Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Paulina Segovia
Nota del autor (24 de junio de 2010): En el periódico “Prensa Libre” apareció la noticia de que el Presidenta de Guatemala decidió acatar las peticiones que la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, la Iglesia Católica, la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas, Relator Especial de los Derechos de los Indígenas han ordenado la suspensión de operaciones en la mina Marlin. Goldcorp, el Dueño Canadiense de la mina, ha anunciado que continuarán las operaciones. “Agradecemos esta oportunidad de demostrar nuevamente el historial de Goldscorp de operaciones respetuosas con el medio ambiente en la mina Marlin,” El CEO Chuck Jeannes fue citado en Mineweb, una publicación sobre la Industria de la minería.
Esta es la segunda de una serie acerca de la visita más reciente de Anaya a Guatemala y los temas abordados durante su visita.
SAN MIGUEL IXTAHUACAN – El camino cuesta arriba hacia este pueblo montañés parece tener el viento siempre hacia arriba, estoy frustrada porque llegaremos tarde. La junta de con el reportero especial sobre los derechos de los indígenas, James Anaya, está programada para comenzar a las 8. No entiendo porque Joshue se ha detenido a desayunar.
No necesito preocuparme, estoy con Josué Navarro y Bart Van Beisen, dos miembros del dedicado staff del COPAE, Comisión Pastoral de Paz y Ecología, y su trayectoria tranquila fue consistente a las tradiciones que existen en esta localidad.
Llegamos a la parroquia y lo encontramos lleno de gente con sus trajes típicos, animosamente alrededor de una mandala espectacular creada con aserrín de colores y flores colocadas en suelo justo al centro – pero aun nada de James Anaya. Con suerte alcancé un asiento, y esperé; escuché algunos discursos y algunas melodías de marimba, tome algunas y esperé un poco más.
Es un gran día en San Miguel Ixtahuacan. Este pequeño pueblo ha aparecido en los encabezados en los últimos meses y ha sido el tema de muchos documentales. El motivo de ello es que Goldcorp tiene una mina de lo más rentable en éste lugar, la Mina Marlin, a pesar de que muchos de los habitantes de esta comunidad Mam Maya argumentan nunca haber aceptado su establecimiento.
Los vecinos se quejan de erupciones cutáneas en los niños y otros síntomas, de agrietamiento de las paredes en las casas cercanas a la mina. Un estudio reciente de la Universidad de Michigan reveló que lo habitantes de la región cercana a la mina tienen una elevada concentración de metales pesados en la sangre, pero no están seguros de que dichos niveles representen un riesgo para la salud.
Los oficiales de Goldscorp- la subsidiaria que opera en Guatemala se conoce como Montana Exploradora-dijo que no existe evidencia de contaminación, y el gobierno los apoya.
Esperamos alrededor de una hora, y después, todos se levantaron para irse, parecía que todos sabían lo que sucedía excepto Bart y yo. “¡Vamos al campo!”, “¿Al campo?”, pregunté, “Si, es ahí donde llegará el helicóptero” me explicaron. Estando en el campo, nos asegurados de esperar el helicóptero sosteniendo pancartas de rechazo a la mina.
El helicóptero aterrizó con gran fanfarria y paparazzi y James Anaya emergió del helicóptero: un hombre alto y fotogénico de rasgos indígenas y amable sonrisa.
Tanto él como su séquito fueron saludados por los líderes locales y regresamos a la parroquia para continuar con la agenda.
Lo primero en la orden del día fue una ceremonia. Un grupo de hermosos jóvenes pertenecientes a la comunidad Mam Maya, tanto hombres como mujeres, se reúnen alrededor de la mandala y realizan un balie en honor a los sagrados elementos, el agua, que está representada por unas ollas de barro que llevan consigo, y la tierra que está representada por plántulas que plantan en el centro de la mandala.
Ahora es el turno de Anaya. Cientos de Mam Mayas montañeses vestidos con su traje típico miraban conteniendo el aliento mientras Anaya, quizá la mayor autoridad en el mundo en lo que se refiere a asuntos de los pueblos indígenas, se arrodillaba frente al altar para encender una vela roja.
