Quetzaltenango Archive

Eco-escape alimenta cuerpo, espíritu y tierra

Eco-escape alimenta cuerpo, espíritu y tierra

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Por Tracy L. Barnett
Traducido por Pohjola Sampo

ZUNIL, QUETZALTENAGO , GUATEMALA – Estoy observando por mi ventana, un lugar donde los vapores volcánicos ascienden en plumas para encontrarse con las nubes en descenso. Un lugar en donde las exuberantes verdes laderas son la senda de pequeñas y bien atendidas granjas de vegetales, regadas por estas brumas y alimentadas por la centenaria ceniza del volcán Santa María.

A lo lejos, escondido en pliegues de aquellas verdes colinas, descansa Zunil, un pintoresco pueblo colonial que resplandece el brumoso sol de la mañana. Es esa niebla escapando en humedas nubes de los respiraderos del suelo, lo que hace de Las Cumbres un sitio ideal para un Eco-Sauna.

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Coloridos textiles mayas tejidos en las aldeas cercanas visten la cama, las almohadas y la mesa, un Huipil de las mujeres, completo con un suntuoso bordado de flores alrededor del cuello, arregla la mesa. Una elegancia rustica impregna el lugar, desde las pulidas vigas de pino arriba, hasta las rocas volcánicas que son usadas para pavimentar pisos y aceras, ollas de barro y esculturas indígenas complementan los patios y forman el corazón de los jardines exuberantes.

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Todo sobre el lugar dice “Guatemala”, desde la música de la brillante marimba tocando en el restaurant, a la detectable mezcla de chocolate y café que estoy tomando, la cual es cultivada aquí en las cercanias.

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Justo debajo de mi está el Sibal Ulew ( vapor de la tierra en Quiche) sauna-spa, emanando un aroma tentador de no muy bien definidas hierbas. La noche anterior después de la cena me rendí ante las expertas manos de Mirna, la masajista encargada, quien me trató con un inolvidable masage herbal. Las hierbas con crecidas orgánicamente en un sitio del jardín y recolectadas de los bosques cercanos, algunas de las hierbas nativas fueron usadas por los Mayas durante siglos.

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(Delfina del Castillo photo)

Todos los dolores y molestias de mi reciente viaje volcánico, todo el stress por trabajo de los los últimos meses, todo el ruido y contaminación de la ciudad se fueron con el soñador rocío de esencias herbales.

La aventura del fin de semana fué el contrapunto ideal de los últimos fines, exactamente lo que mi cuerpo y mente necesitaban.

Delfina Castillo de Pérez es de hospitalidad encarnada, exudando una cálida amistad y encanto natural. Ella nunca preciso ser la propietaria de un hotel. Sin embargo, fue su esposo, Florentín Pérez, un agrónomo, quien decidió comprar una tierra aquí con el fin de cultivar champiñones. Fue a Francia en busca de las mejores semillas y establecer su operación aquí en las montañas. Pero pronto Delfina notó que la tierra esta siendo inutilizada.

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Ahí fue cuando Delfina tuvo la idea de usar parte de la tierra para canalizar los vapors y usarlos para crear un Sauna.

“Vamos, adelante, pero no esperes que forme parte de ello” dijo su esposo. “Soy un productor y no un servidor. Mi misión es alimentar a la gente”.

Delfina inicio el más grande trabajo de limpieza, porque el valle estaba deforestado y lleno de basura. Es difícil imaginarlo ahora, mirando alrededor los inmaculados suelos.

El Sauna fue un éxito para la gente de la localidad, pronto la palabra se esparció y gente vino de Xela y de las escuelas idiomas. Pronto la gente quería comer, y así nació el restaurant, pero no cualquier restaurant. Un renombrado chef francés llego y la ayudo a diseñar el restaurant y su menú.

“No vas a servir hamburguesas, pizza y bebidas carbonatadas aquí” él le instruyo. “La gente viene a desintoxicarse, así que les daremos algo saludable y puro.”

Siguiendo su indicación, el restaurant ofrece opciones vegetarianas, bajas en grasa, integrales y orgánicas, tanto como es posible. En lugar de Coca-Cola y Fanta, los invitados pueden elegir de una variedad de bebidas de frutas frescas y tés herbales.

Después de que el restaurante fue proveído de personal, los invitados querían habitaciones donde hospedarse y así nació el hotel. Cada habitación con espectaculares vistas y sauna propio, o un jacuzzi calentado por vapor, o ambos. Entonces los huéspedes querían ejercitarse, así que el gimnasio, áreas para Squash y billar se instalaron. Ahora hay sala de conferencias para las reuniones.

