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Permaciclistas viajan por América Latina

Permaciclistas viajan por América Latina

Ella era una abogada corporativa de Bruselas; él era un sociólogo de Nueva York. Ninguno de los 2 estaba feliz con la profesión que habían elegido, y luego de una gran búsqueda espiritual, decidieron hacer, lo que muchos sueñan, pero unos pocos realmente hacen: Renunciaron a sus empleos, estudiaron permacultura, compraron bicicletas y se dirigieron a atravesar África, pedaleando y haciendo el trabajo a su manera a través de 12 países, 12,000 kilómetros y 16 meses, de granja orgánica a granja orgánica, compartiendo lo que habían aprendido a lo largo del camino.

Ahora han aterrizado en México, y están lanzando la segunda fase de su viaje, pero con una diferencia. Esta vez llevaran una videocámara y equipo de sonido, y documentarán las historias de personas trabajando en las soluciones, que han aprendido a lo largo del camino, para los muchos problemas ambientales. Su meta es llegar a la Cumbre de la Tierra en Rio en junio 2012. Además esta vez viajan en bus, en lugar de en bicicleta, para que les quede tiempo de hacer reportajes, escribir y producir para su blog.

Su historia y su plan me inspiraron, ya que de alguna manera se asemejan a los míos – así que nos reunimos y compartimos historias. Aquí hay poco de las suyas.

#4 Guadalajara from Permacyclists on Vimeo.

La alegre y joven pareja se puso seria rápidamente cuando contemplaron el devastado paisaje que encontraron en África – No por la guerra y el hambre, los escenarios típicos de África, sino por la severa degradación ambiental. Erosión, deforestación, desertificación, especies invasoras apoderándose y matando lo que queda de los pocos ecosistemas. “Vimos todos esos problemas desde nuestras bicicletas durante 16 meses,” dijo Annabelle. “De hecho sí hemos visto asombrosos bosques tropicales, pero puedes estar seguro que en cuanto te vayas de ese pequeño parque nacional no veras ni un solo árbol.”

El cambio climático era un gran tema de conversación en cualquier lugar que fueran: Nueva York, Bélgica, en toda África, y ahora en México. En Mozambique, anduvieron en bicicleta a lo largo de la costa por varias millas de antiguos campos de arroz arruinados por el agua salada que los inundo durante un tsunami. En el Monte Kilimanjaro, compararon fotos antiguas de montanas nevadas con el paisaje blanco en disminución.

“Como podemos negar que el cambio climático está ocurriendo? La gente habla de eso en todas partes,” Dijo Anna. “Hablan de cómo la temporada lluviosa no ha llegado, y lo raro que es, porque es muy húmedo pero no en el tiempo correcto, y de cómo las cosas han cambiado.”

“Pero la gente está actuando, y esas son las buenas noticias.”

Así fue como su proyecto evoluciono hasta enfocarse en esfuerzos sustentables en todo el Continente.

“Me siento mucho más feliz cuando trabajo con personas que están trabajando en soluciones, que con esas personas que dicen que todos vamos a morir,” Dijo Annabelle. “Seguir diciendo que todos vamos a morir no ayuda, eso no hace que la gente actué.”

Sus familias no estaban felices con su decisión de cruzar toda África en bicicleta. Ambas madres, independientemente una de la otra, les dijeron que cuando fueran secuestrados – no si los secuestraban, sino que cuando los secuestraran – ellas no se harían responsables de su rescate, dijo Dave. “Nos tomaron una foto de perfil para poder identificarnos cuando encontraran nuestro cadáver,” se rio Dave al recordar ese momento.

Luego está la reacción a la decisión de Annabelle de dejar su carrera como una abogada exitosa: “Fue como: Estudiaste por 6 años y tienes practica, y porque lo vas a tirar? Por andar en bicicleta?”

Estuvieron realmente en peligro algunas veces – Fueron levantados por un gorila en Uganda y un hipopótamo en Bostwana. “Créanme, cuando semejante cosa de 1.5 toneladas te persigue en el agua, donde es más fuerte, y tu estas en un pequeño bote de plástico… es un poco humillante,” reitera Anna.

Pero los peligros no era lo único que preocupaba a sus amigos y familias. “La imagen que se tiene de África en el Occidente no es justa, y es racista de muchas formas,” Dijo Dave. Por supuesto, agrego, mucho occidentales no han estado ahí, excepto por los pocos que van a safaris, y dadas las condiciones reportadas por muchas coberturas periodísticas, es un lugar muy aterrador. Pero los permaciclistas se dieron cuenta que África está llena de gente amable, cuidadosa y generosa.

