Guatemala Archive

Escuela de la Calle transforma los dolares de los turistas

Escuela de la Calle transforma los dolares de los turistas

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

QUETZALTENANGO/XELA, Guatemala – Los padres de Enrique fallecierón siendo el joven, dejándolo a merced de parientes distantes y para nada iteresados en cuidarlo. El padre de Lesbia cayó presa del alcoholismo, y después de 10 años de constante lucha, encontraron su cuerpo sin vida en un río cercano. Damaris nunca conoció a su padre, una abuela amorosa llenaba ese vacio – ¡Hasta hace apenas cun par de años cuando al irse a dormir falleció.

Hace tan sólo unos minutos, estos estudiantes de sexto grado recitaron el saludo para mi como visitante para después rodearme todos con intensas miradas de conocerme – niños normales en un aula ordinaria. Ahora que sólo habemos seis de nosotros, he encendido la grabadora y he pedido a cada uno de ellos me cuentan sus historias, y las lágrimas empiezan a fluir. Lágrimas de dolor, pero también lágrimas de gratitud.

Estós niños cayeron vícitmas de las drogas, pero fueron rescatados por una red de maestros y voluntarios de crianza. La Escuela de los Niños de la Calle (Escuela de la Calle, o EDELAC) comenzo como un sueño quijotesco de tres profesores y un voluntario de E.U. quiénes renunciaron a sus trabajos para impartir clases en las calles.

Quince años más tarde, el proyecto ha crecido hasta convertirse en una escuela bien equipada para 200 niños, un albergue para los más necesitados de ellos, una compañía que ha ido escalando hasta ser conocida internacionalmente con personal totalmente por voluntario y un modelo innovador de empresariado social.

Mi primer contacto con la escuela fué un par de semanas atrás, cuando me disponía a subir Tajumulco, el pico más alto en Centroamérica. Había oído hablar de Quetzaltrekkers, el grupo de turistas que dona todas sus ganancias a una escuela para niños de la calle, de Edgar Chitop, un periodista local que sirve en la junta. Naturalmente, cuando elegí una empresa de escaladores profesionales, esta fue la empresa que escogí.

Me encontre con un animado grupo de voluntarios, hospedados en la parte trasera de un bohemio albergue juvenil: Casa Argentina, busque espacio en el equipo para la escalada de los proximos días. Sí, todavía había Espacio para mi, no podía perder tiempo. La reseña de esta épica escalda está aquí.

Cumbre de dos días y una tarde con Alexa, una importante geografa de Pennsylvania, y Dara, una estudiante de medicina de Nueva York, para compartir un poco de lo que les motivó a dar tres meses de su vida sin goce de sueldo a trabajar siete días a la semana, escalando entre la lluvia y el fango, para llegar a esta organización.

“Suena trillado, pero realmente es cierto – lo hacemos por los niños”, dijo Alexa. “Vine aquí porque quería ir de excursión, pero cuando vi lo que se esta haciendo aqui, terminé sintiendome inmersa en la organización”.

Dara asentía. “Siento que me han dado tantas oportunidades en mi vida, y he desperdiciado algunas. Si puedo hacer algo para ayudar a algunas personas a lo largo del camino, mientras que estoy haciendo lo que amo por qué no?”

Los voluntarios toman turnos de tres meses, y dirigen la organización bajo su completa responsabilidad, no sólo las guiando las escaladas, también hacen mercadeo, publicidad, recaudación de fondos, elaboración de presupuestos, preparación de comidas vegetarianas que son llevadas en cada viaje de escalada -, en suma, todo lo que sea necesario para que el programa continué. Y de alguna manera, durante 15 años, han hecho el trabajo.

En el otro extremo de la ecuación hay un grupo muy diferente de los individuos dedicados – el fundador, los maestros y los voluntarios de EDELAC.

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Las rosas se encuentra lejos de los transitados caminos para la mayoría de los que viajan a la segunda ciudad de Guatemala. Aquí, en uno de los distritos más pobres en las afueras de la ciudad, polvorienta calles con sus laderas en las colinas, las mujeres visitiendo de acuerdo a la tradición tratan de vender tortillas y frutas en rodajas a los transeúntes.

El autobús me dejó al inicio de una larga cuesta, pero los vecinos gentilmente me señalaron el camino. La Escuela de la Calle, es probablemente la única organización en toda la zona que atrae un voluntariado ocasional o pasante internacional. Un maestro vestido con un traje tradicional fue al frente, escuchando atentamente a sus alumnos desde una mezcla de hierba de piedras. “Tenemos el derecho a … la educación, la salud, una familia”, murales pintados por niños en las paredes encaladas.

Yo había llegado.

Claudia Cortéz, director de programas educativos, me llevó en una visita guiada, a partir del segundo grado. Ella apenas menciona mi nombre cuando el grupo irrumpió en un cuidado coordinado y práctico saludo. Un joven levantó la mano con impaciencia.

“Estamos muy complacidos de tenerle entre nosotros, esperamos que disfrute su estancia en EDELAC”, recitó. Pasamos de una clase a otra, los niños, obviamente encantados con la oportunidad de demostrar su Inglés y me colmaron con preguntas.

Entonces Henry, Lesbia, Damaris y otros tres estudiantes de sexto grado me acompañarón a otra habitación para una entrevista, y pude ver las historias detrás de sus frescos rostros, historias que no se olvidan facilmente.
Pronto llegó el momento de dejarlos ir, pero antes me llevaron al patio, donde cada uno de ellos posaron para mí delante de su símbolo en el calendario maya.

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A continuación me reuní con Guadalupe, quien me contó la historia de cómo la escuela se formó.

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“Yo seguía viendo a los niños en las calles, usando drogas, oliendo pegamento, y me dije a mí mismo, tengo que hacer algo al respecto”, recuerda Guadalupe.

Él era un maestro en ese momento en una escuela especial para los jóvenes que trabajaban en puestos de trabajo, y dos de sus colegas, Ubaldo Ruiz y Miguel Quiroa, se sentían de la misma manera. Juntos, decidieron dejar sus puestos de trabajo y empezaron a reunir a los niños como flautistas de Hamelin de hoy en día, dando clases a los niños en las calles. Pronto se les unió un estudiante estadounidense, Michael Shorr, y eran cuatro.
“Fue un buen trabajo me di por vencido, y ahí estaba yo sin ganar nada. Pero nos dio mucha energía estar con esos niños – los ojos de los niños, los rostros de los niños, la necesidad de los niños, y ver a los niños tan pequeños, 6, 7 años, oliendo pegamento, es tan doloroso de ver, y nadie hace nada al respecto”.

Los jóvenes comenzaron a hacer divulgación para recaudar fondos para una escuela y un albergue para niños sin hogar, contactando restaurantes para que les donaran alimentos y escuelas de español para las donaciones de dinero y voluntarios. Así fué como encontraron a Gavin Barker, un inglés que comenzó a trabajar con el grupo para ayudar a encontrar maneras de recaudar dinero.

Finalmente se le ocurrió la idea de formar una compañía de viajes para patrocinar los viajes a destinos que en aquella época eran prácticamente desconocidos para los visitantes a Quetzaltenango – lugares como el Lago Atitlán y Tajumulco y el volcán Santiaguito – y donar las ganancias a la escuela. Guadalupe conocía los senderos, por lo que reclutaron a voluntarios y les enseñó las rutas, ahora ellos lo hacen solos.

Los primeros años fueron extremadamente difíciles, sin equipo ni instalaciones, pero finalmente la gente donó equipo, y se corrió la voz. Más gente empezó a registrarse en los turnos de voluntarios.

La situación se complicaba aún mas porque el país estaba en guerra y el pueblo en las tierras altas eran sumamente desconfiados de los extraños. Guadalupe recuerda una vez cuando llegó a un pueblo con un grupo de excursionistas y fue rodeado por los campesinos con palos y machetes.

“Pensaron que éramos guerrilleros y no nos querían alli. Yo hablo Quiché y les expliqué que eramos una organización que mantenía una escuela, les invite a visitar, pero erá muy dificíl”.

Esos días han quedado atrás. Ahora con la ayuda de la financiación de organizaciones internacionales, han construido la nueva escuela en Las Rosas, pero el grueso de su financiación proviene todavía de Quetaltrekkers.

Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a Guadalupe, el último de los fundadores que permanece y ahora al frente de una escuela viva que promueve la preservación del medio ambiente natural y los valores culturales mayas, que son uno e iguales.

Se espera que la voz sobre EDELAC y Quetzaltrekkers se extienda y pueda convertirse en un modelo para otros que quieren empezar a escuelas alternativas. Comparto con él esa esperanza.

Aquí Interview-with-Guadelupe-Pos, y algunas fotos de mi aquella tarde con los niños.


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Ex-combatiente cambia su arma por el micrófono

Ex-combatiente cambia su arma por el micrófono

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Brenda Baudouin

XELA, Guatemala — Han pasado 14 años desde que termino la terrible guerra civil que atrapo a este país por mas de tres décadas, donde los ex-combatientes que alguna vez tripularon puestos de la guerrilla en las montañas regresaron a una vida civil normal. Aunque para muchos de entre ellos, la batalla por la justicia y la igualdad simplemente tomó una diferente forma.

