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Sipacapa: Cinco años después, ¿no se ha vendido aún?

Sipacapa: Cinco años después, ¿no se ha vendido aún?

Arriba: Un cartel producido por la COPAE, la Comisión Pastoral de Paz y Ecología, que se ha difundido por la región.

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Emilio Avenati

SIPACAPA, Guatemala- Para muchos guatemaltecos, tan solo el nombre de este pueblo se ha convertido en un símbolo de resistencia indígena para transformar las operaciones de minería que ha barrido con estas tierras en los años recientes. La semana pasada, en el quinto aniversario del acontecimiento que puso en marcha a la resistencia, cientos se unieron para celebrar, pero el ambiente era todo menos de celebración.

Hace cinco años, el 18 de junio del 2005, las villas de esta municipalidad rural, llevaron a cabo una serie de consultas ciudadanas o plebiscitos, en las cuales, el rechazo a la presencia internacional de empresas mineras fue casi unánime. Los residentes de esta comunidad, en su mayoría mayas, se acaban de enterar que el gobierno ha vendido todos los derechos minerales donde ellos están parados, garantizando cientos de concesiones mineras a corporaciones internacionales, en lo que va de la década, después de los acuerdos de paz, sin siquiera haberles consultado.

Estas consultas, la base en la forma de participación democrática por la gente indígena en todo el mundo, se requieren bajo ley internacional, pero el gobierno de Guatemala prefiere no respetar la ley. Así que la gente ha preferido realizar su propia consulta y su iniciativa inspiró un movimiento. Sipakapa fue el título de un documental celebrando la victoria- “Sipakapa no se vende”.

Creciendo como una llama que se expande a lo largo de las colinas y ahora, un estimado de 600 mil personas han votado “NO” a las operaciones mineras u otras actividades de transnacionales en sus tierras. El gobierno ha respondido declarando que las consultas no son vinculantes, pero el movimiento continua creciendo y ha sido internacionalmente reconocido.

Existen muchas razones para celebrar este aniversario, tras cinco años de lucha, las voces de indígenas guatemaltecos se han escuchado alrededor del mundo. La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos acaba de recomendar que las operaciones en la mina sean suspendidas en espera de nuevos estudios, siguiendo una investigación de la Universidad de Michigan que revela elevados niveles de contaminantes en los ríos y en la sangre de los residentes cercanos a la zona. Ultimamente, el relator especial de las Naciones Unidas, James Anaya, quizá la autoridad más alta con respecto a los derechos humanos de los indígenas, se encuentra visitando la región, escuchando las preocupaciones de la gente y mostrando su apoyo.

Pero en el día del aniversario, se observó un mar de caras sombrías se reunieron en el Ayuntamiento, mientras los funcionarios explicaban por qué habían aceptado los 8 millones de quetzales, equivalentes a unos $980 mil dólares americanos, de la Montana Exploradora, la subsidiaria de la compañía minera transnacional Goldcorp.

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La ubicación al filo de la altamente productiva mina Marlín y la población notoriamente indígena hicieron a Sipacapa un objetivo lógico para la futura inversión de Goldcorp, así que no fue sorpresa cuando la compañía ofreció dinero a los funcionarios para el desarrollo de proyectos, “sin ataduras”; sin embargo, hasta ahora, ellos se han resistido.

Bajo la tradicional forma de gobiernos practicada en esta y en la mayoría de comunidades indígenas, los líderes no están autorizados para hacer decisiones importantes sin llevar a cabo reuniones con la ciudadanía, democracia pura. En Sipacapa, algunos afirmaron que esto no sucedió.

El Alcalde Delfino Tema, vestido de blanco, estuvo presente para aclarar las cosas. El explicó a varios centenares de pobladores, que los funcionarios municipales han aceptado la oferta solo después de consultar a los residentes locales y escuchar a muchas comunidades que deseaban tener acceso a esos fondos. Además, el dinero será administrado por la compañía, no por la municipalidad, dijo, para evitar la aparición de conflictos de interés.

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“Hay quienes dicen que la compañía ya nos dio el dinero a nosotros. No podría haber algo más lejos de la realidad que eso –ni siquiera hemos visto el dinero”, insistió. “La comunidad manda y haremos lo que ella diga. Vamos a decidir juntos cómo gastar el dinero.”

