(Arriba: Flechas que pertenecen a gentes “no contactados,” posiblemente los Mashco-Piro. Tomado durante un viaje de FENAMAD a Parque Nacional Manu, Peru. © FENAMAD

Jorge, un hombre Murunahua, disparado en el ojo por leñadores en su primer contacto en 1996, Breu, Río Yurua, Peru. © Survival International
Por David Hill
Nota de la Editora: David Hill es un ex-investigador con Survival Internacional, una organizacion que ha tomado liderazgo mundial en la defensa de la gente indigena, especialmente los que luchan por la defensa de sus tierras ancestrales. Para mas informacion, para recibir alertas y para prestar su nombre a la causa, vea su sitio web.
El trágico derrame de petróleo en el Golfo de México, que ocasionó la muerte de once personas, ha generado una enorme preocupación acerca de las consecuencias ambientales de la exploración y explotación de petróleo. Pero, ¿qué hay acerca de los impactos sociales? ¿Qué hay acerca de las operaciones petrolíferas que pueden diezmar grupos enteros de personas? A medida que las reservas disminuyen y los precios suben, las petroleras están mudando sus operaciones a zonas cada vez más remotas del planeta. Algunas de ellas son tan remotas, como la Amazonía Peruana, que están habitadas por pueblos indígenas que no tienen ningún contacto con el mundo exterior.
Estos pueblos indígenas “no contactados”, unos 100 en todo el mundo, son extremadamente vulnerables a cualquier tipo de contacto con los trabajadores de las compañías petroleras. El motivo es sencillo: han vivido tan aislados de otra gente durante tanto tiempo que no han desarrollado las defensas inmunológicas necesarias contra las infecciones o virus traídos por los forasteros, virus como el resfriado o la gripe común. No hace falta mucho para que empiece una epidemia: un breve encuentro entre un miembro del personal de la petrolera y un hombre o mujer “no contactado”, una mano en un hombro, el intercambio de una camiseta. El hecho es que los resfriados matan.

Estas lanzas estuvieron dejados por indigenas “no contactados” como un mensaje para prohibir la entrada de afueranos. © Marek Wolodzko/AIDESEP
Esto no es una exageración. Una y otra vez, los primeros contactos han exterminado el 50% o más de los pueblos indígenas Amazónicos. Los nahua, en el sureste de Perú, son un ejemplo de esto. Después del primero contacto regular en 1984 por la exploración de Shell en su territorio y la subsecuente afluencia de madereros que aprovecharon los caminos y veredas abiertos por el personal de Shell, más de la mitad de los nahua murieron en los años siguientes. “Mucha, mucha gente murió”, recuerda uno de los supervivientes. “La gente se moría por todos lados. Los cadáveres se pudrían en los arroyuelos, en el bosque, en sus casas”.
Las petroleras frecuentemente reconocen el peligro que sus actividades representan para los pueblos indígenas “no contactados”, pero continúan con las operaciones como si nada. Es lo que hizo Shell: “Un resfriado puede convertirse fácilmente en una neumonía y ser mortal”, indicaba uno de sus proyectos. Lo mismo que Mobil en 1990, cuando hizo exploraciones en Perú: “Estas poblaciones son muy susceptibles a las enfermedades respiratorias y occidentales… para las que no cuentan con una resistencia natural”. Recientemente, Barrett Resources admitió que el contacto era “probable” y podría ser “desastroso”, pero eso no detuvo a la compañía francesa Perenco de asumir sus operaciones en el norte de Perú en 2008.
Aún peor es que algunas compañías alienten a su personal a establecer contacto con los pueblos indígenas, incluso proporcionándoles frases específicas que deben usar con ellos. Algunas de estas frases serían graciosas si no fuera por que las consecuencias son potencialmente trágicas. Barrett recomendaba decir cosas como “somos personas iguales a ustedes” y “¿hay algo que les está molestando?”. Repsol-YPF, que ahora tiene operaciones en la misma región, ha sugerido lo siguiente: “Utilicen un megáfono para informar a los nativos, en sus idiomas locales, por qué estamos ahí y que no es la intención de la compañía interferir con sus actividades.”

Choza abandonada, probablemente de los Mashco-Piro, tomado durante un viaje de FENAMAD a Tayacomme, Parque Nacional Manu, Peru. © FENAMAD
Otras empresas emplean una táctica diferente y actúan como si los pueblos indígenas no existieran. Eso es lo que ha hecho Perenco. En un informe dirigido al Ministerio de Energía de Perú, en el que se ennumeran los posibles impactos de un oleoducto que se planea construir en el norte de Perú para transportar unos 300 millones de barriles de crudo desde la Amazonía a la costa Pacífica peruana, se dan muchos detalles acerca de los pueblos indígenas “contactados” en la región afectada, incluyendo la ubicación de sus aldeas, historias de sus miembros y hasta estadísticas demográficas. Pero, ¿qué hay acerca de los pueblos indígenas “no contactads” que viven en esa misma región? No se hace ninguna mención a ellos, absolutamente ninguna.
Otra táctica es declarar abiertamente que las tribus no existen realmente, o que no hay evidencia de su existencia. Un vocero de Perenco, cuando fue preguntado por un reportero Británico sobre el caso, dijo: “Esto es parecido a lo que sucede con el monstruo del Lago Ness. Demasiada palabrería pero ninguna prueba”. Un vocero de Repsol-YPF, que opera en la misma región que Perenco, explicó a Survival que: “Tenemos que concluir que la existencia de los pueblos indígenas no contactadas es extremadamente improbable”. ConocoPhillips, el socio de Repsol en el norte de Perú agregó que “de acuerdo a la información compartida con nosotros por Repsol, no hay evidencia de grupos no contactados”.
La tragedia en el Golfo de México resultó en nuevas protestas para que la perforación mar adentro sea prohibida. ¿Porqué, entonces, no se prohíbe también la que se lleva a cabo en lo más remoto del Amazonas? Ignoren lo que dicen las petroleras. Hay una enorme cantidad de evidencias que prueba la existencia de pueblos indígenas “no contactados” en estas regiones y, al operar en esas zonas, las empresas no sólo están violando la ley internacional y la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, sino que también están exponiendo a los pueblos indígenas a enfermedades desconocidas que los pueden diezmar. No se necesitan explosiones una plataforma. Los gigantes del petróleo no necesitan derramarlo para matar.
Únete a la campaña de Survival para detener la exploración petrolera en el territorio de pueblos indígenas no contactadas en Perú.

Refugios temporales construidos por un tribu “no-contactado” en el sureste de Peru. © ACCA/Survival