Tomemos como ejemplo a Alberto ‘Tino’ Ramirez Recinos, un locutor de radio en su comunidad, quien luchó con las guerrillas desde la edad de sus 15 años, tres años después de que su padre fue secuestrado y matado en manos de los militares.


Alberto ‘Tino’ Ramírez Recinos, diagrama la logística de las operaciones de tiempo de guerra de la guerrilla operando desde Xela café.

« La guerra era mi universidad », dice Tino, quien es uno de los nueve hijos de una familia de campesinos muy pobre. « Aprendí cosas que nunca había soñado que podría aprender. Aprendí la radiodifusión, la producción, la técnica – la guerra te da la oportunidad de aprender otras cosas, no solamente matar personas »

Después de aproximadamente una década en la linea del frente, Tino fue asignado a La Voz Popular, una estación de radio de onda corta que transmitía la voz de la resistencia Guatemalteca. Trabajó con el equipo de producción desde la frontera mexicana. Ahí, una vez por semana, él envolvía cuidadosamente una cinta de cassette en una bolsa de plástico y nadaba a través del río que dividía estos dos países, ya del lado guatemalteco pasaba por el territorio enemigo hasta llegar al puesto de la radio-difusora. Ahí instalaban su radio de onda corta y retransmitía a través del volcán Tajumulco donde el resto del equipo de producción captaba el mensaje y lo transmitía a través del mundo.

La estación de radio transmitía las atrocidades cometidas por los militares, las masacres cometidas a los aldeanos, los secuestros, la campaña de terror visaba la población civil del campo. La mayoría de los hechos realizados eran escondidos del resto del mundo, ya que la corriente principal de los medios era censurada y controlada por los militares.

« La gente sabia que había la guerra en Guatemala », dijo, « pero lo que no sabían era que la política enfocada contra los civiles era sostenida por el gobierno y los militares ».

Alrededor de unos 200, 000 personas fueron asesinadas durante la guerra, la mayor parte de entre ellos eran campesinos indígenas que vivían en el campo. Varios de los compañeros de Tino murieron en el conflicto, pero él sobrevivió para llevar a cabo otra batalla en un campo de guerra diferente.

Cuando finalmente la guerra llego a su fin en 1996, los acuerdos de Paz establecieron una red de estaciones de Radio Comunitaria para que éstas pudieran proveer a la gente en las comunidades rurales un medio de radiodifusión en su propio idioma. Pero el gobierno estableció un proceso de licitación para utilizar las frecuencias de radio y la mayoría de los grupos indígenas, que deseaban realizar la Radio Comunitaria, no podían afrontar las frecuencias. Así que establecieron sus propias estaciones de radio piratas y de cualquier manera comenzaron a radio transmitir.

En la actualidad unas 200 estaciones de Radio Comunitaria operan sin licencia, radiodifusión de noticias, salud publica, programas de educación y cuidado del medio ambiente en idiomas nativas, pero han sido objeto de acosos, redadas e incluso hasta arrestos realizados por los gobiernos locales que las sospechan de « piratas ».
El día de hoy La Voz Popular ha evolucionado a Mujb’ab’l yol, que significa « Lugar de encuentro para la expresión » en lengua Mam Maya. Tino es uno de sus lideres portavoces, reuniendo grupos de gente en todo el país para apoyar una nueva ley que pueda legalizar, aproximadamente, unas mil estaciones de Radio Comunitaria a través del país e igualmente garantizar una frecuencia de radio al menos una estación de radio en cada una de las 333 municipalidades del país.

« La guerra ha terminado : las pistolas se han silenciado » dijo Tino, « pero desde 1996 continuamos luchando con un arma mucho mas poderosa: El micrófono ».

No es la primera vez que existe este tipo de iniciativa, muchas otras han sido presentadas ante la legislatura nacional, pero muchas desaparecieron en el comité. Mark Camp, el coordinador de las comunicaciones para Cultural Survival (Sobrevivencia Cultural) establecido aquí en Guatemala, y que ha trabajado con Mujb’ab’l yol para apoyar sus esfuerzos, él esta optimista sobre su aprobación. Es la primera vez que el proyecto de ley ha salido de la comisión, y que es apoyado por el partido que actualmente se encuentra en el poder, así como también la mayor parte del partido de oposición y un numero de partidos mas pequeños.

Entre tanto, el Congreso esta en receso hasta el próximo primero de agosto, y él, Tino y otros activistas de la Radio Comunitaria se han reunido con cada legislador para tratar de persuadirlos de apoyar este proyecto de ley. Su objetivo es estar dispuestos a llevar el asunto a votación el 9 de agosto, que es también El Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo.

« Todavía no estamos ahí, pero sabemos que nuestras perspectivas son muy buenas » dijo Camp.

Mas abajo, algunas fotos que Tino compartió del frente de la batalla para legitimizar la Radio Comunitaria de Guatemala.

Rosendo Pablo, locutor y fundador de una estación de Radio Comunitaria.

Las Abuelas Mayas encontraron en la Radio Comunitaria un espacio para expresar sus ideas, sus sueños y sus esperanzas.

Tino participa en una ceremonia Maya invocando que la Radio Comunitaria se haga ley.

La Asociación de Mujeres Mayas conduce una ceremonia en favor de la ley de la Radio Comunitaria.

La Radio Comunitaria se ha convertido en la voz de los sacerdotes Mayas.

Bayron Medina: Viviendo el cambio climático

Bayron Medina: Viviendo el cambio climático

(Arriba: Río Cahabón, Alta Verapaz, foto de Lon&Queta, courtesía de Flickr Creative Commons.)

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto

CIUDAD DE GUATEMALA – Bayron Medina fue como la mayoría de los chicos de granja de Guatemala, amaba el aire libre, y pasó largas horas vagando por el bosque, poniendo trampas para la caza, la pesca, y escuchando a los pájaros, muchos de los cuales pudo identificar por su canto.

“Yo diría que escuchen, ése es el pájaro carpintero, ésa es una paloma – porque al vivir en el campo uno se acostumbra a escucharlos. Un cazador sabe qué clase de animal es cuando oye el sonido.”

Fue uno de ocho hijos, y toda la familia tuvo que lanzarse para hacerla. Ellos se consideraban pioneros, tratando de arrebatar una vida digna de la selva en las montañas de Alta Verapaz, cerca de Cobán.

“Estábamos en el proceso de siembra de maíz, y preparar la tierra para el ganado, y mi padre dijo: ‘Miren niños, sólo puedo apoyarlos en sus estudios hasta el sexto grado, porque hay muchos de ustedes. Pero, ¿lo que pueden hacer es dirigirse a las instituciones y con el gobierno que dan becas, y tendrán que estudiar mucho. “Así que eso es lo que hice, y por la gracia de Dios, tuve la oportunidad de tener éxito.”

Él acababa de regresar de un largo viaje de las provincias, pero me invitó a su casa en los suburbios en las montañas por encima de la ciudad de Guatemala, a compartir la cena y un poco de la hospitalidad local. “Aquí es donde los ricos viven”, dijo el conductor del taxi, pero fue similar a cualquier hogar confortable de clase media en los Estados Unidos. Yo había llegado a aprender sobre un programa financiado a través de las Naciones Unidas llenándome la boca con un nombre, “Programa Conjunto para el Fortalecimiento de la Gobernabilidad Ambiental enfrentando el Riesgo Climático en Guatemala”.

Pero antes de llegar a eso, él compartió conmigo un poco de su propia historia.

“Yo quiero mostrar el lugar donde nací”, dijo. “Éstos son los ríos … Cuando yo era joven, había tigres aquí” – “tigres”, es decir cualquier felino salvaje en América Latina vernáculo, pero con mayor frecuencia se refiere a los jaguares. Las aguas azules, las verdes montañas brumosas emparejado las imágenes en mi mente de la región montañosa alrededor de Cobán.

“Fuimos cazadores, y he matado venados. Hemos dinamitado los ríos, con granadas, los llamamos bombas, para matar a los peces, y lo hacíamos poniendo una batería en medio de una botella y cuando juntábamos los cables había un número increíble de peces que morían y flotan en la superficie.”

¿Por qué me dice esto? Empecé a preguntarme por qué estaba aquí.

“Y también incendiamos – quemamos el bosque tropical para que pudiéramos tener nuestro ganado. Aquí, aquí está mi madre … “La foto desvanecida mostró una mujer cocinando en una cocina tradicional del campo.
“Era un lugar realmente hermoso, pero para criar ganado tuvimos que cortar el bosque. Cortamos cedros, caobas, era un lugar realmente hermoso – mira estos ríos – los dinamitamos Mira, esta es la casa donde nací – pero cuando llegamos era una selva, con los tigres. Matamos a dos jaguares”.

