Escrito por Tracy L. Barnett
Traducido por Laura Penado
POPTUN, Guatemala – Ha sido un día largo y Rosa María Chan aun no ha terminado. Ella ha viajado por horas, en caminos rurales rocosos y retorcidos; sostuvo tres reuniones comunitarias, recorrió una granja de Cacao, se reunió con el enlace para el financiamiento del banco mundial y con un granjero de Tilapia, respondió todo el día a las preguntas de los periodistas visitantes, se registro con el Viceministro de medio ambiente guatemalteco, una cantidad de otros a través de su teléfono celular, y cenó precipitadamente mientras revisaba su correo electrónico.
Son las 9:00 pm y para los estándares de la mayoría de gente, sería un buen momento para retirarse. Ella tiene un taller de dos días para la protección de los mantos acuíferos, este inicia mañana temprano y ella necesita prepararse.
Pero ahora el alcalde de Poptun está aquí, visitando al legislador guatemalteco quien es el líder del comité de medio ambiente y ella tiene que hacer un poco de gestión de relaciones.
No existe tal cosa como tiempo libre para Rosa María Chan, directora de Fundación ProPeten, arqueóloga convertida en directora en unos de las organizaciones ambientalistas más respetados del país. La incansable motivación que ella una vez aplicó en expediciones de 6 días por la jungla, como en la que descubrió una villa ancestral maya, la cual nombró Zapote Corozal, ella ahora se canaliza en búsquedas maratónicas de financiamiento.
Esta vez, sin embargo, ella está motivada no por el llamado de la gente ancestral, sino por el espíritu de sus descendientes, migrantes que han sido echados fuera de sus tierras por la pobreza y la guerra. Estas son las personas que ella ve como la llave para un futuro sostenible y estable, para una región en serios problemas.
El Peten, hogar de El Tikal y anfitrión de magnificas ciudades maya, es la tercera parte de Guatemala, y el más grande de los estados o departamentos. Hasta hace relativamente poco era un paramo de selva no domado. En los años ’60s, eso comenzó a cambiar con la construcción de una nueva carretera, seguido de la venida de terratenientes adinerados que arrasaron con la selva para abrir camino para enormes ranchos ganaderos. Estos terratenientes, llamados Latifundistas, buscaban un lugar más tranquilo para vivir, lejos de los conflictos de las tierras montañosas, resultado de un intento de reforma agraria, y de los mayas Kek’chi y Mopan que se mudaron a esa zona a trabajar las plantaciones.
Los años ’70s y ’80s trajeron un tipo diferente de migrantes, aquellos huyendo de la violencia en sus hogares en las montañas. En tres décadas la población del área aumento un diez por ciento por año; en 1990 la antigua selva era el hogar de 300,000. Pero el cúmulo de recién llegados no encontró la buena tierra de labranza que ellos estaban esperando, la mayoría de esta ya había sido arrebatada por los latifundistas. En su lugar ellos se conformaron con parcelas en las colinas aledañas, y plantaron, como lo habían hecho por siglos, sus milpas. El bosque fue diezmado.
En 1990 el gobierno respondió a la presión internacional para preservar lo que queda del bosque, principalmente una enorme andana de selva y pantano en el norte, donde fue creada la reserva biosferica Maya, formando la reserva natural más grande de Centroamérica. En 1995 siguió la pelea junto a cuatro reservas naturales más pequeñas, al sur del Peten.
En teoría, sonaba bien. El problema era que las personas que habitaban el lugar no tenían lugar adonde ir. Un amplio plan para reinstalarlos no fue llevado a cabo, y el crecimiento continúo de la población, llevo a que más y más personas invadieran las reservas, causando conflictos que se iban intensificando, especialmente en la región de la reserva biosferica Maya, en donde ProPeten – en ese momento un proyecto de Conservación Internacional – tenía una estación de campo para investigar y trabajar con las locales y proteger la reserva.
Desafortunadamente las personas de las comunidades locales observaron en la comunidad ambientalista como una amenaza a su supervivencia. La tensión culminó en la quema de la estación de campo y en un incidente altamente publicitado en el cual miembros de ProPeten fueron tomados como rehenes.
Todo esto paso en el tiempo antes de Rosa María, pero ella cuenta la historia como si fuera propia, como si pronto fuera a ser como Carlos Sosa, su mentor y amigo hace mucho tiempo, fundador y director de ProPeten, quien le pidió convertirse en la líder de la junta de directores. “Te conozco, y sé que nunca vas a vender a ProPeten,” le dijo.
Según Rosa María, la crisis de rehenes solo sacó a la luz las diferencias filosóficas entre el personal de Conservación Internacional y el personal local de ProPeten. Bajo su punto de vista, Conservación Internacional, como la mayoría de organizaciones conservacionistas de primer nivel en esos tiempos, tomó un acercamiento estrictamente orientado a la conservación, mientras que el personal local reconoció la necesidad de integrar políticas sociales en la organización, una necesidad que Conservación Internacional falló en proporcionar.
“Por ello es que yo me refiero a mi mismo – y a ProPeten – como un ambientalista y no como un conservacionista,” me dijo Rosa María el día que nos conocimos. “Veo a las personas cómo parte del medio ambiente, y si no los incluyes en tu plan, este va a fallar”.
Sosa se dio por vencido tratando de convencer a los líderes de Conservación Internacional que cambiaran su estrategia, entonces decidió que era momento de separarse. Seguido a esto fue una dolorosa lucha de poder, lo que Rosa María llama de manera eufemística: “un divorcio”. Como parte de la junta de directores, fue arrastrada a la lucha. Era un tiempo de pesadilla que a ella no le gusta recordar, en especial la parte más dolorosa. Durante ese año, Sosa fue diagnosticado con cáncer en su etapa terminal, y poco tiempo después falleció.