Desde el inicio, Delfina quería contribuir al saneamiento no solo de sus clientes sino de la tierra también. Ella y su personal aprovecharon la ventaja de la energía geotérmica para calentar agua de la tuberia, y construyeron un sistema de agua potable accionado por gravedad. Ellos han implementado un programa para separar los desechos y un personal conduce los desechos reciclables hacia el pueblo.

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Equiparon el lugar con iluminación de bajo consumo energético, electrodomésticos de consumo eficiente de agua y usan solo productos de limpieza biodegradables. Han comenzado un proyecto de reforestación de la ladera adyacente, sembrando 5,000 árboles y construyendo una escalera colgante con neumáticos desechados. El equipo completo, incluyendo a Delfina, salen a las orillas de las carreteras a limpiar cada mes, recogiendo la basura que tiran los transeúntes a lo largo del camino.

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(Delfina del Castillo photo)

Ellos han plantado un enorme jardín orgánico que produce un estimado del 40% en los vegetales de los restaurantes, más las hierbas para el SPA. Este no es un logro pequeño en la región conocida por su producción abundante de vegetales, pero lejos de lo orgánico, con los aerosoles y polvos que se aplican por todas partes.

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Ahora el equipo está en la fase final de la certificación de un nuevo programa para Guatemala, Great Green Deal.
Han sido 5 meses de intenso entrenamiento antes del tiempo de apertura , de las 6 a las 8 de la mañana, consultas con expertos de todo tipo, revisando y mejorando todos los procedimientos.

“Ha sido nuestro Everest”, dijo Delfina con una sonrisa.

Las Cumbres esta idealmente situado para una inmersión en lo mejor que pudiere ofrecer las alturas y Delfina trabaja con los proveedores Adrenalina Tours, una compañía estacionada en Xela que se encuentra en vías de una certificación Great Green Deal. Las opciones de tour tiene una gama vasta como, escalar volcanes y tours culturales pero, el mejor está justo adelante en la carretera a Las Cumbres.

El pintoresco Zunil es encantador, con sus mujeres vestidas de colores, un ocupado mercado, el imponente blanco colonial y una iglesia en el corazón. Rodeado de un abundante fango verde de las montañas, la aldea es un festín para los ojos, especialmente los Domingos a la mañana cuando los locales abarrotan la iglesia y todos se reúnen en el frente para escuchar una misa bilingüe en Español y Quiche.

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Lejos, arriba en las colinas, el camino se desvia hacia las nubes y pasa por colaboradores agrícolas cosechando zanahorias , cebollas, coles y remolachas. Pronto los campos abren paso a las escarpados rostros de piedra, derramados con helechos grandes tamaños y otras plantas del tipo prehistóricas.

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Las brumas se están elevando ahora, llenando los valles, mientras vamos en camino a Fuentes Georginas, una serie de aguas termales se sitúan en esos helechos y acantilados donde te puedes bañar con los locales o rentar una casa rústica de spa con sus tinas de hidromasaje y camas, puedes pasar la noche.

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Eso es sí no has reservado aún uno de las elegantes habitaciones de LAS CUMBRES, de las cuales ya tengo una. Mi sauna espera…


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Escuela de la Calle transforma los dolares de los turistas

Escuela de la Calle transforma los dolares de los turistas

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

QUETZALTENANGO/XELA, Guatemala – Los padres de Enrique fallecierón siendo el joven, dejándolo a merced de parientes distantes y para nada iteresados en cuidarlo. El padre de Lesbia cayó presa del alcoholismo, y después de 10 años de constante lucha, encontraron su cuerpo sin vida en un río cercano. Damaris nunca conoció a su padre, una abuela amorosa llenaba ese vacio – ¡Hasta hace apenas cun par de años cuando al irse a dormir falleció.

Hace tan sólo unos minutos, estos estudiantes de sexto grado recitaron el saludo para mi como visitante para después rodearme todos con intensas miradas de conocerme – niños normales en un aula ordinaria. Ahora que sólo habemos seis de nosotros, he encendido la grabadora y he pedido a cada uno de ellos me cuentan sus historias, y las lágrimas empiezan a fluir. Lágrimas de dolor, pero también lágrimas de gratitud.

Estós niños cayeron vícitmas de las drogas, pero fueron rescatados por una red de maestros y voluntarios de crianza. La Escuela de los Niños de la Calle (Escuela de la Calle, o EDELAC) comenzo como un sueño quijotesco de tres profesores y un voluntario de E.U. quiénes renunciaron a sus trabajos para impartir clases en las calles.