Su cara estaba sonriendo, pero su voz estaba teñida de tristeza. Se sentía como si estuviera desahogando su alma.

“Ya no hacen eso, ¿verdad?” Le pregunté, un tanto desconcertada.

-Ah, pero entonces llegó el cambio “, afirmó. “Hoy en día, me siento con una gran deuda. Doy de comer a las ardillas y las aves migratorias, tal vez hay diez especies diferentes que vienen en las mañanas … Estamos prácticamente tratado de eliminar la naturaleza, contaminándolo y usándolo todo. Después de haber podido estar allí y disfrutar de la naturaleza, y el hecho de que ahora ya no existe … Recuerdo a mi padre tiraba la basura en el río.

“Ahora tenemos nuestros propios hijos, y les enseñamos a reciclar la basura y usamos las lombrices de tierra de composta con lombricultura – vemos cómo el mundo cambia. No podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera, tenemos que cambiar. ”

Y él verdaderamente hizo el cambio.

Fue un largo camino, sin embargo – que lo llevó a una academia militar, donde fue capaz de obtener una buena educación y, dice con gratitud, evitar el combate durante la larga guerra civil.

Él recuerda claramente el día en que se dio cuenta de que las cosas tenían que cambiar, y que él quería ser parte de ese cambio.

Ese día vio una larga fila de campesinos – tal vez 500 de ellos – se alinearon junto a la carretera en un pueblo cerca de donde él había crecido. Se detuvo para preguntar por qué la gente estaba haciendo cola allí. “No hay agua”, le dijeron.

“Les pregunté en kekchí – todo el mundo habla en Cobán kekchí”, explicó. “Mi abuelo fue un chiclero, que cosechaba chicle de los árboles de caucho, tengo tías que son totalmente indígenas, y todos hablamos kekchí.
“Así que me acerqué a un hombre mayor, alrededor de 75 años, y me dijo: ‘Estamos en un verano muy difícil.” Dijo que tiene que levantarse a las 4 de la mañana, y llega a este lugar alrededor de las 9 a hacer cola, y le toma hasta las 3 de la tarde para llenar su contenedor – pero el agua está completamente sucia.

“Pero me pregunté, ¿cómo es posible en Cobán, en una zona donde hay tanta lluvia, que no haya agua? Estábamos en una zona que recibe alrededor de 2.000 milímetros de lluvia en promedio.

“Entonces, ¿qué pasó? Bueno, es una región que no retiene el agua – a causa de la topografía kárstica, de todos los flujos de distancia. Ellos siempre acostumbraban extraer el agua de un manantial que nunca se secó – pero ahora estaba seco.

“Cuando vi esto, me dije, tengo que encontrar la oportunidad de estudiar la cuestión del agua. Así que Dios me dio la oportunidad de llevar a mi familia y el estudio en Costa Rica con una beca. Allí aprendí sobre el agua, las cuencas hidrográficas, cómo gestionar los recursos, y luego volví a intentar aplicar lo que había aprendido. Así que eso es lo que estoy haciendo, tratando de tener una visión de cómo podemos cuidar de nuestros ríos. Tenemos tantos ríos en Guatemala – tanta agua – pero simplemente dejarlo pasar y no aprovecharse de ella.”

Así es como Medina llegó a ser el Gerente de Servicios Ambientales para este proyecto conjunto de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Ministerio del Medio Ambiente de Guatemala. Este programa de tres años ha tenido un buen rendimiento, Medina fue con un equipo de especialistas a las montañas de su tierra natal y más allá, trabajando con los líderes de la comunidad para crear conciencia sobre el valor de sus recursos.

Para Medina, como para la ONU en general, no hay duda de que el clima está cambiando – y que sólo hemos comenzado a ver los efectos de la deforestación y el carbono que la revolución industrial ha inyectado a la atmósfera.

En los talleres que da sobre el tema, señala un ejemplo de su propia vida: la casa de su hermana, donde vivió mientras asistía a la escuela secundaria. En 1974, el huracán Fifí golpeó el Caribe, mató a unas 10.000 personas en la vecina Honduras, y otras 200 en las inundaciones en Guatemala. Su hermana vivía en las orillas de un río en Alta Verapaz, lejos del mar, pero llovió durante siete días y las inundaciones era tan intensas que su casa estaba inundada.

“Fue terrible, la casa estuvo bajo el agua durante 10 días y se arruinó todo. Tuvimos que reconstruir, y esta vez lo pusimos un metro por encima, para evitar más inundaciones.”

Todo iba bien hasta que llegó el huracán Mitch, en 1998, que mató a unas 20.000 personas y dejó 2,7 millones sin hogar. Una vez más, la casa de su hermana estaba inundada – pero esta vez, la lluvia cayó por sólo tres días, pero la intensidad era mucho más fuerte.

“Una vez más, mi hermana lloraba, una vez más, se reconstruyó la casa – esta vez de 2 ½, 3 metros más de altura.

“Luego vino otra inundación – que no era un huracán, sólo una tormenta tropical. Empezó a llover a las 9 de la noche. Para la medianoche había aumentado a estos niveles, y se inundaba la casa. La intensidad de la lluvia – 200 milímetros cayeron en una noche.”

Medina decidió hacer un estudio, y se fue a la estación meteorológica en Cobán he hizo una recogida de datos históricos que muestran la cantidad y la intensidad de los eventos de lluvia en el área a través del tiempo. Era como había sospechado, la lluvia fue aumentando en intensidad y frecuencia.

“Yo les muestro los gráficos – y les digo, el cambio climático está haciendo esto. Estamos viendo que las tormentas son más frecuentes, más repetitivas. Así las sequías por venir, serán más severas, y los niveles de los ríos serán más bajos. Y los eventos de lluvia son mayores.”

Así que ahora la pregunta era, ¿qué hacer al respecto?

El programa de Medina está trabajando en varios niveles: enseñar a la gente en la región sobre la importancia de mantener la cubierta forestal para permitir el filtrado del agua en el suelo, en lugar de dejar que la escorrentía arrastre el agua; para ayudarles a cuantificar el valor de mantener los árboles en su lugar o la reforestación de áreas que han sido deforestadas, en términos de protección de cuencas hidrográficas y asistirlos en el mapeo de las zonas de recarga de sus acuíferos, y para ayudar a construir conciencia ambiental, y el liderazgo transparente en las aldeas.

Él también ayuda a las comunidades en el diseño de proyectos que ayuden a mantener el agua en la cuenca, y ayudarles a llevar a cabo estudios de viabilidad y una lluvia de ideas para generar fondos. Al final del período del proyecto de tres años, tres de las ideas se financiarán.

La duración del proyecto ya alcanzó la mitad, y con apenas un año y medio por seguir, Medina ya siente la presión. Es un desafío enorme; muchas de las personas que están trabajando son analfabetos, con educación primaria o menos, y la mayoría son muy pobres. Algunos todavía piensan que el gobierno va a venir y realizar los proyectos para ellos, ha tenido que explicar varias veces que sólo se hace la cartografía y estudios de viabilidad y financiación de los tres mejores proyectos.

“Tres años es muy poco tiempo para construir los tipos de relaciones y el conocimiento que estamos tratando de construir – pero es lo que tenemos. Así que ese es nuestro desafío “, dijo.

Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Sunset, coming into Quetzaltenango/Xela

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

QUETZALTENANGO, Guatemala – Desperté este brillante Día de las Madres con la vista desde la azotea del volcán Santa María y las formas conicas del verdor de las montañas que rodean esta encantadora ciudad, en las alturas. Quetzaltenango, conocido por los guatemaltecos como “Xela” por su nombre indígena, me parece literalmente un respiro de aire fresco.

El sonido de cachetada de las señoras en la cocina de al lado al estar “torteando”(hacer tortillas a mano), se entremezcla con la risa y la charla.

Mi bella madre e hija están bien y felices – Estoy agradecida por esto, y por lo todo que me han dado y estoy agradecida con skype, que me permite estar conectada desde tan lejos. Estoy agradecida también por las manos capaces y amantes de todas las madres a mi alrededor, que serán homenajeadas hoy con cenas familiares, eventos especiales y los ramos de flores espectaculares que se venden en las calles y mercados.

Pero más que nada, agradezco a la Madre que nos sostiene a todos, la Madre Tierra cuyos fértiles suelos, ríos caudalosos, fructíferos bosques y vastos océanos nos proveen alimento y abrigo, siglo tras siglo, y estoy agradecida por todos aquellos que trabajan para protegerla y nutrirla. Desde que he llegado a Guatemala, he conocido a tanta gente así.

Mis conversaciones con ellos han puesto de manifiesto la destrucción del medio ambiente todos los días en muchos niveles, la gente desde los taxistas hasta los vendedores ambulantes comentan sobre el calor cada vez más intenso, el aumento de las inundaciones, la contaminación de ríos, lagos y el aire. La mala noticia está en todas partes, y puede ser abrumador a veces. Pero también lo es la buena noticia: el hecho de que muchos están dedicando su energía y talento para cambiar el curso.

