sustentabilidad Archive

Para mi abuelo campesino: De Guatemala a Missouri

Para mi abuelo campesino: De Guatemala a Missouri

Goodbye, Livingston

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Luis Arias Blanco

CIUDAD DE GUATEMALA – saludé al alba en el muelle de Livingston con el corazón oprimido y aborde la lancha ligera que hace las veces de ferry y me prepare para el viaje y baño de agua de mar con rumbo a Puerto Barrios, donde había de tomar el autobús a la capital, pasar la noche en un hostal y agarrar el primer vuelo de vuelta a casa en Missouri.

Ahí en el entorno hóstil y estéril de un hospital se encuentra mi abuelo, el agricultor, un hombre que no soporta permanecer acostado o encerrado por tanto tiempo. Debilitado hasta el punto de la derrota por una serie de infecciones virulentas, pidió ayer al médico que le diera una pastilla para acabar con todo. Tan fuerte como un viejo roble que ha soportado muchas tormentas hoy simplemente no es él. Va a casa con mis padres esta noche con cuidados hospitalarios. Dos días puede ser demasiado tiempo, pero no hay más remedio. Estoy rezando para alcanzar a verle por última vez, pero lo más importante, que él pare de sufrir.

Mi primera semana en Guatemala, visto desde el vibrante puerto caribeño de Livingston, se mostró optimista, llena de ruido y el movimiento de las celebraciones de Semana Santa, reuniones con líderes de la comunidad comprometida y un tiempo bien empleado en la selva y en la playa. Tomé un paseo ecológico cultural Garífuna con Mega y Amanda en Rasta Mesa, un centro comunitario en el corazón de la comunidad local de Garífunas que se esfuerza por reforzar el orgullo cultural y la sensibilidad ecológica entre los jóvenes locales, proporcionando al mismo tiempo clases y paseos para los turistas y voluntarios.

También me reuní con líderes de Ak Tenamit, una escuela autónoma Maya que está cambiando la vida de los pobladores creando una nueva dinámica de liderazgo para los próximos años. Hice planes para visitar la escuela esta semana.

Sabía que vendría la tristeza – He leído mucho de la historia y la política de Guatemala por lo que pense me sería fácil, un país dividido por casi cuatro décadas a causa de una brutal guerra civil y devastado como lo ha sido por la explotación de las empresas multinacionales.

Ayer leí en La Cuerda, una publicación ecofeminista producido aquí en la capital, que más de dos tercios de los bosques ricos en biodiversidades de Guatemala ya se han perdido en el último medio siglo. Cada año, más de 70.000 hectáreas de bosque se pierden – a razón de 200 campos de fútbol al día.

Mi primer introspección en la obscura depresión me invadio temprano en la semana mientras me preparaba para reunirme con los coordinadores regionales de FUNDA-ECO, el grupo ecologista mas grande del país. Cuando revisé su página web, encontre una desagradable sorpresa, uno de sus guardas forestales había sido asesinado recientemente y además otros, incluido su director, habían recibido amenazas de muerte.

Cleopatra y Justo, que trabajan con las comunidades en toda la provincia de Izabal, en el este, me tranquilizarón asegurandome que no creían volver a tener problemas. Sentí un profundo malestar y decidí ahondar mas en este tema en la siguiente semana.

De hecho hoy tenía programado dirigirme a la reserva en San Gil, donde Don Samuel había trabajado protegiendo el bosque durante décadas hasta que fue muerto a tiros mientras trabajaba en su oficina en enero. Su trabajo fué reportar a los taladores furtivos de madera, operaciones ilícitas y otras amenazas a la zona, y sus colegas creen que enfureció a la persona equivocada.

Hasta el día de hoy he conseguido de alguna manera evitar la tristeza. Mi tarea autoproclamada es centrarme en las historias de éxito – para demostrar que el compromiso personal y colectivo y la iniciativa están haciendo una diferencia. No me permitiré ahogarme en la negatividad. Es simplemente un lujo que no me permitiré.

Y sin embargo, allí estaba. Sentí como me invadía mientras miraba a la distancia las montañas empañadas por la bruma. Me moría por ver esas colinas verdes durante años, leyendo sobre el resplandeciente quetzal, el tucán, el guacamayo, los heroicos esfuerzos para preservar su extraños hábitat y las heróicas luchas de los pueblos indígenas por proteger sus tierras y su estilo de vida.