En Nairobi, recordó Dave – La cual se ha ganado el apodo de “Nairobbery” – la pareja mantuvo un perfil bajo.

“Estábamos totalmente intimidados. No nos arriesgamos, no intentamos conocer a ningún poblano.” El ultimo día, nerviosos ante la posibilidad de tener que cruzarse la tenebrosa área pobre del pueblo, se sorprendieron cuando al pasar en bicicleta vieron que todas las personas les sonreían y saludaban.

El mismo día conocimos a un grandioso tipo que corrió por 3 kilómetros en campo abierto para decirnos que íbamos por el camino equivocado,” dijo Dave. “La gente nos buscaba y ni siquiera nos dábamos cuenta.”

Finalmente, luego de muchos meses y muchas millas, la familia llego.

“Se dieron cuenta que estábamos felices,” dijo Annabelle.

“Y que no morimos,” dijo Dave.

“Enfrentémoslo – con un poco de suerte,” Dijo Anna. “Pasan cosas malas – Yo era abogada criminal, así que lo sé. Te pueden robar, pero también te pueden robar en Bruselas o Nueva York. Así que dejemos de tener miedo. Tiremos la televisión por la ventana y salgamos y conozcamos gente. Ahí es donde está sucediendo.”

El segundo periodo de servicio de la pareja empezó con una clase de 3 semanas de construcción natural en Carolina del Norte. De ahí se fueron a Houston, donde se toparon con las personas de Transition Houston, una parte dinámica del movimiento Transition Towns – quienes los contactaron conmigo. Su primer video se trato de ese grupo y sus proyectos. Aquí esta.

#1 Transition Houston from Permacyclists on Vimeo.

Sigue los Permacyclistas en su blog y en Facebook y Twitter. Y no pierdan el trailer para la pelicula!

Al fin, La Habana

Al fin, La Habana

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Katy D’Oporto y Mariem Ortiz

Esta vez, yo estaba lista.

El Aeropuerto Internacional José Martí costeró a la vista, la ciudad de la Habana se recorta en relieve en el fondo soleado. Esta vez estaba rumbo a la terminal principal, no a la oscuridad de la vieja y diminuta terminal reservada para llegadas desde Miami. Y esta vez, el visado de periodista estaba firme en mi mano.

Jose Marti International Airport

Caminé a través del área de espera donde había pasado una noche fría y larga, en mi anterior visita a la Habana, cuando se me negó la entrada debido a problemas de visado, me condujeron a la terminal principal para pasar la noche y enviarme de regreso en el próximo vuelo a Miami. Ahí estaba otra vez, contra la pared, el banquillo de plástico rojo donde había dormido; ahí estaban también las ventanas donde los agentes de aduanas habían aprobado decenas de los viajeros mientras yo miraba.

Esta vez, le di al banco un vistazo de pasada y tomé mi lugar en la cola.

La entrevista fue larga y detallada – donde había estado, para quién escribía, quiénes eran mis contactos, dónde estaba planeando ir, dónde había trabajado antes, las preguntas siguieron y siguieron. Pero Julio Cesar, el funcionario que me entrevistó estaba sonriendo esta vez, me aseguraba en tono tranquilizador – “es sólo un procedimiento, no se preocupe”. La última vez yo no había recibido tales garantías.

Mientras esperaba, dos perros amistosos, un cocker spaniel y un labrador negro, se desplazaban curiosamente entre el equipaje y los viajeros, moviendo locamente las colas todo el tiempo. Sus manejadores relajados los llamaron suavemente para forzarlos a volver, y ellos respondieron – un marcado contraste con los severos pastores alemanes, atados a los oficiales igualmente graves, que he visto en los rastreos de las aduanas de U.S.

Por último, Julio Cesar me hizo un guiño y me sonrió. “Bienvenida una Cuba,” dijo y me mostró la salida. Yo estaba eufórica.

Mi taxista, Pedro, fue mi primer guía de turistas. Un jovial caballero con un profundo sentido de orgullo para su país, él me explicó la importancia de los carteles – como el que retrató a George W. Bush y Orlando Bosch, un operativo de Bahía de Cochinos que fue declarado culpable de conspirar en el bombardeo de un avión cubano en 1976 que mató a 73 personas. Bush había concedido un indulto a Bosch, llevando el cartel las siguientes palabras:

“Una nación que alberga a terroristas es una nación terrorista”.