Me gustaría citar sólo algunos de los que me han inspirado en sus labores por la Madre Tierra en dos semanas cortas, interrumpidas en Guatemala, y les deseo a todos un Feliz Día de la Madre:

Magalí and Alejandra

Magalí Rey Rosa, la hermosa y elocuente voz de las áreas silvestres, cuyo trabajo en las últimas tres decadas ha despertado a tantos, y su hija, Alejandra Marroquín, quien lleva la antorcha.

Bayron Medina

Bayron Medina, un descendiente de los agricultores mayas en Alta Verapaz, que ahora trabaja para el Ministerio de Medio Ambiente, en colaboración con los agricultores en las zonas rurales para ayudarles a entender el valor de los recursos naturales que son confiados a su cuidado;

Maria Jose España

María José España, Mario Rodrigo Gonzalez and Karla Maldonado de los Mapaches, un grupo vibrante en la capital que comenzó a rescatar un cañón forestal y se ha desarrollado a una misión mucho más amplia;

Masa Critica Guatemala

Manuel Gómez, Dwight Posadas y el resto de Masa Crítica de Guatemala, un grupo de ciclistas dedicado y determinado a establecer el derecho de paso en calles muy transitadas de la capital para los ciclistas.

Steve Dudenhofer

Steve Dudenhofer y el resto de su equipo en Ak Tenamit Maya School, donde la protección de la tierra es una parte integral del plan de estudios, y los graduados están haciendo olas en todo el país en el desarrollo sostenible, la salud comunitaria, alfabetización de las mujeres y los proyectos de ecoturismo;

Maite Rodriguez Blandon

Maite Rodríguez Blandón de Fundación Guatemala, trabajando para empodizar mujeres guatemaltecas en la base. Levantando las mujeres de la pobreza y dandoles control de sus terrenos, dice, es una de las mejores maneras para proteger el medioambiente.

Mega and Amanda from Rasta Mesa

Amanda y Mega en Rasta Mesa, que trabajan en Livingston para preservar la cultura Garífuna y la tierra.

Eduardo Gularte y Gaby Diaz

Eduardo Gularte, Gaby Díaz y otros del Centro para la Comunicación y el Desarrollo, un grupo de comunicadores de trabajo dedicado a capacitar a las personas a nivel local para utilizar herramientas de comunicación para el cambio social;

Edith Panameño

Edith Panameño, una maestra de escuela que trabaja para establecer una red de eco-clubes de la región del Lago de Izabal;

Silvia, Maria Isabel y Luis Rey

La familia Reyes del Hotel Ajau, y todos los dueños de negocios luchando para hacer sus compañías sostenibles bajo los programas Green Deal y Great Green Deal;

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad de Campus Sustentable, Universidad Rafael Landívar, y Rai Aguirre de EcoCinergia, Universidad de San Carlos, dos grupos que estan trabajando con ingenio y creatividad en diferentes formas de crear conciencia en el Campus.

Community Radio activists at a CECODE workshop in Xela

Sandra, Tino, Maribel y muchos otros en una red de activistas de las radios comunitarias, que han trabajado encarando la represión gubernamental para llevar las noticias y los análisis pertinentes a las comunidades indígenas y campesinas de Guatemala, en su lengua materna.

Movimiento Agua y Juventud workshop in Xela

Alejandra Tiguila y un anfitrión de otros con el capítulo guatemalteco de Movimiento Agua y Juventud, un grupo internacional muy dinámico que combinando energía y compromiso iluminan la obscuridad – y mi corazón – en un centro de retiro en Quetzaltenango al que recientemente asistí.

La lista sigue y así seguirá, mi lista de contactos se ha multiplicado, y no voy a ser capaz de visitar a una décima parte de los valiosos grupos de trabajo de conservación en todo el país. Sin embargo, lo que he visto en estas dos semanas da muchas razones para la esperanza. Sigue leyendo en los próximos días y semanas para cumplir con estos y muchos que estan cambiando el mundo y se esfuerzan por hacerlo mejor en conjunto con El Proyecto Esperanza.

Masa Crítica toma las calles en Guatemala

Masa Crítica toma las calles en Guatemala

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Mariem Ortiz

CIUDAD CAPITAL, Guatemala – Entre el humo expulsado por los camiones y la enorme cantidad de carros pitando en la congestionada calle de la capital más grande de Centroamérica, es algo difícil imaginar una bicicleta, mucho menos una masa de ellas. Con una de las tasas de crimen más altas en Latinoamérica, no es un lugar que planeaba explorar en dos llantas.

Pero existe la seguridad en números, y esa es la idea detrás de Masa Crítica, un movimiento en bicicleta iniciado en 1992 en San Francisco que se ha esparcido a más de 300 países.

“¡Nosotros no bloqueamos el tráfico, nosotros somos el tráfico!” ese es el lema del grupo, y cuando un ciclista urbano se enfrenta con groseros pitidos o motociclistas desatentos me doy cuenta de que en verdad disfruto expresare ese sentimiento, sola y en masa en San Antonio (MS 150), Houston, Texas (Club de Bicicletas Bohemio) y Guadalajara (Al teatro en bici y GDL en Bici).

Así es que cuando vi en Twitter que Masa Crítica en Guatemala planeaba un paseo durante mi primer fin de semana aquí, decidí ir a ver si les sobraba una bicicleta.

Masa Critica logo diseñado por ciclista-artista Lancerio López

“Sería un honor,” dijo el fundador de Masa Crítica, Manuel Gómez, y me aseguro que él estaría en el Parque Jocotenango con una bicicleta para mí. “Me reconocerás por la barba,” dijo.

Y de hecho hubiera sido muy difícil de pasar desapercibido. Gómez era una robusta figura con un chaleco amarillo fosforécete sobre su camiseta tie-dye de Masa Crítica y una barba que llegaba a la mitad de su pecho.

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“¡Bienvenidos a Masa Crítica!” gritaba, andando en una bici de montaña azul exactamente de mi tamaño.

Gómez, un quiropráctico local y acupunturita, reunió a las masas y nos menciono la ruta y las reglas de la calle.

“¡Recuerden, no se separen – eso es lo más importante!” dijo. “¡Permanezcan de su lado izquierdo y estén alertas!”

Había una gran diferencia a los paseos de Masa Crítica que yo había visto en Houston, donde los objetivos de los ciclistas parecían ser obtener sus derechos de ciclistas. Aquí se enfatizaba en permanecer vivos. Estos ciclistas observaban las leyes de tráfico, eran corteses a los que les pitaban e intentaban esparcir su buen humor a lo largo del camino.

“Unos conductores son groseros, pero yo solo les sonrió,” me dijo un ciclista. “¡Así les podemos enseñar que nosotros también somos humanos!”

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Pocas mujeres formaban la multitud – desafortunadamente no muchas mujeres andan en bicicleta en la capital. Teresa era una de dos que estaban conmigo.

“Antes amaba la bicicleta, pero perdí mi entusiasmo cuando le robaron la bicicleta a una a miga mientras esperaba a que el semáforo se pusiera en verde,” dijo. “Entonces cuando escuche sobre Masa Crítica me dije a mi misma que tenía que estar allí.” Este era su cuarto paseo.

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El viaje de dos horas paso por todas las zonas centrales de la capital. Desde silenciosas zonas residenciales como Zona 2 a la histórica Zona 1, pasamos el Parque Central y el Palacio Nacional color verde limón (me dicen que los locales le llaman Guacamole); hasta la Zona 4 donde pasamos el Teatro Nacional con estilo de Gaudí, donde los vendedores en las calles gritaban de todo, desde CDs piratas hasta calcetines y zapatos; luego al distrito comercial de la Avenida Bolívar. Fue un paseo emocionante, y puedo decir que los conductores fueron tan respetuosos como los de Houston.

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Después del paseo, Manuel me acompaño para comer en un restaurant español llamado La Mezquita donde comimos tortillas y paella, y me conto sobre sus pensamientos de la vida, la salud y las bicicletas.

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Estos son unos extractos de nuestra entrevista:

“Nuestra sociedad en general tiene prejuicios en contra de la gente que anda en bicicleta; ellos piensan que el desarrollo y el éxito se mide si tienes un carro bonito. Pero tal vez por el énfasis que los medios están haciendo a la contaminación y los problemas a la salud causados por el sedentarismo, estamos viendo que más gente está dispuesta a salir en bicicleta, pero están dudándolo por los problemas de inseguridad. En realidad no estamos tan mal en lo que concierne a las bicicletas, hay países en Europa donde cientos de bicicletas son robadas al año, mientras en Guatemala no tenemos tantas bicicletas robadas.

Por otro lado, lo que de verdad es un reto es romper el ciclo de sedentarismo y adicción a la comodidad y la diversión pasiva – ahora hay miles de aparatos electrónicos. Andar en bicicleta es una de las mejores formas de hacer ejercicio – no solo porque no contamina, sino que ayuda a las personas a evadir numerosas enfermedades. Durante el tiempo que he andado en bicicleta me he dado cuenta que los ciclistas sufren menos enfermedades.