“El rojo significa abundancia, energía y vida, y a pesar de ello la vela roja tiene la responsabilidad a velar por el bienestar de nuestra comunidad”, dijo la Hermana Maudilia, mientras le entregaba los cerillos a Anaya.
La tarea no era tan sencilla como parece; la mecha era corta, la flama era vacilante y amenazaba con fallar. Anaya, a pesar de ello, estuvo a la altura de la tarea. Él persistió, trabajó con la vela cuidando la flama hasta que ésta se estabilizó.
Los observadores aplaudieron.
Carmen Mejia, una líder de la Asociación para el Desarrollo Integral de San Miguel, tomó el micrófono y comenzó a relatar la historia de cómo la compañía minera ingresó a la comunidad.
“Entraron bajo engaños y mentiras; llegaron ofreciendo empleos productivos para la comunidad. Nunca dijeron que eran una compañía minera; nunca dijeron que vinieron a extraer el oro y la plata. Dijeron que se trataba de un proyecto de desarrollo, y empezaron a comprar terrenos. Después comenzaron a obligar a los habitantes a vender sus tierras. ‘Si no nos vendes tus tierras vas a estar rodeado y enterrado’, era lo que les decían si intentaban resistir”.
La compañía continuó manipulando y reuniendo firmas bajo falsas pretensiones, ella dijo.
“La compañía está operando de forma ilegal, debido a que no tiene licencia para permanecer aquí”, declaró. “La gente de San Miguel nunca fue consultada”.
La exploración de la mina comenzó al mismo tiempo en que comenzaron los daños, ella dijó, y los vecinos comenzaron a hablar.
“La respuesta fue la criminalización, persecución y amenazas para los campesinos y campesinas. En el 2007, siete comadres fueron procesadas, liberaron a cinco, pero dos recibieron una condena de tres años de prisión y luego liberadas con la condición de dejar de protestar por la mina. En el 2008, ocho mujeres líderes campesinas pertenecientes a la comunidad indígena Mam Maya estaban bajo orden de aprehensión solo por hablar para defender sus derechos. En el 2009, cinco campesinos fueron arrestados y se levantaron cargos en su contra y el lo que va de 2010 lo mismo le ha sucedido a otros cinco. ¿Y por qué? Porque la gente de San Miguel ha defendido sus derechos.
“Han defendido su derecho a vivir, su derecho a tener acceso al agua, su derecho a mantener sus hogares a salvo. In San Miguel, más de 120 casas han sido destruidas, sus vidas están en peligro… Han hablado por el medio ambiente, por los ríos, la flora y la fauna que han sido contaminadas.”
“Esto es lo que vivimos aquí en San Miguel; vemos cada ves más enfermedades tanto en las personas como en los animales, incluyendo a algunos animales que se han muerto por tomar agua contaminada.”
“Viendo todo esto, la manipulación, la criminalidad y el conflicto que ha ocurrido a nivel comunidad, hemos concluido que las industrias extractivas como las minas no son compatibles con la comunidad Mam.”
Anaya escuchó a un líder trabajador que dijo que había mineros que habían sufrido accidentes o lesiones y que sabían del problema de contaminación que causa la mina, pero no pueden decir nada; una líder de derechos humanos de la mujer dijo que la compañía minera dice ofrecer oportunidades a las mujeres, pero que en realidad son manipuladas y explotadas, entre otros.
“Luego vas y hablas con los oficiales del gobierno y los de la mina, y ellos te dicen que somos un pequeño grupito de buscapleitos”, dijo un hombre que se presentó como Don Ricardo. “Pero no somos un grupito, somos miles. Representamos a nuestras comunidades y representamos a muchos más que tienen miedo de alzar la voz debido a las represalias”.
La hermana Maudilia López del FREDEMI (Frente de Resistencia de San Miguel), una hermana católica y líder de los Mam Mayas en la resistencia contra la mina, presentó a los oficiales con una olla de barro utilizada para acarrear agua.