El aplauso fue cortés pero silencioso y la multitud dejó el pasillo municipal dirigiéndose al otro lado del pueblo al salón parroquial a la misa y al almuerzo. El murmullo y los carteles indicaban el descontento generalizado.
Mientras tanto, aproveché el momento para acercarme a Arclia Cruz Carrillo del pueblo de Canoj- una de las alcaldesas quien sirven como jefes de la administración para los pueblos de la región, todos bajo la sombrilla de la municipalidad de Sipacapa, la cual, incluye Canoj y otros pueblos y asentamientos en la región.

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Carrillo no estaba contenta. “La verdad es que es muy confuso, porque nuestros líderes primero dicen que no y luego que sí. Nosotros vemos el agua contaminada, nuestra comunidad dividida- y eso es muy triste, nosotros siempre hemos sido firmes en esta lucha. Oramos a Dios porque esta compañía se lleve su dinero y se vaya lo más pronto posible.”

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La Iglesia Católica era ataviada con raso verde para la ocasión, y llena de gente. No sabía qué esperar, el Padre Mario declinó hablar conmigo antes de la reunión, diciendo que era recién llegado a la comunidad y, mis amigos de la COPAE dijeron que él hasta el momento no se había involucrado en la lucha.

Sin embargo, no tomó mucho tiempo para notar que ésta no sería una misa ordinaria.

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El Padre Mario, vestido de blanco, pasó tranquilamente al púlpito y tomó un versículo del libro de Lucas sobre la palabra de Jesús a sus discípulos:

“Por tanto os digo, No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis, ni para el cuerpo, qué habéis de vestir. La vida es más que carne, y el cuerpo es más que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan, y Dios los alimenta, ¿cuánto más sois mejores que las aves?

“Considerad los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan, y sin embargo os digo, que Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos”.

Después cambia a Mateo y las cosas se ponen interesantes.

“Ninguno puede servir a dos amos: porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se tomará de uno, y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y la minería.”

El Padre Mario, tomaba una posición en la lucha, sin duda.

“¿Cuál es el reino de Dios?”, les preguntó. “Algunos dicen que es el más allá. Yo digo que es la justicia, eso es lo que todos estamos buscando. Pero todos sabemos que el otro dios puede ser el dinero, el cual puede convertirse en un ídolo.”

Después prestó un sermón muy elocuente el cual recordó a Jesús advirtiendo a sus discípulos sobre la traición.

“Buscamos milagros de último momento”, advirtió. “Un pueblo pobre es fácil de comprar, pero sus sueldos serán llevados a las cantinas y lugares oscuros que dividen a mi gente”.

“Dios creó un jardín, no un desierto. ¿Qué están haciendo, mi gente?”.

La comunión se llevó a cabo en silencio. Pero antes de irnos, el Padre Marcos dispuso la reunión para comentarios públicos.

“Recuerden que nuestros enemigos no son aquéllos de carne y hueso” dijo Juan Monterroso del consejo de Pueblos de San Marcos, del cual Sipacapa forma parte. “Ellos son los transnacionales, quienes sobre de nosotros, nos manipulan. La dignidad de Sipacapa es muchísimo más valiosa que ocho millones de quetzales.

“Recuerden, los españoles engañaron a nuestros padres con piezas de oro. ¿Qué les diremos a nuestros hijos y nietos sobre la decisión que estamos tomando ahora?”.

Después del servicio, Monterroso reflexionó sobre la situación actual en Sipacapa:

“La misma compañía está creando esta confusión, es parte de su estrategia”, el dijo, “Están buscando varios mecanismos para dividir a la comunidad, pero Sipacapa es una comunidad con un alto grado de dignidad y creo que al final del día, reafirmarán a Latinoamérica y al mundo que su dignidad no está en venta”.

Algunas escenas del festejo en Sipacapa.


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Escuela de la Calle transforma los dolares de los turistas

Escuela de la Calle transforma los dolares de los turistas

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

QUETZALTENANGO/XELA, Guatemala – Los padres de Enrique fallecierón siendo el joven, dejándolo a merced de parientes distantes y para nada iteresados en cuidarlo. El padre de Lesbia cayó presa del alcoholismo, y después de 10 años de constante lucha, encontraron su cuerpo sin vida en un río cercano. Damaris nunca conoció a su padre, una abuela amorosa llenaba ese vacio – ¡Hasta hace apenas cun par de años cuando al irse a dormir falleció.

