Somos un circulo
Dentro de un circulo
Sin principio y sin final…
Tracy L. Barnett
Por El Proyecto Esperanza
TEMICTLA, Estado de México. Comenzó con un arcoiris y terminó con un espiral que representaba la vida misma. El onceavo Consejo de Visiones, “Llamado del Venado”, tejido de poesía y pasión, trenzado con sudor y fuego, y coloreado con risas y lágrimas.
Soñadores y hacedores de todas las generaciones y de todas las ocupaciones se reunieron bajo el abrigo de una gigantesca carpa azul y blanca en el sagrado Valle de Temictla, desde el 7 al 13 de octubre para el evento que se repite ocasionalmente, y que es al mismo tiempo un experimento de cohabitación humana, un maratón dedicada a la transformación social y personal, y una celebración a la vida.
Como sucede a menudo en las latitudes del sur, llegué un poquito tarde pero en el momento perfecto. Me registré en la recepción y entré al área de reunión con un poco de temor, sin saber exactamente que esperar. Una comunidad “ecotopiana” se alzaba una vez más enfrente de mí, cobijada bajo los acantilados blancos que nos rodeaban y que nos servirían de guardianes durante la siguiente semana . Encontré mi carpa y me instalé, gateando hacia fuera para cerrar la potezuela en medio del aguacero, justo a tiempo para ver el arcoiris sobre el campamento y los rígidos acantilados blancos; una aclamación se elevó a lo largo del valle—yo sonreí. Es de buen agüero—finalmente estaba en casa.
El año pasado tuve la suerte de asistir a la reunión “El llamado del águila”, una experiencia única y transformadora: me sentí inspirada y abrazada por una familia finalmente recobrada que buscaba un mundo igualitario, nuevo y sustentable. El tema de este año, “El Llamado del Venado”, fue dedicado al territorio amenazado Wirikuta, uno de los sitios más sagrados de México, casa del Espíritu del Venado que ha guiado al pueblo indígena Wixarika, entre otros, por miles de años.
En la semana auspiciosa del 11/11/11, iba a haber una ceremonia del “Nuevo Fuego” para anunciar la Nueva Era. Y además de los usuales talleres educacionales y de las actividades organizadas por ocho diferentes consejos que van desde ecología y salud a lo espiritual, entre otros, el grupo patrocinó dos iniciativas especiales: una de apoyo la Frente en Defensa de Wirikuta, con todos las ganancias del evento para apoyar a la protección del área contra industrias mineras y agroindustriales transnacionales; y otra para la comunidad vecina de Chalmita con tres días de talleres educacionales y de actividades en escuelas primarias y secundarias y en el zócalo del pueblo.
“Vamos, más allá de las palabras, a propuestas y acciones especificas—¿Cómo vamos a vivir en esta nueva sociedad que está siendo engendrada?”, dijo Verónica Sacta Campos, coordinadora del Consejo de Espiritualidad. “Es fácil decir que las cosas no funcionan o que todo es malo- pero, ¿hasta qué punto estamos haciendo algo para generar un cambio- desde nuestros propios hábitos hasta la organización de la sociedad misma?”
Mi primera noche la pasé con la Abuela Alas de Águila, una mujer en sus sesenta y algo, aún una de las mujeres más hermosas del Consejo. Ella era la guardiana del fuego en la Tipi de Mujeres, un lugar dedicado al cuidado de la Divinidad Femenina en cada una de nosotras, y su brillante sonrisa duró todo el maratón de la semana con gran energía y gracia.
En los siguientes días, me reuní con el círculo de ancianos tradicionales en el fuego ceremonial para aprender acerca de la historia mexica de esta región, donde Cuauhtémoc y sus guerreros pelearon con coraje y pasión contra los invasores españoles.

Eché un vistazo dentro del Tipi de las Mujeres para encontrarlo llena de cuerpos pacíficos y reclinados, Verónica estaba en el centro, guiando a cada una de ellos en un viaje de re-nacimiento personal.
Seguí el camino hacia la casa ecológica de Lourdes y Guy, todavía en construcción, dónde se llevaba a cabo una demostración de técnicas de construcción ecológica.
Me uní a la delegación de líderes del Consejo en un viaje a Chalmita para visitar y observar con los líderes de la comunidad cómo los jóvenes Krishna y Valentina se congregaban con los niños y jóvenes del pueblo, tímidos y resistentes, en un encuentro circular, una manifestación clamorosa y calurosa en un taller creativo de expresión física.
“Lo importante es abrir los ojos y la mente a otras oportunidades de cómo vivir y de cómo crear bienestar”, dijo Helen Samuels, co-fundadora del Consejo.
Laura Kuri, fundadora del movimiento bio-regional de México, ha trabajado con Beatrice Padilla, Beatrice Briggs y otros para construir una estrategia para proteger el ecosistema regional, un “Bosque de Agua”, el cual provee de agua a más de 30 millones de personas con sus tres cuencas frágiles.