“Ellos son trabajos humildes, pero hechos a mano, y los hacemos no para dañar anadie, sino para dar vida- para compartir el bien sagrado que es el agua,” Maudilia dijo con mucha seriedad. “Me pregunto ¿Por qué dañamos a nuestra madre tierra, y a todas las madres que hacen estos jarrones de la madre tierra? Esto no es desarrollo para la vida, es un desarrollo para la muerte”.
La siguiente intervención fue del Alcalde Juan Domingo Obidio Bamaca, alcalde del municipio de San Miguel Ixtahucan. “Hay un grupo que lo aprueba y otro que no- y yo no puedo tomar partido porque soy el alcalde de toda la gente,” Ovidio dijo a los dignatarios. “Yo no soy un científico ni un ambientalista, yo no puedo ponerme de un lado o del otro, el complicado.”
Después de unos minutos, el público fue despedido para que los oficiales tuvieran una junta privada.
La siguiente parada de nuestro fue en un pequeño asentamiento en Ajel, la casa de Crisanta Hernández, dónde la luz del día de filtra por los grandes huecos de las paredes y el techo. Como a otras 120 familias también se les han agrietado los muros de sus casas desde que la mina comenzó operaciones, ella cree que la constante molienda de la maquinaria pesada, los trailers y la voladura en el área- que alguna vez fue una población callada y tranquila en la ladera de una montaña- eso es lo que ha destruido las casas.
“Tenemos miedo de estar viviendo dentro de esta casa, pero es todo lo que tenemos,” dijo Hernández. “Nos hecho demasiado daño, trabajamos durante años en las fincas sufriendo por la lluvia y el sol, comimos tortillas frías con sal por años para ahorrar y comprar esta casa. Queríamos un hogar digno para nuestros hijos… esto no es justo,” dijo. “La compañía niega toda responsabilidad.”
Crisanta Pérez sin embargo, es la primera en hablar, nos cuenta de su resto en 2008 y otro en 2009 por hablar en contra de la mina. Ella dice a los oficiales que se estaba escondiendo, pero regresó para parir y unos días después la aprehendieron y casi la llevan a la cárcel, pero los vecinos intervinieron y demandaron su liberación.
Desde ese momento, está asustada de salir de su casa.
Graham Russel, miembro del Canadian Group of Rights Action, cuenta la historia de Crisanta aquí, junto con un video y algunos antecendentes.
Docenas de periodistas y partidarios, llenabas la pequeña casa para escuchar la historia. Cuando uno de los habitantes comenzó a hablar acerca de las erupciones en la piel y empezó a desvestir a su bebé para mostrar las condiciones en las que se encontraba, Anaya solicitó que nos retiráramos para hablar a solas con él.
Mientras esperábamos, los vecinos prepararon un delicioso atole de jengibre- una debida hecha a base de maíz- y caldo de pollo.
La siguiente parada fue la mina Marlin, donde la recepción fue fría; los medios de comunicación esperaron afuera, mientras Anaya y su gente hablaban con los oficiales de la compañía.
Después de esto, nos despedimos y nos dirigimos a Huehuetenango, el lugar de las reuniones de los jueves. Me quedé con la imagen de la mina, una vasta extensión de color marrón, en medio de verdes montañas y relaves verde azulado de río que se extendía por lo que parecía una milla.
Me acordé de la estadística de que quizás guarde el mayor impacto para la población de estas regiones: en una hora, esta mina utiliza lo mismo que una familia de la comunidad en 22 años.
Videos:
Un documental excelente, “La Mina” por Paul Plett y Esther Epp-Tiessen para el Comité Central Menonita: http://mcc.org/stories/videos/la-mina
Y una serie de investigación de cuatro partes por el noticiero Canadiense CTV, “Paraíso Perdido”. http://www.ctv.ca/servlet/ArticleNews/story/CTVNews/20100415/w5_paradise_lost_100415/20100417
Imágenes de San Miguel el día de la visita del Relator Especial:
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