Quince años más tarde, el proyecto ha crecido hasta convertirse en una escuela bien equipada para 200 niños, un albergue para los más necesitados de ellos, una compañía que ha ido escalando hasta ser conocida internacionalmente con personal totalmente por voluntario y un modelo innovador de empresariado social.

Mi primer contacto con la escuela fué un par de semanas atrás, cuando me disponía a subir Tajumulco, el pico más alto en Centroamérica. Había oído hablar de Quetzaltrekkers, el grupo de turistas que dona todas sus ganancias a una escuela para niños de la calle, de Edgar Chitop, un periodista local que sirve en la junta. Naturalmente, cuando elegí una empresa de escaladores profesionales, esta fue la empresa que escogí.

Me encontre con un animado grupo de voluntarios, hospedados en la parte trasera de un bohemio albergue juvenil: Casa Argentina, busque espacio en el equipo para la escalada de los proximos días. Sí, todavía había Espacio para mi, no podía perder tiempo. La reseña de esta épica escalda está aquí.

Cumbre de dos días y una tarde con Alexa, una importante geografa de Pennsylvania, y Dara, una estudiante de medicina de Nueva York, para compartir un poco de lo que les motivó a dar tres meses de su vida sin goce de sueldo a trabajar siete días a la semana, escalando entre la lluvia y el fango, para llegar a esta organización.

“Suena trillado, pero realmente es cierto – lo hacemos por los niños”, dijo Alexa. “Vine aquí porque quería ir de excursión, pero cuando vi lo que se esta haciendo aqui, terminé sintiendome inmersa en la organización”.

Dara asentía. “Siento que me han dado tantas oportunidades en mi vida, y he desperdiciado algunas. Si puedo hacer algo para ayudar a algunas personas a lo largo del camino, mientras que estoy haciendo lo que amo por qué no?”

Los voluntarios toman turnos de tres meses, y dirigen la organización bajo su completa responsabilidad, no sólo las guiando las escaladas, también hacen mercadeo, publicidad, recaudación de fondos, elaboración de presupuestos, preparación de comidas vegetarianas que son llevadas en cada viaje de escalada -, en suma, todo lo que sea necesario para que el programa continué. Y de alguna manera, durante 15 años, han hecho el trabajo.

En el otro extremo de la ecuación hay un grupo muy diferente de los individuos dedicados – el fundador, los maestros y los voluntarios de EDELAC.

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Las rosas se encuentra lejos de los transitados caminos para la mayoría de los que viajan a la segunda ciudad de Guatemala. Aquí, en uno de los distritos más pobres en las afueras de la ciudad, polvorienta calles con sus laderas en las colinas, las mujeres visitiendo de acuerdo a la tradición tratan de vender tortillas y frutas en rodajas a los transeúntes.

El autobús me dejó al inicio de una larga cuesta, pero los vecinos gentilmente me señalaron el camino. La Escuela de la Calle, es probablemente la única organización en toda la zona que atrae un voluntariado ocasional o pasante internacional. Un maestro vestido con un traje tradicional fue al frente, escuchando atentamente a sus alumnos desde una mezcla de hierba de piedras. “Tenemos el derecho a … la educación, la salud, una familia”, murales pintados por niños en las paredes encaladas.

Yo había llegado.

Claudia Cortéz, director de programas educativos, me llevó en una visita guiada, a partir del segundo grado. Ella apenas menciona mi nombre cuando el grupo irrumpió en un cuidado coordinado y práctico saludo. Un joven levantó la mano con impaciencia.

“Estamos muy complacidos de tenerle entre nosotros, esperamos que disfrute su estancia en EDELAC”, recitó. Pasamos de una clase a otra, los niños, obviamente encantados con la oportunidad de demostrar su Inglés y me colmaron con preguntas.

Entonces Henry, Lesbia, Damaris y otros tres estudiantes de sexto grado me acompañarón a otra habitación para una entrevista, y pude ver las historias detrás de sus frescos rostros, historias que no se olvidan facilmente.
Pronto llegó el momento de dejarlos ir, pero antes me llevaron al patio, donde cada uno de ellos posaron para mí delante de su símbolo en el calendario maya.

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A continuación me reuní con Guadalupe, quien me contó la historia de cómo la escuela se formó.

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“Yo seguía viendo a los niños en las calles, usando drogas, oliendo pegamento, y me dije a mí mismo, tengo que hacer algo al respecto”, recuerda Guadalupe.