Hoy, sin embargo, conforme nos aproximabamos a las brumosas montañas, se me encogió el corazón al verlas color marrón y estériles. Unas fueron devastadas a machetazos y quemadas para dar paso a las milpas de la manera tradicional de roza y quema. Otras más fueron despojadas para proporcionar pastos para el ganado. En otros más, la razón se me escapaba – como una ladera empinada, donde increíblemente vi cómo un hombre preparaba su motosierra para cortar el último árbol que quedaba en una terraza de tocones. A los pies de la colina, como en una especie de resistencia silenciosa, ya sin extremidades, brotando de unas grietas en el tronco unas hojas verdes aferrandose a la vida.

Guarde silencio. Había llegado el fin del que una vez fuese un bosque exhuberante. Ah, flotaba una estela de niebla sobre montañas color púrpura a la distancia. Y al acercarnos acercanos, más laderas color marrón despojadas. Los campos con un plástico rayado, a la espera de siembra – fresas? – Laderas enteras devastadas hasta dejarlas sin un solo árbol que puediese proteger el suelo de la erosión por causa de las fieras tormentas tropicales.

La buena abuela guatemalteca se sentó a mi lado, con las sandalias tachonadas de diamante de imitación y su bolso a juego, me miro con curiosidad mientras levantaba mi cámara para filmar el desastre ambiental desarrollandose a nuestro alrededor. No la podría explicar. No puedo evitarlo cuando veo estas cosas. Siempre he sido así.

Cruzamos un río, enturbiado con un crecimiento verde malsano. Río abajo, las mujeres lavaban su ropa en las rocas.

¿Acaso estos hombres con sus motosierras no ven lo que veo? Esas lluvias habían comenzado ayer estando aún en mi cama, golpeaban el techo con una intensidad violenta, hora tras hora.

Pasamos un pastizal polvoriento, estéril, atravesado de parches de hierba gris. ¿De que se alimentaba el ganado – el polvo?

Volví a pensar en mi abuelo, un campesino de tierra de Missouri, alimentando la tierra con su propio sudor. Año tras año trabajó para restaurar los suelos de la erosión y degradación de esa granja que había comprado con el dinero obtenido tras largos años de árduo trabajo en los ferrocarriles y una fábrica, la misma finca que su padre había arruinado y perdido en la Gran Depresión.

Pensé en todo el cuidado que tomó preservar los árboles en su tierra, donde todavía veo en mi mente su pequeño rebaño de vacas pastando apaciblemente a la sombra de esos árboles. Pensé en su amor por esa tierra, su profundo conocimiento de cada planta, cada animal, cada temporada y sus caprichos, los conocimientos de esta tierra que se irán junto con él. Recordé el momento en que depuso su arma para nunca jamás volver a cazar.

“Miré a esa ardilla, y lo vi mirándome. Simplemente no tuvo el ánimo para hacerlo”. Se rió de sí mismo. Fué criado por su padre, un cazador que se dedicaba a vender los pieles de zorro; él mismo habia alimentaba a su familia de vez en cuando conla caza de un conejo, una ardilla o un ciervo. Hubo un tiempo en que era necesario. Este ya no era el momento.

Sabía que a él también le entristecería ver lo yo veía en estos momentos.

Estamos al finales de la temporada seca, me recordé a mi misma. La próxima vez que venga por aquí, las plantas habrán crecido y todo volverá a ser verde.

Fué entonces que ví la mina de piedra caliza que se alzaba delante de mí. Toda una ladera de la montaña habia sido removida, convertiendola en grava para cemento. ¡Otra ladera más! y otra. El polvo blanco estaba cubriendo todo.

“Cementos San Antonio”; fué orgullosamente pintado de blanco en las laderas estériles.

“Sal si puedes”, rezaba un cartel – el nombre de un río? una ciudad? Literalmente, “vete, si puedes”.

De nada sirve. Hay días en que lo único que puedes hacer es ahogar la tristeza. Ciudad de Guatemala, el largo vuelo a casa y mi abuelo esperan.

Un café con el Subcoyote

Un café con el Subcoyote

Por Tracy L. Barnett
Traducción: Mariem Ortiz
Hace unos días tuve el extraño placer de encontrarme con un individuo único– un hombre, que junto con algunos compatriotas, ha hecho más por el medio ambiente en Latinoamérica que probablemente cualquier otra persona y lo ha hecho de su propia e inimitable manera.
Alberto Ruz Buenfil, conocido también como el Subcoyote Alberto, no sería el primero en decir que no lo hizo solo – fue apoyado por cientos, quizás miles de colaboradores a lo largo del camino, a quienes espero conocer en mis futuros viajes. No hay duda que en una vida dedicada al cambio social, y durante los 13 años que se ha encargado a la Campaña Arcoiris por la Paz , ha inspirado a generaciones de escritores, artistas, jardineros y activistas dedicados a un futuro más sustentable – incluyéndome a mí misma.


