de la dignidad. Ellos tienen derecho a un ambiente limpio. Si no defiendes tus derechos, no tienes nada.”

El termina con una frase favorita de Bertold Brecht, que se volvió famosa en una canción del compositor cubano de canciones revolucionarias, Silvio Rodríguez:

“Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles.”


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