Él era un maestro en ese momento en una escuela especial para los jóvenes que trabajaban en puestos de trabajo, y dos de sus colegas, Ubaldo Ruiz y Miguel Quiroa, se sentían de la misma manera. Juntos, decidieron dejar sus puestos de trabajo y empezaron a reunir a los niños como flautistas de Hamelin de hoy en día, dando clases a los niños en las calles. Pronto se les unió un estudiante estadounidense, Michael Shorr, y eran cuatro.
“Fue un buen trabajo me di por vencido, y ahí estaba yo sin ganar nada. Pero nos dio mucha energía estar con esos niños – los ojos de los niños, los rostros de los niños, la necesidad de los niños, y ver a los niños tan pequeños, 6, 7 años, oliendo pegamento, es tan doloroso de ver, y nadie hace nada al respecto”.

Los jóvenes comenzaron a hacer divulgación para recaudar fondos para una escuela y un albergue para niños sin hogar, contactando restaurantes para que les donaran alimentos y escuelas de español para las donaciones de dinero y voluntarios. Así fué como encontraron a Gavin Barker, un inglés que comenzó a trabajar con el grupo para ayudar a encontrar maneras de recaudar dinero.

Finalmente se le ocurrió la idea de formar una compañía de viajes para patrocinar los viajes a destinos que en aquella época eran prácticamente desconocidos para los visitantes a Quetzaltenango – lugares como el Lago Atitlán y Tajumulco y el volcán Santiaguito – y donar las ganancias a la escuela. Guadalupe conocía los senderos, por lo que reclutaron a voluntarios y les enseñó las rutas, ahora ellos lo hacen solos.

Los primeros años fueron extremadamente difíciles, sin equipo ni instalaciones, pero finalmente la gente donó equipo, y se corrió la voz. Más gente empezó a registrarse en los turnos de voluntarios.

La situación se complicaba aún mas porque el país estaba en guerra y el pueblo en las tierras altas eran sumamente desconfiados de los extraños. Guadalupe recuerda una vez cuando llegó a un pueblo con un grupo de excursionistas y fue rodeado por los campesinos con palos y machetes.

“Pensaron que éramos guerrilleros y no nos querían alli. Yo hablo Quiché y les expliqué que eramos una organización que mantenía una escuela, les invite a visitar, pero erá muy dificíl”.

Esos días han quedado atrás. Ahora con la ayuda de la financiación de organizaciones internacionales, han construido la nueva escuela en Las Rosas, pero el grueso de su financiación proviene todavía de Quetaltrekkers.

Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a Guadalupe, el último de los fundadores que permanece y ahora al frente de una escuela viva que promueve la preservación del medio ambiente natural y los valores culturales mayas, que son uno e iguales.

Se espera que la voz sobre EDELAC y Quetzaltrekkers se extienda y pueda convertirse en un modelo para otros que quieren empezar a escuelas alternativas. Comparto con él esa esperanza.

Aquí Interview-with-Guadelupe-Pos, y algunas fotos de mi aquella tarde con los niños.


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Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Un gracias guatemalteco este Día de la Madre Tierra

Sunset, coming into Quetzaltenango/Xela

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

QUETZALTENANGO, Guatemala – Desperté este brillante Día de las Madres con la vista desde la azotea del volcán Santa María y las formas conicas del verdor de las montañas que rodean esta encantadora ciudad, en las alturas. Quetzaltenango, conocido por los guatemaltecos como “Xela” por su nombre indígena, me parece literalmente un respiro de aire fresco.

El sonido de cachetada de las señoras en la cocina de al lado al estar “torteando”(hacer tortillas a mano), se entremezcla con la risa y la charla.

Mi bella madre e hija están bien y felices – Estoy agradecida por esto, y por lo todo que me han dado y estoy agradecida con skype, que me permite estar conectada desde tan lejos. Estoy agradecida también por las manos capaces y amantes de todas las madres a mi alrededor, que serán homenajeadas hoy con cenas familiares, eventos especiales y los ramos de flores espectaculares que se venden en las calles y mercados.

Pero más que nada, agradezco a la Madre que nos sostiene a todos, la Madre Tierra cuyos fértiles suelos, ríos caudalosos, fructíferos bosques y vastos océanos nos proveen alimento y abrigo, siglo tras siglo, y estoy agradecida por todos aquellos que trabajan para protegerla y nutrirla. Desde que he llegado a Guatemala, he conocido a tanta gente así.

