Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Divi Perdomo y fAfA Granadeño
SIBINAL, San Marcos, Guatemala- Juan Pablo Morales y Nathan Howard provienen de muy diferentes tradiciones religiosas, circunstancias sociales y geografías. Pero al final, fue su fe que los unió en su oposición contra la minería, así como su proyecto de proveer alternativas económicas en una de las regiones más pobres de Guatemala.
Para Juan Pablo, fue su fe en un Dios justo y amoroso; para Nathan fue su fe en el potencial de la humanidad. Para ambos, a medida que trabajan juntos para establecer opciones de desarrollo sostenible en una región programada para la minería a cielo abierto, es su esperanza que las personas pueden encontrar una manera de ganarse la vida gracias a la tierra sin destruirla.
“Estamos construyendo el Reino De Dios entre los pobres de Guatemala”. Así inició – Juan Pablo, con su sonrisa tan grande como la de un niño. “La pobreza no es parte del plan de Dios; pobreza es el anti-reino. Cuando hablo de anti-reino, estoy hablando de las fuerzas de la oscuridad, las fuerzas del imperio del neoliberalismo,– las cuales tienden a fluir desde el Norte hacia el Sur”.
Juan Pablo habla el lenguaje de la Teología de la Liberación, un enfoque al Catolicismo nacido en el continente Latinoamericano, profundamente dividido cuando las brutales dictaduras se impusieron. En esos días, algunos líderes religiosos vieron la brutal represión proveniente del Gobierno, y decidieron ponerse del lado de los pobres; muchos pagaron con sus vidas. 18 Sacerdotes y 150 catequistas fueron asesinados en Guatemala, de acuerdo con las cuentas de Juan Pablo, y también 400 pueblos fueron masacrados.
“Los Evangélicos predican la venida del Apocalipsis – pero pasamos a través de nuestro apocalipsis durante esos 36 años de guerra.”
Juan Pablo fue afectado personalmente, ya que su hermano se encontraba entre esos catequistas asesinados. Pero en lugar de alejarlo de estos movimientos, lo dejó con un compromiso de seguir los pasos de su hermano. Luego de 4 años de estudio, el se volvió también, un apasionado profesor de la Fe Católica, y pronto se acerco a Caritas, una organización Católica sin fines de lucro, la cual trabaja para los pobres.
Nathan es más reservado, pero no menos apasionado por el llamado de la Iglesia, a empoderar a los pobres. Como muchos nativos del estado de Indiana, en el medio oeste de los Estados Unidos, él fue criado como un Cristiano Evangélico, pero se alejó de la fe en su juventud. Estudio en la Universidad de Indiana y luego en la Universidad del Este de Pensilvania, y obtuvo un Máster en Administración de Empresas, en el desarrollo de la economía internacional. Ahora el trabaja para el Comité Central Menonita, ayudando a las comunidades a crear modelos económicos sustentables y basados en su localidad.
Su experiencia práctica aquí en Guatemala le dio un entendimiento de la economía muy diferente de lo que había aprendido en sus libros de la universidad.
“La economía no es una ciencia; es realmente el estudio de las relaciones humanas,” dijo. “Se trata sobre nuestras relaciones con la tierra y entre cada uno de nosotros; se trata de teología, ecología y sociología.”
Su primordial trabajo aquí, según lo ve él, es apoyar a Juan Pablo y a los lugareños, que el de llevar a cabo el desarrollo del proyecto.
“Nuestra meta es tratar de ayudar a la gente a verse como poderosos actores y a trabajar juntos para ver lo que se puede lograr,” me dijo en el bus durante el trayecto lleno de baches mientras nos dirigíamos a la montaña arriba.
Vivir y trabajar en el Distrito de San Marcos, en el montañoso lado oeste de Guatemala, cerca de la frontera mexicana, ha sido una experiencia que ha servido para abrirle los ojos a este hombre del medio oeste. La oportunidad económica es tan limitada en este lugar, que cerca del 70% de la población masculina de esta región ha emigrado a algún lugar en los Estados Unidos, y el dinero que ellos envían a sus familias, es el que eleva los estándares de vida por sobre la pobreza extrema.
Ahora, sin embargo, con la crisis económica y el creciente sentimiento anti-inmigrante, mas y mas inmigrantes guatemaltecos se están viendo desempleados; muchos están regresando a casa, algunos deportados.