Hace tan sólo unos minutos, estos estudiantes de sexto grado recitaron el saludo para mi como visitante para después rodearme todos con intensas miradas de conocerme – niños normales en un aula ordinaria. Ahora que sólo habemos seis de nosotros, he encendido la grabadora y he pedido a cada uno de ellos me cuentan sus historias, y las lágrimas empiezan a fluir. Lágrimas de dolor, pero también lágrimas de gratitud.

Estós niños cayeron vícitmas de las drogas, pero fueron rescatados por una red de maestros y voluntarios de crianza. La Escuela de los Niños de la Calle (Escuela de la Calle, o EDELAC) comenzo como un sueño quijotesco de tres profesores y un voluntario de E.U. quiénes renunciaron a sus trabajos para impartir clases en las calles.

Quince años más tarde, el proyecto ha crecido hasta convertirse en una escuela bien equipada para 200 niños, un albergue para los más necesitados de ellos, una compañía que ha ido escalando hasta ser conocida internacionalmente con personal totalmente por voluntario y un modelo innovador de empresariado social.

Mi primer contacto con la escuela fué un par de semanas atrás, cuando me disponía a subir Tajumulco, el pico más alto en Centroamérica. Había oído hablar de Quetzaltrekkers, el grupo de turistas que dona todas sus ganancias a una escuela para niños de la calle, de Edgar Chitop, un periodista local que sirve en la junta. Naturalmente, cuando elegí una empresa de escaladores profesionales, esta fue la empresa que escogí.

Me encontre con un animado grupo de voluntarios, hospedados en la parte trasera de un bohemio albergue juvenil: Casa Argentina, busque espacio en el equipo para la escalada de los proximos días. Sí, todavía había Espacio para mi, no podía perder tiempo. La reseña de esta épica escalda está aquí.

Cumbre de dos días y una tarde con Alexa, una importante geografa de Pennsylvania, y Dara, una estudiante de medicina de Nueva York, para compartir un poco de lo que les motivó a dar tres meses de su vida sin goce de sueldo a trabajar siete días a la semana, escalando entre la lluvia y el fango, para llegar a esta organización.

“Suena trillado, pero realmente es cierto – lo hacemos por los niños”, dijo Alexa. “Vine aquí porque quería ir de excursión, pero cuando vi lo que se esta haciendo aqui, terminé sintiendome inmersa en la organización”.

Dara asentía. “Siento que me han dado tantas oportunidades en mi vida, y he desperdiciado algunas. Si puedo hacer algo para ayudar a algunas personas a lo largo del camino, mientras que estoy haciendo lo que amo por qué no?”

Los voluntarios toman turnos de tres meses, y dirigen la organización bajo su completa responsabilidad, no sólo las guiando las escaladas, también hacen mercadeo, publicidad, recaudación de fondos, elaboración de presupuestos, preparación de comidas vegetarianas que son llevadas en cada viaje de escalada -, en suma, todo lo que sea necesario para que el programa continué. Y de alguna manera, durante 15 años, han hecho el trabajo.

En el otro extremo de la ecuación hay un grupo muy diferente de los individuos dedicados – el fundador, los maestros y los voluntarios de EDELAC.

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Las rosas se encuentra lejos de los transitados caminos para la mayoría de los que viajan a la segunda ciudad de Guatemala. Aquí, en uno de los distritos más pobres en las afueras de la ciudad, polvorienta calles con sus laderas en las colinas, las mujeres visitiendo de acuerdo a la tradición tratan de vender tortillas y frutas en rodajas a los transeúntes.

El autobús me dejó al inicio de una larga cuesta, pero los vecinos gentilmente me señalaron el camino. La Escuela de la Calle, es probablemente la única organización en toda la zona que atrae un voluntariado ocasional o pasante internacional. Un maestro vestido con un traje tradicional fue al frente, escuchando atentamente a sus alumnos desde una mezcla de hierba de piedras. “Tenemos el derecho a … la educación, la salud, una familia”, murales pintados por niños en las paredes encaladas.