Si puedes lograr que los jóvenes, no solo los atletas, anden en bicicleta, veremos menos uso de drogas y se disfrutara más el exterior. En una bicicleta te sientes como parte del todo; estas en comunicación con el aire, las plantas… tienes todo este contacto con la naturaleza, que cuando estás en un carro no tienes.

Hace ocho años empecé el viaje anual a Cobán en bicicleta, 255 km al norte. Fue una experiencia increíble, pues puedes escuchar todos los pájaros y verlos de cerca, y nunca había tenido esa oportunidad en un carro.”


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Hospitalidad en Linea en Guatemala

Hospitalidad en Linea en Guatemala

Top, Cristina Diaz; above, José David Diaz.

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

CIUDAD DE GUATEMALA – La ciudad brillaba debajo de mí como una alfombra de diamantes, desciendo apaciblemente sobre el valle y las montañas circundantes. Esto es tan hermoso como la Ciudad de Guatemala olvidada de Dios podría ser, pensé, luego me regañó por el pensamiento. Lo único que sé al respecto de esta ciudad, es lo que he leído y alguna vez que pase por el aeropuerto. No lo suficiente como para emitir un juicio. A estas alturas debería saber que no se puede juzgar una ciudad por la cobertura de los medios — miren la ciudad de México, por ejemplo, la cuál he llegado a amar.

Y, de hecho mi primer noche en la Ciudad de Guatemala ha desmentido la amplia condena de las mayores megalópolis de América Central.

Gracias a Couchsurfing.com, tenía amigos que me esperaba con la cena y direcciones, mapas y guías e ideas para mi proyecto. Tomé un taxi a su hermosa casa junto a un parque en la Zona 2 y suspire aliviada. Creo que estaré bien aquí.

Couchsurfing, para los no iniciados, es una comunidad de personas a nivel internacional interconectados a traves de la internet a quienes les gusta viajar y conocer otras culturas, pero no necesariamente quieren gastar una fortuna en hoteles. Los miembros en esta comunidad ofrecen compartir un sofá, una cama o incluso una habitación(dependiendo de las posibilidades de cada anfitrión) a los viajeros por una, dos otres noches. No hay ningún cargo, sólo un acuerdo tácito de que algún día tendrán un espacio en algún lugar al que estos decidan viajar. Además de ahorrar dinero, el sistema permite la entrada inmediata y una visión de la cultura local.

Yo había oído muy buenas críticas acerca de couchsurfing y decidí darle a este sistema una oportunidad. Hace tan sólo un día atrás, me senté en un café en St. Louis, Missouri, me suscribí y puse mi perfil, luego encontré una lista de alrededor de 70 miembros en la Ciudad de Guatemala. José David Díaz, un ecologista de restauración de Guatemala que trabaja con el Ministerio de Medio Ambiente, era mi primera opción, le envie un correo electrónico. Unos minutos más tarde, recibí una cálida bienvenida.

La noche siguiente, allí estaba yo, cenando con él y sus padres -Cristina, su madre, había cocinado chile con carne al estilo Texas, especialmente para mí, y una fritura maravillosa berros, acelgas con pimiento rojo dulce, elote y tortillas de maíz hechas a mano. Se había superado a si misma.

José David, por su parte, compartió conmigo información sobre los diversos grupos que sabe están trabajando en proyectos interesantes – un proyecto de protección de cuencas hidrográficas en la provincia oriental de Baja Verapaz, cerca de la ciudad de Cobán, a donde ya he pensando ir y un proyecto de colaboración entre comunidades indígenas de la Central Tierras Altas que están trabajando juntos para proteger los bosques de madera la caza furtiva y otras incursiones destructivas. También me mostró un excelente sitio web con mapas topográficos de todo el país, y me dio su breve reseña de la situación ambiental del país.

Él esta preocupa por la exploración de petróleo que se esta llevando a cabo en el Lago Tigre el cuál preserva la zona pantanosa del sur. “Es un habitat muy especial y muy frágil, dijo y no quiero pensar que pasaría si hubiese un accidente”; ambos nos estremecimos al pensar en el desastre ambiental que actualmente se desarrolla en el Golfo de México. Hoy mismo, el noticiero informó que la mancha de petróleo es de una milla de profundidad y el derramamiento no es de 1.000 barriles al día, sino 5000, y los científicos temen que esto acabe con el frágil ecosistema a lo largo de la costa del Golfo.

José David me ha dado su dormitorio mientras él duerme en un colchón en la sala de su casa. Cuán increíble hospitalidad! Es una habitación hermosa y espaciosa, con un gran ventanal que da a un pequeño jardín trasero. Fotos y recuerdos de sus viajes por el mundo están en todas partes.

Ayer el viaje fue bueno – Yo estaba volando en espera gracias a Audrey, ambos vuelos transcurrieron sin problemas. De Dallas a Guate, me senté junto a un Ingeniero en Tecnología que trabaja en una compañia de energía renovable y viaja con frecuencia a China y Hong Kong por su trabajo.

Me dijo que los chinos están invirtiendo fuertemente en energía eólica y solar, algo que he estado escuchando en otros lugares. Me contó de los “kilometros y kilometros” de remolinos de viento en las afueras de Shanghai.

“Este no es una cosa de Quixote!” exclamó. “Es un negocio de verdad.”

Mientras tanto, el derrame petrólero se aproxima a la costa del Golfo, leo que la Gran Bretaña
esta retrocediendo en sus perforaciones petroleras alejandose de nosotros. Al mismo tiempo, el Ingeniero esta preocupado por la nueva ley antiinmigrante en Arizona la cuál requiere que todo inmigrante lleve identificación en todo momento.

“Al parecer los estadounidenses no saben que son los inmigrantes los que mantienen la economía en marcha”, dijo. “Después de todo, todos en Estados Unidos proviene de Europa. Así que casi todos son inmigrantes también!”

Rasta Mesa: Cuidado de la Tierra, al Estilo Garífuna

Rasta Mesa: Cuidado de la Tierra, al Estilo Garífuna

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

LIVINGSTON, Guatemala – Opciones de ecoturismo abundan en este pueblo del Caribe fuera de lo común; tienens Siete Altares, la espectacular serie de cascadas y piscinas, Playa Blanca, con su arena blanca inmaculada, el lago de Izabal, el más grande del país, con una gran cantidad de vida silvestre, observación de aves y las opciones de excursionismo.

Yo quería hacer algo que me acercara más a los habitantes locales, en particular el pueblo Garífuna. Puedes verles en todas partes, pero para tener una interacción más allá de “hey baby”, una actuación musical o hacer que su cabello se haga trencitas, se necesita un poco mas de esfuerzo.

Así que cuando un hombre joven y serio con rastas y un gorro se me acercó en el centro, me entregó un volante y me invitó a visitar su centro cultural, lo tome.

-Tenemos clases de cocina, comida vegetariana, y música en vivo todas las noches-, dijo.

-Muy bien-conteste-.

Así es como conocí a Eduardo “Mega” Estero, un rastafari de unos veintitantos años con un enfoque decididamente diferente a la educación ambiental, y Amanda, su alegre mujer. Amanda, de Baltimore, conoció a Mega en la playa de Belice y los dos han estado juntos desde entonces. En 2008, Mega decidió regresar a su país natal, Livingston, donde ambos decidieron iniciar su propio centro cultural en el corazón de la comunidad Garífuna.

Aquí llevan a cabo talleres y clases sobre la cocina tradicional Garífuna y el arte, para los turistas y lugareños por igual. También realizan una serie de actividades para los niños locales, enseñándoles acerca de su cultura y sobre el medio ambiente. Un boceto del ciclo de los residuos sólidos se cuelga en la pared de color rojo brillante.

“Nuestra gente ha estado arrojando envoltorios sobre el terreno desde el principio del tiempo, y nunca ha sido un problema – las cáscaras de plátano y hojas de plátano y cáscaras de yuca. Ahora, de repente las cosas han cambiado, pero no nuestros hábitos,“ dijo Mega. “Trato de ayudarles a ver la diferencia. Les digo a los niños: No es basura hasta que ustedes lo arrojan.” Les enseña a reutilizar las botellas de plástico convirtiendolas en pequeñas macetas, cestas, maracas y recipientes para otros artículos.

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Vine por un almuerzo vegetariano – la comida Garífuna esta en el menú, pero se habían quedado sin ingredientes, aún así me hicieron un enorme plato de sushi al estilo Garifuna – una creación de la fusión de Amanda – con plátano, guineas, piña y zanahorias en lugar del cangrejo y el aguacate.

Terminé anotandome en el ecoturismo Garífuna, es una aventura de un día entero con animados comentarios de Mega y Amanda, todo por solo $12. Hubo una caminata y un baño en la playa de coco de palmeras aen la aldea vecina de Quehueche. Hubo un recorrido por el templo Garífuna con una visión de la religión Garifuna, una mezcla fascinante de animismo africano con el catolicismo.
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Luego se realizó una visita de la granja familiar y una caminata por la selva, para terminar con una entrada por la puerta trasera a los Siete Altares.