“En tan solo pocos metros encontramos una gran variedad de ecosistemas que muestran la gran riqueza de especies de plantas, animales y culturas,” dijo ella. “De hecho estamos en una de las regiones más ricas del planeta”.
El Frente en Defensa de Wirikuta hizo un llamado apasionado al Consejo para apoyar los esfuerzos para salvar este hábitat desértico en peligro, un espacio de encuentros místicos con la Divinidad precolombina, y actividades del Consejo fueron dedicadas a la preservación de Wirikuta, con una variedad de actividades a seguir, incluyendo el establecimiento de un proyecto de permacultura puesto en marcha en la región.

Aprendimos más sobre “Tiempo natural”, un movimiento dirigido por el fallecido José Arguelles, un amigo muy querido de muchos miembros del Consejo, en el contexto de la Nueva Era naciente. Sus seguidores y muchos otros, creen que esta transición ya ha comenzado con la venia del año 2012 y el fin de un ciclo en el calendario Maya.
“Estos días se ha hablado mucho sobre la transición a la Nueva Era, la llegada del 2012, comprendiendo que la Tierra tiene ciclos y que estamos pasando por y manifestando las profecías de varios pueblos alrededor del mundo”, dijo Verónica. “Estamos en el punto en el cual estamos pasando por la noche, y dejando la oscuridad para pasar al nuevo amanecer de la humanidad. Es un momento para aprovechar la oportunidad de conectarnos con la Tierra otra vez.”
Temas de respeto hacia la culturas indígenas, la Tierra y una cultura de paz resonaron a lo largo del valle con un mega-concierto con artistas mexicanos y latinos de renombre como Rubén Albarrán de Café Tacuba junto con el grupo andino Hoppo; los suaves tonos de reggae de Lengua Alerta; el hiphop de reto al sistema de Pachamama Crew, y del grupo Wixarika Venado Azul; por nombrar a algunos de la gran alineación presente.
Para completar el día y la noche de cultura se estrenó la esperada película Hecho en México, un brillante y conmovedor documental del productor de cine británico, Duncan Bridgeman, que incluyó entrevistas y apariciones especiales de miembros del Consejo, así como cortas escenas del Consejo en sí.
Al comienzo del amanecer del 11/11/11, me uní a un grupo silencioso alrededor del fuego en una ceremonia del Fuego nuevo. Los acantilados hicieron eco de los tonos evocadores de los tazones de cristal, elevándose junto con el humo del fuego viejo y el olor pujante del copal. Armando me invitó a tocar uno de las tazones y mi espíritu se elevó en un susurro armonioso al unirme a los que estaban en el centro. Una pareja joven se unió con nosotros en el centro para encender el fuego nuevo, que simbolizaba el comienzo de la Nueva Era.
“Las acciones en este lugar no son eventos aislados.” dijo Alberto Ruz, uno de los fundadores del Consejo de la ceremonia del 11/11/11. “Forma parte de un archipiélago de cientos de puntos de luz que en este mismo día a esta misma hora están llevándose a cabo en otras partes del mundo.”

El Consejo estuvo lleno de altibajos personales para cada uno de nosotros—como la noche en la que Blue Thunder, un chaman Shoshone del Norte, invocó a la lluvia en una ceremonia poderosa al pie de un manantial sagrado cercano, dejando el campamento de 250 personas inundado luego de una tormenta salvaje.
Pero todo llegó a un buen final con la ceremonia de cierre que comenzó con una espiral humana fluyendo a lo largo del valle, terminando con un círculo con nuestros músicos tocando en el centro, cerrando con una danza de paz universal.
“Realmente esto que hacemos aquí es un experimento,” dijo Laura Kuri, “ el poder venir aquí y aprender de eco-técnicas, de comida orgánica, de baños secos, de rituales, del calentado del agua con compostas—es como un experimento que te cambia. La gente que viene al Consejo vuelve a sus casas y algo pasa: hay un cambio. Da mucha esperanza. “
Imágenes de un momento en el tiempo que sobrevivirán por años venideros…..
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