Find more videos like this on World Viewz

Alberto creció rodeado de los misterios Mayas de Palenque, donde su padre, conocido internacionalmente como Alberto Ruz Lhuillier, descubrió la estructura ceremonial más importante en la antigua ciudad, la tumba subterránea de Pakal el Grande . El joven Alberto lo estudió todo, desde ingeniería química hasta economía, ciencias políticas y finalmente teatro, primero en la Universidad Nacional Autónoma de México y luego en Cuba.
La guerra de Vietnam cambió su vida de enfoque al unirse al movimiento pacifista y viajó a Estados Unidos, pasando mucho tiempo con líderes chicanos y Panteras Negras, los Ecotópicos de Ernest Callenbach y cualquier tipo de cambio social desembocándose en el momento. Se convirtió en nómada, viajando por África, India y el Oriente, estudiando a las comunidades intencionales desde Bauhaus en Suecia hasta Israel y los ashrams en India. Fue en India donde presentó su primera obra de teatro de tribus, Hathi Babas, y después Los Elefantes Iluminados, que recorrieron EUA, México y Guatemala esparciendo semillas sobre una forma de vida alternativa, una basada en la paz, sustentabilidad y el respeto mutuo.
Fue hasta 1982 cuando decidió dejar la vida nómada y plantar raíces, regresando a México con miembros de su tribu, para formar Huehuecoyotl. La comunidad fue construida en un diseño sustentable, convirtiéndose en la primera ecoaldea del país. Fue justo aquí donde adoptó el nombre de Coyote, basado en el nombre de su nueva comunidad, Huehuecoyotl, que significa “viejo, viejo, coyote,” y empezó a hacer numerosos comunicados con el nombre “Viejo Coyote.” El llamado del camino nunca lo abandonó y en el año 1996 formó la Caravana Arcoiris por la Paz, tomando las lecciones aprendidas en su ecoaldea. Una de las primeras paradas del grupo fue en Chiapas, donde participó en un consejo con los Zapatistas.
“Siempre me he identificado con los Mayas,” explica Alberto. Gracias a sus conversaciones con el líder Zapatista, el Subcomandante Marcos, su nombre evolucionó, ahora era el Subcoyote Alberto Ruz. “Estaba dejando la comunidad y era hora de que alguien más se hiciera cargo,” recalcó. “Entonces me convertí en el Subcoyote.”
El nombre es apropiado para una persona cuyo compromiso con la vida puede ser expresado con cierto capricho; la seriedad de las lecciones impartidas por la tribu nómada siempre fue resaltada por medio del teatro y de las artes, las historias y la danza, con un sentido del humor y diversión.

Forum social Acapamento da paz

(Galeria Tarso Sarraf/Flickr)
Cientos de personas de todas las edades se unieron a la caravana en diferentes puntos del camino, particularmente en la reunión internacional en Cuzco, Perú, “El Llamado del Cóndor” en 2003. Fue entonces cuando me di cuenta de este fenómeno viajero, pues mi hermana Tami se les unió por un tiempo. Su historia sobre sus experiencias me dejó una impresión indeleble que me impulsó por 7 años hasta que cedí. Ahora, de una forma extraña, estoy siguiendo la ruta del Coyote, y mi hermana se me unirá en algún momento. La caravana continuó hasta Tierra del Fuego, y en este punto el Subcoyote había planeado su fin – “a excepción de que hubiera un milagro” hasta donde él recuerda.
De hecho, hubo un milagro. El ministro de Cultura de Brasil en aquel entonces, el famoso Gilberto Gil, invitó a la caravana a viajar por el país, impartiendo talleres sobre la vida sustentable. La caravana viajó hacia el norte, atravesando el extenso Amazonas, pasando 4 años en unas de las regiones más pobres del país.
Finalmente, en agosto del 2009, Alberto regresó a casa a Huehuecoyotl, pero no a rascarse el ombligo. A sus 65 años de edad, cuando la mayoría de las personas asume que se merecen un retiro pacifico, él ha empezado un nuevo proyecto, junto con la autora mexicana Laura Esquivel (Como agua para chocolate): se unió al personal de la Casa de la Cultura de Jesús Reyes Heroles en Coyoacán, un bello e histórico barrio en la Ciudad de México, buscando maneras de compartir sus lecciones de la Caravana Arcoiris por la Paz con la juventud del distrito.
Me encontré con el Subcoyote justo cuando se estaba estableciendo en su nuevo trabajo y compartimos café e historias. Hay mucho más que contar que lo que cabe en una entrada de blog, pero sigan viendo esta sección para videos cortos de mis grabaciones con él.
El próximo mes continuaremos con la conversación desde donde la dejamos, cuando lo visite en su casa de fin de semana en Huehuecoyotl y conozca a su familia extendida.