Como nieto de uno de los curanderos espirituales de la comunidad, Mega ha crecido aprendiendo sobre las tradiciones y los distintos ingredientes necesarios para llevarlas a cabo. Me mostró las plantas en el camino con propiedades curativas diversas, así como las que él utiliza para hacer lo que él llama un “baño espiritual”: un baño de hierbas que se realiza para la limpieza a la hora especialmente favorable de la medianoche, cuando los espíritus de los antepasados están disponibles para ayudar con el trabajo de sanación.

El templo Garífuna se estableció alejado de la playa en una colina. Una enorme estructura con un techo alto, techo de paja de doble pico, se diferencia de cualquier templo que hubiese visto antes. En primer lugar, estaban las hamacas – dispuestas a lo largo del frente del edificio para captar la brisa, y colgando de las vigas de troncos rústicos que forman parte del mismo templo. Cuando llegua el momento de la ceremonia, la gente viene de todas partes y el ritual se prolonga durante días, por lo que las hamacas e instalaciones cercanas proporcionan un lugar para la gente que se queda a dormir, explicó Mega.

Luz verdosa se filtraba por las claraboyas de fibra de vidrio incrustadas en el techo de paja, que emiten un aire de otro mundo sobre las ofrendas situadas bajo tres enormes tambores suspendidos sobre el piso en el centro. En el piso de tierra blanda, todo entrelazado con el intrincado dibujo de las pisadas de pollos, un quemador de incienso, un tazón de hierbas secas, un vaso de agua y brasas de un fuego anterior.

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Mega nos estaba contando sobre la creencia Garífuna cuando son poseidos por su antepasado, cuando los ancianos vuelven a recordar las cosas importantes que pueden haber olvidado.

“Es como si, ni siquiera fueses un pescador y de repente estás en el mar en una lancha que tiene un agujero, capturas peces como loco y no te hundes”, explica. “Así es cuando lo posesiona a uno su ancestro”.

Se ríe cuando cuenta la historia de cómo le ocurrió una vez. Fue a media noche, iba de puerta en puerta, despertando a todo mundo exhortándoles al templo. Más tarde, cuando se despertó, no recordaba el incidente – solo sus vecinos.

Tales acontecimientos suceden por alguna razón, él cree. “Es para recordarnos que estamos conectados con ellos”, dice. “A veces vienen a nosotros cuando no estamos viviendo de la manera correcta, sólo para demostrarnos de que se trata la vida -, para recordarnos alejar la energía negativa lejos de nosotros”.

Pero no se trata sólo de la posesión, aclara – uno honra a los ancestros, invitándolos a su vida. Y lo hacemos al vivir de acuerdo a la tradición – cocinar, tocar música, sembrar en la forma tradicional.

“Cuando estas cocinando la yuca, estas recreando sus vidas, utilizando las herramientas que nos legaron”, dijo, en referencia a las herramientas que nos muestra en la cocina – el mortero y una maja de madera gigante, usada para hacer puré de plátano; el rallador de madera, con incrustaciones de piedras afiladas, que sirve para rallar la yuca, la bandeja de madera grande, donde se hace el rollo de pan de yuca.

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“La música es algo espiritual, por lo que debe ponerse en contacto con los antepasados antes de hacerlo”, explicó. “Sus almas no están separadas de esta vida. Yo lo veo, ustedes lo pueden ver también en el templo. No nos limitamos a dar agradecimiento a Jesús, también damos gracias a nuestros antepasados”.

En la parte posterior del templo, en un enclave conjunto del resto con una cortina de encaje, hay una habitación donde dos velas ardían delante de un crucifijo con un Jesús negro. “Tenemos un gran respeto por Jesús – fué un buen ejemplo para nosotros”.

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Visitamos los guardianes del templo y nos dieron un recorrido por la choza de cocina, con sus instrumentos tradicionales y su fogón gigante de madera destinado a alimentar a centenares de fieles. Nos enteramos de algunas de las muchas plantas que rodean el templo, que se cultivan por sus propiedades curativas, así como para alimentar a los fieles.

Noni, una fruta de moda ahora en las tiendas naturistas, se ha cultivado y elaborado en los zumos de aquí por generaciones por sus propiedades curativas. Hay de papa dulce y albahaca y amargos jackass, utilizados para preparar Gifiti, la bebida tradicional Garifuna- a veces sirve como un té, a veces como un tónico de ron, pero siempre con un saque potente.

El tour se abría paso por un sendero a través de la exuberante selva con enormes palmas, enredaderas colgantes, aves del paraíso y árboles ficus, hacia la granja familiar, 500 hectáreas divididas entre tíos y primos. Abrieron a cabo en una milpa, o un campo de maíz, surcando la ladera a nuestra derecha y el campo a nuestra izquierda. Este fue un cultivo comercial, como los Garifunas tradicionalmente no comen maíz, Mega explicó.

La yuca y el ñame, frijol y calabaza, piña y plátano creció aquí en abundancia, nos detuvimos por un momento en el local “bar” – un grupo de chozas de paja donde habitan los campesinos Mayas – para pedir un vaso de maíz fermentado “vino”; y relajarse en la sombra bajo la ropa tendida. El líquido blanco picante era definitivamente alcohol, pero la semejanza del vino terminado estaba ahí.

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La granja estaba llena de vida. Una madre y su hija Maya cruzó el campo con cubetas de plástico para recoger agua, mientras que un niño caminaba por el sendero con un costal de leña en su espalda. Una vaca pastaba en la hierba exuberante, mientras que una cerda amamantaba sus lechones recién nacidos. El camino serpenteaba hacia el bosque y por el arroyo de Siete Altares. Era el final de la temporada seca, por lo que las espectaculares cascadas en la región estaban ausentes aún. Sin embargo, las plataformas de verde musgo oscuro que conducía a piscinas misteriosas resultaba tranquilo y típico de alguna manera.

El viaje a casa fue un estimulante, remojar de huesos, nudillos blancos de tanto aferrarse con las manos paseo en bote por la costa por uno de los tios de Mega. La cena un platillo tradicional: Hudut Garífuna, un plato servido con puré de plátano un caldo rico en coco, arroz y pollo. La noche incluyó una demostración de cocina, un poco de compras entre joyas y ropa Garífunas y Mayas en la galería, y una actuación musical de tres generaciones, con los tradicionales tambores y un espectáculo de danza punta presentada or Candy, la hermana menor de Mega.

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Era sólo otro día en Rasta Mesa. Pero para mí, fue un viaje de 12 horas a otro planeta – una inmersión Garífuna de pleno derecho.

Rasta Mesa es una visita obligada en su paso por Livingston. Esta un poco fuera del camino, pero vale la pena la caminata. Pedir direcciones para llegar al cementerio y caminar unos pasos más y lo verá a su derecha. Además de proporcionar una completa gama de tours económicos, clases y actividades, nutritivas comidas tradicionales y música en vivo por la noche, muchos aprovechan las oportunidades de voluntariado y permanecer por un tiempo. Hay habitaciones para alquiler, también.

La pareja mantiene El Centro y Su Trabajo con la Comunidad Garífuna a través de la venta de artesanías y donativos. Obtenga más información en la página web Rasta Mesa o pongase en contacto con ellos a través de su página de Facebook o en rastamesa@gmail.com.


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Para mi abuelo campesino: De Guatemala a Missouri

Para mi abuelo campesino: De Guatemala a Missouri

Goodbye, Livingston

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

CIUDAD DE GUATEMALA – saludé al alba en el muelle de Livingston con el corazón oprimido y aborde la lancha ligera que hace las veces de ferry y me prepare para el viaje y baño de agua de mar con rumbo a Puerto Barrios, donde había de tomar el autobús a la capital, pasar la noche en un hostal y agarrar el primer vuelo de vuelta a casa en Missouri.

Ahí en el entorno hóstil y estéril de un hospital se encuentra mi abuelo, el agricultor, un hombre que no soporta permanecer acostado o encerrado por tanto tiempo. Debilitado hasta el punto de la derrota por una serie de infecciones virulentas, pidió ayer al médico que le diera una pastilla para acabar con todo. Tan fuerte como un viejo roble que ha soportado muchas tormentas hoy simplemente no es él. Va a casa con mis padres esta noche con cuidados hospitalarios. Dos días puede ser demasiado tiempo, pero no hay más remedio. Estoy rezando para alcanzar a verle por última vez, pero lo más importante, que él pare de sufrir.

Mi primera semana en Guatemala, visto desde el vibrante puerto caribeño de Livingston, se mostró optimista, llena de ruido y el movimiento de las celebraciones de Semana Santa, reuniones con líderes de la comunidad comprometida y un tiempo bien empleado en la selva y en la playa. Tomé un paseo ecológico cultural Garífuna con Mega y Amanda en Rasta Mesa, un centro comunitario en el corazón de la comunidad local de Garífunas que se esfuerza por reforzar el orgullo cultural y la sensibilidad ecológica entre los jóvenes locales, proporcionando al mismo tiempo clases y paseos para los turistas y voluntarios.