La junta de directores llamó a una reunión de emergencia, e inmediatamente le pidieron a Rosa María tomar el lugar de Directora. Era una decisión difícil, estaba involucrada en un proyecto arqueológico de gran perfil en Piedras Negras, puesto en lista por la UNESCO como uno de los sitios en mayor peligro del mundo. La organización quedo casi en la banca rota, sin tan siquiera una oficina o provisiones después de la ruptura con Conservación Internacional. La mayoría de la gente hubiera corrido en la dirección opuesta.
Pero Rosa María sintió el llamado de la obligación. Terminó su compromiso de dos meses en Piedras Negras y se puso a trabajar en reconstruir la organización. Siete años después, por todos los medios, su trabajo ha rendido frutos; ProPeten es visto de manera local, nacional e internacionalmente, como una de las organizaciones ambientalistas más exitosas de Guatemala.
Una clave del éxito de Rosa María ha sido su gran experiencia trabajando con el gobierno y con agencia sin fines de lucro. Ella inició haciéndose camino a través de la universidad por medio de un trabajo con la secretaria guatemalteca de planeación. Aquí ella aprendió a hacer presupuestos, y a negociar con el sistema. Y comenzó a construir aliados a nivel nacional. Tiempo después trabajó con bastantes agencias sin fines de lucro, incluyendo la agencia sin fines de lucro alemana GTZ, y aprendió a escribir propuestas para recaudar fondos.
En un día normal, ella con telefonazos, y cuentas de correo electrónico y reuniones con la agilidad de un acróbata. Pero hoy, ella ha dejado todo eso atrás para disfrutar el aire puro de la campiña, y reunirse con algunas comunidades para las cuales ella ha recaudado fondos. He sido invitada a cabalgar con ella, porque este es realmente el único momento que ella tiene para reunirse conmigo. Así que ella y dos trabajadores de ProPeten, Elder Hernández y Héctor Choc, me explican algunos de los muchos programas que ProPeten patrocina en la campiña, conforme vamos trotando a través del camino con laderas chamuscadas alrededor y rebuznante ganado.
Este día en particular se va a reunir con algunas de las cinco de las comunidades que han expresado interés en iniciar granjas de Cacao. Rosa María se ha acercado a compañías internacionales para encontrar el financiamiento para este proyecto, y quiere estar segura que las comunidades estén preparadas para invertir el tiempo necesario para un proyecto exitoso.
“El Cacao es algo bueno para promover aquí porque es su área nativa, y es parte de su tradición indígena,” explicaba ella. “Requiere sombra así que es una forma de agroforestar, lo cual protege las tierras y los mantos acuíferos”.
Últimamente, como sea, tal vez el resultado más importante es dar a estas familias una manera de ganarse la vida en su propia tierra sin azotar, quemar y sobre utilizar, como muchas familias han hecho.
También será un incentivo para resistir a los traficantes de tierras, que vienen a comprar partes para las compañías de aceite de palma las cuales ProPeten y otras compañías ambientalistas ven como una amenaza creciente en la región.
Otro programa que ProPeten está patrocinando ahora, a través de la campiña incluye lagunas de tilapia, proyectos de ecoturismo, un programa educacional con una radionovela, y el cultivo de Xate – Xate es una planta nativa utilizada por la industria floral, la cual ha sido severamente deforestada en los bosques guatemaltecos por campesinos extranjeros que la venden para sobrevivir.
De hecho, la cosecha ilegal de Xate ha crecido a tal punto que conforme los bosques guatemaltecos han sido deforestados, la gente cruza la frontera de Belice para cosechar su Xate. La planta está ahora en peligro de extinción y el gobierno ha pasado una ley que requiere que los vendedores de Xate, que sus cultivos vienen de fuentes legales. Las incursiones guatemaltecas a Belice para la cosecha del Xate van en declive, dijeron los contactos beliceños de Rosa María, en parte debido a la nueva ley y en parte debido al cultivo de Xate promovido por ProPeten.
Después de dos días en las comunidades vienen dos días de reuniones de un tipo totalmente diferente: Líderes locales y regionales reunidos para trazar una estrategia para la protección de mantos acuíferos. Luego, el día sábado, una reunión con la cooperativa local de mujeres.
Mientras el trabajo de Rosa María puede ser extenuante, no se queda sin su recompensa. El Peten del sur la ha recibido con los brazos abiertos, y todos, desde el alcalde hasta el administrador local de agricultura y el líder del departamento regional de planeación, aparecen para permanecer dos días trazando un plan de administración de mantos acuíferos; bajo su mando.
“He tenido la oportunidad de trabajar cerca de Rosa María desde el inicio de mi administración y he visto el éxito que ella ha tenido administrando esta organización, trabajando con los grupos local y la municipalidad,” dice el alcalde de Poptun, Ángel Kilkan Ochoa, “Es una mujer con una enorme visión; quisiera que tuviéramos 10 o más personas cómo ella, y todas las municipalidades trabajarían con ella y su equipo para recuperar nuestras comunidades juntos”.
Donald Pérez, Coordinador de la organización regional de líderes de las comunidades, está de acuerdo. “Yo diría que hoy, ProPeten es la organización sin fines de lucro con el peso y la experiencia para representar las iniciativas de conservación y desarrollo humano en Peten – Y dado que Peten representa un tercio, podríamos decir que somos realmente buenos embajadores de la conservación de nuestro país a nivel internacional gracias a las experiencias vivas de ProPeten, que son ejemplos excelentes”.
Aquí hay algunas imágenes de los cuatro días que estuve con Rosa María, Héctor y Elder. La entrevista video grabada con Rosa María (arriba) está únicamente en español, lo siento! Para más información sobre ProPeten visita su página web www.ProPeten.org.
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