Guadalajara por la noche… y en bicicleta

Guadalajara por la noche… y en bicicleta

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Sara Nso

No todos los días puede uno ir en bicicleta al teatro, acompañado de 500 entusiastas ciclistas. Pero en Guadalajara, puedes hacerlo una vez a la semana.


Created with Admarket’s flickrSLiDR.

En realidad, puedes montar en bicicleta con una manada de ciclistas prácticamente cada noche de la semana – tan sólo elige el día. “Al Teatro en Bici” es una iniciativa en la aparentemente interminable lista de actividades relacionadas con la bicicleta, en Guadalajara. Existe la Camera Rodante, un grupo de fotógrafos ciclistas. Existe la GDL en Bici, un grupo de jóvenes profesionales dedicado a reclamar las calles para todos, y no sólo para los coches. Sus paseos nocturnos, cada uno con un tema y con los ciclistas disfrazados, han reunido a más de 4.000 participantes.

El martes tuve oportunidad de conocer la explosión de bicicletas de Guadalajara, así como la razón por la cual ésta ha tenido lugar aquí. Guadalajara, al igual que la mayoría de las ciudades estadounidenses, es una ciudad que gira en torno al automóvil y en la que el tránsito público es desorganizado. Un trayecto en taxi a Tonalá, una aldea en los suburbio del sur, me tomó 15 minutos; el autobús de vuelta, una hora y media. Aún tuvimos que invertir más tiempo en descubrir cómo tomar el autobús de regreso a Tonalá.

Y esto sin mencionar la agresiva postura que un peatón debe adoptar para superar las glorietas, círculos de tráfico en los que una aparentemente interminable masa agitada de vehículos da vueltas vertiginosamente.

Nada sorprendente, así pues, que, en una ciudad en la que mucha gente no tiene coches, los frustrados habitantes se hayan volcado en las bicicletas, para luego agruparse en números que les ofrezcan una seguridad. No pudo haber sido fácil, sin embargo, en una ciudad en la que hace tan sólo unos pocos años las bicicletas eran vistas principalmente como vehículo para los vendedores callejeros y los pobres.

IMG_0506

El martes, en el primer paseo después de las vacaciones, centenares se arremolinaron con sus bicicletas frente al Punto del Arte, un elegante café en el Centro. De repente, un grito se abrió paso – “¡Ya vamos!”, seguido de la voz de Aretha Franklin retumbando desde los altavoces adheridos a la bicicleta guía.

IMG_0502

“What you want, baby, I got it… What you need, you know I got it. All I’m askin’ for is a little respect…” (“Lo que quieres, cariño, yo lo tengo… Lo que necesitas, sabes que lo tengo. Todo lo que pido es un poco de respeto…”)

No sé lo que pasó con los impacientes conductores que esperaban mientras que las hordas sobre ruedas fluían a través de los semáforos en rojo, pero el mensaje no pasó desapercibido para mí.

IMG_0515

La ecléctica banda sonora entrelazaba los Rolling Stones con Caifanes, Lynyrd Skynyrd con Café Tacuba, y con Guns ‘N Roses. Y la euforia era tan elevada que podías sentirla saltando por el decorado Beaux Arts de las calles del casco viejo. Nos movimos por aquellas calles durante alrededor de una hora, antes de desembocar en el impresionante Teatro neoclásico Degollado, en el que nos amontonamos para ver el espectáculo gratuito de ZaikoCirco; una compañía internacional y surrealista de intérpretes de circo que, por supuesto, apoyaban el esfuerzo de los ciclistas con su acto.

IMG_0578

En resumen, una actuación fenomenal – que empezara con el paseo.

IMG_0524

El Torbellino Que Es Organi-K

El Torbellino Que Es Organi-K

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Mariem Ortiz

Ayer me reuní con unas de las personas con mayor influencia en los movimientos ambientales del Distrito Federal. Entre todas las llamadas telefonicas, revisiones de agenda y manejo de detalles, el fundador deOrgani-K, Arnold Ricalde De Jager, compartió con nosotros algunas ideas en una entrevista que pondre un poco más tarde. También observe desde una pequeña ventana al torbellino que es Organi-K.