También me reuní con líderes de Ak Tenamit, una escuela autónoma Maya que está cambiando la vida de los pobladores creando una nueva dinámica de liderazgo para los próximos años. Hice planes para visitar la escuela esta semana.

Sabía que vendría la tristeza – He leído mucho de la historia y la política de Guatemala por lo que pense me sería fácil, un país dividido por casi cuatro décadas a causa de una brutal guerra civil y devastado como lo ha sido por la explotación de las empresas multinacionales.

Ayer leí en La Cuerda, una publicación ecofeminista producido aquí en la capital, que más de dos tercios de los bosques ricos en biodiversidades de Guatemala ya se han perdido en el último medio siglo. Cada año, más de 70.000 hectáreas de bosque se pierden – a razón de 200 campos de fútbol al día.

Mi primer introspección en la obscura depresión me invadio temprano en la semana mientras me preparaba para reunirme con los coordinadores regionales de FUNDA-ECO, el grupo ecologista mas grande del país. Cuando revisé su página web, encontre una desagradable sorpresa, uno de sus guardas forestales había sido asesinado recientemente y además otros, incluido su director, habían recibido amenazas de muerte.

Cleopatra y Justo, que trabajan con las comunidades en toda la provincia de Izabal, en el este, me tranquilizarón asegurandome que no creían volver a tener problemas. Sentí un profundo malestar y decidí ahondar mas en este tema en la siguiente semana.

De hecho hoy tenía programado dirigirme a la reserva en San Gil, donde Don Samuel había trabajado protegiendo el bosque durante décadas hasta que fue muerto a tiros mientras trabajaba en su oficina en enero. Su trabajo fué reportar a los taladores furtivos de madera, operaciones ilícitas y otras amenazas a la zona, y sus colegas creen que enfureció a la persona equivocada.

Hasta el día de hoy he conseguido de alguna manera evitar la tristeza. Mi tarea autoproclamada es centrarme en las historias de éxito – para demostrar que el compromiso personal y colectivo y la iniciativa están haciendo una diferencia. No me permitiré ahogarme en la negatividad. Es simplemente un lujo que no me permitiré.

Y sin embargo, allí estaba. Sentí como me invadía mientras miraba a la distancia las montañas empañadas por la bruma. Me moría por ver esas colinas verdes durante años, leyendo sobre el resplandeciente quetzal, el tucán, el guacamayo, los heroicos esfuerzos para preservar su extraños hábitat y las heróicas luchas de los pueblos indígenas por proteger sus tierras y su estilo de vida.

Hoy, sin embargo, conforme nos aproximabamos a las brumosas montañas, se me encogió el corazón al verlas color marrón y estériles. Unas fueron devastadas a machetazos y quemadas para dar paso a las milpas de la manera tradicional de roza y quema. Otras más fueron despojadas para proporcionar pastos para el ganado. En otros más, la razón se me escapaba – como una ladera empinada, donde increíblemente vi cómo un hombre preparaba su motosierra para cortar el último árbol que quedaba en una terraza de tocones. A los pies de la colina, como en una especie de resistencia silenciosa, ya sin extremidades, brotando de unas grietas en el tronco unas hojas verdes aferrandose a la vida.

Guarde silencio. Había llegado el fin del que una vez fuese un bosque exhuberante. Ah, flotaba una estela de niebla sobre montañas color púrpura a la distancia. Y al acercarnos acercanos, más laderas color marrón despojadas. Los campos con un plástico rayado, a la espera de siembra – fresas? – Laderas enteras devastadas hasta dejarlas sin un solo árbol que puediese proteger el suelo de la erosión por causa de las fieras tormentas tropicales.

La buena abuela guatemalteca se sentó a mi lado, con las sandalias tachonadas de diamante de imitación y su bolso a juego, me miro con curiosidad mientras levantaba mi cámara para filmar el desastre ambiental desarrollandose a nuestro alrededor. No la podría explicar. No puedo evitarlo cuando veo estas cosas. Siempre he sido así.

Cruzamos un río, enturbiado con un crecimiento verde malsano. Río abajo, las mujeres lavaban su ropa en las rocas.

¿Acaso estos hombres con sus motosierras no ven lo que veo? Esas lluvias habían comenzado ayer estando aún en mi cama, golpeaban el techo con una intensidad violenta, hora tras hora.

Pasamos un pastizal polvoriento, estéril, atravesado de parches de hierba gris. ¿De que se alimentaba el ganado – el polvo?

Volví a pensar en mi abuelo, un campesino de tierra de Missouri, alimentando la tierra con su propio sudor. Año tras año trabajó para restaurar los suelos de la erosión y degradación de esa granja que había comprado con el dinero obtenido tras largos años de árduo trabajo en los ferrocarriles y una fábrica, la misma finca que su padre había arruinado y perdido en la Gran Depresión.

Pensé en todo el cuidado que tomó preservar los árboles en su tierra, donde todavía veo en mi mente su pequeño rebaño de vacas pastando apaciblemente a la sombra de esos árboles. Pensé en su amor por esa tierra, su profundo conocimiento de cada planta, cada animal, cada temporada y sus caprichos, los conocimientos de esta tierra que se irán junto con él. Recordé el momento en que depuso su arma para nunca jamás volver a cazar.

“Miré a esa ardilla, y lo vi mirándome. Simplemente no tuvo el ánimo para hacerlo”. Se rió de sí mismo. Fué criado por su padre, un cazador que se dedicaba a vender los pieles de zorro; él mismo habia alimentaba a su familia de vez en cuando conla caza de un conejo, una ardilla o un ciervo. Hubo un tiempo en que era necesario. Este ya no era el momento.

Sabía que a él también le entristecería ver lo yo veía en estos momentos.

Estamos al finales de la temporada seca, me recordé a mi misma. La próxima vez que venga por aquí, las plantas habrán crecido y todo volverá a ser verde.

Fué entonces que ví la mina de piedra caliza que se alzaba delante de mí. Toda una ladera de la montaña habia sido removida, convertiendola en grava para cemento. ¡Otra ladera más! y otra. El polvo blanco estaba cubriendo todo.

“Cementos San Antonio”; fué orgullosamente pintado de blanco en las laderas estériles.

“Sal si puedes”, rezaba un cartel – el nombre de un río? una ciudad? Literalmente, “vete, si puedes”.

De nada sirve. Hay días en que lo único que puedes hacer es ahogar la tristeza. Ciudad de Guatemala, el largo vuelo a casa y mi abuelo esperan.

Semana Santa al estilo Garífuna: Donde Jesús es Negro

Semana Santa al estilo Garífuna: Donde Jesús es Negro

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por Tracy L. Barnett
traducido por Luis Arias Blanco

LIVINGSTON, Guatemala – Sabía que finalmente había encontrado el lugar cuando escuché la música. Completamente al contrario que los tambores de Punta y el reggae a todo volumen de los bares y restaurantes a pocas cuadras de distancia, una selección instrumental dramática flotaba en las calles polvorientas.

Una multitud había comenzado a congregarse en al lugar que llaman La Minerva – un pequeño edificio indistinguible al ojo de cualquiera de los demás, excepto que la puerta estaba cubierta con una sábana blanca y hojas de palmera, custodiado por un joven con una lanza con una túnica roja, medias blancas opacas hasta las rodillas y un sombrero vaquero de color rojo, pinzada en una cresta puntiaguda.

Semana Santa, es una magnífica experiencia en toda América Latina, con espectaculares procesiones y representaciones dramáticas de la historia de la Pascua en las calles y dura unos días. Aquí, en Livingston, el evento se organiza tradicionalmente por la comunidad Garífuna y lleva un toque inusual de Afro-Caribeño.

Los Garifuna son un grupo cultural que se originó con el naufragio de un barco de esclavos en 1665 en la costa de la isla caribeña de San Vicente. Los esclavos fugitivos se mezclaron con los nativos de la isla, y sus descendientes poblaron la costa caribeña de América Central, donde han desarrollado una cultura propia con su propia lengua, tradiciones y música. Livingston es el hogar de la comunidad Garífuna mas importante de Guatemala.

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De vuelta a la Minerva, la multitud comenzó a congregarse a lo largo de la calle: los ancianos Garífunas, señoras con vestidos de iglesia y el cabello envuelto, las mujeres jóvenes engalanadas con exhuberantes peinados y artículos decorativos en sus cabellos, hombres con su cabello en rastas(estilo de cabello apelmazado en tiras) y limpios, las mujeres Mayas en sus blusas y faldas largas. Un lugareño borracho tropezando por la calle lanzando insultos a nadie en particular.

-Tengo hambre y tengo sed, y nadie me ayuda!-; Él arrastrando las palabras. -¿Y se dicen católicos …-; tropezó y comenzó de nuevo. La multitud lo ignoraba y finalmente se fué del lugar.