Pedro se aseguró de que entendí el significado de aquél cartel y del siguiente.

Political commentary

“Sabes acerca de los cinco héroes, ¿verdad?”

Yo no estaba segura.

“Allí están: René, Ramón, Fernando, Gerardo y Tony” recitó.

Nunca había oído que se refirieran a ellos de ese modo, por supuesto; pero recordé el caso: cinco cubanos condenados por espionaje en los Estados Unidos y sentenciados. De hecho había sido espionaje, pero no en el Gobierno de Estados Unidos; en su lugar, habían infiltrado grupos terroristas de extrema derecha cubanos que estaban tramando un ataque bombardero sobre Cuba.

Fue uno de los muchos ataques sobre Cuba que han ido impunes, la política de Estados Unidos es no enjuiciar a los terroristas cubano-americanos. Cuando los “cinco” fueron descubiertos tramando el bombardeo, las autoridades cubanas establecieron contacto con funcionarios estadounidenses para informar de la conspiración. En lugar de condenar a los terroristas, los funcionarios estadounidenses hicieron un seguimiento de los cinco y los sentenciaron como culpables de espionaje. Se ha montado una campaña internacional para su liberación, y pueden leer más acerca de este asunto en www.freethefive.org.

Junto con Elián González, otra cara en una cartelera; cuando entramos en ciudad, los “cinco héroes” se muestran de manera prominente alrededor de ciudad. Elián, para aquellos que pueden haber olvidado, era el joven que fue recogido por el servicio de guardacostas después de que su madre y otras 10 personas murieron tratando de escapar a Miami en un barco que se hundió. A Elián le fue otorgada la oportunidad de permanecer en los Estados Unidos pero optó por regresar a su patria y a su padre.

Jose Marti and Elian Gonzalez

Finalmente llegué al Hotel Nacional, el hotel nacional de Cuba, donde pasaré la primera noche. Es realmente tan grande y hermoso como se dice y tiene una historia, sobre la que pretendo escribir después de que reciba una gira en el lugar.

Hotel Nacional

Mientras tanto, tomé un paseo por el famoso Malecón, sobre el rompeolas que durante años soñé recorrer, donde lugareños y turistas toman el sol y contemplan las olas romper y las aguas azul cobalto en el horizonte.

IAfternoon on the Malecon

Me detuve para un simple pero delicioso almuerzo de pescado fresco, ensalada y arroz, servido con un auténtico mojito cubano, en un café al aire libre llamado amigos de Fangio, nombrado así por el famoso piloto de automovilismo argentino.

Cuando alcancé la línea frontal de azulejos pintados de verde, la mayoría de ellos dedicado a los corredores de autos o motocicletas, un caballero local que se llamaba a sí mismo John, llevando una gorra de béisbol con las letras “USA”, entabló conmigo una conversación. Como organizador de un club local de motocicletas, él también había organizado el proyecto de azulejos Fangio, explicando la historia detrás de cada mosaico: la primera mujer en obtener la licencia de pilotos en Cuba, el primero en montar una motocicleta, un amado mecánico que, cuando murió, atrajo a cientos de personas a su funeral.

John enjoys a mojito

Invité a John a que se uniera a mí para un mojito y él me entretuvo con sus historias. Él me mostró su tarjeta de identificación, que lo identificó como Juan. “Mis padres me llamaron John, y fuí John hasta la Revolución,” explicó. “A continuación, con todos los problemas: tú sabes, John Kennedy, la Bahía de Cochinos…. Pues bien, ya no era posible tener ese nombre ya, y el Gobierno lo cambió.”

Él quería asegurarse yo comprendía, que, a pesar de todo, no tiene resentimientos sobre el difícil pasado entre nuestros países. “Nosotros, los cubanos no tenemos nada contra el pueblo estadounidense”, declaró. “Es el Gobierno con el que tenemos problema”.

Él no insistió en la política, y prefirió hablar de motos y coches clásicos – dos pasiones que me recordaron a mi padre, creo que los dos se habrían entendido en esos temas y habrían sido capaces de comunicarse.

Classic taxi at Hotel Nacional

Mañana me reuniré con funcionarios del Gobierno para obtener mis credenciales y hacer mi itinerario para los nueve días que me esperan en Cuba. Mientras tanto, aquí tienen un slide-show de lo que ví en mi primer día en Cuba.


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