En la agenda: un foro alternativo para las futuras pláticas sobre COP16, que se llevaran a cabo en Diciembre aquí en la Ciudad de México; Pepenafest, un festival que celebra los usos creativos de la basura, programado para esta primavera; reuniéndose para un referéndum entre los habitantes de Lomas de Platero, el proyecto de Ecobarrio que el grupo esta ayudando a organizar; un proyecto de reforestación, una prohibición de las bolsas plásticas; una nueva edición de su libro seminal, EcoHábitat, techos verdes y reciclaje, derechos de animales, la lista continúa y continúa.

Pero ahora, entre juntas y llamadas, se le pide a Arnold que le de unos cuantos minutos a un periodista, y enfoca su atención en la idea completa. Ricalde, un fundador del Partido Verde de México, rompió lazos con el partido y giró a la derecha, y trabaja como consejero de la ciudad y del Alcalde Marcelo Ebrard, un autor y maestro de los principios sustentables, pero sobretodo un organizador carismático, capaz de inspirar y movilizar masas a largo plazo. Nos deslumbra con su sonrisa megawatt digna de Brad Pitt y se lanza a un apasionado análisis, muy apenas parando para respirar.

El creciente énfasis de México D.F. a los principios sustentables, promovidos por Ebrard pero llevados a cabo por departamentos medioambientales en todas las agencias de la ciudad y ratificados por una asamblea legislativa cooperativa, ha sido por necesidad, dice Ricalde – por la llegada del pico del petróleo, la disminución de fuentes de agua, y un incremento en precios. “No es que a alguien ha ocurrido, vamos a ser ecologistas.”

“Lo tuvimos que hacer a causa de la necesidad,” dijo. “Hace 20 años, éramos la ciudad más contaminada del planeta, , y tenia un costo a la economía, a la salud, a la gente, entonces ahora que quedamos sin petróleo en el país, vemos que el costo del transporte publico esta subiendo, vemos como el costo de los consumos también esta subiendo, si queremos realmente tener un gobierno responsable, tenemos que cambiar. Tenemos que transitar a la sostentabilidad, porque no tenemos otra opción.”

Organi-K trabaja para presionar a la legislatura, como prohibir el uso de bolsas de plástico, que fue aprobada el año pasado, y se les dió un año a las compañías para cumplir. Pero lo más importante, dice Ricalde, es el cambio a nivel personal.

“Después de lograr que se pasen varias leyes ecológicas, tratando de colocar el problema a nivel gubernamental, nos damos cuenta que esto es importante, pero lo más importante es el cambio en cada persona, y en sus hábitos de consumo; en como uno se transporta, como manejan sus desperdicios, si separan y reciclan, si hacen composta – todos podemos hacer una en nuestra casa.

“A través de los años, hemos aprendido que el cambio ecológico empieza en uno mismo, lo que podemos hacer en relación con el medio ambiente. Desde como nos transportamos – como me muevo a lo largo del día, que tanta basura genero, estoy consumiendo productos orgánicos o no, ando en bicicleta o Metro, por ejemplo…”

Hubo mucho más, y la entrevista entera está abajo. Pero ahora me tengo que preparar para encontrarme con el abuelo del movimiento medioambiental en Latinoamérica, “Subcoyote” Alberto Ruz, fundador de la Caravana Arcoiris por la Paz.

Primerio quiero mencionar brevemente a los otros de la junta, porque regresare a ellos también; Noelle Romero, un incansable organizador del proyecto del Green Circle project y muchas otras iniciativas, y Laura Kuri, fundadora del movimiento bioregional en México. Me reuniré con Noelle el viernes para aprender mas sobre las azoteas verdes, y visitaré a Laura en su centro ecológico en Cuernavaca más adelante en el mes.

Ahora, para una visita con el Subcoyote… hasta mañana, amigos.

From left, Lupita (Arnold's assistant), Arnold Ricalde de Jager, Laura Kuri, Noelle Romero

Read the rest of this entry »

Yendo hacia el sur

Yendo hacia el sur

Por Tracy L. Barnett

SAN LUIS, MISURI. – Hoy es el día.