Mis conversaciones con ellos han puesto de manifiesto la destrucción del medio ambiente todos los días en muchos niveles, la gente desde los taxistas hasta los vendedores ambulantes comentan sobre el calor cada vez más intenso, el aumento de las inundaciones, la contaminación de ríos, lagos y el aire. La mala noticia está en todas partes, y puede ser abrumador a veces. Pero también lo es la buena noticia: el hecho de que muchos están dedicando su energía y talento para cambiar el curso.

Me gustaría citar sólo algunos de los que me han inspirado en sus labores por la Madre Tierra en dos semanas cortas, interrumpidas en Guatemala, y les deseo a todos un Feliz Día de la Madre:

Magalí and Alejandra

Magalí Rey Rosa, la hermosa y elocuente voz de las áreas silvestres, cuyo trabajo en las últimas tres decadas ha despertado a tantos, y su hija, Alejandra Marroquín, quien lleva la antorcha.

Bayron Medina

Bayron Medina, un descendiente de los agricultores mayas en Alta Verapaz, que ahora trabaja para el Ministerio de Medio Ambiente, en colaboración con los agricultores en las zonas rurales para ayudarles a entender el valor de los recursos naturales que son confiados a su cuidado;

Maria Jose España

María José España, Mario Rodrigo Gonzalez and Karla Maldonado de los Mapaches, un grupo vibrante en la capital que comenzó a rescatar un cañón forestal y se ha desarrollado a una misión mucho más amplia;

Masa Critica Guatemala

Manuel Gómez, Dwight Posadas y el resto de Masa Crítica de Guatemala, un grupo de ciclistas dedicado y determinado a establecer el derecho de paso en calles muy transitadas de la capital para los ciclistas.

Steve Dudenhofer

Steve Dudenhofer y el resto de su equipo en Ak Tenamit Maya School, donde la protección de la tierra es una parte integral del plan de estudios, y los graduados están haciendo olas en todo el país en el desarrollo sostenible, la salud comunitaria, alfabetización de las mujeres y los proyectos de ecoturismo;

Maite Rodriguez Blandon

Maite Rodríguez Blandón de Fundación Guatemala, trabajando para empodizar mujeres guatemaltecas en la base. Levantando las mujeres de la pobreza y dandoles control de sus terrenos, dice, es una de las mejores maneras para proteger el medioambiente.

Mega and Amanda from Rasta Mesa

Amanda y Mega en Rasta Mesa, que trabajan en Livingston para preservar la cultura Garífuna y la tierra.

Eduardo Gularte y Gaby Diaz

Eduardo Gularte, Gaby Díaz y otros del Centro para la Comunicación y el Desarrollo, un grupo de comunicadores de trabajo dedicado a capacitar a las personas a nivel local para utilizar herramientas de comunicación para el cambio social;

Edith Panameño

Edith Panameño, una maestra de escuela que trabaja para establecer una red de eco-clubes de la región del Lago de Izabal;

Silvia, Maria Isabel y Luis Rey

La familia Reyes del Hotel Ajau, y todos los dueños de negocios luchando para hacer sus compañías sostenibles bajo los programas Green Deal y Great Green Deal;

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad y Rai Aguirre

Rodolfo Trinidad de Campus Sustentable, Universidad Rafael Landívar, y Rai Aguirre de EcoCinergia, Universidad de San Carlos, dos grupos que estan trabajando con ingenio y creatividad en diferentes formas de crear conciencia en el Campus.

Community Radio activists at a CECODE workshop in Xela

Sandra, Tino, Maribel y muchos otros en una red de activistas de las radios comunitarias, que han trabajado encarando la represión gubernamental para llevar las noticias y los análisis pertinentes a las comunidades indígenas y campesinas de Guatemala, en su lengua materna.

Movimiento Agua y Juventud workshop in Xela

Alejandra Tiguila y un anfitrión de otros con el capítulo guatemalteco de Movimiento Agua y Juventud, un grupo internacional muy dinámico que combinando energía y compromiso iluminan la obscuridad – y mi corazón – en un centro de retiro en Quetzaltenango al que recientemente asistí.

La lista sigue y así seguirá, mi lista de contactos se ha multiplicado, y no voy a ser capaz de visitar a una décima parte de los valiosos grupos de trabajo de conservación en todo el país. Sin embargo, lo que he visto en estas dos semanas da muchas razones para la esperanza. Sigue leyendo en los próximos días y semanas para cumplir con estos y muchos que estan cambiando el mundo y se esfuerzan por hacerlo mejor en conjunto con El Proyecto Esperanza.