Yo había llegado.

Claudia Cortéz, director de programas educativos, me llevó en una visita guiada, a partir del segundo grado. Ella apenas menciona mi nombre cuando el grupo irrumpió en un cuidado coordinado y práctico saludo. Un joven levantó la mano con impaciencia.

“Estamos muy complacidos de tenerle entre nosotros, esperamos que disfrute su estancia en EDELAC”, recitó. Pasamos de una clase a otra, los niños, obviamente encantados con la oportunidad de demostrar su Inglés y me colmaron con preguntas.

Entonces Henry, Lesbia, Damaris y otros tres estudiantes de sexto grado me acompañarón a otra habitación para una entrevista, y pude ver las historias detrás de sus frescos rostros, historias que no se olvidan facilmente.
Pronto llegó el momento de dejarlos ir, pero antes me llevaron al patio, donde cada uno de ellos posaron para mí delante de su símbolo en el calendario maya.

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A continuación me reuní con Guadalupe, quien me contó la historia de cómo la escuela se formó.

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“Yo seguía viendo a los niños en las calles, usando drogas, oliendo pegamento, y me dije a mí mismo, tengo que hacer algo al respecto”, recuerda Guadalupe.

Él era un maestro en ese momento en una escuela especial para los jóvenes que trabajaban en puestos de trabajo, y dos de sus colegas, Ubaldo Ruiz y Miguel Quiroa, se sentían de la misma manera. Juntos, decidieron dejar sus puestos de trabajo y empezaron a reunir a los niños como flautistas de Hamelin de hoy en día, dando clases a los niños en las calles. Pronto se les unió un estudiante estadounidense, Michael Shorr, y eran cuatro.
“Fue un buen trabajo me di por vencido, y ahí estaba yo sin ganar nada. Pero nos dio mucha energía estar con esos niños – los ojos de los niños, los rostros de los niños, la necesidad de los niños, y ver a los niños tan pequeños, 6, 7 años, oliendo pegamento, es tan doloroso de ver, y nadie hace nada al respecto”.

Los jóvenes comenzaron a hacer divulgación para recaudar fondos para una escuela y un albergue para niños sin hogar, contactando restaurantes para que les donaran alimentos y escuelas de español para las donaciones de dinero y voluntarios. Así fué como encontraron a Gavin Barker, un inglés que comenzó a trabajar con el grupo para ayudar a encontrar maneras de recaudar dinero.

Finalmente se le ocurrió la idea de formar una compañía de viajes para patrocinar los viajes a destinos que en aquella época eran prácticamente desconocidos para los visitantes a Quetzaltenango – lugares como el Lago Atitlán y Tajumulco y el volcán Santiaguito – y donar las ganancias a la escuela. Guadalupe conocía los senderos, por lo que reclutaron a voluntarios y les enseñó las rutas, ahora ellos lo hacen solos.

Los primeros años fueron extremadamente difíciles, sin equipo ni instalaciones, pero finalmente la gente donó equipo, y se corrió la voz. Más gente empezó a registrarse en los turnos de voluntarios.

La situación se complicaba aún mas porque el país estaba en guerra y el pueblo en las tierras altas eran sumamente desconfiados de los extraños. Guadalupe recuerda una vez cuando llegó a un pueblo con un grupo de excursionistas y fue rodeado por los campesinos con palos y machetes.

“Pensaron que éramos guerrilleros y no nos querían alli. Yo hablo Quiché y les expliqué que eramos una organización que mantenía una escuela, les invite a visitar, pero erá muy dificíl”.

Esos días han quedado atrás. Ahora con la ayuda de la financiación de organizaciones internacionales, han construido la nueva escuela en Las Rosas, pero el grueso de su financiación proviene todavía de Quetaltrekkers.

Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a Guadalupe, el último de los fundadores que permanece y ahora al frente de una escuela viva que promueve la preservación del medio ambiente natural y los valores culturales mayas, que son uno e iguales.

Se espera que la voz sobre EDELAC y Quetzaltrekkers se extienda y pueda convertirse en un modelo para otros que quieren empezar a escuelas alternativas. Comparto con él esa esperanza.

Aquí Interview-with-Guadelupe-Pos, y algunas fotos de mi aquella tarde con los niños.


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