Hice mi lista y la revisé un millón de veces. Escogí y volví a escoger mi equipo. Me despedí y recibí muchas bendiciones y buenos deseos para tener un viaje seguro. Dejé las llaves de mi carro, mi teléfono inteligente y mi navegador satelital para manejar en las calles de Estados Unidos. Ahora viajaré a pie y en transporte público, todo lo que necesito está en mis mochilas. Y si no lo tengo, lo encontraré en el camino o viviré sin él.

He estado sometida a muchos cierres de edición en las últimas semanas sin tener apenas un respiro para tomar una taza de té con mis personas queridas. Ahora que la última de ellas se quedó atrás, he documentado mi equipaje y pasé después a través del control de seguridad del aeropuerto. Tengo una hora para salir.

Hoy, lo único que está en mi itinerario es la ciudad de México.

En la megalópolis mexicana, la gente anda de prisa para llegar a sus citas y lo seguirá haciendo mañana. Pero esta tarde, me tocará un clima 40 grados más cálido y adaptarme a otras formas de pensar. Me relajaré y tomaré el tiempo para pensar, para leer un libro, para conversar con la gente que vaya conociendo en el camino. Tomaré el tiempo para respirar y para mirar alrededor.

“¿Estás emocionada?”, me preguntó mi hija en un mensaje de texto anoche mientras yo checaba la lista por una millonésima ocasión.

“No todavía”, le respondí- “Sólo tengo un poco de pánico: ¿habré olvidado algo?, ¿perderé mi vuelo?, ¿llevo todo lo que necesito?

Ahora, sin embargo, mientras el café hace su efecto y el tiempo de abordar se aproxima, tengo un momento para reflexionar en el año que se avecina. Sí, estoy emocionada, también aprehensiva — y curiosa, y un poco soñolienta. Pero lo que más estoy es agradecida.

No mucha gente tiene la oportunidad de tomar un año para cumplir su sueño. Espero que yo pueda hacer algo grande con este viaje — hacer lo que todos los soñadores esperan: marcar la diferencia, para mí, para otros, y para el planeta. Pero en caso de que no pueda hacerlo, esta será la aventura de mi vida y con eso estaré satisfecha.

Para aquellos de ustedes que han ofrecido su ayuda, sus plegarias, sus ideas y sugerencias, muchas gracias. Gracias a todos por leer y por checar este sitio pronto — ¡Estaré buscando historias para compartir!

Ciudadanos en defensa del espacio público

Ciudadanos en defensa del espacio público


Por Patricia Martínez

GUADALAJARA, Jalísco, México – Un campamento ciudadano tiene en suspenso una emblemática obra vial del gobierno del Estado de Jalisco, en Guadalajara. Son jóvenes profesionistas y habitantes comunes que decidieron oponerse a la construcción de un puente atirantado que costaría alrededor de mil millones de pesos (76 millones de dólares), el cual permitiría cruzar la confluencia de dos avenidas en menos tiempo y a mayor velocidad.

Ciudad Para Todos es el colectivo que instaló su camping informativo el día de arranque de las obras, como manifestación de rechazo a un proyecto que promueve un modelo de ciudad insostenible: basado en el uso del automóvil.

maquina arboles
Foto de Patricia Karenina

Llevan dos semanas montados entre árboles derribados, maquinaria y el tránsito acelerado de las avenidas Lázaro Cárdenas y López Mateos; desde entonces esperan que las autoridades gubernamentales se sienten a dialogar con ellos, pero ningún llamado es efectivo.

Ellos piden un “un puente de diálogo”, para negociar un Plan Integral de Movilidad que siente las bases que reviertan el incremento de automóviles, la degradación del espacio público, el deterioro ambiental e inseguridad para peatones y ciclistas, entre otros.

“Apostamos a una ciudad compacta y sustentable, que permita que cualquier persona pueda llegar pronto a cualquier lugar sin arriesgar sus vida, sin contaminar el ambiente y sin herir el tejido urbano”, dice Felipe Reyes, integrante del colectivo y quien padece el frío de una noche en vela.

El puente vehicular requerirá de una inversión de mil millones de pesos, pero también de otras siete obras viales consecutivas para cumplir su cometido final: agilizar el tránsito vehicular. Actualmente a un automovilista le toma 163 segundos cruzar este punto, a 18 km/hr, con la obra lo haría en 42 a 48 km/hr, según la promesa gubernamental.

“Queremos una ciudad donde las personas sean la prioridad y la calidad de vida no sea sacrificada por la interminable demanda de espacio para el transporte privado”, sentencia el colectivo.

Para seguir la pista:

pasaloaunmejor.wordpress.com

www.pasalomejor.jalisco.gob.mx