Nathan y yo nos levantamos a las 4 a.m. esta mañana para abordar el bus de 2 horas de camino hacia el pueblo de Sibinal, y desde ahí íbamos a escalar una montaña hacia La Vega del Volcán a ver el criadero de truchas. Pero la punta de la montana estaba cubierta de un gris oscuro, y mientras ordenábamos nuestros huevos, frijoles negros y café, los contactos de Nathan en La Vega le llamaron para advertirle que en el pueblo estaba lloviendo bastante fuerte.
Escalar la roca pura aun cuando está seca es difícil, me dice Nathan, y Juan Pablo lo secunda.
“Lo puedes lograr, pero vas a sufrir,” dijo Juan Pablo. “No te lo voy a recomendar.”
Entonces, en lugar de ello, mejor me instalé y preparé para unas entrevistas ahí en el pueblo de Sibinal.
Nathan y Juan Pablo se enfocan en una red de cooperativas poco organizada en varios pueblos rurales del municipio de Sibinal. Una de ellas es un criadero de truchas en La Vega, en donde el claro arroyo de la montaña alimentado por un manantial, hace ideal al lugar para cultivar a esta especie difícil de cuidar. El criadero ha sido todo un éxito, que la comunidad se encuentra trabajando ya en la Fase II, cultivando y recogiendo alevines para venderlas a las comunidades de los alrededores.

(Granja de truchas en La Vega del Volcán: Foto de Nathan Howard)
Otros proyectos agrícolas, incluyendo papas y flores ornamentales, han ayudado a diversificar las oportunidades de mercado regionales más allá del maíz y frijol de subsistencia, y han hecho entrar un poco más de dinero.

(Granja de Flores en La Línea: Foto de Nathan Howard)
Pero lo que más ha emocionado a Nathan hasta el momento es el proyecto de ecoturismo, el cual llevaría a los viajeros a una variedad de caminatas, la mayoría de ellas a través del desierto virgen del Volcán Tacaná en la frontera con México.
Después de desayuno con Nathan y Juan Pablo, ellos me llevaron al edificio municipal para hablar con miembros del consejo, y llené un cuaderno de críticas favorables por su trabajo.
“Aquí han habido muchas organizaciones de ayuda internacional a través de los años; han gastado millones de dólares, y muy poco ha cambiado” dijo Elfego Zunún Ortiz, uno de los miembros del consejo. “Pero ahora vemos como esos tipos están realizando un proyecto extremadamente efectivo, si gastar mucho dinero, tan solo involucrando a la gente en el liderazgo y planeamiento del proyecto –y tenemos grandes esperanzas.”
Domingo Javier Godínez, otro miembro del consejo, destacó la importancia de proyectos de desarrollo sostenible como estos como una alternativa a la minería.
“Vemos que la minería brinda desarrollo a los Estados Unidos, Canadá y a Europa – pero nos brinda muy poco desarrollo a nosotros, la gente más pobre de Guatemala –solo el 1% de los beneficios se queda en Guatemala,” dijo.
He escuchado las estadísticas muchas veces y lo he verificado; aunque parece tan difícil de creer, es verdad.
Godines describió la escena de un proyecto de minería que visito en El Salvador. Al pie de la montana, 35 comunidades habían perdido su fuente de agua – una situación que el predice que sucederá aquí si se permite que la minería continúe.
Nathan, por su parte, resalta la importancia de estos proyectos de desarrollo como una alternativa a la minería.
“Creemos que este tipo de organización comunitaria y de desarrollo económico tendrán un mayor impacto en la manera en que comunidades como Sibinal respondan a los futuros propósitos de minería,” escribió él en un reporte reciente. “¿Porque la gente de La Vega del Volcán consideraría vender sus manantiales y tierras a una corporación minera, si estas están siendo usadas para su producción de truchas y otras empresas agrícolas sostenibles? ¿Porque las comunidades de Sibinal consentirían la destrucción de sus montañas y hábitats de pájaros que atraen a turistas a sus pueblos?”
De verdad, ¿¡Por qué!?. Él compartió algunas fotos conmigo, y eso es suficiente para hacerme volver –cuando no sea temporada de lluvias. Quiero ver por mi misma esta impresionante belleza, y quiero, más que cualquier otra cosa, que el grupo tenga éxito al preservar esta espectacular rincón del Reino De Dios.
Mientras tanto, para mayor información acerca de este proyecto, para programar caminatas, y para contribuir al proyecto o para ser voluntario, contacten a Nathan Howard en: natedavehow@yahoo.com. Aquí, algunas de las fotos de Nathan, desde las caminatas por las montañas de Sibinal.
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