-¿De dónde eres?-; Se elevó una vocesita. Miré hacia abajo y ví a una niña de unos 10 años. -Estados Unidos-, le dije. -¡Oh!-; Sus ojos iluminaron llenos de esperanza. -¿Conoces a alguién llamada Maris?

-No, no lo creo-le contesté-. ¿Quién es?;

-Es mi mamá-, dijo. Rosita era su nombre, y ella vivía con su tía mientras su madre trabaja en alguna parte de los Estados Unidos, para poder enviar dinero a su casa. -Rosita no sabía dónde – . No había visto a su madre en tres años. Sentí un nudo en la garganta.

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Rosita estaba decepcionada, pero sólo momentáneamente. Algo estaba pasando cerca de las hojas de palma. Cuatro hombres jovenes negros vestidos de rojo blandiendo lanzas aparecierón de la nada y corrierón entre la multitud por la calle. Estos fueron los soldados romanos, según entendí, y fueron estos hombres tan coloridamente vestidos quienes más tarde dirigierón el Jesús negro por las calles, burlándose y acosandole.

Pero primero, una multitud de ellos con antorchas lo empujó hacia el frente de la multitud: vestidos de blanco, de pelo largo y de porte noble, El proclamabas Su Divinidad mientras se burlaban de El. Con manos atadas, fue marchando por las calles de Livingston, cabizbajo en resignación y mirando trágicamente al cielo mientras los soldados lo empujaban y provocaban.

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La multitud siguió creciendo, llenando las calles siguiendo detrás de la procesión que llegó hasta la calle principal, donde Bob Marley y los Rolling Stones aún resonaban. -Respeto-, gritó una mujer que llevaba un sombrero de Obama. Le pedí me dejara tomarle una foto, y me dijo que también al Presidente Obama de Livingston. La procesión siguió adelante contra la multitud y los bares se quedarón en silencio. Los turistas y vendedores por igual se quedarón en silencio y algunos llegaron con sus cámaras, mientras que otros quedaban boquiabiertos. Todos retrocedieron para dar paso al sufrido Jesús y sus verdugos.

Varios de los fieles me dijerón que esto se va a hasta altas horas de la mañana. Yo pense que terminaría a la medianoche, pero esto seguía en su apogeo.

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Por la mañana, encontré la calle principal decorada con elaboradas “alfombras”, de colores brillantes hechas de aserrín con flores, palomas, cruces y versículos de la Biblia. De vuelta a la Minerva, angelitos negros con sus cabellso trenzados lucían vestidos blancos y alas de cartón cubierto de plumas; los muchachos, vestidos con túnicas moradas, se reunieron en las Estaciones de la Cruz arriba e hiniciaron su procesión por las polvorientas calles.

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Buscando un lugar elevado desde donde poder tomar fotos de la procesión, me encontré con Polo Martínez, un anciano Garífuna y músico Rasta con su cabello característico a quién había conocido antes.

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-Estoy reflexionando sobre el poder de la fe-, reflexionó, mirando el espectáculo. -Ellos plantan esta semilla en sus mentes, y crece … todas estas personas, se reunen por sus creencias. Muy inteligente, la forma en que han permitido que los símbolos paganos permanezcan-.

-¿Cómo es eso?-; Le pregunté, intrigada.

-Mira las lanzas-, dijo, riéndose entre dientes. -Despierta, niña!-.

Miré por encima de la gente – hombres negros y fuertes vestidos de púrpura, teniendo en alto a Jesús cargando la cruz blanca, rodeado por una multitud de “soldados romanos” con lanzas. De repente me di cuenta que era la misma forma que la de los guerreros masai que había conocido en Tanzania, y me transporte en el tiempo y el espacio a un continente lejano a un ritual totalmente diferente.

-Creencia-, reflexionó Polo. -Algo muy poderoso-.

Él se quedó en silencio. Parecía que quería decir más, pero en la multitud se había ido.

Al medio día Jesús se apareció de nuevo para ser golpeado y torturado, y la celebración concluyó en el cementerio, donde cientos se reunieron para presenciar su crucifixión.

El evento fue capturado en vivo para el canal de televisión por cable, y los hombres Garífunas visitantes de los Estados Unidos documentarón el evento con sus cámaras de vídeo para llevar a casa y compartir con la familia. Otros dio se adelantaban para capturar el espectáculo con las cámaras de sus teléfonos celulares. Finalmente, los soldados romanos exigieron orden, y el Jesús negro fue abandonado bajo los candentes rayos del sol tropical.


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Amando Livingston, Guatemala

Amando Livingston, Guatemala

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

Liberaros de la esclavitud mental; nadie más que nosotros puede liberar nuestras mentes.-Redemption Song, de Bob Marley

LIVINGSTON, Guatemala – Llegué en barco desde hace cinco días a este pueblo de pescadores parte Maya, parte Garífuna (grupo étnico descendiente de esclavos africanos escapados, mesclado con los indígenas de las islas Caribes). La única manera de llegar, de hecho, es por barco.

El viaje de 45 minutos desde Punta Gorda fué todo una Montaña Rusa sin lo mas mínimo de seguridad, y al final, estábamos todos empapados por el salpicar del mar, agarrándonos unos a otros y exhaustos de gritar, por lo que no estaba de humor para hacer frente a los que acosan a uno para conseguir venderme un paseo u hospedarme en sus hoteles. Me ató la mochila y me dirijo directamente a la colina hacía la oficina de inmigración, más allá de los puestos de camisetas de Bob Marley, gorras bordadas Rasta, tejidos finos y artesanías Maya.

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La colorida mezcla cultural de Livingston, su ambiente de fiesta y actividades de ecoturismo se han combinado para hacer de ella un destino turístico natural, estoy rodeada de mochileros de todo el mundo. La ciudad esta especialmente llena esta semana, Semana Santa trae turistas de todas partes de Guatemala también. Arriba, la calle es mezclada con banderas de plástico rojas anunciando Gallo, la cerveza nacional; en el aire el repiqueteo de los tambores Garífunas.

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Justo en frente a la Oficina de Inmigración está el hermoso Hotel Villa Caribe, lujoso ambiente con vista espectacular hacia la bahía, los veleros y los remolqueros. Aún mojada por el rocío del mar a causa del viaje, los camareros gentilmente me miran de reojo, pero sigo adelante y me deshago de mi pesada mochila y me decido a probar una especialidad local: coco loco – jugo de frutas y ron, servido en coco y “tapado”, una sopa cremosa de marisco con crema de coco.

Después del almuerzo estaba lista para encontrar un lugar donde hospedarme – de $130 dolares por noche, Villa Caribe estaba descartado, pero justo arriba de la colina, el hotel de Río Dulce tenía un precio accesible a partir de $12 dolares. Estoy en el centro de la acción, la música viene de todas partes, me dirijo al otro lado de la calle a Happy Fish, donde algunos bateristas punta están tamboreando a un ritmo rápido, marcado por el tradicional instrumento Garífuna hecho de conchas de tortuga.

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Aquí probé la bebida local Garifuna – Gifiti, se llama, una mezcla loca de ron, anís, pimienta negra, canela, y una variedad de hierbas de la selva, con unas semillas de marihuana en buena medida. Se supone que te dan energía, y definitivamente podría utilizar algo de eso.

El día 2 me puse en camino para encontrar un entorno mas propicio para el trabajo, la Casa Rosada ha demostrado ser el lugar inidicado. Esta a camino agradable del alboroto del puerto, pero es un mundo aparte, este encantador hotel ofrece cabañas amuebladas y decoradas bellamente, muebles pintados con colores típicos de la región, ambiente, cafetería y espectaculares brisas y vista de la bahía. También hay buena señal de internet, deliciosas comidas con opciones vegetarianas. Los propietarios Sandra Goosens y Javier Putul hablan varios idiomas y son reconocidos en la región Javier es un nativo Kekchi Maya, y Sandra es Belga. La tarifa de su hotel es de $20 dolares; una ganga!

Había planeado relajarme un poco y ponerme al corriente con la escritura de esta semana, pero no se iba a poder. El primer día me encontré con la oficina de FUNDA-ECO, la fundación ambiental mas grande de Guatemala. El martes, encontré Buga Mama,, un restaurante ecológico certificado por el ecoturismo y operado por la Escuela Maya Ak Tenamit, que a su vez promueve importantes iniciativas ambientales y sociales en las comunidades Maya.

El miércoles fuí invitada a visitar una aldea cercana, Plan Grande, para observar un proyecto de aldea ecoturística. Y el Jueves me reuní con los dueños de una iniciativa eco-cultural Garífuna Rasta-Mesa. Es evidente que muchas cosas estan sucediendo aquí, hice arreglos para quedarme una semana mas y observar de cerca sus programas. Lamentablemente entre entrevistas con locales, observar la cultura del area y los planes de la próxima semana no he tenido mucho tiempo para escribir.Rasta Mesa

Tengo, sin embargo, muchas fotos; Livingston es muy fotogénico. Estas son algunas de los mejores.


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